Economía digital

Economía naranja: qué es, qué incluye y cómo se mide

Economía naranja es la etiqueta que el BID acuñó en 2013 para la economía creativa: actividades cuyo valor depende de la propiedad intelectual, desde el patrimonio y las artes hasta el diseño, los medios y el software. UNESCO, UNCTAD y el BID la delimitan distinto, así que cada cifra solo se entiende con su perímetro y su año al lado.

Por Jhon Mosquera24 ago 20269 min de lectura

Última actualización: 2026-08-24

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Mesa de trabajo creativa vista desde arriba con cuaderno de bocetos, audífonos, muestras de tela y portátil, escena que ilustra la economía naranja

Un guionista escribe la serie que ve medio continente y, cuando termina la temporada, vuelve a dar clases para completar el mes. No es una anécdota suelta: la Organización Internacional del Trabajo documentó ese patrón entre guionistas de Argentina, Colombia y México —pluriempleo, subempleo e incertidumbre laboral— y señaló que golpea justo donde más duele, en el acceso a salud y a pensión [9].

El contraste incomoda. Ese mismo sector movió en 2024, solo en exportaciones de servicios creativos, 1,7 billones de dólares —millones de millones— según la estadística de la UNCTAD [4]. Para entender cómo conviven las dos verdades hay que ponerse de acuerdo primero en qué se está contando. De eso trata, en el fondo, la etiqueta naranja.

Qué es la economía naranja

Hay economía naranja cuando una idea se convierte en un bien o un servicio cuyo precio depende, sobre todo, de los derechos que lo protegen. Bajo esa etiqueta caben el patrimonio, las artes escénicas y visuales, los medios audiovisuales, la publicidad, la arquitectura, el diseño, los videojuegos y el software. Naciones Unidas usa «economía creativa» y «economía naranja» como sinónimos [7].

Los autores del manual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Pedro Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez, la definieron en La Economía Naranja: una oportunidad infinita (2013) como el conjunto encadenado de actividades que permiten que «las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual» [1]. La frase importa por lo que pone en el centro: no el arte, sino el derecho sobre el arte.

El color no fue un capricho de mercadeo. El propio manual explica que el naranja se asocia con la cultura, la creatividad y la identidad, y recuerda que ya los artistas del antiguo Egipto usaban un pigmento de ese color para adornar los jeroglíficos de las tumbas de los faraones [1]. El término nació en ese manual del BID [1] y en Colombia pasó a la política pública: el informe de 2020 de la OMPI registra que el país articuló una serie de políticas bajo la etiqueta naranja [11], capítulo que se cuenta aparte en economía naranja en Colombia.

De las industrias culturales a la economía naranja: genealogía del término

La etiqueta naranja es el último eslabón de una cadena de nombres que empezó como insulto. «Industria cultural» apareció en la posguerra como crítica radical del entretenimiento de masas por parte de la Escuela de Fráncfort, con Theodor Adorno y Max Horkheimer a la cabeza: cultura e industria se entendían como opuestos y el término servía para el desprecio [2]. Setenta años después, ese mismo par de palabras encabeza capítulos de planes de desarrollo.

AñoHitoQué aportó al concepto
1947Adorno y Horkheimer, Dialéctica de la IlustraciónAcuña «industria cultural» como crítica, no como categoría económica [2]
1994Australia, informe Creative NationPrimera aparición de «industrias creativas» en política pública [2]
1997-2001Reino Unido: Creative Industries Task Force y documentos de mapeo del DCMSDefine las industrias creativas por creatividad, destreza y talento con potencial de riqueza y empleo mediante la explotación de su propiedad intelectual [2]
2001John Howkins, The Creative EconomyPopulariza «economía creativa» y la extiende de las artes a la ciencia y la tecnología [2]
2004UNCTAD XI, Consenso de São Paulo (párrafo 91)Primer mandato multilateral para fomentar y proteger las industrias creativas de los países en desarrollo [7]
2013BID, La Economía NaranjaBautiza el campo en clave latinoamericana y le añade las áreas de soporte a la creatividad [1]
2019Resolución 74/198 de la Asamblea General de la ONUDeclara 2021 Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible [7]
2025Nuevo Marco de Estadísticas Culturales de la UNESCOActualiza el estándar de medición, lanzado en MONDIACULT el 29 de septiembre de 2025 [12]

