Adam Smith y Keynes no son “enemigos”, sino respuestas a momentos distintos del capitalismo: Smith explica cómo la competencia, la especialización y los incentivos elevan la productividad (largo plazo); Keynes explica por qué, en crisis, la economía puede quedarse sin demanda agregada y requerir estímulo fiscal/monetario (corto plazo).
Entender a estos dos pensadores explica las decisiones fiscales que afectan tu empleo, tus impuestos y el costo de tu crédito.

En marzo de 2020, cuando los gobiernos del mundo cerraron sus economías para contener una pandemia, ocurrió algo que habría dejado perplejos a los economistas de hace apenas dos décadas: bancos centrales inyectando billones de dólares mientras los ministerios de hacienda aprobaban paquetes de estímulo sin precedentes. En Colombia, el gobierno Duque implementó el programa Ingreso Solidario; en Argentina, el IFE llegó a nueve millones de familias; en Chile, los retiros de las AFP inyectaron liquidez directa a los hogares.
¿De dónde salió la justificación teórica para semejante intervención? De un economista británico que murió en 1946: John Maynard Keynes.
Pero cuando la inflación global se disparó en 2022 y los bancos centrales subieron agresivamente las tasas de interés, el péndulo giró. Los argumentos cambiaron hacia la disciplina fiscal, la productividad y la necesidad de “no distorsionar” los mercados. Ese lenguaje tiene otro padre intelectual: Adam Smith, el filósofo escocés del siglo XVIII.
Este artículo no es un ejercicio académico. Es una guía práctica para entender por qué algunos gobiernos bajan impuestos mientras otros aumentan el gasto público, y cómo esas decisiones impactan directamente en el IPC, la tasa de desempleo, el costo de tu hipoteca y las oportunidades de empleo en tu región.
- ¿Quién fue Adam Smith y por qué lo llaman el padre de la economía moderna?
- ¿Quién fue John Maynard Keynes y qué propuso?
- Adam Smith vs. Keynes: diferencias fundamentales
- ¿Cómo se aplica la visión de Smith en las reformas fiscales modernas?
- ¿Cuándo aplica la política keynesiana y cuándo no?
- Política monetaria: el tercer actor en escena
- La perspectiva latinoamericana: por qué importa el contexto
- Conclusión: No es Smith o Keynes, es cuándo cada uno
- Preguntas frecuentes sobre Adam Smith y Keynes
- Fuentes y marcos de referencia para profundizar
¿Quién fue Adam Smith y por qué lo llaman el padre de la economía moderna?
Adam Smith nació en Kirkcaldy, Escocia, en 1723, en plena gestación de la Revolución Industrial. Su obra cumbre, La riqueza de las naciones (1776), no fue solo un tratado económico: fue una declaración de independencia intelectual contra el mercantilismo, la doctrina dominante que exigía a los monarcas controlar férreamente el comercio y acumular oro como medida de riqueza nacional.
Smith propuso algo radical para su época: que la riqueza de una nación no se mide por el oro en las arcas reales, sino por la capacidad productiva de su gente. El trabajo, no la tierra ni los metales preciosos, genera valor.
Las ideas clave de Adam Smith
La teoría económica de Adam Smith descansa sobre principios que hoy parecen obvios, pero que en el siglo XVIII resultaban revolucionarios:
- La mano invisible. Smith observó que cuando cada individuo persigue su propio interés en un mercado competitivo, puede contribuir al bienestar general sin proponérselo. Un panadero no hornea pan por altruismo, sino para ganarse la vida. Pero al hacerlo, alimenta a su comunidad. Esta coordinación espontánea, sin necesidad de un planificador central, es lo que Smith llamó la “mano invisible”.
- División del trabajo y especialización. En su famoso ejemplo de la fábrica de alfileres, Smith demostró que dividir el proceso productivo en tareas especializadas multiplica exponencialmente la productividad. Un trabajador solo podría fabricar quizás veinte alfileres al día; diez trabajadores especializados pueden producir 48.000.
