Claudia Goldin: obra, brecha salarial de género y Nobel 2023
Claudia Goldin (Nueva York, 1946) reconstruyó dos siglos de trabajo femenino en Estados Unidos con censos y archivos. Mostró que la participación laboral de las mujeres dibuja una curva en U, que la píldora cambió sus expectativas de carrera y que la brecha salarial que queda nace del trabajo voraz y del primer hijo. Nobel de Economía 2023, sin compartir.
Última actualización: 2026-09-17
Contenido de esta página
- ¿Quién es Claudia Goldin y por qué ganó el Nobel de Economía 2023?
- De aspirante a bacterióloga a historiadora económica: la formación de Goldin
- La curva en U: por qué crecer no basta para que las mujeres trabajen
- La píldora y la “revolución silenciosa” de las expectativas
- El trabajo voraz: por qué la brecha ya no está entre ocupaciones sino dentro de ellas
- Obras de Claudia Goldin: qué aporta cada una
- Qué dice la obra de Goldin sobre el mercado laboral colombiano
- Qué le critican y qué queda abierto
En 1981, una profesora de la Universidad de Pensilvania pidió en los Archivos Nacionales de Washington los expedientes del Women’s Bureau y se encontró con que el índice archivístico estaba muy incompleto. El funcionario, en lugar de despacharla, la dejó entrar a los estantes. Entre las cajas apareció una encuesta de 1939 sobre oficinistas y sus empresas; la segunda página preguntaba, sin eufemismos, si la firma “discriminaba por raza”, si había puestos para los que no contrataría a una mujer y si despedía a las solteras cuando se casaban. Como todavía no existía legislación antidiscriminación, los gerentes respondieron con franqueza [4].
Las cajas del Women’s Bureau le dieron, en conjunto, cinco bases de datos para el proyecto [4]. Y esa forma de trabajar —entrar al archivo, corregir el dato, recién entonces escribir el modelo— es la firma de Claudia Goldin. Ella lo resume así: «Los formularios cuentan historias, y yo escucho» [4] (traducción propia).

¿Quién es Claudia Goldin y por qué ganó el Nobel de Economía 2023?
Claudia Goldin, nacida el 14 de mayo de 1946 en Nueva York, es profesora de la Universidad de Harvard y recibió el 9 de octubre de 2023 el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel «por haber ampliado nuestra comprensión de los resultados de las mujeres en el mercado laboral» [1] [2]. La Real Academia Sueca de Ciencias destacó que fue la primera en ofrecer un relato completo de los ingresos y la participación laboral femenina a lo largo de los siglos [1].
El material de ese relato son más de doscientos años de datos estadounidenses que ella misma rastreó en archivos [1]. Goldin es la tercera mujer premiada en ciencias económicas —después de Elinor Ostrom en 2009 y Esther Duflo en 2019— y la única de las tres que no compartió el galardón: su participación en el premio fue de 1/1, frente a 1/2 de Ostrom y 1/3 de Duflo [2] [5] [6] [7].
De aspirante a bacterióloga a historiadora económica: la formación de Goldin
Goldin no entró a la economía por la puerta de la economía. Quería ser cazadora de microbios: estudió bacteriología en el Bronx High School of Science y entró a Cornell con la idea de graduarse en microbiología, hasta que en segundo año se topó con Alfred Kahn, cuyo gusto por usar la economía para destapar verdades escondidas le hizo cambiar de carrera. En sus palabras, abandonó el microscopio y se llevó su trabajo detectivesco a las bibliotecas, los archivos polvorientos y, mucho después, a las grandes bases de datos electrónicas [4].
En 1967 llegó al doctorado en la Universidad de Chicago, donde coincidió con Milton Friedman, George Stigler, Ronald Coase, Robert Fogel y Gary Becker, entre otros [4]. Presentó exámenes en organización industrial y en economía laboral, pero terminó escribiendo en historia económica: su tesis nació como trabajo de curso con Fogel, sobre el papel de la esclavitud en el desarrollo urbano e industrial del Sur antes de la guerra civil. Fue Fogel quien la persuadió de escribir la tesis en historia económica y de llamarse a sí misma «historiadora económica» [4].
