Microeconomía

Elasticidad: cuánto reacciona una variable ante el cambio de otra

La elasticidad mide la sensibilidad de una variable económica ante el cambio de otra: es el cambio porcentual de la respuesta dividido por el del estímulo. En microeconomía se aplica a la demanda y la oferta frente al precio, al ingreso o a otros bienes. Un valor mayor que 1 es elástico (muy sensible); menor que 1, inelástico; e igual a 1, unitario.

Por Jhon Mosquera14 jul 20267 min de lectura

Última actualización: 2026-07-14

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Entre 2023 y 2024, el galón de gasolina corriente subió mes tras mes en Colombia: el Gobierno recortaba el subsidio para cerrar el hueco del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, y el surtidor lo reflejaba sin piedad. Los conductores protestaban, pero seguían tanqueando casi lo mismo. Esa misma semana, en el supermercado, bastaba que una marca de arroz subiera unos pesos para que muchos se pasaran a otra sin pensarlo.

Esa diferencia de comportamiento —tragarse el alza de la gasolina, pero huir del arroz caro— tiene un nombre en economía. Es una de las ideas más útiles y cotidianas de la microeconomía, y captura algo muy concreto: qué tan fuerte reacciona la gente cuando cambia un precio, un ingreso o cualquier otra condición del mercado.

Surtidor de gasolina en una estación de servicio andina al atardecer con un vehículo repostando, metáfora de la elasticidad: la demanda de gasolina apenas cambia aunque suba el precio

¿Qué es la elasticidad en economía?

La elasticidad es una medida de sensibilidad: indica en qué proporción se mueve una variable económica cuando se modifica otra que la influye. Se expresa como un número sin unidades —el cambio porcentual de la variable que responde dividido por el cambio porcentual de la que lo provoca— y por eso permite comparar reacciones entre bienes, mercados y países tan distintos como la gasolina y el arroz.

El concepto se lo debemos a Alfred Marshall, que en 1890 introdujo la “elasticidad de la demanda” en su tratado Principles of Economics. Su definición sigue vigente palabra por palabra: la elasticidad de la demanda en un mercado “es grande o pequeña según que la cantidad demandada aumente mucho o poco ante una caída dada del precio, y disminuya mucho o poco ante una subida dada” [1]. Trabajar con porcentajes, y no con pesos o litros, es lo que vuelve a la elasticidad tan potente: un mismo número describe la reacción sin importar la moneda ni la unidad de medida.

Los tipos de elasticidad

En microeconomía la elasticidad no es una sola: es una familia de medidas, según qué estímulo y qué respuesta se comparen. Las cuatro más usadas relacionan la cantidad demandada u ofrecida con el precio del propio bien, con el ingreso del hogar o con el precio de otro bien.

Elasticidad precio de la demanda

Es la más conocida y mide cuánto cae la cantidad demandada cuando sube el precio del bien. Como precio y cantidad se mueven en sentidos opuestos, su signo es negativo, pero suele leerse en valor absoluto. Es la vara con la que se decide si subir un precio conviene o no; la desarrollamos en detalle en elasticidad precio de la demanda.

Elasticidad precio de la oferta

Mide cuánto aumenta la cantidad que los productores están dispuestos a vender cuando sube el precio. Depende mucho del tiempo y de la capacidad instalada: un cultivo de café tarda años en dar fruto, así que su oferta reacciona poco en el corto plazo; una fábrica con máquinas ociosas puede subir la producción casi de inmediato. Va de la mano del análisis de oferta y demanda y de los costos de producción.

Elasticidad ingreso de la demanda

Mide cómo cambia la cantidad consumida de un bien cuando cambia el ingreso del hogar. Sirve para clasificar los bienes: si al ganar más se compra más, es un bien normal; si además el consumo crece en mayor proporción que el ingreso, es un bien de lujo; y si se compra menos al enriquecerse, es un bien inferior. La estudiamos aparte en elasticidad ingreso de la demanda.

