Microeconomía

Elasticidad ingreso de la demanda: cómo reacciona el consumo cuando sube el ingreso

La elasticidad ingreso de la demanda mide cuánto cambia la cantidad consumida de un bien cuando varía el ingreso del hogar: es la variación porcentual de la cantidad dividida por la del ingreso. Su signo y valor clasifican los bienes en normales (positiva), de primera necesidad (entre 0 y 1), de lujo (mayor que 1) e inferiores (negativa).

Por Jhon Mosquera20 jul 20267 min de lectura

Última actualización: 2026-07-20

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En junio, millones de trabajadores colombianos reciben la prima de mitad de año. Es plata extra que cae de golpe, y lo revelador para un economista no es cuánto reciben, sino en qué la gastan. Casi nadie usa la prima para comprar más arroz, más huevos o más panela: la despensa ya estaba surtida. Lo que se dispara es otra cosa —los tiquetes a Santa Marta, los almuerzos de restaurante, el televisor nuevo, la salida del fin de semana.

Ese patrón, que unas compras salten con el ingreso extra y otras casi no se muevan, tiene nombre y hasta se puede medir. Es una de las herramientas más útiles de la microeconomía, porque separa lo que un hogar considera indispensable de lo que trata como un gusto. Y explica, de paso, por qué en una recesión el turismo y los carros nuevos se hunden mucho más rápido que la compra de la plaza.

Dos canastas de compra contrastadas vistas desde arriba: una con alimentos básicos como arroz y huevos y otra con productos premium como vino, frutas y flores, ejemplo de cómo cambia el consumo del hogar según su ingreso.

¿Qué es la elasticidad ingreso de la demanda?

La elasticidad ingreso de la demanda indica en qué proporción se mueve el consumo de un bien cuando el ingreso del comprador sube o baja, con el precio quieto. Se obtiene dividiendo la variación porcentual de la cantidad demandada entre la variación porcentual del ingreso, y da un número sin unidades. Si sale positivo, el bien se compra más cuando hay más plata; si sale negativo, se compra menos.

A diferencia de la elasticidad precio de la demanda, que reacciona al precio del propio bien, la elasticidad ingreso aísla el efecto del bolsillo del hogar. Las dos son ramas de la misma familia de medidas, la elasticidad, pero contestan preguntas distintas: una pregunta qué pasa cuando el producto se encarece; la otra, qué pasa cuando el comprador se enriquece.

Cómo se calcula la elasticidad ingreso de la demanda

La fórmula es una división de porcentajes: elasticidad ingreso = variación porcentual de la cantidad demandada ÷ variación porcentual del ingreso.

Un ejemplo aterriza el cálculo. Suponga que a una familia le sube el ingreso mensual un 20 % y, con ese dinero, sus salidas a restaurantes pasan de 5 a 8 al mes, un aumento del 60 %. La elasticidad ingreso de las comidas fuera es 60 % ÷ 20 % = 3: un valor muy por encima de 1 que marca al restaurante como un lujo, porque el consumo se multiplica cuando el ingreso apenas se mueve. Si esa misma familia sube su compra de arroz de 10 a 10,4 kilos —un 4 %—, la elasticidad del arroz es 4 % ÷ 20 % = 0,2: un bien de primera necesidad, que crece, pero con pereza.

El signo importa tanto como el tamaño. Casi siempre la elasticidad ingreso es positiva, porque con más plata se consume más de casi todo. Cuando sale negativa aparece un caso curioso: el bien inferior, ese que se compra menos justamente cuando el hogar prospera.

Los cuatro tipos de bienes según la elasticidad ingreso

El signo y el valor de la elasticidad ingreso ordenan cualquier bien en cuatro categorías. Si la elasticidad es positiva, el bien es normal: se compra más al ganar más. Dentro de los normales, si el valor queda entre 0 y 1 el bien es de primera necesidad, y si supera 1 es de lujo o superior. Si la elasticidad es negativa, el bien es inferior: su consumo cae cuando el ingreso sube.

