Microeconomía

Externalidades: cuando el precio no cobra el costo (ni paga el beneficio) social

Una externalidad es un costo o un beneficio de una transacción que recae sobre terceros ajenos a ella y que el precio no refleja. Las negativas, como la contaminación, llevan a producir de más; las positivas, como la vacunación, a producir de menos. Se corrigen con impuestos pigouvianos, subsidios, derechos de propiedad (teorema de Coase) o regulación.

Por Jhon Mosquera15 jul 20267 min de lectura

Última actualización: 2026-07-15

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Un bus de servicio público arranca en una avenida de Bucaramanga y suelta una nube de humo de diésel. El conductor pagó el combustible; la empresa, el bus; el pasajero, su tiquete. Pero el costo de ese humo —la tos del peatón, el asma del niño, el aire sucio de toda la cuadra— no lo pagó nadie que estuviera en esa transacción. Lo absorbe el vecindario entero. Ese costo que se escapa del precio y aterriza sobre terceros tiene un nombre en economía.

Las externalidades son una de las razones por las que un mercado libre, dejado a su suerte, no siempre asigna bien los recursos. Por eso aparecen en todo manual de microeconomía como una de las fallas de mercado más importantes: el precio, que debería resumir cuánto cuesta y cuánto vale algo, se queda corto porque ignora los efectos que la transacción derrama sobre quienes miran desde la banca.

Chimeneas industriales al atardecer emiten humo que se dispersa sobre un río y un vecindario, ejemplo de externalidad negativa en economía.

Qué es una externalidad en economía

Una externalidad es un efecto —un costo o un beneficio— que la producción o el consumo de un bien descarga sobre terceros que no participaron en la transacción, y que por eso el precio no cobra ni paga. El economista británico Arthur Cecil Pigou formalizó la idea en 1920 al distinguir entre el costo marginal privado (lo que le cuesta al productor fabricar una unidad más) y el costo marginal social (lo que le cuesta a la sociedad entera, incluidos los daños a terceros) [1].

Cuando ambos coinciden, el mercado funciona: el precio dice la verdad sobre lo que cuesta producir y guía bien las decisiones. Cuando divergen, el precio miente por omisión. Y como compradores y vendedores deciden mirando ese precio incompleto, terminan tomando decisiones que son buenas para ellos pero malas para el conjunto. Ahí nace el problema.

Externalidades negativas: cuando el costo lo paga un tercero

Una externalidad negativa ocurre cuando producir o consumir algo impone un costo a terceros que el precio no cobra. El caso de manual es la contaminación: una fábrica que vierte residuos a un río, o un vehículo que emite humo, traslada parte de su costo —enfermedad, limpieza, ecosistemas dañados— a personas que nunca compraron su producto.

Como ese costo es invisible en la contabilidad del productor, su costo privado queda por debajo del costo social. Y cuando algo parece más barato de lo que realmente cuesta, se produce de más. El mercado fabrica una cantidad mayor a la que convendría a la sociedad, porque una parte de la factura la paga alguien que no está sentado en la mesa.

Gráfico de oferta y demanda con externalidad negativa: la curva de costo social está por encima del costo privado, y la cantidad de mercado supera la cantidad óptima.

En la lógica de la oferta y la demanda, la curva de oferta refleja solo el costo privado. Si encima se dibujara la del costo social —más alta, porque suma el daño a terceros—, el óptimo se correría hacia una cantidad menor. Esa distancia entre lo que el mercado produce y lo que debería producir mide el problema.

Externalidades positivas: beneficios que nadie cobra

Una externalidad positiva ocurre cuando producir o consumir algo genera un beneficio para terceros que quien decide no alcanza a cobrar. Vacunarse es el ejemplo perfecto: quien se inmuniza se protege a sí mismo, pero además reduce la circulación del patógeno y protege a personas que ni siquiera pueden vacunarse. La Organización Mundial de la Salud llama a ese efecto inmunidad de grupo [7].

Aquí el desajuste va al revés. Como el beneficio privado (lo que gana quien decide) es menor que el beneficio social (lo que gana toda la comunidad), estos bienes se producen y se consumen de menos. La gente compra menos educación, menos vacunas o menos investigación de la que sería socialmente ideal, porque no se embolsa el beneficio que se derrama sobre los demás. Solo la vacunación contra el sarampión evitó unos 60 millones de muertes en el mundo entre 2000 y 2023, según la OMS [7], y buena parte de ese beneficio recae sobre personas distintas de las que se vacunaron.

Otros casos cotidianos: la educación de un vecino mejora la convivencia de todo el barrio, y las abejas de un apicultor polinizan gratis los huertos de al lado.