Elasticidad cruzada de la demanda

Mide cómo reacciona la cantidad demandada de un bien cuando cambia el precio de otro. Si el resultado es positivo, los bienes son sustitutos (sube el precio del té y la gente compra más café); si es negativo, son complementarios (sube el precio de los carros y bajan las ventas de gasolina). Es la herramienta clásica para detectar rivalidad entre productos.

Tipo de elasticidadQué comparaCociente (variación %)Ejemplo
Precio de la demandaCantidad demandada frente al precio del bien%Δ cantidad ÷ %Δ precioGasolina, una marca de arroz
Precio de la ofertaCantidad ofrecida frente al precio del bien%Δ cantidad ofrecida ÷ %Δ precioCafé (tarda en responder)
Ingreso de la demandaCantidad demandada frente al ingreso del hogar%Δ cantidad ÷ %Δ ingresoAlimentos, viajes, restaurantes
Cruzada de la demandaCantidad de un bien frente al precio de otro%Δ cantidad de A ÷ %Δ precio de BCafé y té (sustitutos)

Cómo se interpretan los valores: elástica, inelástica y unitaria

El número que arroja la elasticidad se lee comparándolo con 1. Si en valor absoluto es mayor que 1, la respuesta es más fuerte que el estímulo y se dice que la variable es elástica; si es menor que 1, la respuesta es débil y se llama inelástica; y si es exactamente 1, el cambio es proporcional y la elasticidad es unitaria. El propio Marshall fijó ese umbral: la elasticidad “es uno” cuando una caída del uno por ciento en el precio aumenta las ventas en uno por ciento [1].

En los extremos aparecen dos casos límite. Una demanda perfectamente inelástica (elasticidad cero) no reacciona en absoluto al precio, como la de un medicamento vital sin sustituto. Una demanda perfectamente elástica (elasticidad infinita) se desploma a cero ante la más mínima alza: es la que enfrenta cada vendedor en competencia perfecta, donde el producto es idéntico al de miles de rivales. El caso de demanda que casi no cede al precio lo tratamos en demanda inelástica.

Valor (en valor absoluto)NombreQué significaEjemplo típico
E = 0Perfectamente inelásticaLa cantidad no cambia ante el precioMedicamento vital sin sustituto
0 < E < 1InelásticaLa cantidad cambia menos que el precioGasolina, sal, alimentos básicos
E = 1UnitariaLa cantidad cambia en igual proporciónCaso de referencia
E > 1ElásticaLa cantidad cambia más que el precioMarcas con sustitutos, lujos
E → ∞Perfectamente elásticaCualquier alza hunde las ventas a ceroProducto homogéneo en competencia perfecta
Diagrama de dos paneles que compara una demanda inelástica (curva empinada: una gran subida de precio reduce poco la cantidad) con una demanda elástica (curva plana: una pequeña subida de precio reduce mucho la cantidad)

Qué determina que un bien sea elástico o inelástico

La elasticidad no es un capricho: depende de rasgos concretos del bien y de quien lo consume. Cuatro factores explican casi toda la variación. La disponibilidad de sustitutos manda: mientras más fácil sea reemplazar un producto, más elástica es su demanda, porque el comprador huye al primer aumento de precio. El carácter del bien pesa igual: una necesidad básica se compra pase lo que pase (inelástica), mientras que un lujo se posterga sin drama (elástica).

Los otros dos factores son el peso en el presupuesto y el tiempo. Un gasto que se lleva buena parte del ingreso se vigila con lupa y reacciona mucho al precio; uno menor, como la sal, se ignora. Y el horizonte temporal lo cambia todo: ante una gasolina más cara, hoy uno sigue manejando igual, pero con los años cambia de carro, se muda más cerca del trabajo o usa el transporte público. Por eso la demanda de gasolina es más elástica a largo plazo que a corto: la evidencia mundial la sitúa en apenas −0,09 en el corto plazo frente a −0,31 en el largo [3]. Ese mismo elemento temporal fue lo que Marshall subrayó como clave para entender por qué un mercado reacciona poco de inmediato y mucho con el tiempo [1].

