Economía internacional

¿Qué es la inversión extranjera directa (IED)?

Una empresa que compra o construye una fábrica en otro país y se queda a operarla hace inversión extranjera directa (IED); el umbral estadístico es el 10% del poder de voto. En 2025 Colombia recibió US$11.469 millones, el 2,5% del PIB, con 32% hacia servicios financieros y empresariales y 23% a minería y petróleo.

Por Jhon Mosquera27 jul 20267 min de lectura

Última actualización: 2026-07-27

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Una planta de alimentos abre en un municipio del Magdalena Medio. Contrata a trescientas personas, le compra los empaques a un taller de la región y firma un contrato con los transportadores del pueblo. Su dueño está en Ámsterdam y planea quedarse quince años.

Ese mismo martes, en Bogotá, un fondo con sede en Nueva York compra títulos de deuda colombianos. El viernes los vende y el dinero se va.

Los dos son capital extranjero. Solo el primero es inversión extranjera directa. Esa distinción —entre el capital que echa raíces y el que apenas pasa de visita— explica buena parte de lo que un país puede esperar del dinero que le llega de afuera.

Planta industrial moderna al amanecer en un valle latinoamericano, imagen de la inversión extranjera directa que construye capacidad productiva en el país receptor

Qué es la inversión extranjera directa y en qué se diferencia de la de cartera

La inversión extranjera directa (IED) es la inversión transfronteriza con la que un residente de una economía busca un interés duradero y una influencia significativa en la gestión de una empresa residente en otra economía. El estándar estadístico internacional fija ese umbral en la propiedad, directa o indirecta, del 10% o más del poder de voto; por debajo de esa línea la participación se clasifica como inversión de cartera [1].

El umbral es una convención discutida. El manual de la OCDE recoge la objeción de algunos compiladores estadísticos —que a veces un 10% no otorga influencia real, mientras que un inversionista con menos puede tener voz efectiva— pero zanja el debate en voz propia: su metodología no admite matizar el umbral y pide aplicarlo con rigor para que las cifras sean comparables entre países [1].

Sobre ese umbral del 10%, la quinta edición (2025) del Benchmark Definition of Foreign Direct Investment de la OCDE añade que «también implica una inversión de largo plazo, pues puede ser difícil de vender rápidamente» (traducción propia) [1]. Esa lentitud para salir es, justamente, la virtud. El Banco de la República lo dice de la inversión directa en general: «su acceso brinda una financiación más estable y a mayor plazo que la asociada con los flujos de inversión de portafolio», lo que ayuda a las economías receptoras a enfrentar mejor los choques externos [3].

Los números colombianos ilustran el contraste mejor que cualquier definición.

RasgoInversión extranjera directaInversión de cartera
Qué persigue el inversionistaInterés duradero e influencia en la gestión (≥10% del poder de voto) [1]Rendimiento financiero, sin expectativa de influir en la gestión [1]
Forma típicaFábricas, filiales, participaciones de control, utilidades reinvertidasAcciones minoritarias, bonos y títulos de deuda
Velocidad de salidaLenta: es una posición difícil de vender rápidamente [1]Rápida: los títulos se venden en el mercado sin desmontar nada
Colombia 2024 → 2025US$13.684 M → US$11.469 M (−16,2%) [2]US$3.113 M → US$19.871 M (×6,4) [2]

Mientras la IED que recibió Colombia se movió 16% en un año, la inversión de cartera se multiplicó por más de seis [2]. Ninguna fábrica se construye ni se desmonta a esa velocidad. Dónde queda registrado cada flujo lo explicamos en la balanza de pagos, del silo de economía internacional.

Tipos de inversión extranjera directa: greenfield y adquisiciones

La IED entra por dos puertas. En la modalidad greenfield el inversionista levanta algo que no existía: una planta, un centro de datos, una filial nueva. En las fusiones y adquisiciones transfronterizas compra una empresa que ya operaba. Ambas se contabilizan como aportes de capital en la balanza de pagos, y una adquisición cuenta como IED cuando el comprador se queda con más del 10% del control accionario [4].

La diferencia pesa para el país receptor. Una operación greenfield añade capacidad productiva nueva. Una adquisición cambia de dueño una capacidad que ya existía y, advierte la CEPAL, muchas veces ni siquiera se traduce en una entrada efectiva de capital al país del activo, porque este ya era de propiedad extranjera o porque la operación se resuelve entre terceros mercados [4]. En la región se cerraron 347 fusiones y adquisiciones transfronterizas en 2025, un 7,7% más que en 2024 [4].

