Finanzas

Mercado de capitales: qué es, cómo se estructura y qué tan profundo es

El mercado de capitales es el segmento del sistema financiero que financia el mediano y largo plazo. Opera por dos canales: el intermediado, donde una entidad se interpone y asume el riesgo, y el de valores, donde emisor e inversionista se encuentran a través de un título. Su profundidad se mide con capitalización bursátil, número de emisores y volumen negociado sobre el PIB.

Por Jhon Mosquera26 ago 202611 min de lectura

Última actualización: 2026-08-26

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Sesenta empresas colombianas tenían acciones listadas al cierre de 2024. En Perú eran 176, en Brasil 331 y en Chile 437 [3]. En junio de 2026, entretanto, los fondos de pensiones y cesantías del país administraban 664,5 billones de pesos de ahorro obligatorio y voluntario [5], dinero comprometido a décadas que necesita activos largos donde alojarse. Ese desajuste —mucho ahorro de plazo largo, muy pocos emisores locales que lo reciban— es exactamente lo que mide la profundidad de un mercado de capitales.

Viaducto de concreto en construcción al amanecer, imagen del mercado de capitales como financiación de largo plazo

¿Qué es el mercado de capitales y para qué sirve?

Se llama mercado de capitales al conjunto de agentes, actividades e instrumentos con los que una economía convierte ahorro en financiación de mediano y largo plazo. Su encargo es distinto al del mercado monetario, que resuelve necesidades de liquidez de días o meses. Aquí se financian compromisos que tardan años en producir caja: una planta industrial, una carretera, la expansión de una empresa mediana. El plazo, no el producto, marca la frontera.

Esa función tiene consecuencias macroeconómicas medibles. Roberto Rigobón, director de la Misión del Mercado de Capitales 2018-2019, abre el informe final de la Misión con una afirmación tajante: «un país no puede crecer ni puede mejorar los estándares de vida a sus ciudadanos, sin un sistema financiero profundo y eficiente» [1]. No es una intuición aislada: Raghuram Rajan y Luigi Zingales mostraron, en un trabajo publicado en 1998 en la American Economic Review, que los sectores industriales que más dependen de financiación externa crecen proporcionalmente más rápido en los países con mercados financieros más desarrollados [7].

Dicho al revés, y es lo que importa para Colombia: cuando el mercado es estrecho, las empresas que no pueden autofinanciarse son las primeras que se quedan sin proyecto. La relación entre financiación y actividad se desarrolla en la página de crecimiento económico en Colombia; esta se ocupa del mecanismo que la hace posible.

El precio de ese dinero en el tiempo —cómo se calcula, cómo se compara— es asunto de la tasa de interés, y el lugar del mercado de capitales dentro del mapa completo de mercados lo ubica la página de mercados financieros. Ambas cuelgan del bloque de finanzas, dentro del silo de economía.

Mercado intermediado y mercado de valores: los dos canales

El mercado de capitales trabaja por dos vías paralelas. En la intermediada, una entidad se sitúa en el medio: capta el ahorro, decide a quién prestarlo y responde ante el ahorrador con independencia de lo que ocurra con el deudor. En la de valores, el ahorrador adquiere directamente un título emitido por quien necesita los recursos y carga con el resultado de esa apuesta.

Esquema de la estructura del mercado de capitales: canal intermediado y canal de valores, con mercado primario y secundario

La Misión del Mercado de Capitales 2019 describe el primero por los agentes que lo operan y el segundo por los instrumentos que utiliza [1]. Los dos canales no compiten por el mismo dinero: se complementan. Uno resuelve bien la financiación de montos medianos, con información privada y relación de largo plazo; el otro sirve mejor a montos grandes, plazos largos y riesgos que conviene repartir entre muchos tenedores. Un país con un solo canal fuerte no tiene medio mercado, tiene un mercado cojo.

