Macroeconomía

Desempleo: qué es, cómo se mide y sus tipos

El desempleo es la situación de las personas que están sin trabajo, disponibles y buscándolo activamente. Su medida principal es la tasa de desempleo: la proporción de la fuerza de trabajo que está desocupada. En Colombia fue del 8,0% en mayo de 2026 según el DANE, con una informalidad que ronda el 55%.

Por Jhon Mosquera5 jul 202610 min de lectura

Última actualización: 2026-07-05

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Cuando en una familia de Bucaramanga alguien pierde el empleo, lo primero que cambia no es una cifra: es la conversación en la mesa. Se aplaza la matrícula, se cancela el plan de datos, se recorta el mercado. Esa persona empieza a repartir hojas de vida, a preguntar en cada tienda del barrio y a revisar avisos por WhatsApp. Mientras esté haciendo eso —sin trabajo, disponible y buscando— entra en una categoría estadística muy precisa: la población desocupada.

Multiplicar esa escena por millones de hogares da la fotografía del mercado laboral de un país. El desempleo no es solo el drama de quien no encuentra trabajo; es uno de los termómetros más vigilados de la macroeconomía, porque resume cuánta gente que quiere y puede trabajar se está quedando por fuera. Esta página explica qué es exactamente el desempleo, cómo lo mide el DANE, qué tipos existen, por qué siempre hay algo de desempleo incluso en buenos tiempos, y qué dicen las cifras recientes de Colombia y América Latina.

Persona de espaldas frente a un muro con avisos clasificados de empleo, escena que ilustra la búsqueda de trabajo y el desempleo

¿Qué es el desempleo?

El desempleo es la situación de las personas en edad de trabajar que no tienen empleo, están disponibles para trabajar y han buscado trabajo de forma activa en un periodo reciente. No basta con no tener trabajo: quien no busca —porque estudia, cuida a su familia o se dio por vencido— no cuenta como desempleado, sino como población fuera de la fuerza de trabajo. Las tres condiciones (sin empleo, disponible y buscando) se deben cumplir a la vez [1].

Esta definición no es un capricho: es un estándar internacional. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fija los criterios para que las cifras de un país sean comparables con las de otro, y el DANE los aplica en Colombia [1][2]. Por eso una persona que dejó de buscar empleo por desánimo —el llamado “trabajador desalentado”— desaparece de la estadística de desempleo aunque, en la vida real, siga sin trabajar.

Distinguir entre quien busca y quien no busca es clave, porque un país puede reducir su tasa de desempleo no porque haya más empleo, sino porque más gente dejó de buscar. Ese matiz explica por qué los economistas nunca miran la tasa de desempleo sola: la leen junto a la tasa de participación y a la tasa de ocupación.

¿Cómo se mide el desempleo? La tasa de desempleo

La tasa de desempleo (o tasa de desocupación) es la proporción de la fuerza de trabajo que está desocupada. Se calcula dividiendo el número de personas desocupadas entre la fuerza de trabajo —es decir, la suma de ocupados y desocupados— y multiplicando por cien. En Colombia, la fuente oficial es la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE, que la mide todos los meses [1].

La fórmula es sencilla, pero descansa sobre varias categorías que conviene separar:

CategoríaQué significa
Población en edad de trabajar (PET)Personas de 15 años o más, según el criterio del DANE [1]
Fuerza de trabajo (o PEA)Los que trabajan o buscan trabajo: ocupados + desocupados [1]
OcupadosPersonas con empleo remunerado o negocio propio en la semana de referencia [1]
DesocupadosSin empleo, disponibles y buscando activamente [1]
Fuera de la fuerza de trabajoEstudiantes, personas dedicadas al hogar, jubilados, desalentados [1]

La cadena va de lo más grande a lo más pequeño: de toda la población en edad de trabajar se desprende la fuerza de trabajo (quienes participan en el mercado), y dentro de ella se separan ocupados y desocupados. El siguiente esquema muestra cómo se ramifica esa población.

Diagrama de la población laboral: la población en edad de trabajar se divide en fuerza de trabajo (ocupados y desocupados) y personas fuera de la fuerza de trabajo

Con esas piezas se arman los tres indicadores que se leen juntos. La tasa global de participación (TGP) es la fuerza de trabajo sobre la población en edad de trabajar: mide cuánta gente se ofrece al mercado. La tasa de ocupación (TO) es los ocupados sobre la población en edad de trabajar: mide cuántos efectivamente trabajan. Y la tasa de desempleo es los desocupados sobre la fuerza de trabajo [1].

