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Escuela institucionalista: las dos oleadas que la formaron

La escuela institucionalista explica los resultados económicos por las reglas que gobiernan el intercambio, no solo por los precios. Son dos oleadas separadas por cuarenta años: el viejo institucionalismo de Veblen, Commons y Mitchell, y la nueva economía institucional de Coase, Williamson, North y Ostrom. Aquí están las dos, qué las une, qué las separa y las 19 fichas del hub.

Por Jhon Mosquera3 sep 202611 min de lectura

Última actualización: 2026-09-03

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Nave industrial vacía vista desde una pasarela elevada al amanecer, con una oficina acristalada suspendida sobre la planta, escena que ilustra la pregunta de la escuela institucionalista sobre por qué existen las empresas

Un estudiante de comercio se fue a recorrer fábricas ajenas porque le sobraba un año de carrera.

Ronald Coase había entrado a la London School of Economics en 1929 a estudiar un Bachelor of Commerce, en el grupo de Industria, pensado —contó él mismo— para quienes querían llegar a jefes de planta, «una elección de oficio para la que yo era singularmente inepto» [1] (traducción propia). Cumplió los requisitos del título en dos años, pero el reglamento exigía tres de residencia. Le sobraba uno. La Universidad de Londres le dio entonces una beca de viaje Cassel y decidió pasarlo en Estados Unidos estudiando la integración vertical y lateral de la industria [1].

Iba con una pregunta que a sus profesores les parecía resuelta. Si el sistema de precios coordina la producción —eso enseñaba Arnold Plant en su seminario—, ¿para qué existe la gerencia, cuyo oficio es justamente coordinar? Y si la planificación central es imposible, ¿por qué hay fábricas enormes, que por dentro son sociedades planificadas? [1]

«Encontré la respuesta para el verano de 1932. Consistía en darse cuenta de que había costos por usar el mecanismo de precios» [1] (traducción propia). Presentó el argumento en una conferencia en Dundee en octubre de ese año y lo publicó cinco años después, en 1937. De aquel momento dejó una frase que vale por todo el episodio: «Tenía entonces veintiún años y el sol no dejaba de brillar» [1] (traducción propia).

Ese hallazgo dio origen a la mitad más joven de esta escuela. La otra mitad llevaba ya treinta años trabajando, con otro método y otras preguntas.

¿Qué es la escuela institucionalista y qué la define?

La escuela institucionalista es la tradición económica que explica por qué a unos países, sectores y empresas les va como les va mirando las instituciones —leyes, contratos, derechos de propiedad, costumbres, normas de conducta— y no solo la oferta, la demanda y las preferencias. No es una escuela con un manual y una doctrina cerrada: son dos programas de investigación distintos, nacidos con cuarenta años de diferencia, que comparten el objeto y discrepan en casi todo lo demás.

La etiqueta se propuso como programa, no como insulto. En 1919 Walton H. Hamilton, entonces en Amherst College, publicó en la American Economic Review un texto que es literalmente una defensa de esa manera de hacer teoría: «una apelación a la “economía institucional”», escribió, no ataca la verdad de otros cuerpos de pensamiento, pero sí les niega el derecho a llamarse teoría económica [2] (traducción propia). Su tercera tesis no dejaba lugar a dudas: «La materia propia de la teoría económica son las instituciones» [2] (traducción propia).

Este hub es una de las ocho escuelas del mapa de economistas por escuelas de este sitio, y es la que más fichas tiene colgando.

La primera oleada: el viejo institucionalismo de Veblen, Commons y Mitchell

El viejo institucionalismo es el movimiento estadounidense que entre 1898 y los años cuarenta intentó rehacer la economía sobre bases evolutivas, jurídicas y estadísticas. Sus tres figuras fundadoras aceptadas son Thorstein Veblen, Wesley Mitchell y John R. Commons, y trabajaban de maneras tan distintas que definir el movimiento por lo que comparten ha sido siempre un problema [3].

