Microeconomía

Costos fijos y variables: los gastos que no se mueven y los que crecen con cada venta

Los costos fijos son los gastos que permanecen iguales sin importar cuánto se produzca —arriendo, maquinaria, seguros—, mientras que los costos variables crecen con cada unidad, como la materia prima o el empaque. Su suma es el costo total, y distinguirlos es la base para fijar precios y calcular el punto de equilibrio de un negocio.

Por Jhon Mosquera20 jul 20267 min de lectura

Última actualización: 2026-07-20

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En una panadería de barrio en Bucaramanga, la dueña abre a las cinco de la mañana un martes lento. Sabe que venderá la mitad del pan de un sábado, pero al cerrar la cuenta del día algo la sorprende: el arriendo del local, la cuota del horno que compró a crédito, la licencia de funcionamiento y el sueldo del panadero de planta le cuestan exactamente lo mismo que en el día más movido de la semana. Lo único que bajó fue la harina, la levadura, el gas y las bolsas de papel.

Esa diferencia —entre lo que se paga pase lo que pase y lo que solo aparece cuando se produce— es la distinción entre costos fijos y variables. Es la primera cuenta que separa a un negocio que sobrevive de uno que se hunde sin entender por qué, y el punto de partida de casi toda la microeconomía de la empresa, dentro de la familia de los costos de producción.

Taller de una panadería con un horno fijo y un medidor de luz a un lado, y sacos de harina, un cilindro de gas y empaques al otro, que ilustran la diferencia entre costos fijos y variables.

¿Qué son los costos fijos y variables?

La diferencia entre costos fijos y variables está en cómo reaccionan al volumen de producción. Los fijos permanecen iguales dentro de un período, así se fabrique mucho, poco o nada; los variables suben y bajan con cada unidad y desaparecen si la producción se detiene. La prueba práctica es sencilla: si el gasto sigue ahí con las máquinas apagadas, es fijo; si se esfuma, es variable.

Alfred Marshall fijó esta división hace más de un siglo. Llamó “costo directo” (prime cost) a lo que varía con cada unidad —la materia prima y la mano de obra pagada por pieza— y “costo suplementario” (supplementary cost) a las cargas fijas del capital durable; la suma de ambos es el costo total de producir [1].

RasgoCostos fijosCostos variables
Reacción a la producciónNo cambian dentro del períodoSuben con cada unidad
Si la producción se detieneSe siguen pagandoDesaparecen
Ejemplos en una panaderíaArriendo, horno, licencia, sueldo de plantaHarina, levadura, gas, empaques
Ejemplos en una tienda de barrioArriendo, servicios básicos, vigilanciaMercancía que se repone al venderse

Costos fijos: lo que se paga aunque no se venda nada

Los costos fijos son la estructura que sostiene el negocio antes de vender la primera unidad. En la panadería son el arriendo, la depreciación del horno, la licencia, el seguro y el salario del personal de planta; en una tienda, el local, la conexión a internet y la vigilancia. Se pagan completos así el negocio produzca mucho, poco o nada durante el período.

Su rasgo más útil aparece al repartirlos: como el total no cambia, cuanto más se produce, menos costo fijo carga cada unidad. Un arriendo de un millón de pesos entre 1.000 panes son 1.000 pesos por pan; entre 4.000, apenas 250. Producir más no baja el costo fijo total, pero sí lo diluye por unidad: por eso conviene no dejar la capacidad ociosa.

En una fábrica, el costo fijo típico es la nómina permanente. La Encuesta Anual Manufacturera del DANE registró en 2024 que la industria colombiana tenía 440.898 empleados permanentes frente a 171.520 temporales directos [4]: el sueldo de los de planta se paga aunque la demanda flojee, mientras que lo temporal se ajusta a la producción.

Costos variables: lo que crece con cada unidad producida

Los costos variables son los que nacen y mueren con la producción: cada unidad adicional exige su propia dosis de insumos. En la panadería son la harina, la levadura, el gas del horno y las bolsas; en una tienda que revende, es la mercancía que hay que reponer cada vez que algo se vende. Si un día no se hornea, esos costos no existen.

A diferencia de los fijos, el costo variable por unidad se mantiene más o menos constante: cada pan necesita aproximadamente la misma harina, cueste el lote de 100 o de 500. Lo que cambia es el total, que crece al ritmo de la cantidad producida.

