Microeconomía

Bienes públicos: no rivalidad, no exclusión y el problema del polizón

Un bien público reúne dos rasgos: no rivalidad (que alguien lo use no reduce lo disponible para el resto) y no exclusión (no se puede impedir que lo use quien no paga). Por eso aparece el problema del polizón y el mercado los provee poco: suele financiarlos el Estado. Ejemplos: defensa nacional, alumbrado público y faros.

Por Jhon Mosquera14 jul 20265 min de lectura

Última actualización: 2026-07-14

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Caminas de noche por un barrio de Bucaramanga y la luz del poste te alumbra el andén. No te pidió el recibo antes de encenderse: alumbra igual al vecino que pagó sus impuestos y al que no. Y que tú la aproveches no deja al de más adelante con menos luz. Esa lámpara humilde encierra el problema económico que los manuales llaman bien público: nadie queda por fuera y el uso de uno no gasta el del resto.

Esa doble rareza rompe la lógica del mercado. Si no puedo cobrarte por la luz y tu disfrute no me quita nada, ¿quién pone la plata para instalar el poste? Casi nadie de forma voluntaria. De ahí que el alumbrado, la defensa o la justicia rara vez salgan de una tienda y casi siempre de un presupuesto público. Entender por qué es entender una de las fallas de mercado más citadas de la microeconomía.

Faro costero al atardecer proyecta su haz de luz sobre el mar en calma, ejemplo clásico de bien público en economía.

Qué es un bien público en economía

Un bien público es un bien que cumple dos condiciones a la vez: no rivalidad (que una persona lo consuma no reduce la cantidad disponible para las demás) y no exclusión (no es posible, o es demasiado costoso, impedir que alguien lo use aunque no pague). El economista Paul Samuelson formalizó esta idea en 1954, en un artículo de apenas tres páginas que hoy se considera la base de la teoría moderna de los bienes públicos [1].

La palabra “público” no se refiere a quién es el dueño, sino a esas dos propiedades técnicas. Un parque puede ser de propiedad estatal y aun así comportarse como un bien privado si cobra entrada y se congestiona; una idea o una fórmula matemática, en cambio, es no rival aunque la haya creado una empresa privada. Lo que define al bien público es cómo se consume, no de quién es.

No rivalidad y no exclusión: las dos características

No rivalidad en el consumo

Un bien es no rival cuando el costo de que una persona más lo disfrute es prácticamente cero. La señal de un faro que orienta a un barco sigue intacta para el siguiente; una emisora de radio no transmite “menos” porque más gente sintonice. Contrasta con una arepa: si me la como yo, no te la comes tú. La arepa es rival; la señal del faro, no.

No exclusión (o exclusión inviable)

Un bien es no excluible cuando resulta imposible o carísimo cobrarle solo a quien lo usa. No puedes apagar la defensa nacional para el ciudadano que no pagó su cuota, ni impedir que un barco cualquiera vea la luz del faro. Esa imposibilidad de “poner un torniquete” es la que abre la puerta al problema del polizón.

Cuando un bien cumple solo una de las dos condiciones deja de ser un bien público puro y cae en otra categoría, como veremos en la matriz.

El problema del polizón: por qué el mercado los provee poco

El problema del polizón (o free-rider) aparece cuando alguien disfruta de un bien sin contribuir a pagarlo, precisamente porque no se le puede excluir. Samuelson advirtió que, ante un bien público, a cada persona le conviene ocultar cuánto lo valora de verdad para que sean los demás quienes lo financien [1]. Si todos razonan así, nadie paga y el bien termina sin producirse o produciéndose por debajo de lo que la sociedad querría.

Diagrama de flujo: un bien no excluible genera el problema del polizón, recaudación insuficiente y subprovisión, que el Estado corrige con impuestos.

Es la misma lógica de cooperación fallida que estudia el dilema del prisionero: lo racional para el individuo (no pagar) lleva a un resultado peor para todos (quedarse sin el bien). Por eso los bienes públicos son un caso clásico entre las fallas de mercado, junto con las externalidades: el precio que surge de la oferta y la demanda no logra reflejar cuánto vale para la gente algo que puede consumir sin pagar.

La salida habitual es la financiación obligatoria vía impuestos: el Estado cobra a todos y provee el bien, resolviendo por la fuerza el pago que la cooperación voluntaria no consigue.

Bienes públicos, privados, de club y comunes

Cruzar las dos características —rivalidad y exclusión— produce cuatro tipos de bienes. Es la clasificación estándar de la microeconomía y ayuda a no confundir “bien público” con “cualquier cosa que ofrece el gobierno”.

CaracterísticaExcluibleNo excluible
RivalBien privado (una arepa, un carro)Bien común (un caladero de pesca, un acuífero)
No rivalBien de club (Netflix, un peaje)Bien público puro (defensa, alumbrado, faros)

Los bienes de club, excluibles pero no rivales hasta que se congestionan, los formalizó James Buchanan en 1965: se puede cobrar la entrada, pero un usuario más casi no le cuesta nada al proveedor [5]. Los bienes comunes, rivales pero no excluibles, son el terreno de la “tragedia de los comunes” que describió Garrett Hardin en 1968: como nadie queda por fuera pero el recurso sí se agota, tiende a sobreexplotarse [3]. Elinor Ostrom matizó ese pesimismo y ganó el Premio Nobel de Economía en 2009 al mostrar que muchas comunidades gestionan sus comunes con reglas propias, sin necesidad de privatizarlos ni estatizarlos [4].

Ejemplos de bienes públicos en Colombia y América Latina

El manual repite tres ejemplos porque son casi perfectos: la defensa nacional, el alumbrado público y los faros. Los tres son no rivales y no excluibles.