El salto de «cultural» a «creativo» no fue cosmético. El Reino Unido prefirió hablar de industrias creativas, al parecer para esquivar las connotaciones de alta cultura de la palabra «cultural», y con ello amplió el campo hacia actividades comerciales que hasta entonces se miraban en términos no económicos [2].

Qué incluye la economía naranja según UNESCO, UNCTAD y el BID

No existe una lista única de sectores naranja, y esa es la primera cosa que hay que saber antes de citar cualquier cifra. Las tres instituciones que más pesan en el debate delimitan perímetros distintos: la UNESCO parte de la cultura, la UNCTAD parte del comercio y el BID parte de la propiedad intelectual. Comparar sus totales sin advertirlo produce disparates.

InstituciónCómo lo llamaQué incluye de forma característicaQué mide
UNESCOSectores culturales y creativosPatrimonio, artes escénicas y visuales, libros y prensa, medios audiovisuales, diseño y servicios creativos, organizados en dominios culturales y transversales [12]Actividad cultural completa: producción, empleo, comercio y participación [12]
UNCTADIndustrias creativas y economía creativaCuatro grupos —patrimonio, artes, medios y creaciones funcionales—; cubre más artesanías y diseño que la UNESCO y añade software, I+D y servicios de licencias [5]Solo comercio internacional de bienes y servicios creativos; la serie de servicios es experimental [3]
BIDEconomía naranjaEconomía cultural más industrias creativas, con las industrias culturales convencionales en la intersección, más las áreas de soporte a la creatividad: I+D+i, formación técnica, gobernanza y derechos de propiedad intelectual, y educación profesional creativa [1]Nada: es un marco conceptual, no una serie estadística [1]

La ampliación del BID es la más discutible y la más interesante. Meter en el mismo universo a un ceramista y a la oficina que registra su marca reconoce algo cierto —sin institucionalidad ni derechos no hay mercado— y, a la vez, hace el conjunto tan ancho que casi cualquier cosa cabe. La UNCTAD lo dice sin rodeos: su propio alcance es más amplio que el de la UNESCO porque cuenta software, investigación y desarrollo y licencias como actividades creativas [5].

La cadena de valor y la propiedad intelectual

Cadena de valor de la economía naranja: creación, producción, distribución y acceso sobre una base de propiedad intelectual

La cadena de valor naranja tiene cuatro eslabones —creación, producción, distribución y acceso— y un cimiento que los atraviesa: el derecho de autor. Es lo que convierte una canción en un activo que se puede licenciar, heredar o embargar. Sin ese cimiento, la creación existe pero no circula como economía.

Ese cimiento se puede pesar. La metodología de la OMPI para medir la contribución de las industrias del derecho de autor se ha aplicado en más de cincuenta economías desarrolladas, en desarrollo y en transición, y arroja en promedio cerca del 5,2 % del PIB y el 5,3 % del empleo nacional, según consta en el informe de la 40ª sesión de su Comité Permanente de Derecho de Autor [11].

Los pagos transfronterizos por el uso de propiedad intelectual superaron el billón de dólares en 2023, de acuerdo con datos de la OMC recogidos por el Comité de Políticas de Desarrollo de la ONU [8]. Pero el reparto de esa renta es todo menos parejo: en el recaudo mundial de regalías de autor de 2022, según cifras de la CISAC recogidas por el informe del Comité de Políticas de Desarrollo, Europa concentra el 55 %, Norteamérica el 24 % y Asia el 15 %, mientras América Latina y el Caribe se quedan con el 5 % y África con el 1 % [8]. El talento está repartido; la infraestructura para cobrarlo, no. Es el mismo desbalance de infraestructura que aparece en comercio electrónico cuando se mira quién controla las pasarelas de pago.

