Economía política

Capitalismo financiero: cuando las finanzas dejan de ser el medio

El capitalismo financiero designa la etapa en la que la acumulación depende sobre todo de canales financieros —crédito, mercados de capitales y rentas de cartera— y no de la producción. Rudolf Hilferding acuñó el término en 1910 para la fusión de banca e industria; hoy la investigación lo mide con el peso del crédito y de los beneficios financieros en la economía.

Por Jhon Mosquera7 ago 20268 min de lectura

Última actualización: 2026-08-07

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De cada 100 pesos de margen financiero bruto que reportaron los establecimientos de crédito colombianos en mayo de 2026, 51 salieron de prestar plata y cobrar intereses. Otros 30 salieron de la valoración y los ingresos de inversiones y derivados, y 16 de comisiones y servicios [1]. Ni siquiera en un país de banca tradicional el negocio bancario se reduce ya a intermediar entre quien ahorra y quien invierte.

Ese desplazamiento —del margen de intereses hacia el rendimiento de una cartera de activos— es el asunto que estudia el capitalismo financiero. No es un rasgo más del sistema: es una pregunta sobre dónde se genera hoy el excedente. Los rasgos que hacen capitalista a un sistema (propiedad privada, precios, trabajo asalariado) se explican en las características del capitalismo; esta página se ocupa de lo que ocurre cuando las finanzas dejan de acompañar la producción y empiezan a ordenarla.

Sala de operaciones financieras al anochecer con pantallas de cotizaciones sobre una maqueta industrial, imagen del capitalismo financiero

Qué es el capitalismo financiero y quién acuñó el término

El capitalismo financiero es la fase del capitalismo en la que el sistema financiero deja de operar solo como intermediario al servicio de la producción y pasa a organizar la acumulación. El término procede de Rudolf Hilferding, que en 1910 publicó Das Finanzkapital, presentado como un estudio de la fase más reciente del desarrollo capitalista [2].

La definición original de Hilferding era estrecha y muy concreta. Describía una fusión institucional entre la banca y la gran industria alemana y austriaca de comienzos del siglo XX: los bancos colocaban su capital en las empresas, las empresas dependían de los bancos y la propiedad de una parte creciente del capital industrial pasaba a manos bancarias. De ahí su definición, en la edición inglesa de 1981: «al capital bancario […] transformado de esta manera en capital industrial, lo llamo capital financiero» (traducción propia) [2].

El uso contemporáneo es distinto y más amplio. Ya no describe una alianza entre bancos e industrias concretas, sino un patrón general de obtención de beneficios. Greta Krippner, en Socio-Economic Review (2005), lo formula así: la financiarización es «un patrón de acumulación en el que las ganancias se obtienen principalmente por canales financieros más que por el comercio y la producción de mercancías» (traducción propia) [3]. La misma autora sitúa a Hilferding, junto con Hobson y Lenin, dentro de una corriente que leía el fenómeno como el ascenso político y económico de una clase rentista [3]. La crítica marxista de ese proceso se desarrolla aparte, en acumulación de capital y en la página de Karl Marx.

Hilferding (1910)Uso contemporáneo (desde 2005)
Qué nombraCapital bancario transformado en capital industrial [2]Patrón de acumulación vía canales financieros [3]
Actor centralGrandes bancos fusionados con la industriaEmpresas no financieras, mercados y gestores de activos
ÁmbitoAlemania y Austria de comienzos del siglo XXEconomías avanzadas y, con matices, emergentes
Cómo se observaPropiedad bancaria del capital industrialIndicadores de crédito, beneficios y rentas de cartera
Esquema de dos flujos: el sistema financiero como intermediario de la producción frente a la financiarización, donde el excedente se genera en canales financieros

Cómo se mide la financiarización de una economía

La financiarización se mide, no se declara. Krippner construyó dos indicadores: el peso del ingreso de cartera (intereses, dividendos y ganancias de capital) en el flujo de caja de las empresas no financieras, y la razón entre los beneficios del sector financiero y los del sector no financiero [3]. El primero es el más revelador, porque mira dentro de empresas que fabrican bienes.

Su resultado para Estados Unidos: la razón entre ingreso de cartera y flujo de caja empresarial se mantuvo estable en los años cincuenta y sesenta, empezó a subir en los setenta, se disparó en los ochenta y llegó a un máximo, a finales de esa década, cerca de cinco veces los niveles típicos de la posguerra inmediata [3].

