Microeconomía

Demanda inelástica: cuando el precio sube y la cantidad casi no se mueve

La demanda inelástica ocurre cuando la cantidad comprada casi no cambia aunque el precio suba o baje: su elasticidad-precio es menor que 1 en valor absoluto. Es típica de bienes necesarios y sin sustitutos —medicinas, combustible, alimentos básicos—, cuya curva de demanda es casi vertical. Por eso el Estado suele gravarlos: el recaudo se mantiene estable.

Por Jhon Mosquera20 jul 20267 min de lectura

Última actualización: 2026-07-20

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Una mujer entra a una droguería en Bucaramanga a comprar la insulina de su hija. El precio subió respecto al mes pasado, pero ella no lo piensa dos veces: paga y se lleva las mismas ampollas de siempre. No hay decisión que tomar. No hay una insulina “más barata” que sirva igual, ni la opción de comprar la mitad y racionar. El cuerpo de su hija necesita esa dosis, cueste lo que cueste.

Ese comportamiento —comprar casi la misma cantidad aunque el precio se mueva— es el corazón de la demanda inelástica. Es una de las ideas más útiles de la microeconomía, porque explica desde por qué el Estado grava el cigarrillo y la gasolina hasta por qué una buena cosecha puede arruinar a un agricultor.

Estante de farmacia con cajas de medicamentos, frascos y ampollas de insulina ordenados, ejemplo de bienes de demanda inelástica que se compran cueste lo que cueste.

¿Qué es la demanda inelástica?

Un bien tiene demanda inelástica cuando su cantidad demandada responde poco a los cambios de precio. Dicho con números, su elasticidad-precio es inferior a 1 en valor absoluto: ante un alza de precio del 10%, la cantidad comprada cae menos del 10%. El comprador reduce algo su consumo, pero no lo suficiente para “castigar” el aumento.

El economista Alfred Marshall introdujo la idea de elasticidad de la demanda a finales del siglo XIX. La definió como “grande o pequeña” según que la cantidad demandada reaccione mucho o poco ante una variación del precio; cuando la reacción es menos que proporcional, estamos ante una demanda inelástica [1].

La demanda inelástica es un caso particular dentro del estudio de la elasticidad: la fórmula general del cálculo y las demás categorías —elástica, unitaria— se desarrollan en la elasticidad precio de la demanda. Aquí nos concentramos solo en el caso en que la cantidad casi no se mueve.

La curva de la demanda inelástica: casi vertical

En una gráfica de precio contra cantidad, la demanda inelástica se dibuja como una curva empinada, casi vertical. Un salto grande en el precio (de P1 a P2) apenas desplaza la cantidad (de Q1 a Q2). Es lo contrario de una demanda elástica, que se ve plana y acostada porque la cantidad se mueve mucho ante cambios pequeños de precio.

Curva de demanda inelástica casi vertical: una gran subida de precio de P1 a P2 produce un cambio mínimo en la cantidad de Q1 a Q2, frente a una curva elástica más acostada.

La pendiente cuenta la misma historia que los números: si la elasticidad es 0,3, subir el precio 10% recorta la cantidad apenas 3%. Cuanto más cerca de vertical se ve la curva, más inelástica —y más “cautiva”— es la demanda.

Qué tan inelásticos son los bienes: elasticidades reales

No todos los bienes son igual de inelásticos: la inelasticidad es cuestión de grado, y va de casi nula (elasticidad cercana a 0) hasta rozar el límite de 1. La siguiente tabla reúne estimaciones de la elasticidad-precio (en valor absoluto) de varios bienes: por debajo de 1 la demanda es inelástica; por encima, elástica.

BienElasticidad-precio (valor absoluto)¿Demanda inelástica?
Huevos~0,27Sí, muy inelástica
Cereales y pan~0,60
Gasolina (corto plazo)~0,2 a 0,4
Cigarrillos (Colombia)0,78
Bebidas azucaradas (Colombia)1,62No: es elástica

Cada cifra proviene de su fuente: las elasticidades de huevos y cereales salen de una revisión de 160 estudios internacionales [5]; la de la gasolina, de una recopilación de estimaciones internacionales de la CEPAL [6]; la de los cigarrillos [2] y la de las bebidas azucaradas [4], de estudios con datos colombianos. El contraste es revelador: el huevo, que no tiene sustituto barato y pesa poco en el bolsillo, es de lo más inelástico que existe; las bebidas azucaradas, con agua, jugos y otras marcas compitiendo, resultan elásticas.