En la industria colombiana, los costos variables mandan. Según la misma Encuesta Anual Manufacturera, en 2024 el consumo intermedio equivalió al 66,6 % del valor de todo lo producido, y dentro de ese consumo las materias primas, materiales y empaques representaron el 89,4 % [4]. Dicho simple: de cada tres pesos que produce la industria, dos se van en insumos que suben y bajan con la producción.

Costo total: cómo se suman los costos fijos y variables

El costo total es la suma de los costos fijos y los variables a cada nivel de producción. Empieza en el monto de los costos fijos —lo que se debe aunque no se produzca una sola unidad— y de ahí sube al ritmo de los costos variables. Por eso la fórmula es tan simple como reveladora: costo total = costos fijos + costos variables.

Supongamos una panadería con costos fijos de 3.000.000 de pesos al mes y un costo variable de 800 pesos por pan (cifras ilustrativas). La tabla muestra cómo se comportan el costo total y el costo por pan a distintos volúmenes:

Panes al mesCostos fijosCostos variablesCosto totalCosto por pan
0$3.000.000$0$3.000.000
2.000$3.000.000$1.600.000$4.600.000$2.300
5.000$3.000.000$4.000.000$7.000.000$1.400

El costo total nunca baja de 3.000.000: ese piso son los costos fijos. Pero el costo por pan cae de 2.300 a 1.400 pesos al pasar de 2.000 a 5.000 panes, porque el costo fijo se reparte entre más unidades mientras el variable por pan no se mueve.

Gráfica de costos: el costo fijo es una línea horizontal, el costo variable sube desde el origen y el costo total es su suma, que arranca en el nivel de los costos fijos.

Costos semivariables o mixtos: la zona gris

No todos los costos son puramente fijos o puramente variables: muchos son semivariables (o mixtos), con una parte que no cambia y otra que sí. La factura de energía es el caso clásico: tiene un cargo fijo por estar conectado más un cobro que sube con el consumo. El sueldo de un vendedor con básico más comisión funciona igual: una porción fija y otra atada a las ventas.

Existe además el costo escalonado: se mantiene fijo dentro de un rango y da un salto al superar cierta capacidad. Si la demanda crece tanto que un solo horno no da abasto, la panadería debe comprar un segundo horno; ese costo fijo no sube pan por pan, sino de un escalón. Separar la parte fija de la variable es clave para presupuestar bien y no subestimar el gasto al crecer.

Del corto al largo plazo: cuando todos los costos se vuelven variables

Ningún costo es fijo para siempre: que un gasto sea fijo o variable depende del horizonte de tiempo de la decisión. En el corto plazo hay al menos un costo que no se puede cambiar —el arriendo firmado, el horno ya comprado—; en el largo plazo no queda ninguno, porque la empresa puede mudarse a un local más barato, vender el horno, cerrar o abrir otra sede.

Marshall ya lo advertía: la línea que separa el costo fijo del variable “varía con la duración” del período que se analiza [2]. Por eso el arriendo, que este mes es un costo fijo inevitable, se vuelve una decisión variable de cara al año entrante. Distinguir el corto del largo plazo separa las decisiones del día a día —¿acepto este pedido?— de las de fondo —¿me conviene este local?—, y conecta con la oferta y la demanda que enfrenta el negocio.

Costos fijos, variables y el punto de equilibrio

El punto de equilibrio es la cantidad que hay que vender para que los ingresos igualen a los costos totales, sin pérdida ni ganancia. Se calcula dividiendo los costos fijos entre el margen de contribución de cada unidad —el precio de venta menos el costo variable unitario—. Cuanto más pesan los costos fijos, más unidades hay que vender para cubrirlos; el cálculo completo, con un ejemplo desarrollado, vive en la página de costos de producción.

La proporción entre costos fijos y variables define además el riesgo del negocio. Una panadería que invirtió en un horno industrial tiene costos fijos altos y costo variable bajo: su punto de equilibrio es alto, pero una vez superado, casi toda venta adicional se convierte en ganancia. Una tienda que solo revende mercancía tiene costos casi todos variables: llega rápido al equilibrio, pero cada venta deja un margen más delgado. Esa sensibilidad de las ganancias a la estructura de costos se conoce como apalancamiento operativo.

Ese mismo mecanismo explica fenómenos de mercado. En sectores donde el costo fijo es enorme y el costo variable casi nulo —redes de acueducto o de energía—, un solo productor puede abastecer a todos más barato que varios, la raíz del monopolio natural. En cambio, en mercados de competencia perfecta, poblados por muchos negocios pequeños de costos sobre todo variables, la libre entrada mantiene los márgenes ajustados.