A esos indicadores de empresa se suman los agregados oficiales y multilaterales que permiten comparar países: crédito interno al sector privado sobre el PIB, activos financieros frente al PIB y participación del sector financiero en el valor agregado. Ninguno mide lo mismo, y confundirlos es el error más común del debate.

El giro al valor para el accionista

El cambio no fue solo estadístico: cambió el criterio con el que se dirigen las empresas. William Lazonick y Mary O’Sullivan documentaron, en Economy and Society (2000), el paso de una orientación de «retener y reinvertir» —retener utilidades y reinvertirlas en el crecimiento de la empresa— a otra de «reducir y distribuir», que recorta plantillas y distribuye utilidades a los accionistas, con el objetivo de elevar el rendimiento sobre el patrimonio [4].

Los autores presentan la maximización del valor para el accionista como una ideología de gobierno corporativo, no como una ley económica, y cierran su análisis preguntándose por su relación con la sostenibilidad de la prosperidad [4]. Conviene tomar esa distinción en serio en ambos sentidos: es una tesis argumentada y ampliamente citada, no un veredicto establecido.

Deuda, apalancamiento y la crisis de 2008

La crisis de 2008 es el episodio de referencia porque puso a prueba, a escala global, un sistema construido sobre deuda de corto plazo y garantías opacas. La Comisión de Investigación de la Crisis Financiera de Estados Unidos, en su informe final de 2011, no la trató como un accidente: «concluimos que esta crisis financiera era evitable» (traducción propia) [5].

Sus conclusiones apuntan a fallas generalizadas en la regulación y la supervisión financieras, a rupturas dramáticas del gobierno corporativo y de la gestión de riesgo en instituciones sistémicamente importantes, y a una combinación de endeudamiento excesivo, inversiones riesgosas y falta de transparencia que puso al sistema en curso de colisión [5]. La Comisión también señaló, como contexto de esa fragilidad, que el propio sector financiero se había vuelto una fuerza mucho más dominante en la economía [5].

Que las finanzas sean frágiles no las vuelve prescindibles. El Premio de Ciencias Económicas 2022 se otorgó a Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig «por su investigación sobre los bancos y las crisis financieras»; la Real Academia Sueca de Ciencias resumió así uno de sus hallazgos: entender por qué es vital evitar el colapso de los bancos [6]. Diamond y Dybvig mostraron que los bancos resuelven un conflicto real —el ahorrador quiere liquidez inmediata, el prestatario necesita plazo—, y que esa misma combinación los hace vulnerables a corridas que pueden cumplirse a sí mismas [6]. De ahí el seguro de depósitos y el prestamista de última instancia, herramientas que conectan con la política monetaria y con la lectura de los ciclos económicos.

Cuánta finanza es demasiada

La evidencia empírica sugiere que la relación entre desarrollo financiero y crecimiento tiene forma de U invertida. Stephen Cecchetti y Enisse Kharroubi, en un documento de trabajo del Banco de Pagos Internacionales (2012), lo enuncian sin rodeos: el nivel de desarrollo financiero «es bueno solo hasta cierto punto, después del cual se convierte en un lastre para el crecimiento» (traducción propia) [7].

Sus estimaciones sitúan el punto de giro alrededor del 100 % del PIB para el crédito privado total y más cerca del 90 % cuando se mide solo el crédito privado otorgado por bancos [7]. Los autores añaden un matiz que suele perderse en el debate: países con crédito bancario muy por debajo de ese umbral todavía pueden obtener beneficios significativos de una mayor profundización financiera [7]. El diagnóstico de «demasiada finanza», por tanto, no es universal.

El capitalismo financiero en Colombia: qué dicen las cifras

Colombia no es una economía financiarizada al modo estadounidense, y los indicadores de crédito lo muestran con claridad. Según el Banco Mundial, el crédito interno al sector privado equivalía en 2025 al 39,9 % del PIB colombiano, frente al 75,1 % de Brasil, el 102,1 % de Chile y el 201,3 % de Estados Unidos [8]. Con el criterio de la Superintendencia Financiera —cartera bruta de los establecimientos de crédito sobre PIB, un perímetro distinto y de publicación mensual—, la profundización se situó en 42,1 % del PIB al cierre de mayo de 2026 [1].

Crédito interno al sector privado (% del PIB, 2025)Valor
Colombia39,9 %
Brasil75,1 %
Chile102,1 %
Estados Unidos201,3 %

Fuente: Banco Mundial, indicador de crédito interno al sector privado, datos actualizados el 13 de julio de 2026 [8].