Veblen abrió el fuego en 1898, en el Quarterly Journal of Economics, con un artículo cuyo título ya era una acusación: ¿por qué la economía no es una ciencia evolutiva? Su blanco era el agente que la teoría daba por bueno. «La concepción hedonista del hombre es la de un calculador relámpago de placeres y dolores», escribió, un hombre «que oscila como un glóbulo homogéneo de deseo de felicidad» y al que los estímulos desplazan sin dejarle marca [4] (traducción propia). Contra eso propuso una economía que estudiara hábitos y procesos acumulativos.

Commons llegó por el derecho. En 1931, también en la American Economic Review, escribió el texto que más se cita del movimiento, y lo abrió reconociendo el problema: la dificultad de definir un campo para «la llamada economía institucional» está en que nadie se pone de acuerdo sobre qué es una institución [5] (traducción propia). Su salida fue una definición y un cambio de unidad de medida. La definición: «podemos definir una institución como acción colectiva que controla, libera y expande la acción individual» [5] (traducción propia). El cambio de unidad: para los clásicos la unidad mínima era la mercancía; para el institucionalista es la transacción, con sus participantes, gobernada por lo que Commons llamó working rules, reglas operativas [5].

Mitchell aportó los números. En 1913 publicó Business Cycles [6] y en 1920 los fundadores del National Bureau of Economic Research lo reclutaron —era, dice la propia historia del NBER, «un experto destacado en fluctuaciones económicas»— como primer director de investigación, cargo que ocupó veinticinco años [7] (traducción propia). El NBER nació en plena pelea progresista sobre la distribución del ingreso y con una regla que sus fundadores impusieron y sigue vigente: los estudios pueden presentar datos y hallazgos, pero no recomendar políticas ni hacer afirmaciones normativas sobre ellas [7].

Esa obsesión por medir antes que opinar fue su fuerza y su límite. Del volumen Measuring Business Cycles, que Mitchell publicó con su alumno Arthur Burns (1946 según el catálogo del propio NBER; la página de historia del NBER lo fecha en 1945), el propio NBER admite hoy que fue celebrado por la síntesis de datos y criticado «por su falta de marco teórico» [7] (traducción propia).

La segunda oleada: la nueva economía institucional, de Coase a Ostrom

La nueva economía institucional es el programa que, desde el artículo de Coase de 1937, volvió a meter las instituciones en el análisis económico sin renunciar a las herramientas del análisis de precios. Le dieron forma cuatro nombres —Coase, Oliver Williamson, Douglass North y Elinor Ostrom— y tres premios del Banco de Suecia: el de Coase en 1991 [8], el de North en 1993 compartido con Robert Fogel [12], y el de 2009, repartido por igual entre Ostrom y Williamson [9].

Coase tardó medio siglo en ser leído. Cuando la Academia lo premió en 1991 lo hizo «por su descubrimiento y clarificación del significado de los costos de transacción y de los derechos de propiedad para la estructura institucional y el funcionamiento de la economía» [8] (traducción propia), y el propio comunicado reconoce que su enfoque tardó mucho en arraigar y que el avance solo llegó, con fuerza, en los años setenta y ochenta [8]. El diagnóstico de por qué se lo dio Williamson, y Coase lo aceptó: la tesis de 1937 no se usaba porque no se había vuelto «operativa», es decir, porque los costos de transacción no se habían incorporado a una teoría general [1].

Volverla operativa fue el trabajo de Williamson. Su tesis es que mercados y jerarquías —las empresas— son estructuras de gobernanza alternativas que resuelven los conflictos de interés de maneras distintas, y su predicción central, respaldada empíricamente, es que las transacciones tienden a meterse dentro de la empresa a medida que los activos involucrados son más específicos de esa relación [9]. En el año 2000, en el Journal of Economic Literature, Williamson hizo el balance del programa bajo su nombre propio: la nueva economía institucional, cuarto de siglo después [10].