DeterminanteMás elástica cuando…Más inelástica cuando…
Sustitutos disponiblesHay muchos sustitutos cercanosCasi no hay con qué reemplazarlo
Necesidad o lujoEs un lujo o un caprichoEs una necesidad básica
Peso en el presupuestoSe lleva buena parte del gastoEs un gasto menor
Horizonte temporalPasa el tiempo y el consumidor se ajustaLa decisión es inmediata (corto plazo)

Elasticidad e ingreso total: por qué importa tanto

La utilidad práctica de la elasticidad se ve cuando una empresa decide si subir o bajar un precio. Si la demanda es elástica, bajar el precio hace subir el ingreso total, porque la cantidad crece más que lo que se cede en precio; subirlo, en cambio, ahuyenta tantos clientes que el ingreso cae. Si la demanda es inelástica pasa lo contrario: subir el precio aumenta el ingreso, porque casi nadie deja de comprar. Ahí está la razón económica de que los impuestos a bienes inelásticos —combustibles, licores, cigarrillos— recauden de forma tan estable, y de que subir el precio de la gasolina reduzca poco su consumo. Es el mismo cálculo que un monopolio usa para fijar el precio que maximiza su ganancia.

Elasticidad en Colombia y América Latina: gasolina y alimentos

Dos ejemplos colombianos muestran los dos extremos del espectro. La gasolina es el caso de manual de un bien inelástico: por eso el conductor de la historia seguía tanqueando pese a las alzas. Para América Latina, un metaanálisis de la CEPAL estima la elasticidad precio de la demanda de gasolina en torno a −0,20 en el corto plazo y −0,39 en el largo, y advierte que, justamente por ser tan baja, un impuesto a los combustibles resulta poco eficaz para frenar el consumo en un contexto de crecimiento acelerado [5]. La evidencia mundial apunta en la misma dirección, con valores aún menores tras corregir sesgos de publicación [3].

Los alimentos básicos ilustran a la vez la inelasticidad al precio y una elasticidad ingreso característica. La Ley de Engel, formulada por el estadístico Ernst Engel hace más de siglo y medio, dice que cuanto más pobre es un hogar, mayor es la parte de su presupuesto que dedica a alimentarse [2]. Colombia lo confirma con nitidez: según la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares 2016-2017 del DANE, los alimentos y bebidas no alcohólicas pesaban el 31,2 % del gasto en los hogares de centros poblados y zonas rurales dispersas, frente a solo el 14,0 % en las cabeceras urbanas, más ricas [4]. Y a medida que el país se hizo más próspero, ese peso nacional bajó del 19,2 % en 2006-2007 al 15,9 % en 2016-2017 [4]: la comida es una necesidad con elasticidad ingreso menor que 1, tal como predijo Engel.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula la elasticidad precio de la demanda?

Se divide la variación porcentual de la cantidad demandada entre la variación porcentual del precio. Por ejemplo, si el precio sube 10 % y la cantidad comprada cae 4 %, la elasticidad es −0,4 (o 0,4 en valor absoluto): un valor inelástico, porque la cantidad se movió menos que el precio. El resultado casi siempre es negativo, porque precio y cantidad van en sentidos opuestos; por comodidad se suele reportar sin el signo.

¿Qué significa que la demanda de un producto sea inelástica?

Significa que la cantidad comprada apenas cambia cuando cambia el precio, porque el consumidor tiene pocas alternativas o el bien le resulta indispensable. La sal, los medicamentos crónicos o el combustible para ir a trabajar son inelásticos: se siguen comprando aunque suban. Para el vendedor o el Estado eso implica que un aumento de precio o de impuesto se traslada casi entero al comprador sin hundir las ventas.

¿Por qué la gasolina tiene una demanda tan poco sensible al precio?

Porque a corto plazo casi no tiene sustituto: quien depende del carro para su vida diaria no puede dejar de tanquear de un día para otro. Solo con el tiempo aparecen alternativas —cambiar de vehículo, mudarse, usar transporte público—, y por eso su elasticidad crece en el largo plazo, aunque sigue siendo menor que 1. Es el patrón que confirman los estudios internacionales y regionales.