El matiz importa: si se cuentan los activos totales del sistema financiero vigilado, incluidos los recursos de terceros y los activos en custodia, la relación con el PIB fue de 197,7 % al cierre de mayo de 2026 [1]. Es un agregado muy superior al crédito porque mide algo distinto: la riqueza que el sistema administra, no la que presta. Esa distinción entre administrar e intermediar es el terreno propio del capitalismo financiero, y se explora en el silo de finanzas.

Ahora bien, en la economía real el sector financiero sí avanza más rápido que el conjunto. Según el DANE, en el primer trimestre de 2026 el valor agregado de las actividades financieras y de seguros creció 2,8 % anual en volumen —serie original, frente al mismo trimestre de 2025—, mientras el PIB total creció 2,2 % en esa misma medición [9]. Con la otra lectura posible, la variación trimestral de la serie ajustada por efecto estacional y calendario, la distancia se amplía: 2,2 % del sector frente a 0,6 % del PIB [9]. Son dos mediciones distintas y no deben compararse entre sí, pero apuntan en la misma dirección. Eso sí, el sistema conserva colchones regulatorios: la solvencia total de los bancos fue de 15,4 % al cierre de mayo de 2026 [1]. El Banco de la República, al presentar su Reporte de Estabilidad Financiera del primer semestre de 2026, sostuvo que «el sistema financiero colombiano se mantiene sólido, pese a la alta incertidumbre internacional, unas condiciones financieras locales más restrictivas y los desafíos fiscales» [10].

La lectura razonable, entonces, no es que Colombia repita el guion estadounidense, sino que participa de él de forma parcial: un margen bancario en el que el interés neto explica solo la mitad, una masa de activos en el sistema financiero vigilado que casi duplica el PIB, un sector que crece por encima de la economía [1] [9], y un crédito que sigue muy por debajo de los umbrales donde la evidencia empieza a ver problemas de exceso [7].

Preguntas frecuentes

¿El capitalismo financiero es un sistema económico distinto del capitalismo?

No. Es una manera de describir cómo funciona el capitalismo en un momento determinado, no un régimen aparte con reglas propias de propiedad o de precios. Un país sigue siendo capitalista aunque su sector financiero sea pequeño; lo que cambia con la financiarización es de dónde viene la mayor parte del excedente y quién marca las prioridades de las empresas.

¿Quién usó primero la expresión capital financiero?

Rudolf Hilferding, en 1910, en un libro dedicado a la banca y la industria de Europa central [2]. Conviene no confundir su formulación con la actual: él hablaba de bancos que se volvían propietarios de la industria, mientras que la literatura reciente habla de empresas industriales que se comportan como inversionistas.

¿Colombia tiene una economía financiarizada?

Solo de forma parcial, y conviene mirar dos cosas distintas. Por el tamaño del crédito, el país queda muy por debajo de Chile o Estados Unidos [8]. Por la dinámica, en cambio, las actividades financieras y de seguros vienen ganando terreno: su valor agregado subió 2,8 % frente al 2,2 % del PIB en la variación anual del primer trimestre de 2026 [9]. Y casi la mitad del margen bancario ya no viene del interés neto [1], que es justamente el síntoma que la literatura asocia al fenómeno.

¿La financiarización fue la causa de la crisis de 2008?

La comisión oficial estadounidense no atribuyó la crisis a un único factor, sino a fallas de regulación y supervisión, de gobierno corporativo y de gestión del riesgo, sumadas a endeudamiento excesivo y opacidad [5]. El peso creciente del sector financiero aparece en su informe como el contexto que hizo posible esa acumulación de fragilidad, no como una explicación suficiente por sí sola.

¿Más sistema financiero siempre es mejor para un país?

Depende del punto de partida. La evidencia del Banco de Pagos Internacionales describe una relación en forma de U invertida, con un punto de giro cercano al 90-100 % del PIB según la medida de crédito [7]. Por debajo de ese rango, profundizar el crédito sigue asociándose a mayor crecimiento; por encima, la relación se invierte.