Un bien de primera necesidad crece menos que proporcionalmente: los alimentos básicos, los servicios públicos o la ropa esencial se compran más cuando hay más ingreso, pero su peso relativo en el gasto disminuye. Un bien de lujo hace lo contrario: viajes, restaurantes, joyas o la última tecnología crecen más rápido que el ingreso, y por eso florecen en las bonanzas.

El bien inferior es el más contraintuitivo. Su consumo baja cuando el ingreso sube, porque el hogar reemplaza ese bien por una versión que antes no podía pagar. En América Latina los ejemplos abundan: el transporte público que se cambia por carro o taxi, las marcas propias del supermercado que ceden ante las premium, o los cortes de carne económicos que dan paso a los finos. Nada es inferior por naturaleza; depende del ingreso y de las opciones de cada quien.

Tipo de bienElasticidad ingresoQué pasa al subir el ingresoEjemplos cotidianos
InferiorNegativa (e < 0)Se consume menosTransporte público, marcas propias, cortes de carne económicos
Normal de primera necesidadEntre 0 y 1 (0 < e < 1)Se consume más, pero menos que proporcionalAlimentos básicos, servicios públicos, ropa esencial
Normal de lujo o superiorMayor que 1 (e > 1)Se consume más que proporcionalViajes, restaurantes, tecnología de punta, joyas

Que los alimentos sean el caso de manual de un bien de primera necesidad no es una intuición reciente: el estadístico alemán Ernst Engel lo documentó con datos hace más de siglo y medio [1].

La Ley de Engel y la curva de Engel

La Ley de Engel es la regularidad más antigua de la economía del consumo: cuanto más pobre es un hogar, mayor es la parte de su presupuesto que dedica a alimentarse. La formuló el estadístico alemán Ernst Engel (1821-1896) a partir de presupuestos familiares, y su enunciado sigue vigente palabra por palabra: cuanto más pobre es una familia, mayor es la porción de su gasto destinada a la comida [1].

De esa ley nace la curva de Engel, que grafica la relación entre el ingreso del hogar —en el eje horizontal— y la cantidad o el gasto en un bien —en el eje vertical [1]. Su forma delata de un vistazo el tipo de bien.

Tres curvas de Engel sobre ejes de ingreso del hogar y cantidad consumida: el bien de lujo sube de forma acelerada, el de primera necesidad sube y se aplana, y el inferior sube y luego cae al aumentar el ingreso.

Un bien de primera necesidad dibuja una curva que sube rápido al principio y luego se aplana: el consumo aumenta con el ingreso, pero cada vez menos. Un bien de lujo traza una curva que se empina a medida que el ingreso crece, señal de que el gasto sube más que proporcionalmente. Y un bien inferior sube al comienzo y después se voltea hacia abajo: llega un nivel de ingreso en el que el hogar, ya con más opciones, empieza a comprar menos.

A la proporción del presupuesto que un hogar dedica a alimentos se le llama coeficiente de Engel, y funciona como termómetro del nivel de vida: mientras más alto, más apretado vive el hogar.

La elasticidad ingreso de la demanda en Colombia

Los datos colombianos confirman la Ley de Engel con nitidez. Según la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares (ENPH) 2016-2017 del DANE, los alimentos y bebidas no alcohólicas pesaron el 31,2 % del gasto en los hogares de centros poblados y zonas rurales dispersas —los más pobres— frente a apenas el 14,0 % en las cabeceras urbanas, más acomodadas [2]. Es el mismo bien, la comida, quedándose con una tajada muy distinta del presupuesto según el ingreso.

La tendencia en el tiempo cuenta la misma historia. A medida que el país se hizo más próspero, el peso de los alimentos en el gasto de los hogares bajó del 19,2 % en 2006-2007 al 15,9 % en 2016-2017 [2]: la comida es una necesidad con elasticidad ingreso menor que 1, tal como predijo Engel.