Hay un segundo corte, por estrategia. El Banco Mundial lo resume así: la IED horizontal ocurre cuando una multinacional replica las mismas actividades productivas en varios países —cercanía al consumidor, adaptación a los gustos locales o saltarse un arancel—, mientras que la IED vertical aparece cuando la empresa fragmenta el proceso productivo y ubica cada etapa donde puede hacerse al menor costo [5]. La segunda teje las cadenas globales de valor: sin ella, la globalización productiva de las últimas décadas sería inexplicable. Según la base AMNE de la OCDE que cita ese informe, las multinacionales y sus filiales aportaron el 36% del producto mundial en 2016 y cerca de dos tercios de las exportaciones globales [5].

Esquema que compara la inversión extranjera directa, con umbral del 10% del poder de voto y salida lenta, frente a la inversión de cartera, de salida rápida

Por qué los países compiten por atraer inversión extranjera directa

Los gobiernos persiguen IED porque promete cinco cosas a la vez: capital que no crea deuda, empleo formal, tecnología y prácticas de gestión, encadenamientos con proveedores locales y divisas para financiar el déficit externo. El Banco de la República matiza el entusiasmo con una condicional: bajo ciertas condiciones, la economía receptora puede beneficiarse de mayor transferencia de tecnología, formación de capital, mejora de la competitividad, mano de obra más calificada y reducción de costos [3].

Esa condicional no es un adorno. La CEPAL sostiene que la contribución de las políticas comerciales y de atracción de IED al desarrollo productivo depende de su articulación con estrategias más amplias de diversificación, sofisticación tecnológica y encadenamientos [4].

En Colombia el peso del capital externo es real: entre 2021 y 2025 la IED representó más de una quinta parte de la formación bruta de capital fijo, al igual que en Chile, Costa Rica y Nicaragua [4]. Más de uno de cada cinco pesos que el país invierte en ampliar su capacidad productiva viene de afuera.

Críticas a la IED: utilidades que se van, enclaves e incentivos

La IED también tiene costos, y llegan por tres vías: las utilidades que las filiales giran a sus casas matrices, la concentración en sectores extractivos con pocos encadenamientos locales, y la competencia entre países por ofrecer incentivos tributarios cada vez más generosos. Ninguna es razón para cerrar la puerta; todas son razones para negociar mejor.

La primera es medible. En 2025 la renta estimada para las empresas con IED en Colombia sumó egresos por US$8.788 millones, el 39,5% de todos los egresos por renta de los factores [2]. No todo ese dinero cruzó la frontera: por convención contable, las utilidades reinvertidas se registran a la vez como renta girada y como inversión nueva, y sumaron US$5.112 millones [2]. Aun así el orden de magnitud manda: el rendimiento del capital extranjero ya instalado es comparable al flujo nuevo de cada año.

La segunda crítica, la del enclave, tiene raíz histórica. Entre 2005 y 2011 la IED colombiana fue impulsada principalmente por la explotación de recursos naturales —petróleo, carbón, ferroníquel y oro—, seguida de las manufacturas y del transporte y las comunicaciones; en ese periodo pasó de 4,1% del PIB en 2006 a 4,5% en 2008 y cayó a 2,3% en 2010 [6]. La foto de hoy cambió, pero no del todo: en 2025 minería y petróleo captaron el 23% de la IED recibida [2] y, dentro de los recursos naturales, el sector petrolero concentró el 87% [4].

Y hay un dato incómodo que atraviesa las tres críticas. A escala mundial, cada millón de dólares de proyectos de IED anunciados generaba en promedio 2,92 empleos entre 2005 y 2009; en 2025 la cifra bajó a 1,72, el nivel más bajo de la serie, según las estimaciones que publica la CEPAL con datos de fDi Markets [4]. La causa está en la composición: los megaproyectos que hoy dominan los anuncios —centros de datos, semiconductores, energías renovables— son intensivos en capital, no en trabajo [4].

La inversión extranjera directa en Colombia: cuánta llega y a dónde va

Colombia recibió US$11.469 millones de IED en 2025, equivalentes al 2,5% del PIB anual y un 16,2% menos que en 2024 [2]. Fue el quinto receptor de América Latina y el Caribe, con cerca del 6% de las entradas regionales, en un año en que la región captó US$194.233 millones, apenas 1,7% más que el anterior [4].

