Economía digital

Fintech: qué es la tecnología financiera, verticales y regulación

Fintech, o tecnología financiera, es la innovación en servicios financieros habilitada por la tecnología, según la definición del FSB. No es un sector aparte: es una manera distinta de cumplir funciones económicas de siempre —pagar, prestar, invertir, asegurar— y hoy la ejercen tanto bancos establecidos como empresas nuevas y grandes tecnológicas.

Por Jhon Mosquera24 ago 20267 min de lectura

Última actualización: 2026-08-24

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Mostrador de tienda rural al anochecer con un teléfono, monedas y una libreta, y al fondo una antena de telecomunicaciones: la tecnología financiera llega donde no hay sucursal.

Piense en un municipio donde la sucursal bancaria más cercana queda a dos horas de bus. No hay cajero ni oficina, pero hay señal de celular, y por ahí entra el pago del arriendo y sale la cuota del crédito.

Esa escena explica por qué la palabra fintech se volvió inevitable, y también por qué confunde: bajo el mismo término caben una billetera de pagos, una plataforma que presta con algoritmos, una casa de cambio de criptomonedas y un software que ayuda a un banco a cumplir la ley.

Qué es fintech o tecnología financiera

El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) define fintech como «innovación en servicios financieros habilitada por la tecnología que podría dar lugar a nuevos modelos de negocio, aplicaciones, procesos o productos» con un efecto material asociado sobre la provisión de servicios financieros (Financial Stability Board, Financial Stability Implications from FinTech, 2017; traducción propia) [1]. Fintech y tecnología financiera nombran lo mismo: no un sector, sino una forma de innovar.

Esa definición carga una decisión metodológica. El FSB propone clasificar la fintech por la función económica que presta, y no por el proveedor ni por la tecnología que usa, para poder compararla con la estructura de mercado existente [1]. El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea adoptó la misma definición de trabajo en 2018 y aclaró algo que el ruido publicitario suele borrar: el término cubre innovaciones tanto de bancos establecidos como de entrantes, sean emprendimientos pequeños o grandes empresas tecnológicas [2].

De ahí sale una frontera útil. Fintech no es el sistema financiero en su conjunto, ni el supervisor, ni la bolsa: esas piezas se explican en finanzas. Es una capa de innovación dentro de la economía digital que atraviesa ese sistema, igual que el comercio electrónico atraviesa todas las industrias sin ser una industria.

Cuáles son las verticales de la fintech

Las verticales de la fintech se nombran por la función financiera que cumplen. El FSB organizó las actividades en cinco categorías: pagos, compensación y liquidación; depósitos, préstamos y captación de capital; seguros; gestión de inversiones; y soporte de mercado [1]. El Instituto de Estabilidad Financiera del BIS retomó esa clasificación y separó los criptoactivos en una categoría propia, porque sus casos de uso evolucionan por caminos distintos [3].

VerticalQué función cumpleActividades típicas que la ocupan
Pagos, compensación y liquidaciónMover dinero entre las partesServicios de pago digital y emisión de dinero electrónico [3]
Depósitos y créditoCaptar ahorro y prestarBanca digital y préstamo fintech con balance propio [3]
Captación de capitalFinanciarse fuera del canal bancarioCrowdfunding de capital y crowdfunding de préstamo [3]
Gestión de activos e inversiónAdministrar y colocar patrimonioAsesoría automatizada, o robo-advice [3]
Seguros (insurtech)Cubrir riesgosPortales comparadores y corredores digitales; suscripción móvil, por uso o paramétrica [3]
CriptoactivosCrear, custodiar, intercambiar o invertir en activos privados basados en criptografíaEmisión, distribución, custodia e intercambio de criptoactivos [3]

Dos aclaraciones evitan errores frecuentes. El regtech no es una vertical, sino el uso de estas mismas tecnologías del lado del cumplimiento: reporte regulatorio, prevención de lavado, conocimiento del cliente y protección de datos [2]. Y la banca digital, según la definición que emplea ese documento del BIS, es una entidad que capta depósitos, pertenece a un esquema de seguro de depósitos y entrega sus servicios por canales electrónicos en vez de sucursales [3]. Una aplicación bonita no basta para ser banco.