Subempleo e informalidad: lo que la tasa no ve

La tasa de desempleo tiene un punto ciego importante: solo cuenta a quien no tiene ningún trabajo. No captura a quien sí trabaja pero en condiciones precarias. Para eso existen dos conceptos complementarios. El subempleo describe a personas que trabajan pero querrían trabajar más horas, ganar más o usar mejor su formación. La informalidad describe a quienes trabajan sin afiliación a seguridad social ni las protecciones de un empleo formal [3].

En economías como la colombiana, la informalidad importa tanto o más que el desempleo mismo. Una tasa de desempleo baja puede convivir con millones de personas rebuscándose en trabajos precarios: se cuentan como ocupadas, pero sin estabilidad ni pensión. Por eso el desempleo, aunque central, es solo una cara del problema laboral.

¿Cuáles son los tipos de desempleo?

El desempleo no es un fenómeno único: tiene causas distintas que los economistas agrupan en cuatro tipos —friccional, estructural, cíclico y estacional—. Distinguirlos importa porque cada uno pide una política distinta: capacitar a un trabajador no sirve si el problema es que la economía está en recesión, y estimular la demanda no arregla un desajuste de habilidades. Esta tabla los resume antes de entrar en cada uno.

TipoCausaEjemplo¿Es “malo”?
FriccionalTiempo de búsqueda entre un empleo y otroRecién graduado buscando su primer trabajoNormal e inevitable
EstructuralDesajuste entre habilidades y vacantesObrero cuyo oficio fue automatizadoPersistente; el más difícil
CíclicoCaída de la demanda en una recesiónDespidos masivos en una crisisEl que la política combate
EstacionalCiclos previsibles del añoMenos trabajo agrícola fuera de cosechaPredecible; se gestiona

Desempleo friccional

El desempleo friccional es el que existe porque encontrar el trabajo adecuado toma tiempo. Un recién graduado, alguien que renunció para buscar algo mejor o quien se mudó de ciudad no consigue empleo de un día para otro: pasa semanas enviando hojas de vida y presentando entrevistas. Es un desempleo de corta duración y, en cierto sentido, saludable: refleja que la gente busca el empleo que mejor le calza, no el primero que aparece. Ninguna economía lo elimina.

Desempleo estructural

El desempleo estructural surge cuando las habilidades de quienes buscan empleo no coinciden con las que piden las vacantes disponibles. Un cajero desplazado por la banca digital o un operario cuyo oficio se automatizó pueden tardar años en reinsertarse, porque el mercado ya no demanda lo que saben hacer. Es el tipo más difícil de combatir: no se arregla esperando ni gastando más, sino con formación, recalificación y a veces reubicación geográfica. La transición tecnológica y la economía digital tienden a agravarlo.

Desempleo cíclico

El desempleo cíclico es el que sube y baja con la marcha de la economía. En una recesión, las empresas venden menos, recortan producción y despiden; cuando la economía se recupera, vuelven a contratar. Este desempleo está atado a los ciclos económicos: es el que más preocupa a los gobiernos porque golpea de golpe a mucha gente, y es contra el que se dirigen las políticas de estímulo. Cuando se habla de “combatir el desempleo” en una crisis, casi siempre se habla del cíclico.

Desempleo estacional

El desempleo estacional obedece a variaciones previsibles a lo largo del año. La agricultura contrata en cosecha y suelta mano de obra fuera de ella; el comercio y el turismo emplean más en temporada alta. Es predecible y, por eso, más manejable: se sabe cuándo llega y cuándo se va. Muchas estadísticas se “desestacionalizan” para que este vaivén no distorsione la lectura del desempleo de fondo.

¿Qué es el desempleo natural y la NAIRU?

El desempleo natural es el nivel de desempleo que persiste incluso cuando la economía funciona a plena capacidad, porque siempre hay desempleo friccional y estructural. La idea la introdujo el economista Milton Friedman en 1968, en su discurso presidencial ante la Asociación Económica Americana: sostuvo que existe una “tasa natural de desempleo” hacia la cual la economía tiende, y que ninguna política monetaria puede empujar el desempleo por debajo de ella de forma permanente sin generar inflación creciente [4].

De esa idea nace un concepto emparentado: la NAIRU (por sus siglas en inglés, “tasa de desempleo que no acelera la inflación”). Es el nivel de desempleo compatible con una inflación estable. Si el desempleo cae por debajo de la NAIRU, la economía se sobrecalienta y los precios se aceleran; si sube por encima, la inflación tiende a ceder. La NAIRU no es un número fijo ni observable: se estima, cambia con el tiempo y varía entre países, lo que la vuelve una guía imperfecta pero muy usada por los bancos centrales [4].

La implicación práctica es incómoda: no existe el “cero desempleo” deseable. Un país con pleno empleo sigue teniendo gente cambiando de trabajo (friccional) y gente cuyas habilidades no encajan (estructural). El objetivo realista de la política no es eliminar el desempleo, sino mantenerlo cerca de su nivel natural.

