Adam Smith y David Hume: Análisis Verificable de Inflación, Comercio y Mecanismos de Mercado

La mayoría de debates actuales sobre inflación, política monetaria, globalización o regulación repiten intuiciones que Adam Smith y David Hume ya discutían—pero pocas veces se explican de forma verificable. Aquí vas a encontrar un mapa claro: qué afirmaron, qué mecanismos causales propusieron, qué evidencia los respalda y qué límites tienen cuando los aplicamos a datos modernos (IPC, tipos de interés, comercio y crecimiento).

Adam Smith y David Hume Análisis Verificable de Inflación, Comercio y Mecanismos de Mercado

Adam Smith y David Hume en la Ilustración escocesa: contexto histórico y bases de la economía política clásica

La Ilustración escocesa (siglo XVIII) fue un entorno intelectual excepcional: universidades activas, comercio atlántico en expansión y debates sobre instituciones, moral, dinero y prosperidad. Smith y Hume pensaban como “científicos sociales” antes de que existiera la palabra, buscando regularidades observables.

Hume (1711–1776) escribía sobre naturaleza humana, escepticismo y reglas de evidencia; también fue un analista económico agudo en ensayos como Of Money y Of the Balance of Trade. Su punto de partida era metodológico: desconfiar de explicaciones mágicas y exigir mecanismos plausibles.

Smith (1723–1790), en La riqueza de las naciones (1776), formalizó la economía política clásica: división del trabajo, productividad, mercados, competencia y marco institucional. Además, su ética en Teoría de los sentimientos morales (1759) recuerda que la economía opera dentro de normas, confianza y expectativas.

Claves históricas para entenderlos (y no caricaturizarlos):

  • Mercantilismo como “oponente” intelectual: obsesión por acumular metales y superávits comerciales.
  • Expansión del comercio internacional y de las finanzas públicas (deuda y guerra).
  • Aparición de datos rudimentarios: precios, salarios, balanzas comerciales y recaudación.
  • Debate sobre libertad económica vs. privilegios corporativos y monopolios otorgados.

¿Cuáles son las “claves económicas verificables” en Smith y Hume (mano invisible, comercio, dinero y precios)?

Diagrama de flujo del mecanismo de ajuste de precios de Hume

Las “claves económicas verificables” en Smith y Hume son mecanismos que permiten contrastar teoría con hechos: cómo los incentivos coordinan decisiones (mano invisible), cómo el comercio eleva productividad, cómo el dinero afecta actividad en el corto plazo y precios en el largo, y cómo opera el ajuste externo de una economía.

En Smith, la “mano invisible” no es magia: es la idea de que, bajo competencia y reglas estables, la búsqueda de interés propio puede generar coordinación y asignación eficiente. Lo verificable está en sus predicciones sobre precios, competencia, entrada de oferentes y erosión de rentas cuando no hay barreras.

En Hume, la verificabilidad aparece en el vínculo dinero–precios y el ajuste de la balanza exterior. Su propuesta es causal: un aumento de dinero puede estimular actividad al principio, pero termina elevando precios; y los desequilibrios comerciales se corrigen vía cambios de precios y flujos de metales (su mecanismo price–specie flow).

Cuatro “claves” que pueden contrastarse con datos modernos:

  • Mano invisible (Smith): competencia → precios más bajos, innovación, mejor asignación.
  • Comercio (Smith y Hume): especialización → productividad y salarios reales más altos (ceteris paribus).
  • Dinero (Hume): expansión monetaria → impulso temporal + inflación posterior (neutralidad a largo plazo).
  • Precios y ajuste externo (Hume): desequilibrio externo persistente → cambios de precios/tipo de cambio real y corrección gradual.

Del escepticismo de Hume a la teoría del valor y la división del trabajo de Smith: análisis de causalidad y evidencia

Gráfico comparativo conceptual: Eje X mostrando grado de especialización/división del trabajo, Eje Y mostrando crecimiento de la Productividad Total de los Factores (PTF), ilustrando la correlación positiva con rendimientos decrecientes.