North vino de la historia económica y trajo la pregunta larga. Su formulación es la que quedó: «Si las instituciones son las reglas del juego, las organizaciones y sus emprendedores son los jugadores» [11] (traducción propia). Las instituciones, precisa, son restricciones creadas por los seres humanos, hechas de restricciones formales —reglas, leyes, constituciones—, restricciones informales —normas de conducta, convenciones, códigos autoimpuestos— y sus características de cumplimiento [11]. La Academia lo llamó en 1993 uno de los pioneros de «la nueva economía institucional» [12] (traducción propia): la etiqueta es de la casa, no de un comentarista.

Ostrom cerró el círculo por el lado empírico. En 2009 fue premiada «por su análisis de la gobernanza económica, especialmente los bienes comunes» —el mismo premio que Williamson, con motivaciones distintas— tras numerosos estudios de casos de pesquerías, pastos, bosques, lagos y acuíferos manejados por sus propios usuarios, en los que encontró que los resultados son mejores de lo que predicen las teorías estándar [9]. La taxonomía de bienes y la categoría de los comunes se desarrollan en bienes públicos, no aquí.

Falta un quinto nombre en la cronología: Mancur Olson, cuya lógica de la acción colectiva y cuyo problema del polizón viven en su propia ficha, Mancur Olson.

Dos líneas de tiempo paralelas que comparan los hitos del viejo institucionalismo entre 1898 y 1945 con los de la nueva economía institucional entre 1937 y 2024

Qué une y qué separa a las dos oleadas

Las une el objeto y las separa el método. Las dos sostienen que el mercado no funciona en el vacío y que las reglas del intercambio son parte del problema económico, no su decorado. Difieren en qué hacer con la teoría heredada: la primera oleada quiso reemplazarla; la segunda la extendió.

Viejo institucionalismo (1898-1945)Nueva economía institucional (1937-)
Figuras del hubVeblen, Commons, MitchellCoase, Williamson, North, Ostrom, Olson
Postura ante la teoría de preciosRuptura: el agente calculador es el error de origen [4]Extensión: se conserva y se le añaden los costos de transacción [8]
Unidad de análisisLa transacción como relación jurídica entre personas [5]La transacción como decisión de gobernanza con un costo [8][9]
Método dominanteDescripción histórica, derecho, medición estadística [3][7]Modelos con predicciones contrastables y trabajo empírico [9]
ReconocimientoNingún premio del Banco de SueciaCuatro premios al programa, no a un mismo grupo de autores: 1991, 1993, 2009 y 2024 [8][12][9][13]

Hay un puente que pocas veces se nombra. En 1931 Commons ya había puesto la transacción en el centro y la había hecho la unidad mínima del análisis [5]; en 1932, sin conexión conocida con él, Coase descubrió que usar el mecanismo de precios cuesta [1]. Misma palabra, dos trabajos distintos —para Commons es una relación jurídica, para Coase un costo—. La segunda oleada no ignoró esa deuda: en su conferencia Nobel de 2009, Oliver Williamson adoptó la transacción como unidad de análisis «como recomendó Commons (1932)» y añadió que en Coase estaba implícita (traducción propia) [16]. Yo leo el origen como una coincidencia elocuente, no como una filiación: la escuela llegó dos veces al mismo lugar por caminos que no se hablaban, y fue Williamson quien, al menos, los juntó de forma explícita.

Lo que sí hay es un juicio duro y firmado. Williamson escribió en 1998 que la vieja economía institucional, «incapaz o poco dispuesta a ofrecer una agenda de investigación rival, se entregó a objeciones metodológicas contra la ortodoxia» [3] (traducción propia, citado por Rutherford). Es la segunda oleada juzgando a la primera, y explica por qué el adjetivo «nueva» se pegó tan bien.

Las cuatro ideas que esta escuela dejó en la caja de herramientas

Cuatro ideas de este linaje se usan hoy fuera de él, muchas veces sin apellido. Van enunciadas como ideas; cada una tiene su desarrollo en la ficha o en la página del silo que le corresponde.

Las instituciones son las reglas del juego. No son organizaciones, no son edificios: son las restricciones que estructuran la interacción humana, formales e informales, más su cumplimiento [11]. Distinguir la regla del jugador es lo que permite preguntar por qué dos países con las mismas fábricas producen resultados distintos.