¿Cómo se relacionan el desempleo y la inflación? La curva de Phillips

La curva de Phillips describe una relación inversa de corto plazo entre el desempleo y la inflación: cuando el desempleo baja, la inflación tiende a subir, y viceversa. La observó el economista neozelandés A. W. Phillips en 1958, al estudiar casi un siglo de datos del Reino Unido: encontró que en los años de bajo desempleo los salarios subían más rápido, y en los de alto desempleo, más despacio [5].

Durante los años sesenta se leyó como un menú de política: un gobierno podía “comprar” menos desempleo a cambio de más inflación. Pero la relación se rompió en los años setenta, cuando muchas economías sufrieron a la vez alto desempleo y alta inflación —la llamada estanflación—. Friedman ya lo había anticipado: el intercambio funciona solo en el corto plazo, mientras la gente no ajusta sus expectativas de inflación; en el largo plazo, la curva se vuelve vertical en la tasa natural de desempleo y ya no hay intercambio que valga [4][5].

Hoy la curva de Phillips sigue siendo una herramienta central de los bancos centrales, aunque más plana y menos confiable que en el pasado. La lección de fondo permanece: gestionar el desempleo y la inflación a la vez es un equilibrio delicado, y la política monetaria vive negociando entre ambos objetivos.

¿Qué es la ley de Okun? Desempleo y crecimiento

La ley de Okun describe la relación empírica entre el desempleo y el crecimiento de la producción: cuando la economía crece por encima de su ritmo potencial, el desempleo baja; cuando crece por debajo, el desempleo sube. La formuló el economista estadounidense Arthur Okun en 1962, al observar que en Estados Unidos cada punto de reducción del desempleo venía acompañado de un aumento del producto de alrededor de dos a tres puntos [6].

La relación no es una ley física —el “multiplicador” cambia entre países y épocas— pero captura una intuición robusta: reducir el desempleo exige crecer, y crecer poco no basta. Una economía que se expande apenas lo suficiente para absorber a los nuevos trabajadores que entran cada año no logra bajar el desempleo; para reducirlo hay que crecer por encima de ese umbral. Por eso el crecimiento económico y el empleo van de la mano en el discurso de política.

Para Colombia, la ley de Okun tiene una lectura directa: con una fuerza de trabajo que crece cada año, la economía necesita crecer a cierto ritmo solo para no dejar atrás a quienes entran al mercado. Un año de crecimiento débil se traduce, casi mecánicamente, en desempleo que no cede.

¿Cuál es el desempleo en Colombia y América Latina?

En Colombia, la tasa de desempleo fue del 8,0% en mayo de 2026, según el DANE: una caída de un punto porcentual frente al mismo mes de 2025 (9,0%) y el registro más bajo para un mes de mayo en más de dos décadas [7]. La tasa global de participación se ubicó en 64,9% y la de ocupación en 59,7%, ambas al alza, lo que indica que el mercado laboral se expandió, no que la gente dejó de buscar [7].

Detrás del promedio hay desigualdades marcadas. El desempleo golpea más a las mujeres que a los hombres y más a los jóvenes que a los adultos, un patrón persistente que el DANE documenta en sus reportes por sexo y edad [8]. Pero el rasgo estructural del empleo colombiano no es tanto el desempleo como la informalidad: alrededor del 55% de los ocupados trabaja de manera informal, sin afiliación plena a la seguridad social [3]. Es decir, más de la mitad de quienes “tienen empleo” carecen de las protecciones de un trabajo formal.

En perspectiva regional, Colombia queda por encima del promedio de América Latina. Según la OIT, la tasa de desocupación regional cerró 2025 alrededor del 5,5%, una de las más bajas en quince años, mientras que la informalidad regional rondó el 47% [9]. La comparación deja dos mensajes: el desempleo colombiano es alto para los estándares latinoamericanos, y la informalidad es un problema compartido por toda la región, no solo por Colombia.

Indicador (dato reciente)ColombiaAmérica Latina y el Caribe
Tasa de desempleo / desocupación8,0% (mayo 2026) [7]~5,5% (cierre 2025) [9]
Informalidad laboral~55% de los ocupados [3]~47% de los ocupados [9]
Tendencia recienteA la baja [7]A la baja [9]

Preguntas frecuentes

¿Una persona que dejó de buscar empleo cuenta como desempleada? No. Para el DANE y la OIT, estar desempleado exige buscar trabajo de forma activa además de estar disponible. Quien dejó de buscar —el llamado trabajador desalentado— pasa a la población fuera de la fuerza de trabajo, no a los desocupados. Por eso la tasa de desempleo puede bajar cuando la gente se rinde, sin que haya mejorado el mercado laboral [1].

