Economía política

Desigualdad económica: qué es, qué tipos hay y por qué se produce

La desigualdad económica es el reparto desigual de los recursos entre personas u hogares, y no es una sola cosa: la de ingreso, la de riqueza y la de oportunidades se miden distinto y arrojan resultados distintos. En el promedio de la OCDE, el 10% más rico posee el 52% de la riqueza de los hogares y percibe cerca del 25% del ingreso.

Por Jhon Mosquera7 ago 20269 min de lectura

Última actualización: 2026-08-07

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Dos personas pueden ganar exactamente lo mismo y vivir en dos economías distintas. Una heredó el apartamento donde duerme; la otra destina un tercio de su sueldo al arriendo. Ante una encuesta de ingresos, las dos aparecen en el mismo renglón.

Esa grieta entre lo que se gana y lo que se tiene no es un detalle. Hacia finales de la década de 2010, el decil de hogares con más patrimonio concentraba el 52% de la riqueza neta de los hogares en el promedio de la OCDE —el 79% en Estados Unidos—, mientras que el decil de mayores ingresos se quedaba con cerca del 25% del ingreso, con datos de 2021 en la mayoría de países [1].

Juego de pesas de latón de distinto calibre en un estuche de terciopelo azul, con una pesa grande apartada fuera de la fila, metáfora de la desigualdad económica

Qué es la desigualdad económica y qué mide exactamente

La desigualdad económica es el reparto desigual de los recursos económicos —ingresos, patrimonio, consumo o acceso a oportunidades— entre las personas u hogares de una población. No es un número único, sino una familia de mediciones calculadas sobre variables, periodos y poblaciones distintas, que por eso mismo pueden apuntar en direcciones opuestas sin contradecirse.

El indicador más difundido es el coeficiente de Gini, que resume en un solo número —entre 0 y 1, o entre 0 y 100— cuánto se aparta una distribución del reparto perfectamente igualitario [1]. Funciona como brújula, no como mapa: cómo se construye, qué esconde y qué medidas alternativas existen es materia de una página propia dentro de este silo.

Tres precisiones cambian la lectura de cualquier cifra. El Gini de ingreso no es el Gini de riqueza. El ingreso puede medirse antes o después de impuestos y transferencias: los Gini que publica la OCDE corresponden al ingreso disponible equivalente del hogar, ya descontados impuestos y transferencias monetarias [1]. Y el ingreso per cápita de un hogar no es el ingreso laboral de un individuo, de modo que una misma economía puede verse más o menos desigual según cuál se mire.

Qué tipos de desigualdad económica existen: ingreso, riqueza y oportunidades

Los tres tipos más usados responden a preguntas distintas. La desigualdad de ingreso pregunta cuánto entra al hogar en un periodo; la de riqueza, cuánto se ha acumulado hasta hoy; la de oportunidades, cuánto del resultado adulto estaba decidido antes de que la persona empezara a decidir. Ninguna sustituye a las otras.

La riqueza es sistemáticamente la más concentrada. Thomas Piketty y Emmanuel Saez lo formulan sin rodeos en Inequality in the long run (Science, 2014): «la concentración de la riqueza es siempre mucho mayor que la concentración del ingreso» (traducción propia) [2]. Sus series para Europa y Estados Unidos muestran que la participación del decil superior en la riqueza suele caer en el rango del 60% al 90%, mientras que la del decil superior en el ingreso se mueve entre el 30% y el 50% [2]. En este silo tienen entrada propia Thomas Piketty y Branko Milanovic.