Los costos de transacción. Averiguar el precio, negociar, redactar el contrato, inspeccionar, resolver la disputa: todo eso cuesta, y la teoría tradicional lo suponía cero [8]. De ahí sale la existencia misma de la empresa. El teorema de Coase —el que se usa para pensar en corregir daños ambientales— es materia de externalidades, no de este hub.

Los derechos de propiedad. Coase mostró que gana precisión analizar en términos de derechos a usar bienes y factores, y no de los bienes mismos: la propiedad plena, los distintos usos, las facultades limitadas de decisión que define un contrato o el reglamento interno de una organización. El comunicado del premio de 1991 lo dice con una imagen que se recuerda sola: Coase identificó un conjunto nuevo de «partículas elementales» del sistema económico [8] (traducción propia).

La dependencia de la trayectoria. North la usa para nombrar la poderosa influencia del pasado sobre el presente y el futuro, y sostiene que la clave está en la cultura, en el aprendizaje acumulado de generaciones anteriores; señala como trabajo pionero sobre sus fuentes a Brian Arthur (1989) y Paul David (1985) [11]. Es la razón por la que una economía estancada no se endereza cambiando el reglamento un lunes.

Dos cosas que esta escuela toca de lado y no desarrolla aquí: la teoría de la elección pública y el análisis constitucional de Buchanan, que viven en el pillar de economía política, y las condiciones institucionales que requiere una economía de mercado para funcionar.

Mapa de las 19 fichas de este hub

En el árbol de este sitio cuelgan de la escuela institucionalista 19 economistas, no todos institucionalistas. La cifra es la real, verificada contra el mapa del sitio; si en algún lado lee 23, esa cuenta está desactualizada.

GrupoFichas
Primera oleadaThorstein Veblen · John Commons · Wesley Mitchell
Segunda oleadaRonald Coase · Oliver Williamson · Douglass North · Elinor Ostrom · Mancur Olson
Instituciones y desarrolloDaron Acemoglu · James A. Robinson
El gran cajónDavid Card · David Autor · Claudia Goldin · Raj Chetty · Thomas Piketty · Branko Milanovic · Joseph Stiglitz · Michael Spence · Mariana Mazzucato

Los dos primeros grupos y el tercero se sostienen solos. Acemoglu y Robinson fueron premiados en 2024, junto con Simon Johnson, «por sus estudios sobre cómo se forman las instituciones y cómo afectan la prosperidad» [13] (traducción propia); su hallazgo es que buena parte de las diferencias actuales de riqueza se explica por las instituciones que la colonización europea introdujo o conservó, y que el resultado fue una inversión de fortunas: los lugares relativamente más ricos al momento de ser colonizados están hoy entre los más pobres [14]. Para quien lee desde Bogotá o Bucaramanga, la implicación es incómoda y directa: la América española cae del lado denso y rico de esa historia, el que recibió instituciones extractivas. Es, además, el marco que la Academia ilustra con Nogales, la ciudad partida en dos por una reja entre Arizona y Sonora [14].

El cuarto grupo es otra cosa, y conviene decirlo sin rodeos. David Card, David Autor, Claudia Goldin y Raj Chetty trabajan economía laboral y pública con datos y experimentos naturales; Piketty y Milanovic, desigualdad y distribución; Stiglitz y Spence fueron premiados en 2001, junto con George Akerlof, por sus análisis de mercados con información asimétrica [15] —tema que vive en fallas de mercado—; Mazzucato discute el papel del Estado en la innovación. A ninguno de ellos lo clasifica la profesión como institucionalista. Están aquí por una decisión editorial de este sitio, tomada hace años por afinidad temática —todos estudian cómo las reglas y las organizaciones reparten—, y no por un consenso de la disciplina. Lo digo porque un mapa que no confiesa sus costuras engaña. Varios de ellos aparecen también, ordenados por la pregunta que trabajan, en el mapa de economistas contemporáneos.