Ponerle número a esa elasticidad es posible. Un estudio del Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), con datos internacionales comparables, estimó para Colombia una elasticidad ingreso de la demanda de alimentos de 0,72: al subir el ingreso un 10 %, el gasto en comida aumenta cerca del 7 % [3]. En el mismo ejercicio, la recreación resultó el bien más lujoso de todos, con una elasticidad de 1,53 en Colombia —crece un 15 % cuando el ingreso sube un 10 % [3].

Bajando al detalle de un producto, un estudio con datos colombianos estimó la elasticidad ingreso del cigarrillo en 0,61: un bien normal, cuyo consumo crece con el ingreso pero menos que proporcionalmente [4]. El cigarrillo es, además, un caso de demanda inelástica al precio: dos elasticidades distintas describiendo el mismo producto desde ángulos separados.

Para qué sirve la elasticidad ingreso: recesión, desarrollo y política

La elasticidad ingreso explica por qué las crisis golpean tan desigual. Como los bienes de lujo tienen elasticidad mayor que 1, su consumo se dispara en las bonanzas y se desploma en las recesiones, mucho más que el de los bienes básicos [3]. Por eso, cuando cae el ingreso de los hogares, los primeros sectores en sufrir son el turismo, los restaurantes y los vehículos nuevos, mientras la venta de alimentos apenas se mueve.

A escala de país, la misma lógica anticipa cómo cambia una economía cuando crece. A medida que los ingresos suben, la canasta de consumo se aleja de los alimentos y se vuelca hacia servicios, recreación y bienes durables —justo lo que muestran las cifras del DANE en una sola década [2]. Entender esos giros es clave para el empresario que decide qué producir y para el Estado que diseña subsidios: focalizar la ayuda en bienes inferiores o de primera necesidad llega mejor a los hogares pobres, porque son ellos quienes más los consumen.

En qué se diferencia de la elasticidad precio de la demanda

Conviene no confundir las dos elasticidades más usadas. La elasticidad ingreso responde a cambios en el ingreso del hogar y clasifica los bienes en normales, inferiores, de necesidad y de lujo. La elasticidad precio de la demanda, en cambio, responde a cambios en el precio del propio bien y mide si la cantidad reacciona mucho (elástica) o poco (inelástica); el caso extremo de poca reacción se estudia en demanda inelástica. Un mismo producto puede ser inelástico al precio y, a la vez, tener una elasticidad ingreso baja: los alimentos básicos cumplen las dos cosas.

Para ubicar cada medida en el panorama completo, la página madre del tema es la elasticidad. Y para entender de dónde salen estas decisiones de consumo, ayuda repasar la teoría del consumidor y la utilidad marginal.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa una elasticidad ingreso negativa?

Significa que el bien es inferior: su consumo baja cuando el ingreso del hogar sube. No es que el bien sea malo, sino que existe una alternativa preferida que el hogar solo puede pagar cuando prospera, y hacia ella migra. El caso típico es cambiar el bus atestado por un carro propio, o la marca blanca del supermercado por una premium. Como todo en esta medida, la condición de inferior depende del nivel de ingreso y de las opciones disponibles, no del bien en sí.

¿Qué diferencia hay entre un bien normal y uno de primera necesidad?

Todos los bienes de primera necesidad son normales, pero no todos los normales son de primera necesidad. Normal quiere decir que la elasticidad ingreso es positiva: se compra más al ganar más. Dentro de esa categoría, un bien de primera necesidad tiene una elasticidad entre 0 y 1 (crece menos que proporcionalmente, como los alimentos), mientras que un bien de lujo la tiene mayor que 1 (crece más que proporcionalmente, como los viajes). La frontera está en el valor 1.

¿Un mismo bien puede ser de lujo para una familia e inferior para otra?

Sí, y es más común de lo que parece. La categoría depende del nivel de ingreso. Un corte de carne puede ser un lujo para un hogar de bajos recursos —lo compra más a medida que gana más—, un bien normal para la clase media y hasta inferior para los más ricos, que lo sustituyen por opciones gourmet. Por eso los economistas clasifican la elasticidad ingreso de un bien a un nivel de ingreso dado, no de una vez y para siempre.