TipoQué preguntaMedida habitualDato de referencia
Desigualdad de ingresoCuánto recibe cada hogar en un periodoGini del ingreso disponible equivalente del hogarEn 2021 el Gini fue de alrededor de 0,22 en la República Eslovaca y más del doble de ese valor en Chile y Costa Rica [1]
Desigualdad de riquezaCuánto ha acumulado cada hogar hasta hoyParticipación del decil superior en el patrimonio netoHacia finales de la década de 2010, el 10% más rico poseía el 52% de la riqueza neta de los hogares en el promedio de la OCDE y el 79% en Estados Unidos [1]
Desigualdad de oportunidadesCuánto del resultado adulto depende del origenElasticidad intergeneracional del ingreso laboral; índices de cobertura y aprendizajeEn Italia, el Reino Unido y Estados Unidos cerca del 50% de la ventaja o desventaja económica del padre se transmite al hijo; en Finlandia, Noruega y Dinamarca, menos de una quinta parte [3]

Las filas no son intercambiables: cada una corresponde a una medición, una fuente y un periodo propios, y esa es la razón para separarlas.

Por qué se produce la desigualdad económica: los mecanismos documentados

La desigualdad económica no tiene una causa única. La literatura identifica mecanismos que operan a la vez y con pesos distintos según el país: cómo paga el mercado laboral, cómo se acumula y se hereda el capital, cuánta actividad queda fuera de las reglas formales y cuánto corrige el Estado con impuestos y transferencias.

El mercado laboral y la prima por educación

En las economías avanzadas, buena parte del aumento de la desigualdad salarial se explica por el premio que el mercado paga a la educación superior. David Autor calculó que, en Estados Unidos, cerca de dos tercios del aumento de la dispersión de los ingresos laborales entre 1980 y 2005 se debe al alza de esa prima: el graduado universitario promedio ganaba 48% más por semana que el bachiller en 1981 y 97% más en 2005 [4]. Autor atribuye el salto a la interacción entre una demanda de calificaciones que subió de forma sostenida y una oferta de graduados que se desaceleró a partir de 1982 [4]. Su evidencia central se refiere a Estados Unidos, con una comparación complementaria de doce países de la OCDE; no es una medición global. Cuando esa demanda se contrae, la otra cara del mercado aparece en el desempleo.

El capital, la herencia y la brecha entre rentabilidad y crecimiento

El segundo mecanismo no pasa por el salario sino por el patrimonio. Piketty y Saez muestran que, en un modelo de acumulación con choques aleatorios, la dispersión de la riqueza crece con la diferencia entre la tasa de rendimiento del capital después de impuestos y la tasa de crecimiento de la economía: cuanto mayor es esa brecha, más se capitaliza el patrimonio pasado y menos probable es que el crecimiento general lo alcance [2]. Es el argumento que conecta la desigualdad de hoy con la herencia, y el que enlaza con la acumulación de capital y con la lucha de clases.

La informalidad, el territorio y el género

En las economías en desarrollo opera un mecanismo que las series salariales no capturan. La OIT advierte que medir solo a los asalariados subestima la desigualdad allí donde los trabajadores por cuenta propia son mayoría: al incorporar a los no asalariados, la proporción de trabajadores mal pagados pasa de un rango de 17% a 26% a otro de 19% a 47% en los países de ingreso bajo [5]. La misma fuente señala que las mujeres y quienes trabajan en la economía informal están sobrerrepresentados en la parte baja de la distribución salarial en todos los grupos de países analizados [5]. Para América Latina, la CEPAL estima que con plena formalidad laboral el índice de Gini de la región caería 14% [6].

El territorio añade una capa propia: dentro de un mismo país la desigualdad no se reparte igual entre ciudades. En Colombia, el Gini de 2025 fue 0,555 en Quibdó y 0,436 en Manizales, una diferencia de 0,119 —casi doce puntos en la escala de 0 a 100— entre dos capitales del mismo sistema legal y monetario [9].

Los impuestos y las transferencias, o cuánto corrige el Estado

El último mecanismo es el reparto que hace el sector público, y su potencia varía muchísimo. Según la OCDE, los impuestos y las transferencias reducen el Gini del ingreso de mercado en poco más del 25% —unos 11 puntos en la escala de 0 a 100— en el promedio de sus países y para la población en edad de trabajar, de 18 a 65 años, con un rango que va del 40% en Irlanda a alrededor del 5% en Chile y datos de 2014 en la mayoría de los casos [7]. Ese mismo trabajo documenta que la redistribución ha disminuido en la mayoría de los países de la OCDE desde mediados de los años noventa, sobre todo por transferencias monetarias menos generosas [7].