Ese linaje importa. Fogel compartió el Nobel de 1993 con Douglass North «por haber renovado la investigación en historia económica aplicando la teoría económica y métodos cuantitativos para explicar el cambio económico e institucional» [15]: es la definición de la cliometría, y es el oficio que Goldin llevó al trabajo femenino. Conviene decirlo sin rodeos: en el árbol de este sitio Goldin cuelga del hub de economistas institucionalistas, pero su tradición real es la historia económica cuantitativa y la economía laboral aplicada, no el institucionalismo como escuela. Se la agrupa ahí por vecindad temática, no por doctrina.
Su carrera tuvo tropiezos que ella misma cuenta sin adornos. Fue profesora asistente en Wisconsin, pasó a Princeton, donde le negaron la titularidad —un departamento que entonces no valoraba la historia económica y que nunca le pidió un seminario—, y en 1979 se fue a Pensilvania, donde obtuvo la titularidad hacia 1983. En 1990 llegó a Harvard. Un año antes había relevado a Fogel al frente del programa Development of the American Economy del NBER, que dirigió durante 28 años [4]. Presidió la American Economic Association en 2013 y desde ahí montó un ensayo controlado aleatorizado —el Undergraduate Women in Economics Challenge— para entender por qué las mujeres eran apenas entre el 27% y el 33% de los estudiantes de pregrado con especialidad en economía [4]. Su ficha completa cabe en el pilar de economistas del silo.
La curva en U: por qué crecer no basta para que las mujeres trabajen
La participación laboral femenina en Estados Unidos no subió en línea recta con el crecimiento económico: dibujó una U. La participación de las mujeres casadas cayó con el paso de una sociedad agraria a una industrial a comienzos del siglo XIX y volvió a subir con la expansión del sector servicios a comienzos del XX. Goldin explicó ese patrón como resultado del cambio estructural y de la evolución de las normas sociales sobre la responsabilidad femenina en el hogar [1].
Antes de llegar ahí tuvo que arreglar los datos. En censos y registros era común que la ocupación de una mujer se anotara como “esposa”, aunque trabajara en la finca familiar, en el negocio del marido, en una pensión o a destajo desde la casa. Al reconstruir las series con encuestas de uso del tiempo, estadísticas industriales y censos, Goldin estableció que la fuerza laboral femenina de finales de la década de 1890 era bastante mayor que la registrada oficialmente: para las mujeres casadas, sus correcciones dieron una tasa de empleo casi tres veces superior a la del censo [3].
Con los datos corregidos apareció un hecho incómodo para la intuición: antes de la industrialización del siglo XIX las mujeres participaban más, no menos. Goldin lo documentó con información de más de diez mil jefas de hogar de la Filadelfia del siglo XVIII [3]. La industrialización sacó el trabajo de la casa y volvió difícil combinarlo con la familia.


A comienzos del siglo XX, cuando la curva empezó a girar hacia arriba, cerca del 20% de todas las mujeres trabajaba por una paga, pero solo el 5% de las casadas lo hacía [3]. Parte de la explicación estaba escrita en los reglamentos: las marriage bars, políticas de empresas y juntas escolares que despedían a las solteras al casarse y no contrataban casadas, vigentes desde comienzos de siglo hasta los años cincuenta y en su punto más alto durante la Gran Depresión [3] [12]. Goldin formalizó la hipótesis de la curva en U en un documento del NBER de abril de 1994, después de haberla dejado implícita en su libro de 1990 [8] [13]. El patrón, además, no es exclusivo de Estados Unidos: se ha observado en muchos otros países [3].