Si viene de otra escuela: los economistas clásicos son a quienes Veblen les discutía el supuesto de partida, y la economía del comportamiento atacó ese mismo supuesto ochenta años después, con laboratorio en vez de historia.

Preguntas frecuentes

¿Institucionalismo y nueva economía institucional son lo mismo? No, y confundirlos hace difícil entender la bibliografía. Cuando alguien escribe «institucionalismo» a secas suele referirse al movimiento estadounidense de la primera mitad del siglo XX; cuando escribe «nueva economía institucional» habla del programa que arranca con Coase y que la Real Academia Sueca ya nombraba así en 1993 [12]. Comparten objeto y linaje, pero no método ni relación con la teoría estándar.

¿Quién puso el nombre de «economía institucional»? El texto que lo instala como programa es el de Walton H. Hamilton en la American Economic Review de 1919, que se lee todavía como un manifiesto: cinco pruebas que, según él, solo la economía institucional podía pasar [2]. Que un nombre se instale no significa que nadie lo hubiera pronunciado antes, y el propio Commons se quejaba doce años después de que siguiera significando cosas distintas para cada quien [5].

¿Qué conviene leer primero de esta escuela? Dos textos cortos y gratuitos, en este orden: el artículo de Commons de 1931, que en diez páginas define la institución y explica el cambio de unidad de análisis [5], y la conferencia Nobel de Coase de 1991, que es autobiográfica y se lee de un tirón [1]. Con esos dos encima, las fichas individuales dejan de ser una lista de apellidos.

¿Por qué en este hub hay autores que no son institucionalistas? Porque el árbol de páginas del sitio se armó antes que este mapa y agrupó por afinidad temática a nueve economistas —de Card a Mazzucato— que la profesión clasifica en otras tradiciones. Mover páginas publicadas rompe enlaces y posiciones ganadas, así que la decisión fue no reestructurar y declararlo aquí, que es lo que hace la sección del mapa.

¿La escuela institucionalista sigue viva? El programa de la segunda oleada sí, y con premios recientes que lo dicen: 2009 y 2024 [9][13]. Lo que ya no existe es la frontera de método que la separaba: medir instituciones con microdatos, historia cuantitativa y experimentos naturales es hoy trabajo corriente de la disciplina, no marca de escuela. En mi lectura ese es el desenlace más común de un programa que gana: deja de tener nombre porque se volvió parte del oficio.