La defensa es el caso de libro. Proteger el territorio beneficia por igual a todos los habitantes y no se puede dejar por fuera a quien no aporte. En Colombia, el gasto militar rondó el 3,4% del PIB en 2024 según el Banco Mundial [6], financiado con impuestos generales y no con una tarifa que cada ciudadano pague por sentirse seguro.

El alumbrado público lo pagamos entre todos por diseño. En Colombia existe un impuesto de alumbrado público, regulado por la Ley 1819 de 2016 (arts. 349-353), que autoriza a los municipios a cobrar un tributo destinado a financiar ese servicio [7]. Es la respuesta institucional al polizón: como no se puede apagar el poste para el que no paga, se cobra de forma obligatoria a todos los beneficiarios.

Los faros son el ejemplo más debatido. Durante décadas se usaron como el bien público “puro” —la luz llega a todo barco sin cobrar—, hasta que Ronald Coase mostró en 1974 que en la Inglaterra de los siglos XVII y XVIII varios faros fueron construidos y operados por privados que cobraban tasas en los puertos [2]. La lección no es que el faro deje de ser un bien público, sino que la frontera entre lo que “solo puede” proveer el Estado y lo que el ingenio privado logra cobrar es más borrosa de lo que parece.

¿Siempre los provee el Estado?

No necesariamente, y ahí está lo interesante. Que un bien sea no excluible hace difícil —no imposible— cobrarlo. La provisión estatal vía impuestos es la solución más común porque es la más simple: elimina el polizón por decreto. Pero existen alternativas.

Los faros de Coase [2] y los bienes de club de Buchanan [5] muestran que, cuando se inventa una forma de excluir (una tasa portuaria, una suscripción, un peaje), el sector privado puede entrar. Y el trabajo de Ostrom sobre los comunes [4] prueba que, para muchos recursos compartidos, la comunidad organizada resuelve mejor que el mercado o el Estado central. La microeconomía moderna, entonces, no dice “bien público = gobierno”: pregunta caso por caso quién puede excluir, a qué costo y con qué reglas.

Preguntas frecuentes

¿Un bien público es lo mismo que un bien del gobierno?

No. “Público” describe dos propiedades del consumo —no rivalidad y no exclusión—, no la propiedad del bien. Hay bienes públicos provistos por privados (algunos faros históricos) y bienes privados en manos del Estado (una empresa estatal que vende con tarifa). El dueño no define la categoría.

¿Por qué el mercado no produce suficientes bienes públicos?

Porque no se puede excluir a quien no paga, así que cada persona tiene incentivo a esperar que otros financien el bien y disfrutarlo gratis. Con pocos dispuestos a poner la plata, la producción privada queda por debajo de lo que la sociedad necesitaría.

¿Qué diferencia hay entre un bien público y un bien común?

Ambos son no excluibles, pero el bien común sí es rival: se agota con el uso (un banco de peces, el agua de un pozo). El bien público puro no se agota (la señal de un faro). Por eso los comunes sufren sobreexplotación y los públicos, subprovisión.

¿El alumbrado público es un buen ejemplo de bien público?

Sí. La luz de la calle alumbra a todo el que pasa (no exclusión) y que tú la aproveches no se la quita a nadie (no rivalidad). Como no se puede cobrar por peatón, en Colombia se financia con un impuesto municipal creado por la Ley 1819 de 2016.

¿Existen bienes públicos globales?

Sí. La estabilidad climática, la erradicación de una enfermedad o el conocimiento científico son bienes públicos que trascienden fronteras: nadie queda por fuera y su disfrute no rivaliza. Proveerlos exige cooperación entre países, porque el polizón también opera a escala planetaria.

Referencias

  1. Samuelson, Paul A. The Pure Theory of Public Expenditure (1954) — formaliza las dos condiciones (no rivalidad y no exclusión) que definen un bien público y muestra el incentivo de cada individuo a ocultar su valoración real (polizón). Repositorio UNAM: Samuelson 1954 (PDF) — Consultada: 2026-07-14.
  2. Coase, Ronald H. The Lighthouse in Economics (1974) — documenta que faros británicos de los siglos XVII y XVIII fueron construidos y operados por privados, cuestionando que el faro sea forzosamente un bien público estatal. University of Chicago: Coase 1974 — Consultada: 2026-07-14.
  3. Hardin, Garrett. The Tragedy of the Commons (Science, 1968) — describe la sobreexplotación de los recursos comunes, rivales pero no excluibles, categoría vecina de los bienes públicos. Science (AAAS): Hardin 1968 — Consultada: 2026-07-14.
  4. NobelPrize.org. Premio de Ciencias Económicas 2009 — Elinor Ostrom — reconocida por su análisis de la gobernanza de los bienes comunes mediante instituciones locales. NobelPrize.org: Elinor Ostrom 2009 — Consultada: 2026-07-14.
  5. Buchanan, James M. An Economic Theory of Clubs (Economica, 1965) — formaliza los bienes de club, excluibles pero no rivales hasta que llega la congestión. Economica: Buchanan 1965 — Consultada: 2026-07-14.
  6. Banco Mundial. Gasto militar (% del PIB) — Colombia — 3,36% del PIB en 2024. Banco Mundial: gasto militar Colombia — Consultada: 2026-07-14.
  7. Congreso de Colombia. Ley 1819 de 2016, arts. 349-353 — crea el impuesto de alumbrado público como tributo territorial destinado a financiar ese servicio. Secretaría del Senado: Ley 1819 de 2016 — Consultada: 2026-07-14.
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