El escepticismo de Hume es, en economía, una disciplina: distinguir correlación de causalidad y exigir un mecanismo. Por eso, cuando habla de dinero y precios, insiste en secuencias (primero cambia la liquidez, luego salarios/precios) y en efectos diferenciales, no en identidades contables sin comportamiento humano.

Hume anticipa una idea que hoy es estándar: la política monetaria puede tener efectos reales en el corto plazo por rigideces y desajustes de información, pero no “crea riqueza” de forma permanente. Es consistente con lecturas modernas donde el nivel de actividad depende de productividad, instituciones y acumulación de capital, mientras el dinero influye sobre inflación y condiciones financieras.

Smith se mueve del método al “motor” del crecimiento: división del trabajo → aumento de productividad → expansión del mercado → más especialización. Es un circuito causal verificable con datos contemporáneos: sectores y países más integrados tienden a mostrar mayor productividad total de los factores (PTF), aunque la relación depende de instituciones y competencia.

En “teoría del valor”, Smith distingue entre precio natural y precio de mercado, y enfatiza costos, competencia y rentas. Su marco no es el marginalismo moderno, pero sí orienta un análisis verificable: cuando hay monopolios, colusión o barreras, los precios se separan sistemáticamente de costos competitivos.

Cómo traducir “evidencia” a términos actuales (sin anacronismos):

  • Para Hume: contrastar crecimiento de agregados monetarios, tipos, inflación y actividad (series históricas).
  • Para Smith: medir productividad, competencia (márgenes, concentración), y efectos de apertura comercial.
  • Verificar mecanismos: ¿el cambio ocurre con rezagos plausibles? ¿hay variables omitidas (guerras, shocks energéticos, crisis financieras)?

¿Cómo se aplican hoy sus ideas a inflación (IPC), política monetaria, comercio internacional y crecimiento económico?

Gráfico de líneas superpuestas mostrando el crecimiento de la oferta monetaria (M2) y la inflación (IPC) con un rezago de 12-18 meses, validando la teoría cuantitativa clásica en datos modernos

Aplicadas hoy, las ideas de Hume y Smith sugieren: la inflación (IPC) depende en gran parte de fuerzas monetarias y de oferta en horizontes distintos; la política monetaria actúa con rezagos y no sustituye productividad; el comercio internacional eleva eficiencia pero redistribuye ganadores/perdedores; el crecimiento se explica por productividad, capital humano e instituciones.

Para inflación, Hume ayuda a ordenar el debate: un impulso monetario o financiero puede subir demanda y, con capacidad limitada, trasladarse a precios. En práctica, los bancos centrales apuntan a la inflación vía tipos de interés, expectativas y condiciones crediticias, coherente con la idea de que el dinero afecta nominales y, temporalmente, reales.

Para comercio y crecimiento, Smith es especialmente actual: apertura y competencia tienden a elevar productividad, pero requieren reglas, infraestructura, capital humano y protección de derechos para que la especialización no sea extractiva. Su énfasis en instituciones anticipa debates modernos sobre calidad regulatoria, seguridad jurídica y mercados contestables.

Aplicación Práctica: KPIs e Indicadores Modernos

Para traducir la teoría clásica a un dashboard de gestión económica actual, debemos monitorear las siguientes métricas:

Concepto ClásicoIndicador Moderno (KPI)Mecanismo a Verificar
Ajuste de Precios (Hume)IPC (Índice de Precios al Consumidor)Descomposición entre choques de oferta (energía) vs. presiones de demanda (núcleo).
División del Trabajo (Smith)Índice de Complejidad Económica (ECI)Correlación entre la diversificación de exportaciones y el PIB per cápita.
Mano Invisible/CompetenciaÍndice Herfindahl-Hirschman (HHI)Niveles de concentración de mercado; a mayor concentración, mayor riesgo de rentas extractivas.
Balanza ComercialCuenta Corriente / PIBSostenibilidad del déficit externo y su impacto en el Tipo de Cambio Real.