Qué hace que un bien tenga demanda inelástica

Cuatro factores empujan la demanda de un bien hacia la inelasticidad: que sea una necesidad con pocos o ningún sustituto, que represente una parte pequeña del ingreso, que medie el hábito o la adicción, y que se mida en el corto plazo. Rara vez actúa uno solo; suelen combinarse.

La necesidad sin sustituto es el factor más fuerte. Quien depende de un medicamento no tiene con qué reemplazarlo: pague lo que pague, compra la dosis que su salud exige. La sal de cocina funciona parecido: no hay nada que la sustituya y ninguna receta pide “un poco menos” porque subió de precio.

El peso en el presupuesto también cuenta. Si un producto cuesta tan poco que apenas se nota en el gasto mensual —la sal, los fósforos—, que su precio suba 20% no cambia cuánto se compra.

El hábito y la adicción anclan el consumo al margen del precio. El fumador de cigarrillos o el consumidor de café mantienen su rutina aunque el precio suba, porque el hábito pesa más que el cálculo: por eso los productos con componente adictivo están entre los más inelásticos.

El horizonte de tiempo cambia todo. En el corto plazo, quien tiene un carro de gasolina sigue tanqueando aunque el precio suba; en el largo plazo puede pasarse a un vehículo más eficiente, mudarse más cerca del trabajo o usar transporte público, y su demanda se vuelve más elástica. Además, la definición del bien importa: “los alimentos” en general son muy inelásticos, pero “una marca concreta de arroz” es elástica, porque tiene decenas de sustitutos en el mismo estante.

Ese poder de la inelasticidad no se le escapa a quien vende: un negocio que enfrenta demanda inelástica puede subir precios sin perder muchas ventas, una de las razones detrás del poder de mercado de un monopolio.

Por qué el Estado grava los bienes inelásticos

El Estado prefiere gravar bienes de demanda inelástica por una razón fiscal sencilla: como la cantidad vendida casi no baja cuando sube el precio, el impuesto no espanta a los compradores y el recaudo resulta estable y predecible. Por eso, en casi todo el mundo, los cigarrillos, el licor y los combustibles cargan impuestos altos.

El cigarrillo es el caso de manual. En Colombia se estimó que su demanda tiene una elasticidad-precio de -0,78 [2]: subir el precio 10% reduce el consumo apenas 7,8%. Los autores concluyen que esa inelasticidad permite lograr dos objetivos a la vez —recaudar más y, de paso, reducir algo el tabaquismo—, un argumento que sostiene las alzas del impuesto al tabaco [2].

No todos los llamados “impuestos saludables” gravan bienes inelásticos, y ahí está el matiz. Cuando Colombia creó el impuesto a las bebidas azucaradas y a los comestibles ultraprocesados (Ley 2277 de 2022, con una tarifa a los ultraprocesados que arrancó en 10% en 2023 y llegó al 20% en 2025) [3], buscaba sobre todo desincentivar su consumo. Y eso encaja con la evidencia: la demanda de bebidas azucaradas en Colombia se estimó elástica (-1,62) [4], de modo que el impuesto sí puede recortar el consumo de forma apreciable, lo contrario del cigarrillo, cuyo consumidor apenas se inmuta.

La inelasticidad también tiene una cara costosa para el fisco. Como la gente no puede dejar de comprar combustible de un día para otro, cuando los precios internacionales se dispararon en 2022 el Gobierno colombiano congeló el precio interno y absorbió la diferencia con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). El resultado fue un déficit que el Comité Autónomo de la Regla Fiscal proyectó por encima de los 33 billones de pesos al cierre de 2022, creciendo a un ritmo de 2 a 3 billones mensuales [7]. Subir el precio para cerrar ese hueco es impopular justamente porque la demanda es inelástica: el consumidor no puede escapar del alza consumiendo menos.