Actividad económicaParticipación en la IED recibida en 2025
Servicios financieros y empresariales32%
Minería y petróleo23%
Industria manufacturera15%
Comercio y hoteles10%
Electricidad7%
Transporte y comunicaciones6%
Resto de sectores7%

Fuente: Banco de la República, balanza de pagos de enero a diciembre de 2025 [2].

Por tipo de aporte, la IED de 2025 se repartió en US$5.408 millones de participaciones de capital, US$5.112 millones de reinversión de utilidades y US$949 millones de deuda entre empresas relacionadas [2]. La reinversión casi empató a los aportes nuevos porque estos cayeron 27%: fueron las empresas ya instaladas las que sostuvieron el flujo [4].

Un dato ordena las prioridades. En 2025 las remesas de los colombianos en el exterior sumaron US$13.098 millones y superaron a toda la IED recibida [2]. El país recibe más dólares de sus migrantes que de las multinacionales. Estos flujos entran por la cuenta financiera de la balanza de pagos, junto a los otros frentes del sector externo: la deuda externa y el comercio internacional.

En política pública, el instrumento más visible es el régimen de zonas francas: ProColombia informó en enero de 2026 que hay 119 activas en 20 departamentos y que el régimen cerró el último bienio con $54,8 billones de pesos movilizados y más de 169.000 empleos formales asociados [7]. Los anuncios de proyectos nuevos, en cambio, cayeron 56% en 2025, hasta US$2.200 millones [4].

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje hay que comprar para que una inversión cuente como IED?

El criterio internacional es poseer, directa o indirectamente, el 10% o más del poder de voto de la empresa receptora. No hace falta controlarla: con ese porcentaje se presume que existe interés duradero e influencia en la gestión, y la operación deja de clasificarse como inversión de cartera [1].

¿La inversión extranjera directa es deuda para el país?

No. La IED entra como participación en el patrimonio de una empresa residente y no genera una obligación de pago con vencimiento fijo, como sí lo hace un crédito externo. Lo que sí crea es un derecho del inversionista sobre las utilidades futuras, que se registran como renta de los factores [2].

¿Quién publica las cifras oficiales de IED en Colombia?

El Banco de la República. Calcula y divulga trimestralmente las estadísticas de inversión directa siguiendo el Manual de Balanza de Pagos del FMI y el marco metodológico de la OCDE, con un rezago de un periodo [3].

¿Es mejor la inversión greenfield que una fusión o adquisición?

Depende de qué necesite el país. La greenfield suma capacidad instalada que antes no existía; la adquisición transfiere la propiedad de activos existentes y no siempre implica dinero fresco entrando a la economía anfitriona [4]. En la práctica, un mismo grupo multinacional puede usar las dos formas para la misma estrategia de expansión [5].

¿Por qué las multinacionales prefieren invertir en unos países y no en otros?

Por dos motivos que la literatura separa: acercarse a un mercado que quieren atender, lo que empuja a replicar la operación en cada país, o abaratar una etapa de la producción, lo que lleva a repartir el proceso según el costo de cada tarea [5]. En Colombia pesaron sobre todo la búsqueda de recursos naturales y el acceso al mercado interno [6].

¿Cuánta IED recibe Colombia frente a sus vecinos?

En 2025 ocupó el quinto lugar regional, detrás de Brasil y México —que juntos concentran el 62% de las entradas—, Chile y Perú [4].