En Colombia el desequilibrio está documentado. Tras revisar la evidencia disponible, la Comisión de la Misión concluyó que «el mercado de valores no logra erigirse para las firmas en una alternativa competitiva frente al mercado intermediado», y advirtió que la situación es más dramática para las pequeñas y medianas empresas o los emprendimientos emergentes, que solo tienen el canal bancario, frente a las firmas grandes o vinculadas a conglomerados, que pueden escoger entre el mercado local y los mercados internacionales [1].

Las cifras de emisión corporativa acompañaron ese diagnóstico. Según un estudio elaborado como insumo de la Misión (Salamanca y otros, 2019) y recogido en el informe final, en el mercado de deuda corporativa colombiano la cantidad de emisiones disminuyó de 43 en 2006 a 29 en 2018, y el número de emisores pasó de 31 a 21 en ese mismo lapso: una caída de cerca de un tercio en doce años [1]. Tomando como referencia ese mismo período, el sector financiero tuvo una participación más activa que el sector real, tanto en número de emisores como de emisiones [1].

Qué contrato concreto se emite en cada caso —bono, papel comercial, acción ordinaria o preferencial— lo detalla la página de instrumentos financieros de este silo. Y cómo se ejecuta una operación dentro de la rueda, con comisionista, calce y liquidación, es materia de la página de bolsa de valores, no de esta.

Mercado primario y mercado secundario: financiar y luego negociar

La rama de valores tiene dos momentos que conviene no confundir. En el primario se coloca una emisión y los recursos entran al patrimonio de quien emite: ahí, y solo ahí, hay financiación. En el secundario los mismos títulos se compran y venden entre inversionistas, sin que el emisor reciba nada adicional; lo que se produce ahí es precio y salida. Un mercado puede tener emisiones abundantes y una negociación posterior casi inexistente, o al contrario.

Colombia muestra la segunda cara del problema. El valor de las acciones negociadas durante 2024 equivalió al 1,2 % del PIB colombiano, frente al 8,9 % en Chile y al 41,6 % en Brasil, con la misma metodología y el mismo año [4]. La circulación de los títulos de deuda del Gobierno, que es otro universo y funciona con su propia dinámica, se explica en la página de bonos TES.

Cómo se mide la profundidad del mercado de capitales

La profundidad es el tamaño del mercado relativo a la economía que lo sostiene. Se mide con tres indicadores complementarios: la capitalización bursátil de las empresas listadas sobre el PIB, que aproxima el tamaño; el número de emisores, que aproxima la variedad; y el valor negociado sobre el PIB, que aproxima la liquidez. Ninguno basta solo, y los tres deben leerse con el mismo año, el mismo universo y la misma fuente para que la comparación signifique algo.

Indicador · dato de 2024ColombiaPerúBrasilChile
Capitalización bursátil de empresas domésticas listadas (% del PIB)17,328,230,179,6
Empresas domésticas listadas (número)60176331437
Valor de las acciones negociadas en el año (% del PIB)1,21,341,68,9

Los tres indicadores provienen de la misma base del Banco Mundial, construida con datos de la Federación Mundial de Bolsas, y corresponden al cierre de 2024 en los cuatro países; la capitalización excluye fondos de inversión y sociedades cuyo único objeto es tener acciones de otras listadas [2, 3, 4]. México no aparece en la tabla porque la serie consultada no registra valor de 2024 para ese país: su último dato de capitalización bursátil es 32,1 % del PIB, de 2023 [2], y mezclar años en una misma fila haría la comparación falsa.

Dos advertencias de lectura. La primera es que tamaño y liquidez no van juntos: Chile más que duplica la capitalización de Brasil en proporción a su economía y, aun así, negocia poco más de una quinta parte de lo que negocia Brasil en ese mismo año [2, 4]. La segunda es de trayectoria: la capitalización bursátil colombiana era 40,9 % del PIB en 2019 y 17,3 % en 2024 dentro de esa misma serie [2], y 2024 es el año más reciente con dato comparable publicado para los cuatro países, así que la tabla describe una posición relativa, no el estado del mercado en este momento.

Por qué un mercado poco profundo encarece la inversión

Un mercado estrecho no es un problema estético: encarece el capital. Con pocos emisores y poca negociación, cada colocación debe repartir sus costos fijos entre un monto menor, los inversionistas exigen un rendimiento adicional por el riesgo de no poder salir, y las empresas que no alcanzan el tamaño mínimo para emitir quedan atadas a un solo proveedor de fondos.