Referencias

  1. Coase, Ronald H. The Institutional Structure of Production — conferencia Nobel del 9 de diciembre de 1991. Contiene el ingreso a la LSE en 1929 al Bachelor of Commerce, grupo de Industria, «a choice of occupation for which I was singularly ill-suited»; la beca de viaje Cassel de la Universidad de Londres y la decisión de estudiar la integración vertical y lateral de la industria en Estados Unidos; el seminario de Arnold Plant y el enigma de la gerencia frente al sistema de precios; «I found the answer by the summer of 1932. It was to realise that there were costs of using the pricing mechanism»; la conferencia de Dundee de octubre de 1932 y el artículo de 1937; «I was then twenty-one years of age and the sun never ceased to shine»; y el diagnóstico de Williamson sobre el «non-use or limited use» de la tesis por no haberse hecho «operational». NobelPrize.org: conferencia Nobel de Ronald Coase, 1991 — Consultada: 2026-09-03.
  2. Hamilton, Walton H. The Institutional Approach to Economic Theory — The American Economic Review, vol. 9, marzo de 1919 (Papers and Proceedings, Amherst College). Texto completo de dominio público. Contiene «An appeal for “institutional economics” implies no attack upon the truth or value of other bodies of economic thought, but it is a denial of the claims of other systems of thought to be “economic theory”», la lista de cinco pruebas y la tercera de ellas, «The proper subject-matter of economic theory is institutions». Internet Archive: Hamilton, The Institutional Approach to Economic Theory (1919) — Consultada: 2026-09-03.
  3. Rutherford, Malcolm. Understanding Institutional Economics: 1918–1929 — Journal of the History of Economic Thought, vol. 22, núm. 3, septiembre de 2000, pp. 277-308. El extracto de acceso libre consigna a Veblen, Mitchell y Commons como las tres figuras fundadoras generalmente aceptadas, las «obvious and quite dramatic differences between the methodologies and theoretical directions of the three men» y sus perfiles respectivos (enfoque evolutivo; métodos cuantitativos y ciclos en el NBER; historias documentales e instituciones jurídicas). Recoge además la frase de Oliver Williamson (1998): «unable or unwilling to offer a rival research agenda, the older institutional economics was given over to methodological objections to orthodoxy». Cambridge Core: Rutherford, Understanding Institutional Economics 1918-1929 — Consultada: 2026-09-03.
  4. Veblen, Thorstein. Why is Economics not an Evolutionary Science? — The Quarterly Journal of Economics, vol. 12, julio de 1898. Texto completo de dominio público. Contiene «The hedonistic conception of man is that of a lightning calculator of pleasures and pains, who oscillates like a homogeneous globule of desire of happiness under the impulse of stimuli that shift him about the area, but leave him intact». Internet Archive: Veblen, Why is Economics not an Evolutionary Science (1898) — Consultada: 2026-09-03.
  5. Commons, John R. Institutional Economics — The American Economic Review, vol. 21, núm. 4, 1931, pp. 648-657. Reproducción del texto completo publicada por la Universidad de Texas en Austin. Contiene «The difficulty in defining a field for the so-called institutional economics is the uncertainty of meaning of an institution»; «we may define an institution as collective action in control, liberation and expansion of individual action»; el desplazamiento de la unidad mínima de análisis de la mercancía a la transacción («the smallest unit of the institutional economists is a unit of activity — a transaction, with its participants»); y las working rules como principio universal de toda acción colectiva. Universidad de Texas en Austin: Commons, Institutional Economics 1931 (PDF) — Consultada: 2026-09-03.
  6. Mitchell, Wesley C. Business Cycles — Berkeley, University of California Press, 1913. Ejemplar digitalizado completo: la ficha del archivo consigna autor (Wesley Clair Mitchell, 1874-1948), título, editorial y año. Internet Archive: Mitchell, Business Cycles (1913) — Consultada: 2026-09-03.
  7. National Bureau of Economic Research. History — historia institucional oficial del NBER. Contiene la fundación en 1920 «largely in response to heated Progressive-era controversies over income distribution»; la regla impuesta por los fundadores y vigente hoy («studies may present data and research findings, but may not make policy recommendations or make normative statements about policy»); el reclutamiento de Wesley Clair Mitchell, «a leading expert on economic fluctuations», como primer director de investigación por veinticinco años; su libro de 1927 Business Cycles: The Problem and Its Setting; y el juicio sobre Measuring Business Cycles (con Arthur Burns; «In 1945» en esta página de historia, 1946 en el catálogo del NBER): «While celebrated for its data synthesis, the volume was sometimes criticized for its lack of a theoretical framework». NBER: historia institucional — Consultada: 2026-09-03.