Referencias

  1. Superintendencia Financiera de Colombia, Dirección de Investigación, Innovación y Desarrollo. Actualidad del Sistema Financiero Colombiano — Mayo 2026 (informe en PDF que se descarga desde la entrega mensual «Sistema financiero colombiano en cifras — mayo de 2026», la más reciente publicada a la fecha de consulta) — datos al cierre de mayo de 2026: composición del margen financiero bruto de los establecimientos de crédito (50,7 % margen neto de intereses; 29,6 % valoración e ingresos de inversiones y derivados; 16,0 % comisiones y servicios financieros), indicador de profundización 42,1 % del PIB, activos totales del sistema 197,7 % del PIB y solvencia total de los bancos 15,4 %. Superfinanciera: sistema financiero colombiano en cifras, mayo de 2026 — Consultada: 2026-08-07.
  2. Hilferding, Rudolf. Finance Capital: A Study of the Latest Phase of Capitalist Development (original alemán de 1910; edición inglesa de Tom Bottomore, 1981), capítulo 14 — definición de capital financiero y fusión de capital bancario e industrial. Marxists Internet Archive: Hilferding, Finance Capital, capítulo 14 — Consultada: 2026-08-07.
  3. Krippner, Greta R. The financialization of the American economy, Socio-Economic Review 3(2), 2005, pp. 173-208 (DOI 10.1093/ser/mwi008) — definición de financiarización, las dos medidas propuestas y el máximo de la razón ingreso de cartera / flujo de caja cerca de cinco veces los niveles de posguerra. UNAM: Krippner 2005, texto completo — Consultada: 2026-08-07.
  4. Lazonick, William y O’Sullivan, Mary. Maximizing shareholder value: a new ideology for corporate governance, Economy and Society 29(1), 2000, pp. 13-35 (DOI 10.1080/030851400360541) — tránsito de «retain and reinvest» a «downsize and distribute» y lectura del valor para el accionista como ideología de gobierno corporativo. Universidad de Mánchester: Lazonick y O’Sullivan 2000, texto completo — Consultada: 2026-08-07.
  5. Financial Crisis Inquiry Commission. The Financial Crisis Inquiry Report — conclusiones (2011): la crisis era evitable; fallas de regulación y supervisión, de gobierno corporativo y de gestión de riesgo; endeudamiento excesivo, inversiones riesgosas y falta de transparencia; el sector financiero como fuerza cada vez más dominante en la economía. Universidad de Stanford: conclusiones de la Financial Crisis Inquiry Commission — Consultada: 2026-08-07.
  6. Real Academia Sueca de Ciencias / Nobel Prize Outreach. The Prize in Economic Sciences 2022 — press release — premio a Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig por su investigación sobre los bancos y las crisis financieras; papel de los bancos como intermediarios, mecánica de las corridas y razón para evitar su colapso. Nobel Prize: premio de Ciencias Económicas 2022, comunicado — Consultada: 2026-08-07.
  7. Cecchetti, Stephen G. y Kharroubi, Enisse. Reassessing the impact of finance on growth, BIS Working Papers n.º 381, Banco de Pagos Internacionales, julio de 2012 — desarrollo financiero bueno solo hasta cierto punto; punto de giro cercano al 100 % del PIB para el crédito privado total y al 90 % para el crédito privado bancario. BIS: documento de trabajo 381 — Consultada: 2026-08-07.
  8. Banco Mundial. Domestic credit to private sector (% of GDP), World Development Indicators (actualización del 13 de julio de 2026) — Colombia 39,9 %; Brasil 75,1 %; Chile 102,1 %; Estados Unidos 201,3 % en 2025. Banco Mundial: crédito interno al sector privado, % del PIB — Consultada: 2026-08-07.
  9. DANE. Producto Interno Bruto trimestral, primer trimestre de 2026 (boletín técnico del 15 de mayo de 2026; series encadenadas de volumen con año de referencia 2015) — variación anual de la serie original (2026-I frente a 2025-I): PIB 2,2 % y actividades financieras y de seguros 2,8 % (tabla 9). Variación trimestral de la serie ajustada por efecto estacional y calendario (2026-I frente a 2025-IV): PIB 0,6 % y actividades financieras y de seguros 2,2 %. DANE: boletín técnico del PIB, I trimestre de 2026 — Consultada: 2026-08-07.
  10. Banco de la República. Reporte de Estabilidad Financiera, primer semestre de 2026 (9 de junio de 2026) — valoración de solidez del sistema financiero colombiano en un entorno de incertidumbre internacional y desafíos fiscales. Banco de la República: Reporte de Estabilidad Financiera, primer semestre de 2026 — Consultada: 2026-08-07.
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