Cuánto pesa la economía naranja y cómo leer sus cifras

Las cifras de la economía naranja circulan sueltas y casi siempre mal comparadas. La regla es simple: ningún número significa nada sin su perímetro y su año. Estas son las principales, con su letra pequeña al lado.

DatoQué mide exactamenteAñoFuente
1,7 billones de USDExportaciones mundiales de servicios creativos; 20 % de las exportaciones mundiales de servicios2024UNCTAD [4]
709.000 millones de USDExportaciones mundiales de bienes creativos; 3 % del comercio de mercancías2024UNCTAD [4]
14.000 millones de USDExportaciones de servicios creativos de América Latina y el Caribe2022UNCTAD [3]
8.000 millones de USDExportaciones de bienes creativos de América Latina y el Caribe2022UNCTAD [3]
3,1 % y 6,2 %Aporte al PIB mundial y al empleo mundial de los sectores culturales y creativosPIB: informe de 2022, sin año de la serie · Empleo: datos de 2014 de 50 países, que la UNESCO advierte que no están actualizadosUNESCO [6]
Entre 0,5 % y 7,3 %Rango del aporte al PIB en las grandes economías; el empleo va del 0,5 % al 12,5 %2024UNCTAD vía CDP de la ONU [8]
4,29 billones de USDTamaño estimado si la economía naranja fuera un país: la cuarta economía del mundo~2011BID, con estimaciones de Howkins, Oxford Economics y Banco Mundial [1]

Tres advertencias antes de usar la tabla. Primera: bienes y servicios creativos son series distintas y no se suman; se llevan además dinámicas opuestas: entre 2010 y 2024 las exportaciones de servicios creativos más que se duplicaron, mientras las de bienes creativos crecieron de forma modesta [4]. Segunda: el aporte al PIB y las exportaciones miden cosas diferentes —valor agregado interno frente a ventas al exterior— y mezclarlos infla cualquier titular. Tercera: la estimación del BID de 2013 es un ejercicio de divulgación con datos de alrededor de 2011 y metodologías de terceros, no una cuenta nacional.

El comercio también está concentrado. Las diez mayores economías exportadoras se quedan con el 70 % de los bienes creativos y el 69 % de los servicios creativos, y los países desarrollados concentran cerca del 80 % de las exportaciones de servicios creativos [3]. La buena noticia para el Sur global es que su tajada de las exportaciones mundiales de servicios creativos pasó del 10 % en 2010 al 20 % en 2022 [3].

Los debates abiertos: precariedad, plataformas e inteligencia artificial

Detrás de las cifras alegres hay tres discusiones sin cerrar, y las tres tocan a quien vive de crear.

Precariedad e informalidad

El empleo naranja es joven, femenino e inestable. El 23 % de las personas empleadas en industrias creativas tiene entre 15 y 29 años —más que en ningún otro sector— y las mujeres ocupan el 45 % de las ocupaciones creativas en el mundo [7]. La contracara es la informalidad: en Sudáfrica, el 50,5 % de las ocupaciones culturales está en la economía informal, frente al 32,4 % de las no culturales [9].

Aquí conviene no cruzar magnitudes. La OIT estimó 46,2 millones de empleos en el sector de medios y cultura en 2019, equivalentes al 1,4 % del empleo mundial [9], y más de 81 millones de empleos en el sector de artes y entretenimiento en 2023 [10]. Son dos perímetros y dos años distintos: la diferencia no es crecimiento, es definición.