  8. Real Academia Sueca de Ciencias. Comunicado de prensa del Premio de Ciencias Económicas 1991 (15 de octubre de 1991) — premio a Ronald Coase «for his discovery and clarification of the significance of transaction costs and property rights for the institutional structure and functioning of the economy». Contiene la constatación de que su enfoque tardó en arraigar y de que el avance decisivo llegó en los años setenta y ochenta; la definición de los costos de transacción como los costos de establecer y ejecutar contratos y gestionar organizaciones, omitidos por la teoría tradicional; el análisis en términos de derechos de uso sobre bienes y factores; y la expresión «elementary particles» del sistema económico. NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 1991 — Consultada: 2026-09-03.
  9. Real Academia Sueca de Ciencias. Comunicado de prensa del Premio de Ciencias Económicas 2009 (12 de octubre de 2009) — premio a Elinor Ostrom «for her analysis of economic governance, especially the commons» y a Oliver E. Williamson «for his analysis of economic governance, especially the boundaries of the firm», con reparto por igual. Contiene los estudios de Ostrom sobre pesquerías, pastos, bosques, lagos y acuíferos gestionados por sus usuarios y su conclusión de que los resultados son mejores de lo que predicen las teorías estándar; y la tesis de Williamson sobre mercados y jerarquías como estructuras de gobernanza alternativas, con la predicción de que la propensión a transar dentro de la empresa aumenta con la especificidad relacional de los activos. NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 2009 — Consultada: 2026-09-03.
  10. Williamson, Oliver E. The New Institutional Economics: Taking Stock, Looking Ahead — Journal of Economic Literature, vol. 38, núm. 3, 2000, pp. 595-613. El resumen oficial describe el artículo como un examen del «progressive development of the new institutional economics over the past quarter century», organizado en cuatro niveles de análisis social con énfasis en el entorno institucional y las instituciones de gobernanza. American Economic Association: Williamson, The New Institutional Economics (2000) — Consultada: 2026-09-03.
  11. North, Douglass C. Economic Performance Through Time — conferencia Nobel del 9 de diciembre de 1993. Contiene «Institutions are the humanly devised constraints that structure human interaction. They are made up of formal constraints (rules, laws, constitutions), informal constraints (norms of behavior, conventions, and self imposed codes of conduct), and their enforcement characteristics»; «If institutions are the rules of the game, organizations and their entrepreneurs are the players»; la definición de path dependence como «a term used to describe the powerful influence of the past on the present and future» y la afirmación de que la cultura es su clave; y la atribución del trabajo pionero sobre sus fuentes a Arthur (1989) y David (1985). NobelPrize.org: conferencia Nobel de Douglass North, 1993 — Consultada: 2026-09-03.
  12. Real Academia Sueca de Ciencias. Comunicado de prensa del Premio de Ciencias Económicas 1993 (12 de octubre de 1993) — premio compartido por Robert W. Fogel y Douglass C. North. Contiene la frase que sitúa a North como «one of the pioneers in “the new institutional economics”» y la referencia a su libro de 1990. NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 1993 — Consultada: 2026-09-03.
  13. Real Academia Sueca de Ciencias. Comunicado de prensa del Premio de Ciencias Económicas 2024 (14 de octubre de 2024) — premio a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson «for studies of how institutions are formed and affect prosperity», con reparto por igual entre los tres. NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 2024 — Consultada: 2026-09-03.
  14. Real Academia Sueca de Ciencias. They provided an explanation for why some countries are rich and others poor — divulgación oficial del Premio de Ciencias Económicas 2024 (PDF). Contiene la tesis de que las instituciones introducidas o conservadas durante la colonización europea explican buena parte de las diferencias actuales de prosperidad; la «reversal of fortune» («The places that were, relatively speaking, the richest at their time of colonisation are now among the poorest»); el papel de la mortalidad de los colonizadores; y el ejemplo de Nogales, partida por una reja entre Arizona (Estados Unidos) y Sonora (México). Real Academia Sueca de Ciencias: divulgación del premio de economía 2024 (PDF) — Consultada: 2026-09-03.
  15. Real Academia Sueca de Ciencias. Comunicado de prensa del Premio de Ciencias Económicas 2001 — premio conjunto a George A. Akerlof, A. Michael Spence y Joseph E. Stiglitz «for their analyses of markets with asymmetric information»; el comunicado precisa que durante los años setenta los tres pusieron los fundamentos de una teoría general de los mercados con información asimétrica. NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 2001 — Consultada: 2026-09-03.
  16. Williamson, Oliver E. Transaction Cost Economics: The Natural Progression, conferencia del Premio de Ciencias Económicas, 8 de diciembre de 2009 — adopta la transacción como unidad de análisis «as recommended by Commons (1932) and as is implicit in Coase (1937, 1960)»; referencia: Commons, «The Problem of Correlating Law, Economics, and Ethics», Wisconsin Law Review 8 (1932). NobelPrize.org: conferencia Nobel de Oliver Williamson (PDF) — Consultada: 2026-09-25.
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