- Libre competencia y comercio. Para Smith, las barreras al comercio, los monopolios y los privilegios otorgados por el Estado distorsionan los precios y reducen la eficiencia. Su recomendación: reglas simples, mercados abiertos y un Estado que garantice la seguridad y el cumplimiento de contratos, sin entrometerse en las decisiones económicas.
- Impuestos con mínima distorsión. Smith no estaba “en contra” de los impuestos. Entendía que el Estado necesita recursos. Pero insistía en que el sistema tributario debía ser simple, predecible, con base amplia y diseñado para afectar lo menos posible las decisiones de ahorro, inversión y contratación.
¿Quién fue John Maynard Keynes y qué propuso?
John Maynard Keynes nació en Cambridge, Inglaterra, en 1883, exactamente 160 años después que Smith. Mientras Smith escribió en los albores del capitalismo industrial, Keynes lo hizo cuando ese sistema parecía colapsar definitivamente.
En 1929, la bolsa de Nueva York se desplomó. Lo que siguió fue la Gran Depresión: desempleo masivo, quiebras en cadena, deflación y miseria. Para 1933, una cuarta parte de la fuerza laboral estadounidense estaba desempleada. Los mecanismos de mercado que Smith había descrito parecían incapaces de autorregularse.
En 1936, Keynes publicó su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, una obra que reformuló los principios rectores de la economía y alteró los paradigmas vigentes.
Las ideas clave de Keynes
- Demanda agregada. Keynes identificó que el problema de la Gran Depresión no era la capacidad productiva, sino la falta de compradores. Las fábricas podían producir, los trabajadores querían trabajar, pero nadie consumía porque nadie tenía dinero. Este círculo vicioso de menor gasto, menor producción, menor empleo y aún menor gasto es lo que Keynes llamó una trampa de demanda insuficiente.
- El multiplicador fiscal. Cuando el gobierno gasta un peso en la economía, ese peso no desaparece: el trabajador que lo recibe compra alimentos, el tendero paga a su proveedor, el proveedor contrata transporte. Keynes demostró que el gasto público tiene un efecto multiplicador sobre el PIB, especialmente cuando hay recursos ociosos (fábricas cerradas, trabajadores desempleados).
- El rol estabilizador del Estado. A diferencia de Smith, Keynes argumentó que los mercados no siempre se autorregulan en tiempos razonables. Una economía puede quedar atrapada en un equilibrio de bajo empleo durante años. La intervención del Estado, mediante gasto público financiado con deuda si es necesario, puede romper ese círculo vicioso y reactivar la demanda.
- La propensión marginal a consumir. Keynes observó que las personas de menores ingresos gastan una proporción mayor de cada peso adicional que reciben. Por eso, las transferencias a hogares vulnerables tienen mayor impacto multiplicador que los beneficios fiscales a quienes ya tienen excedentes.
Adam Smith vs. Keynes: diferencias fundamentales
La supuesta oposición entre Smith y Keynes se ha convertido en un lugar común del debate político. “Más mercado” contra “más Estado”. Pero esta caricatura oscurece más de lo que ilumina.
Lo que realmente los diferencia
| Dimensión | Adam Smith | John Maynard Keynes |
|---|---|---|
| Horizonte temporal | Largo plazo: crecimiento, productividad, acumulación de capital | Corto plazo: estabilización, ciclos, crisis |
| Mecanismo de ajuste | Los mercados se autorregulan mediante precios flexibles | Los mercados pueden fallar; los precios y salarios son “pegajosos” |
| Rol del Estado | Mínimo: defensa, justicia, infraestructura básica | Activo: estabilizador contracíclico de la demanda |
| Énfasis analítico | Oferta: producción, eficiencia, especialización | Demanda: consumo, inversión, gasto público |
| Política fiscal | Impuestos bajos, presupuesto equilibrado | Déficit en recesión, superávit en expansión |
Lo que compartían
Aquí viene la sorpresa: Smith y Keynes coincidían en un principio económico fundamental. Ambos entendían que la prosperidad depende de mantener el dinero en circulación.
Smith combatía el mercantilismo porque los monarcas acumulaban oro improductivo mientras sofocaban el comercio con impuestos y restricciones. Keynes combatía la acumulación de riqueza en pocas manos porque esos excedentes se convertían en ahorro improductivo o especulación bursátil, en lugar de fluir como consumo e inversión real.