Qué tecnologías hay detrás de la tecnología financiera

Detrás de esas verticales hay un puñado corto de tecnologías habilitantes. El Instituto de Estabilidad Financiera del BIS las agrupa en cinco: interfaces de programación de aplicaciones (API), inteligencia artificial y aprendizaje automático, identificación y autenticación biométrica, computación en la nube y tecnología de registro distribuido (DLT) [3].

Las tres capas del entorno fintech: actividades como pagos y banca digital, tecnologías habilitantes como las API y la nube, y habilitadores de política como la identidad digital.

Cada una entró por una puerta concreta. Las API se han usado sobre todo para que empresas no bancarias accedan, de forma regulada y segura, a la información de pagos y de cuentas de los clientes. La nube almacena y procesa grandes volúmenes de datos con un esquema eficiente, escalable y flexible. La DLT se aplica para elevar la eficiencia, reducir costos y disminuir la necesidad de intermediación, aunque su aplicación más visible sean los criptoactivos. La biometría autentica clientes en banca móvil. Y la inteligencia artificial se concentra en tres frentes: puntuación crediticia, negociación de alta frecuencia y asesoría automatizada [3].

Debajo hay una capa que no es tecnología sino política pública: banda ancha, identidad digital, interoperabilidad entre redes críticas y marcos de protección de datos y ciberseguridad. Sin esos cimientos, las tecnologías habilitantes no llegan a producto [3].

Cómo gana dinero una fintech y hasta dónde llega la desintermediación

El modelo dominante de las grandes plataformas no vive de la comisión, sino del dato. El BIS lo describió como el bucle DNA: los efectos de red atraen usuarios, los usuarios generan datos, el análisis de datos mejora los servicios y atrae más usuarios, y esa masa crítica permite ofrecer más actividades, que producen más datos [4]. Los pagos alimentan el bucle dos veces: facilitan transacciones en la plataforma y, de paso, dejan un registro que sirve para calificar crédito [4]. Es la lógica de intermediación por plataforma que explica la economía colaborativa.

Conviene medir la desintermediación antes de proclamarla. Un documento de trabajo del BIS estimó que el crédito de las fintech y de las grandes tecnológicas sumadas equivalía al 5,8% del acervo total de crédito en Kenia, al 2% en China, al 1,1% en Indonesia y a menos del 1% en Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Corea del Sur, con datos de alrededor de 2019 [5]. Crece muy rápido —entre 2020 y 2021 el crédito de las grandes tecnológicas en China creció a una tasa anual estimada del 37%, frente al 13% del crédito bancario [5]— pero desde una base pequeña en casi todas partes. Velocidad y tamaño son cosas distintas.

Qué relación tienen las fintech con los bancos

La relación no está resuelta. El Comité de Basilea planteó en 2018 cinco escenarios estilizados del reparto entre bancos establecidos y entrantes; no son pronósticos, sino formas de ordenar el debate [2].

EscenarioQué pasa con el banco establecido
Banco mejorSe moderniza y digitaliza, y conserva la relación con el cliente [2]
Banco nuevoEs reemplazado por bancos retadores construidos para lo digital [2]
Banco distribuidoLos servicios se modularizan y el banco reparte la entrega con fintechs, como socio o coinversor [2]
Banco relegadoQueda como proveedor de servicios básicos y cede la relación con el cliente a otro intermediario [2]
Banco desintermediadoDeja de ser relevante porque las partes se encuentran directamente en plataformas [2]

El propio Comité anotó, sobre el escenario del banco nuevo, que no había evidencia de que los bancos retadores hubieran ganado tracción suficiente para volverlo predominante [2]. Y una misma empresa puede exhibir rasgos de varios escenarios a la vez, según qué operación se mire [2].