Plataformas

La digitalización amplió el mercado y estrechó el reparto. La OIT advierte que, en la música, los intérpretes no destacados no reciben remuneración una vez la grabación se distribuye en plataformas de streaming, lo que pone en duda la eficacia del marco regulatorio vigente para asegurar ingresos a los creadores [9]. Naciones Unidas es todavía más directa: el poder de negociación de las grandes plataformas sociales les permite no retribuir adecuadamente a los creadores independientes que generaron la atención, los datos y las ideas [7]. Es la misma asimetría entre plataforma y proveedor que se discute en economía colaborativa.

Inteligencia artificial

La IA generativa entra por los dos lados. El Comité de Políticas de Desarrollo de la ONU la describe como una tecnología que expande el potencial de generar guiones, películas, música y contenido de realidad virtual, y a la vez trae problemas de control de calidad, derechos de autor, privacidad y monopolización del mercado [8]. En un sector cuyo cimiento es el derecho de autor, la pregunta de quién posee lo que una máquina genera no es filosófica: es contable.

Ese es el hilo que conecta a la economía naranja con el resto de la economía digital: un activo intangible, una plataforma que lo distribuye y una regla de reparto en disputa. La economía circular hace el mismo ejercicio con los materiales; aquí el material es una idea.

Preguntas frecuentes

¿Economía naranja y economía creativa son lo mismo?

En la práctica sí, y Naciones Unidas los usa de forma intercambiable [7]. La diferencia es de origen y de énfasis: «economía creativa» viene del debate anglosajón de los años noventa y dos mil, mientras «economía naranja» es la traducción latinoamericana del BID, que carga con más peso el componente de propiedad intelectual y le suma las áreas de soporte [1].

¿Quién inventó el término economía naranja?

Lo acuñaron Pedro Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez en un manual publicado por el BID en octubre de 2013 [1]. Lo que no inventaron fue el campo: llevaba dos décadas discutiéndose como industrias culturales y creativas antes de recibir ese nombre [2].

¿La artesanía cuenta como economía naranja?

Sí, y en América Latina es una de sus puertas de entrada. La UNCTAD mantiene deliberadamente en su lista un grupo amplio de artesanías y productos de diseño, industriales o hechos a mano, porque su grupo de trabajo consideró que son demasiado importantes para los países en desarrollo por su componente cultural como para dejarlos fuera [5].

¿Por qué las cifras varían tanto entre fuentes?

Porque cada institución mide un objeto distinto. La UNCTAD solo cuenta comercio exterior con una serie de servicios que ella misma califica de experimental [3]; la UNESCO mide la actividad cultural completa [12]; la OMPI mide únicamente las industrias basadas en el derecho de autor [11]. Ninguna está equivocada: responden preguntas diferentes.

¿La economía naranja crea empleo de calidad?

Crea mucho empleo y no siempre de calidad. La OIT describe un sector con alta prevalencia de trabajo por proyecto, autoempleo e informalidad, y con acceso limitado a la protección social, sobre todo en países en desarrollo [10]. Es el argumento central de quienes piden que la política naranja no se agote en incentivos a la producción.

¿Cómo puede un país saber cuánto pesa su economía naranja?

Aplicando un marco de medición reconocido en vez de estimaciones sueltas. Los dos caminos habituales son el Marco de Estadísticas Culturales de la UNESCO, actualizado en 2025 [12], y la metodología de la OMPI para las industrias del derecho de autor, ya aplicada en más de cincuenta economías [11]. Lo que no funciona es sumar cifras de marcos distintos.