El director de la Misión lo resumió sin rodeos en la introducción del informe: «Un mercado poco profundo implica altos costos de emisión, bajos retornos para los inversionistas, poca diversificación a nivel social y altas barreras a la entrada» [1].

Ese mismo texto añade un efecto que suele pasarse por alto: cuando el mercado no permite negociar todos los riesgos, esos riesgos no desaparecen, quedan mal repartidos, y hay agentes soportando más exposición de la que les corresponde sin manera barata de transferirla [1]. La lectura política de ese fenómeno —qué significa que las finanzas pesen tanto o tan poco en una economía— la desarrolla la página de capitalismo financiero.

Quién emite y quién invierte en el mercado de capitales colombiano

Del lado de la oferta de títulos están el Gobierno, las entidades territoriales, los bancos y las empresas del sector real. Del lado de la demanda manda el inversionista institucional, no la persona natural. A junio de 2026, los fondos de pensiones y cesantías administraban 664,5 billones de pesos: 578,8 billones en fondos de pensiones obligatorias, 40,9 billones en fondos voluntarios de pensión, 34,5 billones en fondos de cesantías y 10,3 billones en el régimen de prima media [5].

Esa es la bolsa de ahorro de largo plazo del país, y junto a ella operan vehículos más pequeños y especializados. En el mismo corte, 117 fondos de capital privado administraban 59,8 billones de pesos, y los fondos de inversión colectiva sumaban 173,7 billones, de los cuales las sociedades fiduciarias manejaban 124,2 billones y las comisionistas de bolsa 49,5 billones [5]. Los fondos de capital privado importan aquí por una razón estructural: son la vía por la que llega capital de largo plazo a empresas que nunca van a listarse.

A dónde va ese dinero también se puede ver. Las inversiones de las entidades vigiladas en el mercado de capitales aumentaron 176,4 billones de pesos en un año, y el grueso del incremento vino del mayor saldo de títulos de tesorería, con 129,0 billones, seguido de los instrumentos de patrimonio de emisores nacionales, con 34,2 billones [5]. La deuda del Gobierno sigue siendo el destino natural del ahorro institucional colombiano, asunto que amplía la página de deuda pública de Colombia.

Entre unos y otros están los intermediarios de valores, que compran y venden por cuenta propia o ajena; su operativa concreta corresponde a la página de bolsa de valores. Y el capital que entra desde afuera, incluida la inversión de portafolio, se trata en inversión extranjera.

La institucionalidad: Ley 964 de 2005, supervisión, autorregulación y depósitos

La arquitectura legal del mercado de valores colombiano descansa en la Ley 964 de 2005. Esa ley creó el Sistema Integral de Información del Mercado de Valores y, dentro de él, el Registro Nacional de Valores y Emisores, cuyo objeto es inscribir las clases y tipos de valores, sus emisores y las emisiones que estos efectúen; toda oferta pública de valores debe estar precedida por esa inscripción [6].

Estar inscrito, aclara la misma ley, no implica calificación ni responsabilidad alguna del supervisor sobre el precio, la bondad o la negociabilidad del valor, ni sobre la solvencia del emisor [6]. Sobre esa base se apoyan tres piezas más.

La primera es la supervisión estatal, hoy en cabeza de la Superintendencia Financiera de Colombia, que vigila a las entidades que ejercen actividades del mercado de valores y publica sus cifras consolidadas [5].

La segunda es la autorregulación. La Ley 964 obliga a autorregularse a quienes realicen actividades de intermediación de valores y define su alcance en tres funciones: normativa, de supervisión y disciplinaria [6]. Esa función la ejerce en Colombia el Autorregulador del Mercado de Valores: según describe el informe de la Misión, las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera se vinculan a él de forma obligatoria en cuanto desarrollan intermediación en el mercado de valores, y otros participantes del mercado de divisas lo hacen de forma voluntaria [1].