El dinero estancado, ya sea en las arcas de un rey o en las cuentas offshore de un magnate, es dinero que no genera empleo ni producción.
¿Cómo se aplica la visión de Smith en las reformas fiscales modernas?
Cuando escuchas a un ministro de hacienda hablar de “ampliar la base tributaria”, “reducir tratamientos preferenciales” o “mejorar la competitividad”, está usando lenguaje smithiano.
La aplicación moderna de Smith no significa “cero impuestos”. Significa diseñar un sistema tributario que recaude lo necesario con la menor distorsión posible sobre las decisiones de ahorro, inversión, emprendimiento y contratación.

Ejemplos concretos de reformas “smithianas”
- Colombia (2022-2024). La reforma tributaria del gobierno Petro, paradójicamente presentada como “progresista”, incluyó elementos smithianos: reducción de exenciones sectoriales, ampliación de la base del impuesto de renta y digitalización de la administración tributaria para reducir evasión. El objetivo declarado era recaudar más sin necesariamente subir tasas marginales.
- Chile (régimen tributario dual). El sistema chileno distingue entre rentas del trabajo y rentas del capital, buscando no penalizar excesivamente la inversión productiva mientras mantiene progresividad en los ingresos laborales.
- México (simplificación para PyMEs). El Régimen Simplificado de Confianza redujo la carga administrativa para pequeños contribuyentes, facilitando la formalización de negocios que antes operaban en la economía sumergida.
Indicadores para evaluar si una reforma es “smithiana”
Los economistas no juzgan estas reformas por su retórica, sino por sus resultados medibles:
- Productividad total de los factores (PTF): ¿Mejora la eficiencia con la que se combinan trabajo y capital?
- Formación bruta de capital: ¿Aumenta la inversión productiva?
- Brecha de cumplimiento tributario: ¿Se reduce la evasión sin subir tasas?
- Creación de empresas formales: ¿Hay menos barreras para emprender?
¿Cuándo aplica la política keynesiana y cuándo no?
La economía keynesiana no es un cheque en blanco para el gasto público ilimitado. El propio Keynes fue explícito: la intervención fiscal se justifica cuando hay capacidad ociosa, es decir, cuando el desempleo es alto y las fábricas operan por debajo de su potencial.

Cuándo el estímulo keynesiano funciona
El multiplicador fiscal es mayor cuando coinciden varias condiciones:
- Brecha del producto negativa. La economía produce por debajo de su potencial.
- Desempleo elevado. Hay trabajadores disponibles que el sector privado no está contratando.
- Tasas de interés bajas. El banco central tiene poco margen para estimular con política monetaria.
- Crédito restringido. Los hogares y empresas no pueden endeudarse fácilmente.
- Credibilidad fiscal intacta. Los mercados confían en que el gobierno pagará su deuda.
Bajo estas condiciones, un peso de gasto público puede generar más de un peso de PIB adicional. Es lo que ocurrió en muchos países durante 2020-2021: los estímulos fiscales evitaron una depresión.
Cuándo el estímulo keynesiano fracasa
Pero el multiplicador no es una constante física. Se reduce drásticamente cuando:
- La economía está cerca del pleno empleo. No hay recursos ociosos que movilizar; el gasto adicional se traduce en inflación, no en producción.
- La inflación ya es alta. El banco central responderá subiendo tasas, lo que neutraliza el estímulo.
- La deuda pública es insostenible. Los mercados exigen mayor prima de riesgo, encareciendo la financiación.
- La economía es muy abierta. Parte del estímulo “se fuga” hacia importaciones.
El error más común en política económica latinoamericana ha sido aplicar recetas keynesianas fuera de contexto: estímulos fiscales con inflación de dos dígitos, déficits permanentes disfrazados de “contracíclicos”, o gasto corriente presentado como “inversión”.
Política monetaria: el tercer actor en escena
Ni Smith ni Keynes escribieron sobre bancos centrales modernos con mandatos de inflación. Pero la política monetaria es hoy el mecanismo más potente de estabilización macroeconómica.