Ejemplos operativos (cómo “verlo” en indicadores actuales):

  • Inflación (IPC): descomponer entre energía/alimentos (shocks de oferta) y núcleo; comparar con postura monetaria (tasa real ex-ante).
  • Política monetaria: observar el canal de transmisión (crédito, vivienda, tipo de cambio, expectativas) y rezagos de 12–24 meses típicos en la literatura.
  • Comercio internacional: medir apertura (export+import/PIB), diversificación, y productividad sectorial; contrastar con salarios reales.
  • Crecimiento económico: separar crecimiento por PTF, capital y trabajo; evaluar si la expansión es extensiva o intensiva.

Vigencia y límites: qué predicen (y qué no) Smith y Hume ante globalización, productividad y regulación moderna.

Smith y Hume predicen bien tendencias de alto nivel: el comercio y la especialización elevan productividad; la expansión monetaria sostenida presiona precios; los controles y privilegios generan rentas. Pero no modelan con precisión fenómenos modernos como fricciones financieras complejas, economía digital, o externalidades climáticas.

En globalización, Smith acierta al destacar ganancias de eficiencia, pero su marco subestima conflictos distributivos y el peso de cadenas globales de valor, poder de mercado y propiedad intelectual. La “mano invisible” funciona peor cuando hay plataformas dominantes, economías de red o concentración: aquí la competencia no se restaura sola.

En regulación, ambos ayudan a separar dos cosas:

  • Regulación que corrige fallos (competencia, información, externalidades) puede aumentar bienestar.
  • Regulación capturada (licencias restrictivas, barreras de entrada) puede reducir productividad y subir precios.
    El reto moderno es empírico: medir si la norma reduce riesgo sistémico, mejora competencia o simplemente protege incumbentes.

Lo que sí predicen (con bastante robustez):

  • Inflación persistente si la política monetaria y fiscal sostienen demanda nominal por encima de la capacidad productiva.
  • Menor crecimiento de productividad cuando hay barreras a la entrada y baja competencia.
  • Ganancias agregadas de especialización, condicionadas por instituciones y costos de transición.

Lo que NO predicen bien (o dejan incompleto):

  • Crisis por apalancamiento, banca en la sombra y contagio financiero global (macrofinanzas modernas).
  • Dinámicas de desigualdad impulsadas por capital intangible y retornos superestrella.
  • Externalidades globales (clima) y bienes públicos transnacionales.

Preguntas relevantes y respuestas cortas sobre Adam Smith y David Hume

¿Cómo se mide hoy la “Mano Invisible” de Smith con datos reales?

Se mide indirectamente a través de la dispersión de precios y márgenes de ganancia. En mercados eficientes y competitivos, los márgenes tienden a converger; grandes divergencias sugieren fallos de mercado o barreras de entrada que impiden la “coordinación” automática.

¿Qué diría Hume sobre las criptomonedas y la inflación actual?

Hume probablemente sería escéptico sobre el valor intrínseco sin respaldo, pero aplicaría su lógica de escasez: si la oferta de una moneda es fija (como Bitcoin) y la demanda sube, su precio subirá frente a bienes, actuando como activo deflacionario, no como moneda transaccional estable.

¿Es aplicable la teoría comercial de Smith a la globalización de servicios?

Sí, el principio de ventaja absoluta y comparativa se mantiene. La externalización de servicios (IT, soporte) es la versión moderna de la división del trabajo, permitiendo a las empresas enfocarse en su core business para elevar la productividad global.

Considerar a Smith y Hume hoy no es un ejercicio de nostalgia, sino de higiene analítica. Al igual que en la gestión de Big Data, ellos nos enseñaron a limpiar el ‘ruido’ (supersticiones mercantiles) para encontrar la ‘señal’ (mecanismos de precios e incentivos). Su insistencia en la causalidad es el estándar oro para cualquier directivo que deba tomar decisiones basadas en evidencia económica.

Jhon Moquera

Referencias académicas relacionadas con Adam Smith y David Hume

Smith y Hume siguen siendo útiles cuando se leen como lo que son: una caja de herramientas de mecanismos verificables (incentivos, competencia, dinero y precios, comercio y productividad), no como consignas. Su legado más vigente es metodológico: exigir causalidad, datos y reglas claras. El paso siguiente hoy es integrarlos con evidencia moderna—productividad, concentración, macrofinanzas y riesgos climáticos—para decidir mejor en un mundo más interdependiente y regulado.

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