La paradoja del agricultor: cuando una buena cosecha empobrece

La demanda de alimentos básicos también es inelástica: una revisión de 160 estudios halló que casi todas las elasticidades-precio de los alimentos son menores que 1 —los cereales rondan 0,60 y los huevos, 0,27 [5]. La gente compra más o menos la misma cantidad de arroz, papa o huevos aunque el precio cambie.

De ahí sale la paradoja del agricultor: una cosecha excepcionalmente buena puede empobrecer a quien la produjo. Si todos los cultivadores de papa tienen un año espléndido, la oferta se dispara y el precio se desploma; pero como la demanda es inelástica, nadie compra mucha más papa por más barata que esté. La cantidad sube poco, el precio cae mucho y el ingreso total del gremio —precio por cantidad— termina más bajo que en un año mediocre. Es un fenómeno recurrente en el campo colombiano, y explica por qué a veces los productores prefieren dejar perder parte de la cosecha antes que regalarla.

El vínculo con el ingreso total es la clave. Cuando la demanda es inelástica, el precio y el ingreso total del vendedor se mueven en la misma dirección: un impuesto o una helada que suban el precio aumentan el gasto de los consumidores en ese bien; una sobreoferta que lo hunda lo reduce. Ese comportamiento del gasto según la elasticidad es parte del marco general de la elasticidad precio de la demanda.

Demanda inelástica frente a elástica

La demanda inelástica es una de las categorías de la elasticidad-precio, no un concepto aislado. Su opuesto es la demanda elástica, en la que la cantidad reacciona más que proporcionalmente al precio (elasticidad mayor que 1), como en las bebidas azucaradas colombianas [4] o en los bienes de lujo con muchos sustitutos. Entre las dos está la demanda unitaria (elasticidad igual a 1).

Conviene no confundir la demanda inelástica con la elasticidad ingreso de la demanda, que mide la reacción de la cantidad ante cambios en el ingreso del consumidor —no en el precio— y sirve para clasificar bienes normales, inferiores y de lujo. Son parientes, pero responden a preguntas distintas. Para ubicar cada pieza en su lugar, la página madre del tema es la elasticidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que la elasticidad-precio sea menor que 1?

Significa que, en porcentaje, la cantidad se mueve menos que el precio. Un valor de 0,4 quiere decir que la cantidad varía cuatro décimas de lo que varía el precio: mucha causa, poco efecto. Ese número casi siempre es negativo, porque precio y cantidad van en sentidos contrarios, pero para clasificar la demanda se mira solo su tamaño. Si queda por debajo de 1, la demanda es inelástica; si lo supera, es elástica.

¿Es lo mismo demanda inelástica que demanda perfectamente inelástica?

No, aunque están emparentadas. La demanda perfectamente inelástica es un caso extremo en el que la cantidad no cambia nada ante ninguna variación de precio: su elasticidad es exactamente 0 y la curva es una línea totalmente vertical. La demanda inelástica “a secas” abarca todo el rango entre 0 y 1, donde la cantidad sí reacciona, pero poco. Un medicamento vital para sobrevivir se acerca al extremo perfectamente inelástico; la gasolina o el pan son inelásticos, pero no tanto.

¿Por qué le conviene a una empresa vender un producto de demanda inelástica?

Porque le da poder para fijar precios. Si sus clientes tienen pocas alternativas, la empresa puede elevar el precio y ver caer apenas un poco las unidades vendidas, con lo que su ingreso total sube. Ese margen de maniobra es escaso en mercados con muchos sustitutos, donde encarecer el producto ahuyenta a los compradores. Por eso las compañías invierten en marca, patentes y fidelización: buscan volver su demanda menos sensible al precio, es decir, más inelástica.

¿Quién termina pagando un impuesto sobre un bien de demanda inelástica?

Sobre todo el consumidor. Cuando la demanda es más inelástica que la oferta, el vendedor puede trasladar la mayor parte del impuesto al precio final sin perder muchas ventas, porque el comprador tiene pocas alternativas y sigue comprando. Es la razón por la que los impuestos al cigarrillo o a los combustibles se sienten directo en el bolsillo del consumidor: la carga recae principalmente en quien no puede dejar de comprar.