En América Latina la corrección es menor, y conviene medirla con cuidado porque las dos cifras no son equivalentes. La CEPAL calcula solo el efecto de las transferencias públicas —sin los impuestos— y sobre todos los hogares: esas transferencias equivalían al 2,3% del ingreso de los hogares en 2023 y redujeron el coeficiente de Gini en 0,017 puntos ese año, según el promedio simple de once países [6]. Como la CEPAL trabaja en la escala de 0 a 1 y la OCDE en la de 0 a 100, esos 0,017 puntos son 1,7 puntos en la escala de la OCDE: la brecha real está en el orden de seis veces frente a los 11 puntos, no en las varias centenas que sugeriría comparar 0,017 con 11 sin convertir. Y como una cifra incluye impuestos y la otra no, y las poblaciones difieren, la comparación marca una dirección —el efecto redistributivo es menor en la región—, no una razón exacta. Cómo se financia ese reparto es asunto de la política fiscal, y las formas de organizarlo dan lugar a los tipos de capitalismo que compara la economía política.

Qué muestra la evidencia global sobre la desigualdad económica

El panorama internacional no es uniforme. El Banco Mundial estima el índice de Gini para 172 países, que cubren cerca del 98% de la población mundial, y clasifica como de alta desigualdad a los que superan un Gini de 40; en esos países vive alrededor de una quinta parte de la humanidad, concentrada en África subsahariana y en América Latina y el Caribe [8].

Al mismo tiempo hay una tendencia a la baja poco conocida. En una muestra de 72 países que reúne cerca del 73% de los asalariados del mundo, la OIT encontró que aproximadamente dos tercios redujeron su desigualdad salarial desde comienzos del siglo XXI; la propia OIT matiza que los niveles siguen siendo altos y que las limitaciones de los datos exigen más investigación antes de dar el hallazgo por confirmado [5].

América Latina sigue siendo la región de mayor desigualdad de ingresos fuera de África subsahariana. Su índice de Gini promedio bajó de 0,456 en 2023 a 0,452 en 2024 y, en palabras de la CEPAL, supera en 14 puntos porcentuales al de la OCDE, es decir, unos 0,14 en la misma escala de 0 a 1; el 10% más rico capta el 34,2% del ingreso total y el 10% más pobre, el 1,7% [6]. En Colombia, el Gini del ingreso per cápita de la unidad de gasto fue 0,531 en 2025 frente a 0,551 en 2024, según el DANE [9]. El caso colombiano —series largas, brechas regionales y debate de política— tiene desarrollo aparte en este silo.

Por qué importa la desigualdad económica: movilidad social y crecimiento

La desigualdad ocupa a los economistas no solo por razones distributivas: parece afectar quién puede subir y a qué velocidad crece el conjunto. Sobre lo primero hay bastante acuerdo; sobre lo segundo el debate sigue abierto.

Miles Corak documentó la relación conocida como Curva del Gran Gatsby: «los países con más desigualdad en un momento dado también experimentan menos movilidad de ingresos laborales entre generaciones» (Corak, Income Inequality, Equality of Opportunity, and Intergenerational Mobility, 2013; traducción propia) [3]. Su comparación cruza el Gini del ingreso disponible de alrededor de 1985 con la elasticidad entre los ingresos del padre y los del hijo adulto, para una cohorte nacida a comienzos o mediados de los años sesenta y observada a mediados o finales de los noventa [3]. En la misma línea, la CEPAL midió en 2022 una desigualdad de oportunidades educativas en América Latina —un índice que combina cobertura y aprendizajes— que más que duplica la de los países de la OCDE [6].