La píldora y la “revolución silenciosa” de las expectativas
Goldin llamó “revolución silenciosa” al cambio en lo que las mujeres esperaban de su propia vida laboral: pasaron de planear un empleo corto antes del matrimonio a planear una carrera. El detalle técnico es que ese cambio ocurre antes en la cabeza que en la estadística, porque las decisiones educativas se toman muy jóvenes y arrastran toda la vida laboral [1].
La píldora anticonceptiva entra aquí como instrumento de identificación, no como metáfora. Aprobada por la FDA en 1960, se difundió rápido entre mujeres casadas, pero no llegó a las jóvenes solteras hasta finales de los sesenta, cuando una serie de cambios en las leyes estatales bajó la edad de mayoría. Goldin y Lawrence Katz aprovecharon que esos cambios ocurrieron en años distintos según el estado para estimar su efecto sobre la edad al primer matrimonio y sobre la entrada de graduadas universitarias a programas profesionales y de posgrado [9]. La Academia lo sintetizó así: el acceso a la píldora aceleró el aumento del nivel educativo femenino al abrir la posibilidad de planear una carrera [1].
Hay una consecuencia que suele pasarse por alto. Durante buena parte del siglo XX las mujeres subestimaron cuánto iban a trabajar, y expectativas y resultados solo empezaron a converger en los años setenta [3]. Una joven que en 1955 miraba a su madre ama de casa elegía carrera con una información que ya estaba vencida. La brecha no era solo de salarios: era de pronóstico.
El trabajo voraz: por qué la brecha ya no está entre ocupaciones sino dentro de ellas
Históricamente, buena parte de la diferencia salarial se explicaba porque hombres y mujeres tenían distinta educación y distintas ocupaciones. Goldin mostró que hoy el grueso de esa diferencia está entre hombres y mujeres de la misma ocupación, y que aparece sobre todo con el nacimiento del primer hijo [1]. En los países de ingreso alto la brecha se ubica entre el 10% y el 20%, incluso donde hay leyes de igualdad salarial y las mujeres tienen más años de estudio que los hombres [3].
El mecanismo que propone tiene nombre: los empleos voraces. Hay ocupaciones —derecho corporativo, finanzas, consultoría— donde el pago no crece de forma proporcional a las horas, sino más que proporcional: estar disponible siempre y en horarios concretos vale mucho más que trabajar un poco menos. Quien asume el cuidado, que en la mayoría de las parejas sigue siendo la mujer, paga ese diferencial. La evidencia dura viene de seguir en el tiempo a graduados de escuelas de negocios y a profesionales de finanzas: las carreras arrancan casi parejas y se separan después [11] [4].
En A Grand Gender Convergence: Its Last Chapter, el discurso presidencial que Claudia Goldin pronunció ante la American Economic Association y publicó en la American Economic Review en 2014, escribió: «Pero debe implicar cambios en el mercado laboral, sobre todo en cómo se estructuran y se remuneran los empleos para ampliar la flexibilidad temporal» [10] (traducción propia). Es una tesis con filo: sostiene que las diferencias de ingreso entre hombres y mujeres se deben más a las decisiones difíciles que toman las parejas dentro de un mercado de empleos voraces que a los factores que suelen acaparar la atención, incluidos el sesgo y la discriminación [4]. La Academia va todavía más lejos y afirma que, en los países de ingreso alto, la maternidad y la paternidad explican hoy casi por completo esas diferencias [3]; ese alcance es de la Academia, y conviene leerlo con la etiqueta puesta: aplica a economías de ingreso alto, no al planeta.
Conviene no confundir esto con el estudio de la desigualdad como fenómeno agregado ni con su medición, que tienen página propia en desigualdad económica y en el coeficiente de Gini. Tampoco con la polarización del empleo por tareas, que es la línea de David Autor, ni con los experimentos naturales sobre salario mínimo de David Card.