Cómo se regula la fintech en el mundo

No hay un régimen global de fintech: hay respuestas nacionales que se parecen por bloques. En un relevamiento de 31 jurisdicciones levantado a comienzos de 2019, el Instituto de Estabilidad Financiera del BIS encontró que las licencias específicas para banca digital son la excepción, que la mayoría sí tiene regulación propia para pagos digitales y dinero electrónico, que en seguros se consideró que la regulación existente bastaba, y que para criptoactivos la respuesta más común eran advertencias y aclaraciones sobre el tratamiento aplicable [3]. Muchos supervisores lo acompañaron con facilitadores de innovación: centros de innovación, areneras regulatorias y aceleradoras [3].

Ese cuadro envejeció justo donde más se movía. En su revisión temática de octubre de 2025, el FSB concluyó que, pese al avance en regular las actividades con criptoactivos, subsisten «brechas e inconsistencias significativas» que pueden generar riesgos de estabilidad y abrir espacio al arbitraje regulatorio (Financial Stability Board, Thematic Review on FSB Global Regulatory Framework for Crypto-asset Activities, 2025; traducción propia) [6]. La revisión distingue dos caminos —extender la regulación financiera existente a los criptoactivos, o construir marcos a la medida— y registra que China y Arabia Saudita mantienen prohibiciones, aunque esta última anunció planes de desarrollar un marco [6].

El movimiento regulatorio más expansivo, sin embargo, es otro: las finanzas abiertas. Un documento del BIS registra que, hacia 2024, 95 jurisdicciones tenían alguna forma de marco de política de banca abierta o de finanzas abiertas [7]. El caso colombiano —marco normativo, autoridades y actores locales— se desarrolla en fintech en Colombia.

Para qué sirve la fintech en la inclusión financiera

Aquí está el resultado más medible. Según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, el 79% de los adultos del mundo tenía en 2024 una cuenta en un banco o institución similar, en un proveedor de dinero móvil, o en ambos: eran el 74% en 2021 y el 51% en 2011 [8]. En las economías de ingreso bajo y medio la cifra llegó al 75% [8]. Aun así, 1.300 millones de adultos siguen sin cuenta [8].

En América Latina y el Caribe, el 37% de los adultos tenía una cuenta de dinero móvil en 2024, frente al 22% en 2021 [8]. El dato pide lectura cuidadosa. El informe advierte que en la región el dinero móvil se usa típicamente en combinación con cuentas bancarias, o para habilitarlas digitalmente, no como sustituto [8]; y su definición de cuenta de dinero móvil se apoya en el rastreador de la GSMA, que cubre plataformas lideradas por telecomunicaciones y fintechs que suelen operar de forma independiente de los bancos, y en general excluye las billeteras digitales que funcionan sobre todo como herramientas de pago dentro de una aplicación [8].

Una advertencia de escala vale para toda la página: el Findex mide tenencia y uso de cuentas mediante encuestas a hogares, en porcentaje de adultos. No es comparable con volúmenes de transacciones en dólares, con inversión de capital de riesgo en empresas fintech ni con participaciones sobre el acervo de crédito: son unidades, universos y años distintos. Cruzarlas es la forma más rápida de construir una conclusión falsa.

Preguntas frecuentes

¿Una fintech es lo mismo que un banco digital? No. Según la definición que emplea el documento del BIS citado aquí, un banco digital capta depósitos, pertenece a un esquema de seguro de depósitos y presta sus servicios principalmente por canales electrónicos en lugar de sucursales [3]. Muchas empresas de tecnología financiera no captan depósitos ni tienen licencia bancaria: procesan pagos, emiten dinero electrónico o prestan con balance propio.