La tercera es la infraestructura de custodia. La ley define la anotación en cuenta como el registro de derechos o saldos que lleva un depósito centralizado de valores, y le da carácter constitutivo: la creación, la transferencia o el gravamen de un valor que circula así se perfecciona con esa anotación, y quien figure en el registro electrónico es el titular [6]. Colombia tiene dos depósitos que iniciaron operaciones en 1994: el Depósito Central de Valores del Banco de la República, para los títulos que el propio Banco emite, garantiza o administra y para las inversiones forzosas o sustitutivas distintas de acciones, y Deceval, que presta servicios de custodia y posnegociación al resto del mercado y en 2017 se integró con la Bolsa de Valores de Colombia [1]. El Banco de la República queda sujeto a la Ley 964 y a la supervisión del supervisor de valores precisamente en su calidad de administrador de depósitos centralizados y de sistemas de negociación, compensación y liquidación [6]. El inventario de esas entidades, una por una, corresponde a la página de sistema financiero colombiano.

La Misión del Mercado de Capitales 2019 y la integración regional

El Gobierno convocó a finales de 2018, por intermedio del Ministro de Hacienda, la Misión del Mercado de Capitales, que se instaló a finales de octubre de ese año y entregó en 2019 un informe final con recomendaciones ordenadas en ocho secciones: arreglo institucional y de competencias, estructura de mercado, regulación e incentivos, gobierno corporativo de las participaciones públicas, productos, promoción de mercado y educación económica, ámbito internacional y ámbito tributario [1].

El trabajo contó con apoyo técnico, financiero y operativo del Banco Mundial y del programa SECO del Gobierno suizo [1], y es el diagnóstico oficial más detallado disponible sobre las trabas del mercado colombiano.

La integración regional aparece ahí como una promesa antigua. El Mercado Integrado Latinoamericano empezó a operar en 2011 con las bolsas y los depósitos de Colombia, Chile y Perú, pero la Misión constató que los montos operados eran muy bajos frente al tamaño de las economías: hacia 2019, las inversiones de Chile, Perú y México en el mercado colombiano no superaban el 0,04 % del PIB de Colombia, y las inversiones colombianas en esos tres mercados no llegaban al 0,01 % [1].

El intento vigente es de otra naturaleza, porque no integra plataformas sino propiedad: las bolsas de Santiago, Colombia y Lima se unieron bajo un holding regional, nuam, que la Bolsa de Valores de Colombia presenta como una unión «esencial para fortalecer la liquidez y la profundidad de sus respectivos mercados» [8]. Si esa apuesta cambia los indicadores de la tabla de arriba es algo que solo dirán las series de los próximos años.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre mercado de capitales y mercado monetario?

El plazo del compromiso. El monetario cubre necesidades de tesorería que se resuelven entre un día y un año, sobre todo entre entidades financieras. El de capitales financia obligaciones que se pagan a lo largo de varios años y por eso exige que el ahorrador acepte inmovilizar recursos o asumir el riesgo de venderlos antes de tiempo a un precio incierto.

¿El mercado de capitales es lo mismo que la bolsa?

No. La bolsa es una infraestructura organizada de negociación dentro de la rama de valores, y esa rama es apenas uno de los dos canales del mercado de capitales. Un crédito bancario a siete años para una obra también es mercado de capitales, aunque no pase por ninguna rueda ni tenga cotización pública.

¿Por qué se dice que el mercado de capitales colombiano es poco profundo?

Porque sus indicadores relativos al PIB están por debajo de los de sus pares regionales. Con 60 empresas domésticas listadas al cierre de 2024, Colombia tenía algo más de un tercio de las de Perú y menos de la séptima parte de las de Chile en ese mismo año [3]. Profundidad, en este contexto, no significa sofisticación: significa tamaño y variedad frente a la economía real.

¿Una empresa mediana puede financiarse en el mercado de valores colombiano?