Sobre crecimiento, las posiciones difieren. Jonathan Ostry, Andrew Berg y Charalambos Tsangarides, en una nota de discusión del FMI de 2014, concluyen que una menor desigualdad neta —la posterior a impuestos y transferencias— se correlaciona de forma robusta con un crecimiento más rápido y duradero, y que la redistribución resulta en general benigna salvo en casos extremos; los propios autores advierten sobre las limitaciones de su base de datos y del análisis de regresión entre países [10]. En sentido contrario, Kristin Forbes halló en 2000, con técnicas de panel, que en el corto y mediano plazo un aumento de la desigualdad de ingresos guarda una relación positiva significativa con el crecimiento posterior [11]. Ambos resultados están publicados y ambos siguen citándose: la evidencia admite lecturas distintas según el horizonte temporal y el método. Es uno de los debates vivos del pilar de economía política.

Preguntas frecuentes

¿Desigualdad económica y pobreza son lo mismo?

No, y pueden moverse en sentidos opuestos. La pobreza cuenta a quienes quedan bajo un umbral absoluto de ingreso o consumo; la desigualdad describe qué tan separados están los tramos de la distribución. Un país puede reducir la pobreza sin tocar su desigualdad si todos los ingresos suben en la misma proporción.

¿Por qué dos informes dan cifras de desigualdad distintas para el mismo país?

Casi siempre porque no miden lo mismo. Cambia la variable (ingreso, consumo o patrimonio), el momento del cálculo (antes o después de impuestos y transferencias), la unidad (persona u hogar, con o sin ajuste por tamaño) y el año de la encuesta. Antes de comparar conviene verificar que las cuatro coincidan.

¿Cuánta desigualdad económica es demasiada?

No existe un umbral científico, solo criterios operativos: el Banco Mundial usa un Gini superior a 40 para clasificar a un país como de alta desigualdad, y ese corte es una convención estadística útil para comparar, no una frontera moral. Dónde poner el límite aceptable es una decisión política y debería declararse como tal.

¿La desigualdad de riqueza se mide igual de bien que la de ingreso?

No. Las encuestas a hogares captan mal los patrimonios muy altos, y las definiciones de riqueza neta excluyen componentes que pesan distinto según el país, como las pensiones ocupacionales y de seguridad social. Por eso los estudios de largo plazo recurren a registros tributarios y de sucesiones.