¿Las fintech van a reemplazar a los bancos? La evidencia disponible no lo respalda. El Comité de Basilea catalogó el reemplazo total como uno de cinco escenarios posibles y anotó que no había evidencia de tracción suficiente de los bancos retadores para que fuera el predominante [2]. Las magnitudes apuntan igual: con datos de alrededor de 2019, el crédito de fintechs y grandes tecnológicas juntas era inferior al 1% del acervo de crédito en Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Corea del Sur [5].

¿Qué diferencia hay entre banca abierta y finanzas abiertas? Es una diferencia de alcance. Un documento del BIS define las finanzas abiertas como «el intercambio y uso de datos de clientes con su permiso por parte de instituciones financieras con firmas terceras, otras instituciones financieras y desarrolladores» —para construir aplicaciones y servicios— (Eroglu y coautores, Opening doors to open finance, BIS Papers No 168, 2026; traducción propia) [7]. La banca abierta es el concepto más estrecho: son los bancos quienes comparten esos datos con esos terceros [7].

¿Sirve el dinero móvil para conseguir crédito? Puede servir, y es uno de los efectos mejor documentados. Un documento del BIS resume evidencia según la cual compartir datos de pagos digitales da a los prestamistas información verificable y de alta frecuencia sobre solicitantes que carecen de historial crediticio formal [7]. En China, el historial de pagos con códigos QR se usó para decidir el otorgamiento de crédito a comercios [5]. La contracara es que ese mismo dato refuerza la posición de quien lo acumula [4].