Puede, pero enfrenta un obstáculo de escala. Los costos de estructurar una emisión son en buena parte fijos, de modo que se reparten mal en montos pequeños, y un estudio elaborado como insumo de la Misión (Salamanca y otros, 2019), recogido en la revisión de literatura del informe final, señala los costos de estructuración como un gran impedimento para la emisión de valores de empresas medianas y pequeñas [1]. Esta página describe esa estructura; no recomienda productos, entidades ni decisiones de financiación.

¿Quién autoriza a una empresa a emitir valores en Colombia?

La oferta pública de valores debe estar precedida de la inscripción en el Registro Nacional de Valores y Emisores, que administra el supervisor del mercado [6]. Esa inscripción es un requisito de información y transparencia, no un aval: la ley dice expresamente que no implica juicio alguno sobre el precio del valor ni sobre la solvencia de quien lo emite [6].

¿Para qué sirve un depósito centralizado de valores?

Para que los títulos existan como registros y no como papeles. En ese registro, la anotación en cuenta es constitutiva del derecho: quien aparece en el asiento electrónico es el titular y puede exigirle al emisor las prestaciones del valor [6]. Sin esa capa, cada transferencia exigiría mover documentos físicos y el volumen del mercado sería inviable.

Referencias

  1. Ministerio de Hacienda y Crédito Público de Colombia (Comité Directivo de la Misión del Mercado de Capitales). Misión del Mercado de Capitales 2019. Informe Final — introducción de Roberto Rigobón, director de la Misión (“un país no puede crecer ni puede mejorar los estándares de vida a sus ciudadanos, sin un sistema financiero profundo y eficiente”); partición del mercado en las ramas intermediada y no intermediada; conclusión de que el mercado de valores no logra erigirse como alternativa competitiva frente al intermediado y que ello es más dramático para pymes y emprendimientos; cifras del mercado de deuda corporativa tomadas de un estudio elaborado como insumo de la Misión (Salamanca y otros, 2019) y recogidas en el informe: las emisiones disminuyeron de 43 en 2006 a 29 en 2018 y los emisores pasaron de 31 a 21 en ese mismo lapso, con una participación del sector financiero más activa que la del sector real en número de emisores y de emisiones entre 2006 y 2018; efectos de un mercado poco profundo sobre costos de emisión, retornos, diversificación, barreras de entrada y distribución del riesgo; costos de estructuración señalados por (Salamanca y otros, 2019), en la revisión de literatura del informe, como impedimento para la emisión de valores de empresas medianas y pequeñas; convocatoria de la Misión a finales de 2018 e instalación a finales de octubre de 2018; ocho secciones de recomendaciones; inicio de operaciones del MILA en 2011 con las bolsas y los depósitos de Colombia, Chile y Perú y montos operados por debajo del 0,04 % y del 0,01 % del PIB colombiano; inicio de operaciones del DCV del Banco de la República y de Deceval en 1994 e integración de Deceval con la Bolsa de Valores de Colombia en 2017; vinculación obligatoria de los intermediarios al Autorregulador del Mercado de Valores. Informe elaborado con apoyo técnico, financiero y operativo del Banco Mundial y del programa SECO del Gobierno suizo. Banco Mundial: Misión del Mercado de Capitales 2019, informe final — Consultada: 2026-08-26.
  2. Banco Mundial. Indicadores del desarrollo mundial: capitalización bursátil de las empresas domésticas listadas (% del PIB), con datos de la Federación Mundial de Bolsas — valores de cierre de 2024: Colombia 17,3 %, Perú 28,2 %, Brasil 30,1 % y Chile 79,6 %; Colombia 40,9 % en 2019; último dato disponible de México, 32,1 % en 2023. El indicador excluye fondos de inversión y sociedades cuyo único objeto es mantener acciones de otras compañías listadas. Banco Mundial: capitalización bursátil como porcentaje del PIB — Consultada: 2026-08-26.
  3. Banco Mundial. Indicadores del desarrollo mundial: empresas domésticas listadas, total, con datos de la Federación Mundial de Bolsas — cierre de 2024: Colombia 60, Perú 176, Brasil 331 y Chile 437; México 131 en 2023. Se cuentan las sociedades con acciones admitidas a listado al cierre del año y se excluyen fondos de inversión y sociedades holding. Banco Mundial: empresas domésticas listadas en bolsa — Consultada: 2026-08-26.