Cómo interactúan política fiscal y monetaria
La relación entre el ministerio de hacienda (política fiscal) y el banco central (política monetaria) determina en gran medida los resultados económicos:
- Coordinación virtuosa en recesión. Fiscal expansiva + tasas bajas = máximo efecto multiplicador. Es lo que hicieron Estados Unidos y Europa en 2020.
- Conflicto en inflación. Fiscal expansiva + banco central subiendo tasas = el estímulo se neutraliza, sube el costo de la deuda y la economía no despega. Es el riesgo que enfrentaron varios países latinoamericanos en 2022-2023.
- Dominancia fiscal. Cuando la deuda es tan alta que el banco central no puede subir tasas sin provocar una crisis de deuda, pierde independencia efectiva. La inflación se convierte en el mecanismo de ajuste. Argentina es el caso extremo.
El dilema de los shocks de oferta
Los últimos años han presentado un desafío para el que ni Smith ni Keynes ofrecen respuestas directas: shocks de oferta que elevan la inflación mientras debilitan el crecimiento.
La invasión rusa a Ucrania en 2022 disparó los precios de energía y alimentos. No era un problema de demanda excesiva que pudiera resolverse enfriando la economía. Tampoco era una recesión clásica que justificara estímulos masivos.
La respuesta de política que mejor funcionó combinó elementos:
- Apoyo focalizado a hogares vulnerables (keynesiano, pero limitado y temporal)
- Evitar controles de precios generalizados (smithiano: no distorsionar señales de mercado)
- Política monetaria que protegiera expectativas de inflación (poskeynesiano)
- Reformas estructurales para reducir dependencia energética (smithiano: productividad de largo plazo)
La perspectiva latinoamericana: por qué importa el contexto
Las recetas económicas diseñadas en Washington, Londres o Berlín no siempre funcionan igual en Bogotá, Buenos Aires o Ciudad de México. América Latina tiene características estructurales que modifican cómo operan tanto las políticas smithianas como las keynesianas.
Limitaciones para aplicar a Smith
- Informalidad laboral elevada. Cuando el 50% o más de la fuerza laboral trabaja sin contrato formal, las reducciones de impuestos al trabajo tienen impacto limitado. La prioridad smithiana debería ser reducir las barreras que impiden la formalización, no solo bajar tasas.
- Instituciones débiles. La “mano invisible” de Smith requiere un Estado que garantice contratos, proteja la propiedad y haga cumplir las reglas. Sin ese piso institucional, la competencia se distorsiona hacia quien tiene conexiones políticas o capacidad de evadir.
- Desigualdad extrema. Smith escribió para una Inglaterra donde el capitalismo emergente ampliaba oportunidades. En sociedades donde la movilidad social es baja, el “sistema de libertad natural” puede perpetuar privilegios heredados.
Limitaciones para aplicar a Keynes
- Espacio fiscal reducido. La mayoría de los países latinoamericanos no tienen la credibilidad ni el acceso a financiamiento barato que permitió a Estados Unidos o Alemania implementar estímulos masivos en 2020. Intentarlo puede disparar primas de riesgo y fugas de capital.
- Inflación endémica. La historia inflacionaria de la región hace que las expectativas sean más sensibles. Un estímulo fiscal que en Alemania sería absorbido sin problemas, en Argentina puede desanclar expectativas y acelerar la inflación.
- Dolarización informal. En economías donde los agentes económicos ahorran y fijan precios en dólares, la política monetaria pierde efectividad. El canal de transmisión se debilita.
Qué funciona en la región
La evidencia de las últimas décadas sugiere que las economías latinoamericanas más exitosas han combinado:
- Estabilidad macroeconómica como precondición (inflación controlada, deuda sostenible)
- Apertura comercial selectiva con acuerdos que protejan sectores estratégicos
- Inversión en capital humano (educación, salud) como política de largo plazo
- Estabilizadores automáticos en lugar de estímulos discrecionales
- Reformas institucionales que reduzcan corrupción y mejoren el ambiente de negocios
Colombia ofrece lecciones interesantes: mantuvo un banco central independiente con meta de inflación desde los años noventa, implementó reglas fiscales con el Marco Fiscal de Mediano Plazo, pero también desarrolló programas de transferencias condicionadas (Familias en Acción) que funcionan como estabilizadores automáticos con enfoque social.