Referencias

  1. Financial Stability Board (FSB). Financial Stability Implications from FinTech: Supervisory and Regulatory Issues that Merit Authorities’ Attention (27 de junio de 2017) — definición de trabajo de fintech como innovación en servicios financieros habilitada por la tecnología con efecto material sobre la provisión de servicios financieros; decisión metodológica de clasificar por función económica y no por proveedor ni por tecnología; y las cinco categorías de servicios financieros (pagos, compensación y liquidación; depósitos, préstamos y captación de capital; seguros; gestión de inversiones; y soporte de mercado). FSB: implicaciones de la fintech para la estabilidad financiera — Consultada: 2026-08-24.
  2. Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS). Sound Practices: implications of fintech developments for banks and bank supervisors (Banco de Pagos Internacionales, febrero de 2018) — adopción de la definición de trabajo del FSB y aclaración de que el término cubre innovaciones tanto de bancos establecidos como de entrantes, sean emprendimientos o grandes empresas tecnológicas; los cinco escenarios estilizados (banco mejor, banco nuevo, banco distribuido, banco relegado y banco desintermediado), la observación de que no había evidencia de tracción suficiente de los bancos retadores y el caso de una misma empresa con rasgos de varios escenarios a la vez; y la descripción del regtech como uso de tecnología para el cumplimiento regulatorio, el reporte, la prevención de lavado y la protección de datos. BCBS: implicaciones de la fintech para bancos y supervisores — Consultada: 2026-08-24.
  3. Ehrentraud, J., García Ocampo, D., Garzoni, L. y Piccolo, M. Policy responses to fintech: a cross-country overview (FSI Insights on policy implementation No 23, Instituto de Estabilidad Financiera del Banco de Pagos Internacionales, enero de 2020; basado en una encuesta levantada a comienzos de 2019 sobre 31 jurisdicciones) — el “árbol fintech” con sus tres capas (actividades, tecnologías habilitantes y habilitadores de política); las seis categorías de servicios financieros, con los criptoactivos separados de la clasificación del FSB; las definiciones de banca digital, préstamo fintech con balance propio, crowdfunding de capital y de préstamo, robo-advice, dinero electrónico, servicios de pago digital, insurtech (distribución y suscripción) y actividades relacionadas con criptoactivos; las cinco tecnologías habilitantes (API, inteligencia artificial y aprendizaje automático, biometría, computación en la nube y DLT) con sus casos de uso predominantes; los habilitadores de política (banda ancha, identidad digital, interoperabilidad, protección de datos y ciberseguridad) y los facilitadores de innovación (centros de innovación, areneras regulatorias y aceleradoras); y los hallazgos regulatorios por actividad. BIS: respuestas regulatorias a la fintech, panorama comparado — Consultada: 2026-08-24.
  4. Banco de Pagos Internacionales (BIS). Big tech in finance: opportunities and risks (capítulo III del Informe Económico Anual 2019, junio de 2019) — el bucle DNA (análisis de datos, externalidades de red y actividades entrelazadas) como núcleo del modelo de negocio de las grandes tecnológicas, y el papel de los servicios de pago tanto para facilitar transacciones en la plataforma como para generar datos utilizables en calificación crediticia. BIS: las grandes tecnológicas en las finanzas — Consultada: 2026-08-24.
  5. Doerr, S., Frost, J., Gambacorta, L. y Shreeti, V. Big techs in finance (BIS Working Papers No 1129, Banco de Pagos Internacionales, octubre de 2023) — crédito de fintechs y grandes tecnológicas sumadas equivalente al 5,8% del acervo total de crédito en Kenia, 2% en China, 1,1% en Indonesia y menos del 1% en Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Corea del Sur, con datos de alrededor de 2019; crecimiento anual estimado del crédito de las grandes tecnológicas en China del 37% entre 2020 y 2021 frente al 13% del crédito bancario; y uso del historial de pagos con códigos QR para decidir el otorgamiento de crédito a comercios. BIS: las grandes tecnológicas en las finanzas, documento de trabajo — Consultada: 2026-08-24.
  6. Financial Stability Board (FSB). Thematic Review on FSB Global Regulatory Framework for Crypto-asset Activities (16 de octubre de 2025) — conclusión de que persisten brechas e inconsistencias significativas pese al avance en la regulación de actividades con criptoactivos, con riesgo de arbitraje regulatorio; los dos enfoques identificados (extender la regulación existente o construir marcos a la medida); y el registro de prohibiciones en China y Arabia Saudita, con el anuncio saudita de desarrollar un marco. FSB: revisión temática del marco global para criptoactivos — Consultada: 2026-08-24.
  7. Eroglu, H., Cornelli, G., Frost, J., Rühmann, F. y Shreeti, V. Opening doors to open finance: evidence from the international experience (BIS Papers No 168, Banco de Pagos Internacionales, marzo de 2026) — definición de finanzas abiertas y su distinción respecto de la banca abierta; registro de 95 jurisdicciones con alguna forma de marco de política de banca abierta o de finanzas abiertas hacia 2024; y evidencia recogida sobre el papel de los datos de pagos digitales para dar a los prestamistas información verificable y de alta frecuencia sobre solicitantes sin historial crediticio formal. BIS: abrir la puerta a las finanzas abiertas — Consultada: 2026-08-24.
  8. Demirgüç-Kunt, A., Klapper, L., Singer, D. y Ansar, S. The Global Findex Database 2025: Connectivity and Financial Inclusion in the Digital Economy (Banco Mundial, Washington D. C., 2025) — 79% de los adultos del mundo con cuenta en un banco o institución similar, con un proveedor de dinero móvil o en ambos en 2024, frente al 74% en 2021 y al 51% en 2011; 75% en las economías de ingreso bajo y medio; 1.300 millones de adultos sin cuenta; 37% de los adultos de América Latina y el Caribe con cuenta de dinero móvil en 2024 frente al 22% en 2021, con la advertencia de que en la región se usa típicamente en combinación con cuentas bancarias o para habilitarlas digitalmente; y la definición de cuenta de dinero móvil apoyada en el rastreador de la GSMA, que cubre plataformas lideradas por telecomunicaciones y fintechs que suelen operar de forma independiente de los bancos y en general excluye las billeteras digitales de uso principalmente aplicativo. Banco Mundial: Global Findex 2025 — Consultada: 2026-08-24.
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