  4. Banco Mundial. Indicadores del desarrollo mundial: valor total de las acciones negociadas (% del PIB), con datos de la Federación Mundial de Bolsas — año 2024: Colombia 1,2 %, Perú 1,3 %, Chile 8,9 % y Brasil 41,6 %. El indicador suma el número de acciones negociadas por su precio de calce y contabiliza una sola vez cada transacción. Banco Mundial: valor de las acciones negociadas sobre el PIB — Consultada: 2026-08-26.
  5. Superintendencia Financiera de Colombia. Actualidad del Sistema Financiero Colombiano, junio de 2026 — recursos administrados por los fondos de pensiones y cesantías del RAIS y del RPM por 664,5 billones de pesos, desagregados en 578,8 billones de fondos de pensiones obligatorias, 40,9 billones de fondos voluntarios de pensión, 34,5 billones de fondos de cesantías y 10,3 billones del régimen de prima media, sin incluir el programa BEPS; 117 fondos de capital privado con activos administrados por 59,8 billones; fondos de inversión colectiva con activos por 173,7 billones, de los cuales 124,2 billones corresponden a sociedades fiduciarias y 49,5 billones a sociedades comisionistas de bolsa; incremento anual de 176,4 billones en las inversiones de las entidades vigiladas en el mercado de capitales, impulsado por 129,0 billones de mayor saldo en títulos de tesorería y 34,2 billones en instrumentos de patrimonio de emisores nacionales; cifras al cierre de junio de 2026. Superintendencia Financiera: resultados del sistema financiero colombiano, junio de 2026 — Consultada: 2026-08-26.
  6. Congreso de la República de Colombia. Ley 964 de 2005 — artículo 7, literal a: el Registro Nacional de Valores y Emisores como parte del Sistema Integral de Información del Mercado de Valores, su objeto y la exigencia de inscripción previa a toda oferta pública; artículo 7, parágrafo 4: la inscripción no implica calificación ni responsabilidad sobre el precio, la bondad o la negociabilidad del valor ni sobre la solvencia del emisor; artículo 12: la anotación en cuenta como registro llevado por un depósito centralizado de valores, con carácter constitutivo del derecho y titularidad de quien figure en el registro electrónico; artículos 24 y 25: obligación de autorregulación para quienes realicen intermediación de valores y funciones normativa, de supervisión y disciplinaria que la componen; artículo 66: sujeción del Banco de la República a esta ley y a la supervisión del supervisor de valores en su calidad de administrador de depósitos centralizados de valores y de sistemas de negociación, compensación y liquidación. Texto vigente con notas de vigencia, consultado en el gestor normativo: los artículos 12, 24, 25 y 66 no registran nota de derogatoria ni de modificación. El artículo 7 sí las tiene, pero en apartes distintos de los citados aquí: su parágrafo 2 fue modificado por el artículo 90 de la Ley 1328 de 2009 y su parágrafo 3 fue adicionado por el artículo 91 de la misma ley, ambos sobre la negociación de valores emitidos en el extranjero no inscritos en el registro; el literal a) y el parágrafo 4, que son los que se citan, no llevan nota. Función Pública: Ley 964 de 2005 — Consultada: 2026-08-26.
  7. Rajan, Raghuram G. y Zingales, Luigi. Financial Dependence and Growth, National Bureau of Economic Research, working paper 5758, 1996; publicado en American Economic Review, vol. 88, n.º 3, 1998, pp. 559-586 — los sectores industriales que dependen más de financiación externa crecen proporcionalmente más rápido en países con mercados financieros más desarrollados. NBER: Financial Dependence and Growth, working paper 5758 — Consultada: 2026-08-26.
  8. Bolsa de Valores de Colombia. Integración regional bvc — la unión de las bolsas de Santiago de Chile, Colombia y Lima bajo el holding nuam, presentada como “esencial para fortalecer la liquidez y la profundidad de sus respectivos mercados”. bvc: integración regional y nuam — Consultada: 2026-08-26.
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