Esta aritmética no es teoría de escritorio. En 2024 Colombia tenía 5.297.252 micronegocios —unidades de máximo nueve personas— que generaron 191,2 billones de pesos, y el DANE mide expresamente sus costos y gastos [3]. Para esa enorme mayoría del tejido productivo, separar lo fijo de lo variable es la diferencia entre fijar bien un precio y trabajar a pérdida sin notarlo.

Preguntas frecuentes

¿El arriendo del local es un costo fijo o variable?

El arriendo es el ejemplo más típico de costo fijo en el corto plazo: se paga igual venda mucho o nada, porque el contrato no depende de las unidades producidas. En el largo plazo, en cambio, se vuelve una decisión variable: al vencerse el contrato, el negocio puede renegociarlo, mudarse a un local más barato o cerrar. Que un gasto sea fijo depende, entonces, del plazo que se analice.

¿Por qué el costo por unidad baja cuando se produce más?

Porque los costos fijos se reparten entre más unidades. El total no cambia al producir más, pero al dividirlo entre una cantidad mayor, la porción que carga cada unidad se reduce. A esto se le llama diluir los costos fijos, y explica por qué una fábrica con capacidad ociosa suele ganar al producir más, siempre que pueda vender lo que fabrica.

¿Qué es un costo semivariable y cómo se separa?

Un costo semivariable, o mixto, combina una base fija con un componente que sube con la actividad. El recibo de la luz lo ilustra bien: se paga un cargo mínimo por el servicio aunque casi no se consuma, y encima un valor proporcional a los kilovatios usados. Para presupuestar, se separa ese mínimo garantizado (la parte fija) del costo que crece por cada unidad producida (la parte variable).

¿Una empresa con más costos fijos es más riesgosa?

Tiene un riesgo distinto. Una estructura con muchos costos fijos y pocos variables exige vender más para alcanzar el punto de equilibrio, así que sufre más si las ventas caen; pero, una vez superado ese punto, cada venta adicional deja casi toda su plata como ganancia. Un negocio con costos sobre todo variables llega antes al equilibrio y resiste mejor las caídas, a cambio de márgenes más ajustados.

¿Los impuestos son costos fijos o variables?

Depende del impuesto. Los que se pagan por existir —el predial del local, la licencia de funcionamiento— son costos fijos. Los que se cobran por cada unidad vendida —como el IVA— se comportan como costos variables, porque suben y bajan con el volumen. Un mismo negocio suele tener impuestos de los dos tipos.

Referencias

  1. Alfred Marshall. Principles of Economics (5.ª ed., 1907), Libro V — distingue el “prime cost” (costo directo y variable: materia prima y mano de obra pagada por pieza) del “supplementary cost” (cargas fijas del capital durable) y afirma que la suma de ambos forma el costo total de producir. Marshall: Principles of Economics, Libro V (Internet Archive) — Consultada: 2026-07-20.
  2. Alfred Marshall. Principles of Economics (5.ª ed., 1907), Libro V — sostiene que la frontera entre costos fijos y variables no es intrínseca al costo, sino que “varía con la duración” del período considerado: en un plazo suficientemente largo, todos los costos se vuelven variables. Marshall: Principles of Economics, Libro V (Internet Archive) — Consultada: 2026-07-20.
  3. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Encuesta de Micronegocios (EMICRON) 2024 — estimó 5.297.252 micronegocios (unidades de máximo 9 personas ocupadas) que generaron 191,2 billones de pesos en ventas o ingresos nominales, e incluye entre sus variables los costos y gastos de la actividad. DANE: boletín Encuesta de Micronegocios 2024 — Consultada: 2026-07-20.
  4. Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Encuesta Anual Manufacturera (EAM) 2024 — de las personas contratadas directamente por la industria, 440.898 eran permanentes y 171.520 temporales directos; el consumo intermedio equivalió al 66,6 % de la producción bruta y, dentro de él, las materias primas, materiales y empaques sumaron el 89,4 %. DANE: boletín Encuesta Anual Manufacturera 2024 — Consultada: 2026-07-20.
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  • Pregunta que responde: Qué distingue costos fijos de variables y por qué esa división decide precios y punto de equilibrio.
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  • Criterios de inclusión: solo obra canónica (Marshall/Internet Archive) y estadística oficial DANE verificada hoy; cero enciclopedias.
  • Fecha de corte de los datos: 2026-07-20
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