La brecha entre lo privado y lo social

El corazón de toda externalidad es la brecha entre el costo (o beneficio) privado y el social. El valor privado es el que asume o recibe quien toma la decisión; el social suma además todo lo que recae sobre los demás. Cuando esa brecha existe, el mercado —guiado solo por precios privados— produce demasiado de lo que daña y muy poco de lo que ayuda.

La siguiente matriz resume los cuatro casos que se derivan de cruzar el signo del efecto (costo o beneficio) con el lado del mercado (producción o consumo):

Tipo de externalidadEjemploRelación privado vs. socialEfecto en el mercadoCorrección típica
Negativa en la producciónFábrica que contamina un ríoCosto social > costo privadoSobreproducciónImpuesto pigouviano, regulación
Negativa en el consumoHumo del tabaco, congestión vialCosto social > costo privadoSobreconsumoImpuesto, restricción
Positiva en la producciónInvestigación y desarrolloBeneficio social > beneficio privadoSubproducciónSubsidio, patentes
Positiva en el consumoVacunación, educaciónBeneficio social > beneficio privadoSubconsumoSubsidio, provisión pública

Cómo se corrigen las externalidades

Corregir una externalidad significa lograr que quien la genera internalice el costo o el beneficio que hoy ignora: que el precio vuelva a decir la verdad. Existen cuatro herramientas principales —impuestos, subsidios, derechos de propiedad y regulación— y cada una encaja mejor en situaciones distintas.

El impuesto pigouviano

Pigou propuso la solución más directa: cobrarle al contaminador un impuesto igual al costo externo que impone, para que ese costo entre en su cuenta [1]. Si emitir una tonelada de CO2 causa un daño valorado en cierta cifra, un impuesto de esa misma magnitud por tonelada obliga al productor a tenerlo en cuenta y a emitir menos. El impuesto no “castiga” por castigar: reconstruye el precio verdadero.

Subsidios para las externalidades positivas

El reverso del impuesto. Si una actividad derrama beneficios sobre terceros, un subsidio la abarata y empuja a producir o consumir más de ella. Es la lógica de las becas educativas, la vacunación gratuita o los incentivos a la investigación: el Estado paga la parte del beneficio que el mercado no logra remunerar.

El teorema de Coase: ponerle dueño al problema

El economista Ronald Coase ofreció en 1960 una salida distinta: si los derechos de propiedad están bien definidos y negociar entre las partes es barato, ellas mismas pueden llegar a un acuerdo eficiente sin importar a quién se le hayan asignado esos derechos [2]. Por este y otros aportes sobre los costos de transacción recibió el Premio Nobel de Economía en 1991 [3].

El teorema tiene un límite decisivo: cuando los afectados son millones —el aire de una ciudad, el clima del planeta—, sentarlos a negociar es imposible y los costos de transacción se disparan. Ahí el acuerdo privado no funciona y reaparecen el impuesto o la regulación.

La regulación directa

El Estado también puede fijar reglas directas: límites de emisión, normas técnicas o prohibiciones. Es contundente y fácil de aplicar, pero rígida: trata igual a quien puede reducir su daño barato y a quien no, mientras que un impuesto deja que cada quien ajuste según sus costos.

Externalidades en Colombia: del río Bogotá al impuesto al carbono

Colombia ofrece ejemplos vivos tanto de externalidades como de sus correcciones. El río Bogotá es el caso negativo más citado; el impuesto nacional al carbono, una aplicación casi de laboratorio de la lógica pigouviana.

Durante décadas, hogares e industrias de la cuenca vertieron aguas residuales al río Bogotá sin asumir el costo del daño que causaban aguas abajo. En 2014, el Consejo de Estado dictó una sentencia histórica que declaró responsables de la contaminación a los habitantes y las industrias de la cuenca, y también a las autoridades que omitieron controlar los vertimientos, y ordenó descontaminar el río [6]. Fue, en esencia, un fallo que obligó a internalizar por vía judicial un costo que el mercado había externalizado durante generaciones.

El costo de estas externalidades no es abstracto. El Departamento Nacional de Planeación calculó que solo la contaminación del aire urbano le costó a Colombia 12,2 billones de pesos en 2015 —cerca del 1,5 % del PIB de ese año— y estuvo asociada a unas 8.000 muertes en mayores de 44 años [4]. Es la factura que paga la sociedad por un costo que los precios de mercado no cobran.

Frente a la externalidad del cambio climático, Colombia adoptó un impuesto pigouviano de manual. La Ley 1819 de 2016 creó el impuesto nacional al carbono, que grava los combustibles fósiles con una tarifa inicial de 15.000 pesos por tonelada de CO2 [5]. La idea es exactamente la de Pigou: que quien emite pague por el daño y tenga un incentivo para emitir menos. Las externalidades explican, además, por qué ni siquiera un mercado en competencia perfecta garantiza un resultado socialmente óptimo, y por qué comparten familia con otras fallas como los bienes públicos.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre una externalidad negativa y una positiva?