Obras de Claudia Goldin: qué aporta cada una
Las piezas de su obra encajan en un orden que tiene sentido leído hacia atrás: primero reconstruyó el pasado del trabajo femenino, después explicó por qué cambiaron las expectativas y al final señaló qué mecanismo sostiene la brecha que queda.
| Obra | Año | Qué aporta | Ref. |
|---|---|---|---|
| Marriage Bars: Discrimination Against Married Women Workers, 1920’s to 1950’s | 1988 | Documenta con datos de empresas de 1931 y 1940 las políticas que despedían a las solteras al casarse y no contrataban casadas | [12] |
| Understanding the Gender Gap: An Economic History of American Women | 1990 | Reconstruye la historia económica del trabajo femenino estadounidense; el libro con el que el campo cambia de escala | [13] |
| The U-Shaped Female Labor Force Function in Economic Development and Economic History | 1994 | Formaliza la curva en U y separa participación femenina de crecimiento económico | [8] |
| The Power of the Pill (con Lawrence Katz) | 2000 / 2002 | Identifica el efecto de la anticoncepción oral sobre matrimonio y carrera con variación legal entre estados | [9] |
| Dynamics of the Gender Gap for Young Professionals (con Bertrand y Katz) | 2010 | Sigue cohortes de profesionales de finanzas y corporativos: brechas pequeñas al inicio que se abren con los años | [11] |
| A Grand Gender Convergence: Its Last Chapter | 2014 | Discurso presidencial en la AEA; la prima por horas largas como causa de la brecha que persiste | [10] |
| Career and Family: Women’s Century-Long Journey toward Equity | 2021 | Cinco cohortes de mujeres universitarias estadounidenses y la tensión entre carrera y familia | [14] |
Entre el libro de 1990 y Career and Family pasaron 31 años; el Nobel llegó 33 años después del primero.
Qué dice la obra de Goldin sobre el mercado laboral colombiano
En Colombia, la distancia entre hombres y mujeres sigue estando sobre todo en quién entra al mercado laboral, no en cuánto paga la hora trabajada. En el trimestre móvil mayo-julio de 2026, la tasa global de participación fue de 77,0% para los hombres y 53,5% para las mujeres: 23,5 puntos porcentuales de diferencia [16]. La brecha en la tasa de desocupación fue de 3,3 puntos, un asunto que se trata a fondo en la página de desempleo [16].
El dato que más se parece al hallazgo de Goldin está en la nota estadística que el DANE elaboró con la OIT. Con datos de la GEIH de 2021, la brecha en el ingreso laboral mensual promedio fue de 6,3% en contra de las mujeres; pero la brecha por hora trabajada fue de −5,8%, es decir, a favor de ellas. El propio DANE explica la aparente contradicción: el ingreso mensual es menor porque las mujeres dedican menos horas al trabajo remunerado [17]. Es, punto por punto, la lógica de los empleos voraces leída desde Bucaramanga o Barranquilla.
| Indicador | Hombres | Mujeres | Diferencia | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| Tasa global de participación (may-jul 2026) | 77,0% | 53,5% | 23,5 p.p. | [16] |
| Tasa de ocupación (may-jul 2026) | 71,9% | 48,2% | 23,7 p.p. | [16] |
| Brecha en ingreso laboral mensual promedio (2021) | 1,22 millones COP | 1,15 millones COP | 6,3% | [17] |
| Brecha en ingreso laboral por hora (2021) | — | — | −5,8% (a favor de mujeres) | [17] |
| Brecha mensual en hogares con menores de 18 años (2021) | — | — | 11,3% | [17] |
| Brecha mensual en hogares sin menores de 18 años (2021) | — | — | −3,3% (a favor de mujeres) | [17] |
Fíjese en las dos últimas filas: 14,6 puntos porcentuales separan la brecha de las mujeres que viven con menores de edad de la de quienes no [17]. Goldin lo llamaría el efecto del primer hijo; el DANE lo mide sin ponerle nombre. Y la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo cierra el círculo: entre quienes cuidan, las mujeres dedican 7 horas y 14 minutos diarios al trabajo no remunerado frente a 3 horas y 25 minutos de los hombres, y solo el 46,9% de las mujeres cuidadoras participa en el mercado laboral, frente al 61,3% de las que no cuidan y al 84,8% de los hombres que tampoco cuidan [18].