Referencias

  1. Banco Interamericano de Desarrollo. La Economía Naranja: una oportunidad infinita (Buitrago Restrepo, P. F. y Duque Márquez, I., octubre de 2013) — definición citada, composición del universo naranja, origen del color y estimación de 4,29 billones de dólares. BID: La Economía Naranja, una oportunidad infinita — Consultada: 2026-08-24.
  2. UNCTAD. Creative Economy Report 2010 — genealogía del término: Adorno y Horkheimer 1947, Creative Nation 1994, DCMS 1997-2001, Howkins 2001 y los cuatro modelos de clasificación. UNCTAD: Creative Economy Report 2010 — Consultada: 2026-08-24.
  3. UNCTAD. Creative Economy Outlook 2024, capítulo II: comercio internacional de bienes y servicios creativos — cifras de 2022, exportaciones de América Latina y el Caribe, concentración del comercio, participación de los países en desarrollo y carácter experimental de la serie de servicios creativos. UNCTAD: Creative Economy Outlook 2024, capítulo II — Consultada: 2026-08-24.
  4. UNCTAD. Global exports of creative goods and services (UNCTADstat, actualizado el 2 de abril de 2026) — exportaciones mundiales de servicios creativos y de bienes creativos en 2024 y su peso sobre el total. UNCTADstat: exportaciones mundiales de bienes y servicios creativos — Consultada: 2026-08-24.
  5. UNCTAD. Advancing the measurement of the creative economy: a revised framework for creative industries and trade (2024) — definición de la UNCTAD y alcance más amplio que el de la UNESCO en artesanías, diseño, software, I+D y licencias. UNCTAD: marco revisado de medición de la economía creativa — Consultada: 2026-08-24.
  6. UNESCO. Re|Shaping Policies for Creativity: addressing culture as a global public good (2022) — los sectores culturales y creativos aportan el 3,1 % del PIB mundial y el 6,2 % del empleo, esta última a partir de datos de 2014 de 50 países que el propio informe advierte que no están actualizados. UNESCO: Re Shaping Policies for Creativity 2022 — Consultada: 2026-08-24.
  7. Red de Economistas de las Naciones Unidas. Creative Economy (Orange Economy) (Naciones Unidas, 2024) — equivalencia entre economía creativa y economía naranja, Consenso de São Paulo de 2004, resolución 74/198, perfil demográfico del empleo creativo y poder de negociación de las plataformas. ONU: Creative Economy, Orange Economy — Consultada: 2026-08-24.
  8. Naciones Unidas, Comité de Políticas de Desarrollo. The Global Creative Economy, Trade and Digitalization (Issue Brief n.º 5, marzo de 2026, Keith Nurse) — rango de aporte al PIB y al empleo, pagos transfronterizos por propiedad intelectual, distribución regional del recaudo de regalías de 2022 (cifras de la CISAC recogidas por el informe) y balance sobre inteligencia artificial. ONU CDP: The Global Creative Economy, Trade and Digitalization — Consultada: 2026-08-24.
  9. Organización Internacional del Trabajo. The Future of Work in the Arts and Entertainment Sector (TMFWAE/2023) — informalidad de guionistas en Argentina, Colombia y México, empleo de medios y cultura en 2019, informalidad cultural en Sudáfrica y remuneración de intérpretes no destacados en streaming. OIT: The Future of Work in the Arts and Entertainment Sector — Consultada: 2026-08-24.
  10. Organización Internacional del Trabajo. Achieving decent work in the arts and entertainment sector (nota de orientación política, septiembre de 2025) — más de 81 millones de empleos en 2023 según ILOSTAT y déficits de trabajo decente del sector. OIT: Achieving decent work in the arts and entertainment sector — Consultada: 2026-08-24.
  11. Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Informe de la 40ª sesión del Comité Permanente de Derecho de Autor y Derechos Conexos (SCCR/40/9, sesión de noviembre de 2020) — metodología aplicada en más de cincuenta economías, promedio de 5,2 % del PIB y 5,3 % del empleo, y mención de las políticas de economía naranja de Colombia. OMPI: informe SCCR/40/9 — Consultada: 2026-08-24.
  12. UNESCO, Instituto de Estadística. 2025 UNESCO Framework for Cultural Statistics — nuevo estándar mundial de medición de la cultura, con dominios culturales y transversales, lanzado en MONDIACULT el 29 de septiembre de 2025. UNESCO UIS: Marco de Estadísticas Culturales 2025 — Consultada: 2026-08-24.
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