¿En qué se diferencia la elasticidad precio de la elasticidad ingreso?

La elasticidad precio compara la cantidad comprada con el precio del propio bien; la elasticidad ingreso la compara con el ingreso del hogar. Un mismo producto puede ser inelástico al precio (se compra pase lo que pase) y a la vez tener una elasticidad ingreso baja o negativa. Los alimentos básicos son el ejemplo clásico: no dejamos de comprarlos si suben, y les dedicamos una porción menor del presupuesto a medida que el ingreso aumenta.

¿Un mismo bien puede pasar de elástico a inelástico?

Sí, sobre todo por el paso del tiempo y por el nivel de agregación. La gasolina, como categoría, es inelástica, pero “la gasolina de esta estación” es muy elástica, porque hay otras bombas cerca. Y casi cualquier bien se vuelve más elástico a largo plazo, cuando el consumidor tiene tiempo de encontrar sustitutos o cambiar de hábitos.

Referencias

  1. Alfred Marshall. Principles of Economics (8.ª edición, 1920), Libro III, Cap. IV “The Elasticity of Wants” — introduce y define la elasticidad de la demanda: “es grande o pequeña según que la cantidad demandada aumente mucho o poco ante una caída dada del precio, y disminuya mucho o poco ante una subida dada”; la elasticidad “es uno” si una caída del 1 % en el precio aumenta las ventas en 1 %, y depende del elemento tiempo. Marshall: Principles of Economics, 8.ª ed. — Consultada: 2026-07-14.
  2. Andreas Chai y Alessio Moneta. Retrospectives: Engel Curves, Journal of Economic Perspectives 24(1), 2010, pp. 225-240 — reseña el hallazgo central de Ernst Engel (Ley de Engel): “cuanto más pobre es una familia, mayor es la parte de su presupuesto que gasta en alimentación”; la participación del gasto en alimentos cae a medida que sube el ingreso del hogar (elasticidad ingreso de los alimentos menor que 1). Chai y Moneta: Retrospectives: Engel Curves (DOI 10.1257/jep.24.1.225) — Consultada: 2026-07-14.
  3. Tomas Havranek, Zuzana Irsova y Karel Janda. Demand for Gasoline Is More Price-Inelastic than Commonly Thought, Energy Economics 34(1), 2012, pp. 201-207 — metaanálisis de 202 estimaciones en 41 artículos; tras corregir el sesgo de publicación, la elasticidad precio de la demanda de gasolina promedio es de solo −0,09 en el corto plazo y −0,31 en el largo, confirmando que la demanda de gasolina es más inelástica de lo que se suele creer. Havranek, Irsova y Janda: Demand for Gasoline Is More Price-Inelastic than Commonly Thought (DOI 10.1016/j.eneco.2011.09.003) — Consultada: 2026-07-14.
  4. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares (ENPH) 2016-2017 — comunicado de prensa (6 de agosto de 2018) — los alimentos y bebidas no alcohólicas pesaron el 15,9 % del gasto de los hogares a nivel nacional, con 31,2 % en centros poblados y rural disperso frente a 14,0 % en cabeceras; la participación nacional bajó desde el 19,2 % de la ENIG 2006-2007. DANE: comunicado de prensa ENPH 2016-2017 — Consultada: 2026-07-14.
  5. Luis Miguel Galindo, Joseluis Samaniego, José Eduardo Alatorre, Jimy Ferrer Carbonell y Orlando Reyes. Meta-analysis of the income and price elasticities of gasoline demand: public policy implications for Latin America, Revista CEPAL n.º 117, diciembre de 2015 — el metaanálisis regional estima la elasticidad precio de la demanda de gasolina en torno a −0,20 en el corto plazo y −0,39 en el largo, y concluye que una elasticidad tan baja hace que un impuesto a los combustibles sea poco eficaz para contener el consumo en un contexto de crecimiento acelerado. CEPAL: elasticidades ingreso y precio de la demanda de gasolina en América Latina — Consultada: 2026-07-14.
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