Referencias

  1. OCDE. Society at a Glance 2024: OECD Social Indicators, capítulo “Income and wealth inequalities” — texto literal: “In 2021, the Gini coefficient ranged from around 0.22 in the Slovak Republic to more than twice that value in Chile and Costa Rica”; “Household wealth is much more unequally distributed than income. On average, households in the top 10% of the wealth distribution own more than half (52%) of all total household wealth, and this share is as high as 79% in the United States”; “In comparison, the richest 10% of income earners get on average close to 25% of all income”. La nota metodológica precisa que los Gini se basan en el ingreso disponible equivalente del hogar —después de impuestos y transferencias monetarias— y que los datos de riqueza corresponden al patrimonio neto privado de los hogares, alrededor de 2018. OCDE: desigualdades de ingreso y riqueza, Society at a Glance 2024 — Consultada: 2026-08-07.
  2. Piketty, Thomas y Saez, Emmanuel. Inequality in the long run, Science, vol. 344, núm. 6186, 23 de mayo de 2014, pp. 838-843, DOI 10.1126/science.1251936 — texto literal citado: “we stress that wealth concentration is always much higher than income concentration”; el artículo añade: “The top decile wealth share typically falls in the 60 to 90% range, whereas the top decile income share is in the 30 to 50% range”; sobre la dinámica de la riqueza precisa que “the variance of the multiplicative term wit is an increasing function of r − g, where r is the (net-of-tax) rate of return and g is the economy’s growth rate” y que “a higher r − g tends to amplify initial wealth inequalities: It implies that past wealth is capitalized at a faster pace, and that it is less likely to be overtaken by the general growth of the economy”. Las series cubren Europa y Estados Unidos. Universidad de California en Berkeley: Inequality in the long run — Consultada: 2026-08-07.
  3. Corak, Miles. Income Inequality, Equality of Opportunity, and Intergenerational Mobility, Journal of Economic Perspectives, vol. 27, núm. 3, verano de 2013, pp. 79-102, DOI 10.1257/jep.27.3.79 — texto literal citado: “countries with more inequality at one point in time also experience less earnings mobility across the generations, a relationship that has been called ‘The Great Gatsby Curve'”; el artículo detalla que “In countries like Finland, Norway, and Denmark, the tie between parental economic status and the adult earnings of children is weakest: less than one-fifth of any economic advantage or disadvantage that a father may have had in his time is passed on to a son in adulthood. In Italy, the United Kingdom, and the United States, roughly 50 percent of any advantage or disadvantage is passed on”; la nota de la figura precisa que la desigualdad se mide con el Gini del ingreso disponible de los hogares de alrededor de 1985 y la movilidad con la elasticidad entre los ingresos del padre y los del hijo adulto para una cohorte nacida a comienzos o mediados de los años sesenta, observada a mediados o finales de los noventa. Stone Center, City University of New York: Income Inequality, Equality of Opportunity, and Intergenerational Mobility — Consultada: 2026-08-07.
  4. Autor, David H. Skills, education, and the rise of earnings inequality among the “other 99 percent”, Science, vol. 344, núm. 6186, 23 de mayo de 2014, pp. 843-851, DOI 10.1126/science.1251868 — texto literal: “In the United States, for example, about two-thirds of the overall rise of earnings dispersion between 1980 and 2005 is proximately accounted for by the increased premium associated with schooling in general and postsecondary education in particular”; sobre la magnitud de la prima: “In 1981, the average college graduate earned 48% more per week than the average high school graduate… This premium notched remarkably rapid year-over-year gains from 1982 forward, reaching 72% in 1990, 90% in 2000, and 97% in 2005”; el artículo atribuye el alza a la interacción entre demanda creciente de calificaciones y una desaceleración de la oferta de graduados a partir de 1982, y su evidencia central se refiere a Estados Unidos, con una comparación complementaria de 12 países de la OCDE. Instituto Tecnológico de Massachusetts: Skills, education, and the rise of earnings inequality — Consultada: 2026-08-07.
  5. OIT. Global Wage Report 2024-25: Is wage inequality decreasing globally?, resumen ejecutivo, noviembre de 2024 — texto literal: “In a sample of 72 countries, which represent about 73 per cent of wage employees at the global level, the report reveals that approximately two thirds of these countries witnessed reductions in wage inequality since the beginning of the twenty-first century”; sobre los no asalariados: “in low-income countries, where the estimates showed the share of wage workers who are low-paid ranges between 17 and 26 per cent, the addition of non-wage workers increases the share of low-paid workers to between 19 and 47 per cent”; sobre la composición del tramo bajo: “In all the country income groups analysed, women and workers in the informal economy are overrepresented at the low end of the wage distribution”; el informe advierte que “data challenges in measuring and estimating the change in inequality call for more research to help confirm this finding” y que los niveles existentes “remain unacceptably high”. OIT: Global Wage Report 2024-25, resumen ejecutivo — Consultada: 2026-08-07.