Conclusión: No es Smith o Keynes, es cuándo cada uno
El debate “Smith vs. Keynes” es un falso dilema. Los países exitosos no eligen un autor como dogma; adaptan sus herramientas según el contexto.
Smith sigue siendo la brújula del crecimiento de largo plazo: competencia, productividad, instituciones sólidas y un sistema fiscal que recaude sin sofocar la inversión.
Keynes sigue siendo el manual de estabilización: cuando el sector privado colapsa y el desempleo se dispara, el Estado puede y debe amortiguar la caída, siempre atento a la inflación y a las señales del mercado de deuda.
El límite práctico de ambos enfoques se resume en tres palabras: deuda, credibilidad y coordinación.
Con deuda alta, el margen fiscal se estrecha. Sin credibilidad, suben las primas de riesgo y el estímulo pierde potencia. Sin coordinación entre política fiscal y monetaria, el país puede terminar con inflación persistente o con una austeridad que profundiza la recesión.
¿Qué mirar para entender qué política aplica?
La próxima satisfacción que escuches un debate sobre política económica, fíjate en los indicadores que mencionan:
- Si hablan de productividad, competencia, inversión privada: están en territorio smithiano.
- Si hablan de estímulo, multiplicador, demanda agregada: están en territorio keynesiano.
- Si hablan de inflación, tasas de interés, expectativas: la política monetaria manda.
Detrás de cada modelo económico hay supuestos sobre cómo funciona el mundo. Smith asumía mercados que se ajustan rápidamente; Keynes observó que a veces tardan demasiado, y “en el largo plazo todos estamos muertos”. Ninguno tenía toda la razón. Pero entre ambos, construyeron el vocabulario con el que aún hoy discutimos cómo organizar nuestras economías.
Jhon Mosquera
Preguntas frecuentes sobre Adam Smith y Keynes
¿Cuáles son las diferencias entre Adam Smith y Keynes?
Smith enfatiza productividad, competencia e incentivos (largo plazo). Keynes enfatiza demanda agregada y estabilización en crisis (corto plazo).
¿Adam Smith y John Maynard Keynes son opuestos totales?
No. A menudo se presentan como opuestos, pero responden a problemas distintos y pueden coexistir: reformas pro-productividad (Smith) con estabilizadores y política macro (Keynes).
¿Qué dijo Adam Smith sobre la economía?
Defendió que la prosperidad se construye con trabajo, especialización e intercambio, y que barreras y privilegios pueden frenar el crecimiento.
¿Cuál es la teoría económica de Adam Smith?
Un marco donde la división del trabajo, la competencia y el intercambio coordinan decisiones en el mercado, elevando productividad y riqueza nacional, bajo instituciones que protegen reglas básicas.
¿Keynes vs Adam Smith: quién explica mejor el mundo actual?
Depende del momento. En recesión, Keynes explica mejor el corto plazo; en crecimiento sostenido, Smith explica mejor productividad y competencia. En la práctica se combinan.
Fuentes y marcos de referencia para profundizar
- FMI: World Economic Outlook y Fiscal Monitor para análisis de brechas de producto, deuda y multiplicadores fiscales.
- OCDE: Estudios de productividad, estructura tributaria y evaluación de reformas estructurales.
- CEPAL: Perspectivas económicas de América Latina con contexto regional específico.
- Bancos centrales: Informes de política monetaria del Banco de la República (Colombia), Banxico (México), BCCh (Chile) para entender transmisión monetaria e inflación en la región.
- Obras originales: La riqueza de las naciones (Smith, 1776) y Teoría general del empleo, el interés y el dinero (Keynes, 1936) siguen siendo lecturas fundamentales para quien quiera ir a las fuentes.
- De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del pensamiento económico. Un análisis de los textos originales realizado por Axel Kicillof
Palabras clave: Adam Smith y Keynes, diferencias entre Adam Smith y Keynes, teoría económica de Adam Smith, Keynes demanda agregada, política fiscal y monetaria, economía latinoamericana, multiplicador fiscal, mano invisible, padre de la economía moderna