Una advertencia metodológica que ninguna de estas cifras trae escrita en la frente: el 10%-20% del que habla la Academia para países de ingreso alto [3] y el 6,3% del DANE no son comparables. El primero se refiere a mediciones estándar de brecha salarial; el segundo es una diferencia de promedios de ingreso laboral mensual entre todos los ocupados que reportan ingresos, sin ajustar por ocupación, jornada ni experiencia [17]. Poner las dos en la misma frase sin decir esto produce titulares falsos.
Qué le critican y qué queda abierto
El límite más honesto del programa de Goldin lo marca su propia evidencia. Las bases con las que estimó la separación de las carreras son encuestas a egresados de Harvard, a graduados de escuelas de negocios, y datos restringidos de médicos, abogados, farmacéuticos y veterinarios [4]. Son mujeres con educación superior en un país de ingreso alto. La propia Academia acota el hallazgo de la maternidad a ese universo de países [3].
Trasladar eso a Colombia sin aduana es un error. Aquí la restricción que más pesa sobre la mayoría de las mujeres no es la prima por disponibilidad extrema en un bufete, sino la ausencia de contrato, de sala cuna y de transporte razonable: el 53,5% de participación femenina [16] no se explica con el mismo mecanismo que separa a dos abogados de Nueva York. El marco de Goldin sigue sirviendo, pero como juego de herramientas —cohortes, expectativas, hora frente a mes, efecto del primer hijo— y no como diagnóstico importado.
Va aquí mi opinión, marcada como tal: la parte más incómoda de su obra no es la de la brecha, sino la de las expectativas. Si las decisiones que fijan un ingreso a los cuarenta se toman a los diecisiete con información vencida, entonces las políticas que más rendimiento tienen no son las que corrigen el salario al final, sino las que corrigen el pronóstico al principio. Eso desplaza el problema del área de gestión humana hacia la orientación vocacional y la política de cuidado, que es un lugar mucho menos cómodo para todos. Y sospecho que por eso se cita más el “trabajo voraz” que la “revolución silenciosa”.
Preguntas frecuentes
¿Por qué le dieron el Premio Nobel de Economía a Claudia Goldin?
Se lo concedieron el 9 de octubre de 2023 con la motivación oficial de haber ampliado la comprensión de los resultados de las mujeres en el mercado laboral. Lo que el comité valoró fue la construcción de un relato completo, respaldado por más de dos siglos de datos estadounidenses, sobre cómo y por qué cambiaron el empleo y los ingresos femeninos [1].
¿Qué es la curva en U de la participación laboral femenina, explicada fácil?
Es el dibujo que hace el porcentaje de mujeres casadas empleadas si se lo sigue desde finales del siglo XVIII: alto al principio, bajando durante la industrialización y volviendo a subir cuando crecen los servicios y la educación. La moraleja práctica es que un país puede enriquecerse y ver caer la participación femenina al mismo tiempo [1] [8].
¿Qué significa “trabajo voraz” o greedy work?
Describe ocupaciones donde el ingreso crece más que proporcionalmente con las horas y con la disponibilidad en horarios concretos. Quien no puede ofrecer esa disponibilidad —casi siempre quien carga el cuidado— queda atrás en salario y en ascensos, aunque tenga la misma formación y el mismo cargo [10].
¿Quién es Lawrence Katz y qué tiene que ver con la obra de Claudia Goldin?
Es el economista laboral por el que, en parte, ella se mudó a Harvard en 1990: llegó sabiendo que Katz estaba en ese departamento y sospechando que aprendería mucho a su lado, y en su autobiografía dice que acertó. De esa cercanía salieron varios trabajos conjuntos —entre ellos el de la anticoncepción oral [9]— y también un matrimonio: con los años se volvieron pareja y se casaron [4].