¿Por qué nunca llega a cero el desempleo? Porque siempre hay personas cambiando de trabajo (desempleo friccional) y personas cuyas habilidades no encajan con las vacantes (desempleo estructural). Ese piso se conoce como tasa natural de desempleo, y ni con la economía a plena capacidad desaparece. El objetivo de política no es un desempleo de cero, sino mantenerlo cerca de ese nivel natural [4].

¿Qué diferencia hay entre desempleo e informalidad? El desempleo cuenta a quienes no tienen ningún trabajo pero lo buscan; la informalidad cuenta a quienes sí trabajan, pero sin afiliación a seguridad social ni las protecciones de un empleo formal. Son problemas distintos: en Colombia el desempleo ronda el 8% y la informalidad, cerca del 55% de los ocupados, mucho mayor [3][7].

¿La tasa de desempleo mide bien la calidad del empleo? No del todo. La tasa solo distingue entre tener o no tener empleo; no ve si ese empleo es precario, mal pagado o de pocas horas. Para eso se usan indicadores complementarios de subempleo e informalidad. Un país puede tener desempleo bajo y aun así una gran parte de su gente trabajando en malas condiciones [3].

¿Reducir el desempleo siempre dispara la inflación? Solo hasta cierto punto y en el corto plazo. La curva de Phillips sugiere un intercambio entre menos desempleo y más inflación, pero se rompe en el largo plazo: si el desempleo cae por debajo de su nivel natural, la inflación se acelera de forma sostenida. Por eso los bancos centrales vigilan la NAIRU al fijar la política monetaria [4][5].

¿Por qué el desempleo de Colombia es más alto que el promedio de la región? Colombia arrastra rigideces del mercado laboral, altos costos de contratación formal y una informalidad elevada que, combinados, mantienen su tasa de desempleo por encima del promedio latinoamericano. Mientras la región cerró 2025 cerca del 5,5% de desocupación, Colombia se mantuvo alrededor del 8% [7][9].

Referencias

  1. DANE. Boletín técnico Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), mayo de 2026 — definiciones de población desocupada, fuerza de trabajo, ocupados y tasa de desocupación, y criterio de población en edad de trabajar (15 años y más). DANE: boletín GEIH mayo 2026 (PDF) — Consultada: 2026-07-05.
  2. Organización Internacional del Trabajo. Estadísticas del empleo y el desempleo (marco de la 19.ª CIET) — estándar internacional que define desempleo como sin empleo, disponible y buscando activamente. OIT: estadísticas de empleo y desempleo — Consultada: 2026-07-05.
  3. DANE. Empleo informal y seguridad social — la proporción de ocupados informales en Colombia se ubica en torno al 55%. DANE: empleo informal y seguridad social — Consultada: 2026-07-05.
  4. Friedman, Milton. The Role of Monetary Policy (American Economic Review, vol. 58, n.º 1, 1968, pp. 1–17) — introduce la tasa natural de desempleo y sostiene que el intercambio de la curva de Phillips no se sostiene en el largo plazo. Friedman 1968: The Role of Monetary Policy (American Economic Association, PDF) — Consultada: 2026-07-05.
  5. Phillips, A. W. The Relation between Unemployment and the Rate of Change of Money Wage Rates in the United Kingdom, 1861–1957 (Economica, vol. 25, 1958) — documenta la relación inversa entre desempleo y variación de salarios. Phillips 1958: Economica (DOI) — Consultada: 2026-07-05.
  6. Okun, Arthur M. Potential GNP: Its Measurement and Significance (Cowles Foundation Paper 190, 1962) — establece la relación entre el crecimiento del producto y la reducción del desempleo. Okun 1962: Cowles Foundation, Yale — Consultada: 2026-07-05.
  7. DANE. Boletín técnico GEIH, mayo de 2026 — tasa de desocupación nacional 8,0% (frente a 9,0% en mayo de 2025), tasa global de participación 64,9% y tasa de ocupación 59,7%. DANE: boletín GEIH mayo 2026 (PDF) — Consultada: 2026-07-05.
  8. DANE. Empleo y desempleo (mercado laboral) — reportes con la desagregación de la tasa de desempleo por sexo y grupos de edad. DANE: empleo y desempleo — Consultada: 2026-07-05.
  9. Organización Internacional del Trabajo. Panorama Laboral 2025 de América Latina y el Caribe — tasa de desocupación regional en torno al 5,5% al cierre de 2025 e informalidad promedio cercana al 47%. OIT: Panorama Laboral 2025 (PDF) — Consultada: 2026-07-05.
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