Referencias

  1. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). OECD Benchmark Definition of Foreign Direct Investment (Fifth Edition), 2025 — define la inversión directa como la que busca un interés duradero e influencia significativa en la gestión; establece que la propiedad directa o indirecta del 10% o más del poder de voto es evidencia de esa relación (párr. 65), señala que la metodología no admite matices sobre ese umbral, y precisa que dicho umbral distingue la inversión directa de la de cartera e implica una inversión de largo plazo porque puede ser difícil de vender rápidamente (párr. 66). OCDE: definición de referencia de la IED, quinta edición (PDF) — Consultada: 2026-07-27.
  2. Banco de la República. Informe de la Evolución de la Balanza de Pagos y de la Posición de Inversión Internacional, enero-diciembre de 2025 — en 2025 la IED recibida fue de US$11.469 millones (2,5% del PIB anual), US$2.215 millones menos (−16,2%) que en 2024 (US$13.684 millones); su distribución por actividad fue servicios financieros y empresariales 32%, minería y petróleo 23%, industria manufacturera 15%, comercio y hoteles 10%, electricidad 7%, transporte y comunicaciones 6% y resto 7%; por tipo de aporte, US$5.408 millones en participaciones de capital, US$5.112 millones en reinversión de utilidades y US$949 millones en deuda entre empresas relacionadas; la inversión extranjera de cartera pasó de US$3.113 millones en 2024 a US$19.871 millones en 2025; la renta estimada de las empresas con IED sumó egresos por US$8.788 millones (39,5% de los egresos por renta de los factores) y las remesas de trabajadores alcanzaron US$13.098 millones. Banco de la República: informe de balanza de pagos, cuarto trimestre de 2025 (PDF) — Consultada: 2026-07-27.
  3. Banco de la República. Flujos de inversiones directas en la economía colombiana, julio-septiembre de 2025 — define la inversión directa como la categoría de la cuenta financiera en la que el inversionista busca control y una relación de largo plazo, afirma que su acceso brinda una financiación más estable y a mayor plazo que la de los flujos de portafolio y que reduce la vulnerabilidad externa, señala que bajo ciertas condiciones la economía receptora puede beneficiarse de transferencia de tecnología, formación de capital, mejor competitividad, mano de obra más calificada y menores costos, e indica que el Banco calcula y publica estas estadísticas de forma trimestral con rezago de un periodo, siguiendo el Manual de Balanza de Pagos del FMI y el marco de la OCDE. Banco de la República: nota de prensa de inversiones directas (PDF) — Consultada: 2026-07-27.
  4. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026: navegando el nuevo contexto global — la región recibió US$194.233 millones en 2025 (+1,7%); Brasil y México concentraron el 62% de las entradas y Colombia fue el quinto receptor con el 6%; las entradas colombianas cayeron 16,2% hasta US$11.469 millones, con aportes de capital que retrocedieron 27% y reinversión de utilidades que creció 6%; los servicios captaron el 60% del total, los recursos naturales el 25% (con el petróleo en el 87% de ese grupo) y las manufacturas el 15%; los anuncios de proyectos en Colombia cayeron 56% hasta US$2.200 millones; en la región se cerraron 347 fusiones y adquisiciones transfronterizas (+7,7%); entre 2021 y 2025 la IED representó más de una quinta parte de la formación bruta de capital fijo en Chile, Colombia, Costa Rica y Nicaragua; y el empleo estimado por cada millón de dólares de proyectos anunciados en el mundo bajó de 2,92 (2005-2009) a 1,72 en 2025. CEPAL: informe de IED en América Latina y el Caribe 2026 (PDF) — Consultada: 2026-07-27.
  5. Qiang, C. Z., Liu, Y. y Steenbergen, V. An Investment Perspective on Global Value Chains, capítulo 2 (Banco Mundial, 2021) — define la IED horizontal como aquella en que las multinacionales realizan las mismas actividades productivas en varios países (con motivos de cercanía al consumidor, adaptación local, planeación tributaria o sortear aranceles) y la IED vertical como aquella en que las firmas fragmentan el proceso productivo y ubican cada etapa donde puede hacerse al menor costo; precisa que greenfield y fusiones y adquisiciones son modos comunes de IED horizontal; y reporta que, según la base AMNE de la OCDE, las multinacionales y sus filiales aportaron el 36% del producto mundial en 2016 y cerca de dos tercios de las exportaciones globales. Banco Mundial: perspectiva de inversión sobre las cadenas globales de valor, capítulo 2 (PDF) — Consultada: 2026-07-27.
  6. Garavito, A., Iregui, A. M. y Ramírez, M. T. Inversión extranjera directa en Colombia: evolución reciente y marco normativo, Borradores de Economía núm. 713, Banco de la República (2012) — documenta que en el periodo 2005-2011 la IED en Colombia fue impulsada principalmente por la explotación de recursos naturales (petróleo, carbón, ferroníquel y oro), seguida de las manufacturas y del transporte y las comunicaciones, y que pasó de 4,1% del PIB en 2006 a 4,5% en 2008 antes de caer a 2,3% en 2010; identifica la búsqueda de recursos naturales y el mayor acceso al mercado interno como motivaciones dominantes del periodo. Banco de la República: Borradores de Economía 713 (PDF) — Consultada: 2026-07-27.
  7. ProColombia. Zonas Francas serán clave para atraer nuevas inversiones en 2026, apalancadas en más de $54,8 billones ya movilizados (8 de enero de 2026) — el país cuenta con 119 zonas francas activas en 20 departamentos y el sector cierra el último bienio con $54,8 billones de pesos en inversión movilizada y más de 169.000 empleos formales asociados al régimen. ProColombia: zonas francas e inversión 2026 — Consultada: 2026-07-27.
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