¿Por dónde empezar a leer a Claudia Goldin?
Para lectores no especializados, Career and Family (2021) es la entrada más amable, porque organiza un siglo entero en cinco cohortes de mujeres [14]. Quien busque el aparato empírico completo debe ir a Understanding the Gender Gap (1990) [13], y quien quiera la tesis del trabajo voraz en veinte páginas, al discurso presidencial de 2014 [10].
¿Sirve el marco de Goldin en un país con alta informalidad como Colombia?
Sirve como caja de herramientas, no como diagnóstico. Las preguntas que hereda —qué esperaba esta cohorte, cómo cambia el ingreso por hora frente al mensual, qué pasa con el primer hijo— se pueden hacer con la GEIH y la ENUT, y de hecho el DANE ya publica cifras que las responden en parte [17] [18]. Lo que no se puede importar es la conclusión, construida sobre profesionales universitarias de un país de ingreso alto [3] [4].
Referencias
- Real Academia Sueca de Ciencias. The Prize in Economic Sciences 2023 – Press release — fecha del anuncio (9 de octubre de 2023), motivación oficial, curva en U, papel de la píldora y concentración actual de la brecha dentro de la misma ocupación y a partir del primer hijo. Nobel Prize: comunicado de prensa 2023 — Consultada: 2026-09-17.
- Nobel Prize Outreach. Claudia Goldin – Facts — fecha y lugar de nacimiento (14 de mayo de 1946, Nueva York), afiliación a Harvard University y participación en el premio de 1/1. Nobel Prize: ficha de Claudia Goldin — Consultada: 2026-09-17.
- Real Academia Sueca de Ciencias. History helps us understand gender differences in the labour market. Popular science background — correcciones a los censos (empleo de casadas casi el triple del registrado), jefas de hogar de Filadelfia del siglo XVIII, 20% de mujeres y 5% de casadas empleadas a comienzos del siglo XX, marriage bars, convergencia de expectativas en los setenta, brecha de 10%-20% en países de ingreso alto y alcance de la explicación por maternidad. Nobel Prize: trasfondo divulgativo 2023, PDF — Consultada: 2026-09-17.
- Goldin, Claudia. The Economist as Detective. Biographical — formación en Cornell con Alfred Kahn y doctorado en Chicago desde 1967, tesis con Robert Fogel, paso por Wisconsin, Princeton y Pensilvania, llegada a Harvard en 1990, dirección del programa DAE del NBER durante 28 años, hallazgo de archivo de 1981, presidencia de la AEA en 2013, fuentes de datos profesionales y frase citada sobre los formularios. Nobel Prize: autobiografía de Claudia Goldin — Consultada: 2026-09-17.
- Nobel Prize Outreach. Nobel Prize awarded women — listado de las tres mujeres premiadas en ciencias económicas: Ostrom (2009), Duflo (2019) y Goldin (2023). Nobel Prize: mujeres galardonadas — Consultada: 2026-09-17.
- Nobel Prize Outreach. Elinor Ostrom – Facts — participación en el premio de 1/2 en 2009. Nobel Prize: ficha de Elinor Ostrom — Consultada: 2026-09-17.
- Nobel Prize Outreach. Esther Duflo – Facts — participación en el premio de 1/3 en 2019. Nobel Prize: ficha de Esther Duflo — Consultada: 2026-09-17.
- Goldin, Claudia. The U-Shaped Female Labor Force Function in Economic Development and Economic History — documento de trabajo NBER 4707, con fecha de emisión de abril de 1994. NBER: documento de trabajo 4707 — Consultada: 2026-09-17.