La negativa impone un costo no cobrado a terceros (el ruido de una discoteca sobre sus vecinos), y por eso el mercado produce de más. La positiva regala un beneficio no remunerado (un parque bien cuidado que valoriza el barrio), y por eso el mercado produce de menos. La clave es hacia dónde se inclina la balanza: la negativa daña, la positiva favorece, y en ambos casos el precio se equivoca.

¿Por qué las externalidades se consideran una falla de mercado?

Porque rompen la promesa central del mercado: que los precios reflejen todos los costos y beneficios de una decisión. Cuando parte del costo o del beneficio queda “por fuera” del precio, la mano invisible asigna mal los recursos, y hace falta que alguien —el Estado, los tribunales o un acuerdo entre las partes— corrija el rumbo.

¿Qué es un impuesto pigouviano y cómo funciona?

Es un impuesto diseñado para igualar el costo privado al costo social. En lugar de recaudar por recaudar, busca que el precio de un producto contaminante suba justo lo que vale el daño que causa, de modo que productores y consumidores lo tengan en cuenta. El impuesto al carbono o los tributos al tabaco siguen esa lógica.

¿En qué se diferencia el impuesto pigouviano del teorema de Coase?

El impuesto pigouviano necesita que una autoridad calcule el daño y lo cobre. El teorema de Coase sostiene que, si los derechos de propiedad están claros y negociar es barato, las partes pueden resolverlo solas, sin impuesto de por medio. En la práctica, Coase encaja en conflictos entre pocos actores; cuando el afectado es toda una ciudad, el impuesto o la norma resultan más viables.

¿El impuesto al carbono de Colombia es un impuesto pigouviano?

Sí, en su diseño lo es. Grava las emisiones de los combustibles fósiles para que quien contamina pague por el daño climático que provoca, siguiendo la receta de Pigou. Su tarifa inicial fue de 15.000 pesos por tonelada de CO2 y se ajusta cada año con la inflación.

¿Las externalidades siempre son negativas?

No. Existen externalidades positivas tan importantes como las negativas: la vacunación, la educación o la investigación derraman beneficios sobre la comunidad. Como quien decide no puede cobrarlos, el mercado tiende a producir menos de lo deseable, y ahí entran los subsidios y la provisión pública.

Referencias

  1. Pigou, Arthur C. The Economics of Welfare (1920) — distingue el producto (costo) marginal privado del social y propone impuestos y subsidios correctivos, base del “impuesto pigouviano”. Internet Archive: Pigou, The Economics of Welfare — Consultada: 2026-07-15.
  2. Coase, Ronald H. The Problem of Social Cost (Journal of Law and Economics, 1960) — con derechos de propiedad definidos y bajos costos de transacción, las partes negocian una solución eficiente sin importar la asignación inicial. Universidad de Chicago (Law School): Coase, The Problem of Social Cost — Consultada: 2026-07-15.
  3. NobelPrize.org. Premio de Ciencias Económicas 1991 — Ronald H. Coase — otorgado por clarificar la importancia de los costos de transacción y los derechos de propiedad en el funcionamiento de la economía. NobelPrize.org: Ronald Coase 1991 — Consultada: 2026-07-15.
  4. Departamento Nacional de Planeación. Valoración económica de la degradación ambiental en Colombia 2015 (2018) — la contaminación del aire urbano costó 12,2 billones de pesos (1,5 % del PIB) en 2015 y se asoció a cerca de 8.000 muertes; la degradación ambiental total equivalió al 2,08 % del PIB. DNP: Valoración económica de la degradación ambiental (PDF) — Consultada: 2026-07-15.
  5. Congreso de Colombia / DIAN. Ley 1819 de 2016, arts. 221-222 — impuesto nacional al carbono — crea el tributo sobre los combustibles fósiles con una tarifa inicial de 15.000 pesos por tonelada de CO2. DIAN: Concepto General del Impuesto Nacional al Carbono (PDF) — Consultada: 2026-07-15.
  6. Consejo de Estado, Sección Primera. Sentencia del río Bogotá (28 de marzo de 2014) — declaró responsables de la contaminación a habitantes e industrias de la cuenca y a las autoridades que omitieron controlar los vertimientos, y ordenó descontaminar el río. ORARBO (Observatorio Regional Ambiental): Sentencia del Consejo de Estado sobre el río Bogotá — Consultada: 2026-07-15.
  7. Organización Mundial de la Salud. How do vaccines work? — la vacunación genera inmunidad de grupo, que protege incluso a quienes no pueden vacunarse; entre 2000 y 2023 la vacunación contra el sarampión evitó unos 60 millones de muertes. OMS: How do vaccines work? — Consultada: 2026-07-15.
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  • Pregunta que responde: Qué es una externalidad (negativa y positiva), por qué es una falla de mercado y cómo se corrige, con ejemplos de Colombia.
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