¿Qué es el coeficiente de Engel?

Es la proporción del presupuesto de un hogar que se va en alimentos. Sirve como indicador clásico del nivel de vida: cuanto más alto, más pobre es el hogar, según la Ley de Engel. En Colombia va del 31,2 % del gasto en las zonas rurales al 14,0 % en las ciudades [2]. Un coeficiente que baja con los años, como pasó en el país entre 2006 y 2016, es señal de que las familias, en promedio, viven mejor.

¿Por qué en una recesión caen más las ventas de bienes de lujo?

Porque los lujos tienen una elasticidad ingreso mayor que 1, de modo que sus ventas amplifican los vaivenes del ingreso: suben mucho en las bonanzas y caen mucho en las crisis. Cuando el ingreso de los hogares se contrae, el gasto discrecional —viajes, comidas fuera, carros nuevos— se recorta bastante más que el de los productos básicos, cuya elasticidad ingreso es menor que 1. Esa asimetría es la que hace que ciertos sectores sufran primero en cada desaceleración.

¿La elasticidad ingreso sirve para predecir el consumo de un país?

En parte. Conocer las elasticidades ingreso permite anticipar cómo se reacomoda la canasta de consumo cuando una economía crece: menos peso en alimentos, más en servicios y bienes durables. Empresas y gobiernos la usan para planear producción y focalizar subsidios. Pero las elasticidades cambian con el nivel de ingreso y con los hábitos, así que son una brújula, no una bola de cristal.

Referencias

  1. Andreas Chai y Alessio Moneta. Retrospectives: Engel Curves — enuncian la Ley de Engel (cuanto más pobre es una familia, mayor es la parte de su presupuesto que gasta en alimentación) y definen la curva de Engel como la relación entre el gasto del hogar en un bien y su ingreso; atribuyen la ley al estadístico alemán Ernst Engel (1821-1896). Journal of Economic Perspectives 24(1), 2010, pp. 225-240 (DOI 10.1257/jep.24.1.225). Chai y Moneta: Retrospectives: Engel Curves (AEA) — Consultada: 2026-07-20.
  2. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares (ENPH) 2016-2017 — comunicado de prensa — los alimentos y bebidas no alcohólicas pesaron el 15,9 % del gasto de los hogares a nivel nacional, con 31,2 % en centros poblados y rural disperso frente a 14,0 % en las cabeceras; la participación nacional bajó desde el 19,2 % de la ENIG 2006-2007, en línea con la Ley de Engel. DANE: comunicado de prensa ENPH 2016-2017 — Consultada: 2026-07-20.
  3. Andrew Muhammad, James L. Seale Jr., Birgit Meade y Anita Regmi. International Evidence on Food Consumption Patterns: An Update Using 2005 International Comparison Program Data — estiman para Colombia una elasticidad ingreso de la demanda de alimentos de 0,72 (bien de primera necesidad: el gasto crece menos que el ingreso) y una elasticidad de la recreación de 1,53, categoría que el estudio califica como el bien más lujoso; todos los grupos distintos de alimentos, ropa y educación resultan lujos con elasticidad mayor que 1. USDA, Economic Research Service, Technical Bulletin n.º 1929, 2011. USDA ERS: International Evidence on Food Consumption Patterns (TB-1929) — Consultada: 2026-07-20.
  4. Maldonado N., Llorente B., Deaza J. Impuestos y demanda de cigarrillos en Colombia — estiman una elasticidad ingreso de la demanda de cigarrillos de 0,61 para 1994-2014: un bien normal cuyo consumo crece con el ingreso pero menos que proporcionalmente. Revista Panamericana de Salud Pública 40(4), 2016, pp. 229-236. Maldonado et al.: demanda de cigarrillos en Colombia (SciELO Salud Pública) — Consultada: 2026-07-20.
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  • Fecha de corte de los datos: 2026-07-20
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