- Goldin, Claudia y Katz, Lawrence F. The Power of the Pill: Oral Contraceptives and Women’s Career and Marriage Decisions — documento de trabajo NBER 7527 (febrero de 2000), publicado en el Journal of Political Economy 110(4), 2002, pp. 730-770; difusión de la píldora entre jóvenes solteras a finales de los sesenta e identificación por cambios estatales en la edad de mayoría. NBER: documento de trabajo 7527 — Consultada: 2026-09-17.
- Goldin, Claudia. A Grand Gender Convergence: Its Last Chapter — American Economic Review 104(4), 2014, pp. 1091-1119; tesis de la flexibilidad temporal y de la prima desproporcionada a las jornadas largas, y frase citada del resumen. AEA: ficha del artículo, DOI 10.1257/aer.104.4.1091 — Consultada: 2026-09-17.
- Bertrand, Marianne; Goldin, Claudia y Katz, Lawrence F. Dynamics of the Gender Gap for Young Professionals in the Financial and Corporate Sectors — American Economic Journal: Applied Economics, julio de 2010; seguimiento de cohortes de profesionales de finanzas y del sector corporativo. AEA: ficha del artículo, DOI 10.1257/app.2.3.228 — Consultada: 2026-09-17.
- Goldin, Claudia. Marriage Bars: Discrimination Against Married Women Workers, 1920’s to 1950’s — documento de trabajo NBER 2747, octubre de 1988; políticas de empresas y juntas escolares documentadas con datos de firmas de 1931 y 1940. NBER: documento de trabajo 2747 — Consultada: 2026-09-17.
- Goldin, Claudia. Understanding the Gender Gap: An Economic History of American Women — libro publicado en enero de 1990 por Oxford University Press dentro de la serie del NBER sobre factores de largo plazo en el desarrollo económico. NBER: ficha del libro — Consultada: 2026-09-17.
- Goldin, Claudia. Career and Family: Women’s Century-Long Journey toward Equity — libro publicado por Princeton University Press el 12 de octubre de 2021 (ISBN 9780691201788). Princeton University Press: ficha del libro — Consultada: 2026-09-17.
- Real Academia Sueca de Ciencias. The Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel 1993 — motivación conjunta de Robert Fogel y Douglass North por renovar la historia económica con teoría económica y métodos cuantitativos. Nobel Prize: premio de ciencias económicas 1993 — Consultada: 2026-09-17.
- DANE. Mercado laboral según sexo. Trimestre móvil mayo-julio 2026 — boletín técnico del 11 de septiembre de 2026: tasa global de participación de 77,0% en hombres y 53,5% en mujeres (23,5 p.p.), tasa de ocupación de 71,9% y 48,2% (23,7 p.p.) y brecha de 3,3 p.p. en la tasa de desocupación. DANE: boletín de mercado laboral según sexo, PDF — Consultada: 2026-09-17.
- DANE y Organización Internacional del Trabajo. Nota estadística. Brecha salarial de género en Colombia (edición 2022, con datos de la GEIH de 2021) — brecha de 6,3% en el ingreso laboral mensual promedio (1,22 millones COP frente a 1,15 millones COP), de −5,8% en el ingreso por hora, de 11,3% en hogares con menores de 18 años y de −3,3% en hogares sin menores. DANE: nota estadística sobre brecha salarial de género, PDF — Consultada: 2026-09-17.
- DANE y ONU Mujeres. Tiempo de cuidados: las cifras de la desigualdad. Resumen ejecutivo (2020, con datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2016-2017) — 7 horas y 14 minutos diarios de trabajo no remunerado en mujeres cuidadoras frente a 3 horas y 25 minutos en hombres, y participación laboral de 46,9% entre mujeres cuidadoras, 61,3% entre las no cuidadoras y 84,8% entre los hombres no cuidadores. DANE: resumen ejecutivo del estudio de tiempo de cuidados, PDF — Consultada: 2026-09-17.
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- Pregunta que responde: Qué hizo Claudia Goldin, con qué evidencia, y qué parte de la brecha salarial de género explica su obra.
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- Fecha de corte de los datos: 2026-09-17