  6. CEPAL. Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025: cómo salir de la trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social, presentación oficial del informe, 26 de noviembre de 2025 — el índice de Gini promedio de América Latina baja de 0,456 en 2023 a 0,452 en 2024 y “supera en 14 puntos porcentuales” el de la OCDE; “la concentración del ingreso sigue siendo extrema en América Latina: el 10% más rico capta el 34,2% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre solo alcanza el 1,7%” (16 países, 2024); “con plena formalidad se estima que el Gini caería 14%”; “la magnitud de las transferencias públicas es pequeña con respecto al ingreso de los hogares (2,3% del ingreso en 2023), por lo que el efecto en la concentración del ingreso es reducido (la reducción del coeficiente de Gini fue de 0,017 en 2023)”, calculado como promedio simple de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay; “en 2022, la OCDE muestra menor desigualdad de oportunidades educativas: el promedio de América Latina más que duplica el de la OCDE”, según el índice bidimensional que combina cobertura y aprendizajes para 11 países de la región y 24 de la OCDE. CEPAL: presentación del Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025 — Consultada: 2026-08-07.
  7. Causa, Orsetta y Browne, James (OCDE). Income redistribution across OECD countries: main findings and policy implications, OECD Economic Policy Paper núm. 23, septiembre de 2018 — texto literal: “Taxes and transfers reduce the Gini index of market income inequality by slightly more than 25 per cent (or 11 Gini points) on average across the OECD (Figure 1). Yet this average figure masks a great deal of heterogeneity, ranging from 40 per cent in Ireland to around 5 per cent in Chile”; entre los hallazgos principales: “The decline in income redistribution since the mid-1990s was primarily driven by a reduction in cash transfers, while personal income taxes played a less important and more heterogeneous role across countries”. La nota de la figura precisa que los datos corresponden a 2014 para la mayoría de los países, 2015 para un grupo y 2012 para Japón, y que la población considerada es la de 18 a 65 años. OCDE: redistribución del ingreso en los países de la OCDE — Consultada: 2026-08-07.
  8. Banco Mundial. Inequality and Shared Prosperity (página temática del Grupo Banco Mundial) — texto literal: “The World Bank’s Poverty and Inequality Platform provides Gini index estimates for 172 countries, covering about 98 percent of the world’s population”; define alta desigualdad como “those with a Gini index above 40” y señala que “around one-fifth of the world’s population lives in countries with high inequality” y que “high levels of income or consumption inequality are concentrated among countries in Sub-Saharan Africa and in Latin America and the Caribbean”. Banco Mundial: desigualdad y prosperidad compartida — Consultada: 2026-08-07.
  9. DANE. Boletín técnico: Pobreza monetaria en Colombia, año 2025 (publicado en junio de 2026, con base en la Gran Encuesta Integrada de Hogares) — texto literal: “Para el 2025, el coeficiente de desigualdad de ingresos Gini registró un valor de 0,531 frente 0,551 en 2024 a nivel nacional”; sobre las ciudades: “Las ciudades que presentaron mayor coeficiente de Gini en el año 2025 fueron: Quibdó con 0,555, Riohacha con 0,542 y Sincelejo con 0,514. Las que presentaron menor coeficiente de Gini fueron: Armenia con 0,441, Pereira con 0,440, Manizales con 0,436”; el glosario del boletín precisa que el cálculo se hace sobre el ingreso per cápita de la unidad de gasto. DANE: boletín técnico de pobreza monetaria 2025 — Consultada: 2026-08-07.
  10. Ostry, Jonathan D.; Berg, Andrew y Tsangarides, Charalambos G. Redistribution, Inequality, and Growth, IMF Staff Discussion Note SDN/14/02, Fondo Monetario Internacional, febrero de 2014 — el resumen ejecutivo enuncia tres hallazgos: “First, more unequal societies tend to redistribute more”; “Second, lower net inequality is robustly correlated with faster and more durable growth, for a given level of redistribution”; “And third, redistribution appears generally benign in terms of its impact on growth; only in extreme cases is there some evidence that it may have direct negative effects on growth”. Los autores advierten expresamente: “While we should be cognizant of the inherent limitations of the data set and of cross-country regression analysis more generally, we should be careful not to assume that there is a big tradeoff between redistribution and growth”. La nota lleva la aclaración de que representa la opinión de los autores y no necesariamente la del FMI. Fondo Monetario Internacional: Redistribution, Inequality, and Growth — Consultada: 2026-08-07.
  11. Forbes, Kristin J. A Reassessment of the Relationship between Inequality and Growth, American Economic Review, vol. 90, núm. 4, septiembre de 2000, pp. 869-887, DOI 10.1257/aer.90.4.869 — el resumen sostiene que el análisis “suggests that in the short and medium term, an increase in a country’s level of income inequality has a significant positive relationship with subsequent economic growth” y que la relación es “highly robust across samples, variable definitions, and model specifications”; el trabajo emplea datos de desigualdad mejorados y estimación por panel con efectos fijos de país. Asociación Económica Estadounidense: A Reassessment of the Relationship between Inequality and Growth — Consultada: 2026-08-07.
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  • Fecha de corte de los datos: 2026-08-07
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