¿La demanda inelástica puede volverse elástica con el tiempo?

Sí, y es lo habitual. La inelasticidad suele ser un fenómeno de corto plazo: cuando la gente tiene tiempo de reaccionar, encuentra sustitutos y cambia hábitos que al principio parecían fijos. Un alza sostenida del precio de la energía, por ejemplo, no altera el consumo de inmediato, pero con los años impulsa electrodomésticos más eficientes, mejor aislamiento en las casas y otras fuentes de energía. Por eso muchos bienes son inelásticos hoy y más elásticos mañana.

Referencias

  1. Alfred Marshall. Principles of Economics (Libro III, cap. IV: “The Elasticity of Wants”) — introduce el concepto de elasticidad de la demanda y la define como “grande o pequeña” según que la cantidad demandada reaccione mucho o poco a un cambio de precio; la reacción menos que proporcional corresponde a la demanda inelástica. Marshall: Principles of Economics, Libro III (Internet Archive) — Consultada: 2026-07-20.
  2. Maldonado N., Llorente B., Deaza J. Impuestos y demanda de cigarrillos en Colombia — estiman una elasticidad-precio de la demanda de cigarrillos de -0,78 (demanda inelástica) y una elasticidad-ingreso de 0,61 para el periodo 1994–2014, y concluyen que la inelasticidad permite subir el impuesto para mejorar la salud pública y aumentar el recaudo de forma simultánea. Revista Panamericana de Salud Pública, 2016;40(4):229-236. Maldonado et al.: demanda de cigarrillos en Colombia (SciELO Salud Pública) — Consultada: 2026-07-20.
  3. Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN). Impuestos saludables (Ley 2277 de 2022) — el impuesto a los comestibles ultraprocesados aplicó una tarifa de 10% en 2023, 15% en 2024 y 20% desde 2025; el impuesto a las bebidas ultraprocesadas azucaradas se cobra por cada 100 ml según el contenido de azúcar, y ambos rigen desde noviembre de 2023. DIAN: impuestos saludables — Consultada: 2026-07-20.
  4. Caro J.C., Ng S.W., Bonilla R., Tovar J., Popkin B.M. Sugary drinks taxation, projected consumption and fiscal revenues in Colombia: Evidence from a QUAIDS model — estiman con un modelo QUAIDS sobre la Encuesta de Ingresos y Gastos 2006–2007 que la demanda de bebidas azucaradas listas para tomar en Colombia es elástica (-1,62): un alza de 10% en el precio reduce las compras cerca de 16%. PLOS ONE, 2017 (DOI 10.1371/journal.pone.0189026). Caro et al.: impuesto a bebidas azucaradas en Colombia (PLOS ONE) — Consultada: 2026-07-20.
  5. Andreyeva T., Long M.W., Brownell K.D. The Impact of Food Prices on Consumption: A Systematic Review of Research on the Price Elasticity of Demand for Food — revisión de 160 estudios en la que todas las elasticidades-precio medias de los alimentos son menores que 1 en valor absoluto (entre 0,27 y 0,81): los cereales rondan 0,60 y los huevos 0,27, lo que confirma que la demanda de alimentos es inelástica. American Journal of Public Health, 2010 (DOI 10.2105/AJPH.2008.151415). Andreyeva et al.: elasticidad-precio de los alimentos (PMC) — Consultada: 2026-07-20.
  6. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Elasticidad precio de corto plazo de la demanda de gasolina — recopilación de estimaciones internacionales en las que la elasticidad-precio de corto plazo de la gasolina se concentra por debajo de 0,5 en valor absoluto (por ejemplo, -0,18 para Chile), señal de que la demanda de combustible es inelástica en el corto plazo. CEPAL: elasticidad de corto plazo de la demanda de gasolina (PDF) — Consultada: 2026-07-20.
  7. Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF). Pronunciamiento sobre el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) (25 de abril de 2022) — estima que el déficit del FEPC, el fondo que subsidia el precio interno de la gasolina y el ACPM, podría superar los 33 billones de pesos al cierre de 2022, acumulándose a un ritmo de 2 a 3 billones de pesos mensuales. CARF: pronunciamiento sobre el FEPC 2022 — Consultada: 2026-07-20.
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