Economía digital

Comercio electrónico: qué es, tipos y cómo funciona

El comercio electrónico es la venta o compra de bienes y servicios por redes informáticas mediante métodos diseñados para recibir o hacer pedidos: lo define el pedido, no el pago ni la entrega. Se organiza en B2B, B2C y C2C, y las ventas de las empresas sumaron unos 28 billones de dólares en 2024 en 45 economías, según la UNCTAD.

Por Jhon Mosquera24 ago 20268 min de lectura

Última actualización: 2026-08-24

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Cajas de envío sin marcas sobre un mostrador junto a una tableta y una etiqueta de despacho: la cadena del comercio electrónico.

Dos pedidos llegan el mismo martes al taller de calzado de una familia en Bucaramanga. El primero es un mensaje escrito a mano en el chat: «¿tiene la talla 38 en café?». El segundo entra por el catálogo de la tienda dentro de esa misma aplicación.

Para quien atiende el taller son la misma venta. Para las estadísticas mundiales, solo la segunda es comercio electrónico. Esa frontera decide qué puede medir, gravar y proteger un país cuando afirma que su gente ya compra en línea.

Qué es el comercio electrónico y qué queda por fuera

El comercio electrónico es, en la definición estadística internacional, «la venta o compra de bienes o servicios, realizada a través de redes informáticas mediante métodos diseñados específicamente para recibir o hacer pedidos» (OCDE, The 2025 OECD definition of e-commerce and guidelines for interpretation, octubre de 2025; traducción propia) [1]. La OCDE estableció su primera definición estadística en 2001, bipartita (estrecha y amplia), y la reemplazó en 2009 por este texto; la revisión de octubre de 2025 lo dejó sin cambios y actualizó solo las guías de interpretación [1]. Su criterio resuelve el caso del taller: cuenta el método del pedido, no el del pago ni el de la entrega.

De ahí sale una lista concreta. Sí cuentan los pedidos hechos por páginas web, aplicaciones, extranets e intercambio electrónico de datos (EDI) y —lo aclaró la revisión de 2025— los que usan funciones estructuradas de pedido dentro de redes sociales o de apps de mensajería, como un catálogo o un carrito integrado, además de los pedidos asistidos por inteligencia artificial que siguen un proceso automatizado predefinido [1]. No cuentan los pedidos por teléfono o fax, los mensajes escritos a mano —un correo redactado a mano incluido— ni los mecanismos que ocurren en el propio local, entre ellos los quioscos y los códigos QR del mostrador [1].

La exclusión del QR sorprende en América Latina: pagar con el celular en la tienda de la esquina es un pago digital, no una compra en línea, porque el pedido se hizo en el mostrador. Los pagos digitales como sector se tratan en fintech. El comercio electrónico tampoco es un sector propio: es una forma de pedir que atraviesa todas las industrias y todos los productos [2], una capa dentro de la economía digital.

Tipos de comercio electrónico: B2B, B2C, C2C y B2G

Los tipos de comercio electrónico se nombran por quién está a cada lado del pedido: B2B entre empresas, B2C de empresa a consumidor, C2C entre particulares y B2G de empresa a Estado. La definición de la OCDE admite transacciones entre empresas, hogares, individuos, gobiernos y otras organizaciones públicas o privadas [1]; la OCDE suma además los modelos de consumidor a empresa (C2B) y los de igual a igual [3].

TipoQuiénes son las partesEjemplo cotidianoDónde se ve su tamaño
B2BEmpresa que pide a otra empresa u organizaciónUna panadería encarga la harina en el portal de su proveedorLa mayor parte de las ventas electrónicas de las empresas en casi todos los países medidos [2]
B2CEmpresa que vende a un consumidor finalUn hogar compra una licuadora en una tienda en líneaMenos de un cuarto de las ventas electrónicas de las empresas en la mayoría de los países medidos [2]
C2CDos particulares que transan vía una plataformaAlguien vende su bicicleta usada en un sitio de clasificadosSe mide por la comisión que cobra la plataforma, no por el valor transado [1]
B2GEmpresa que vende al EstadoUn proveedor cotiza en un portal público de comprasSegún cuánto digitalice sus compras cada Estado

Cuidado con las escalas: B2B y B2C son de órdenes de magnitud distintos. Al medir las ventas electrónicas de las empresas en 43 economías, la UNCTAD encontró que en casi todos los casos la mayoría se hace a otras empresas u organizaciones y que en la mayor parte de los países la porción destinada a consumidores no alcanza una cuarta parte del total [2]. La OCDE ya lo señalaba en 2019: las transacciones B2B clásicas concentran la mayor parte de la facturación del comercio electrónico del sector privado [3]. Cuando un titular anuncia cuánto creció «el comercio electrónico», casi siempre habla del B2C minorista.

Tienda propia, marketplace o social commerce: tres formas de vender en línea

Vender en línea son tres caminos con economías distintas: tienda propia, marketplace que ya tiene el público, o venta dentro de una red social. Lo que cambia no es la tecnología, sino quién es dueño de la relación con el cliente y de dónde sale el ingreso de cada actor.

CanalDueño de la relación con el clienteIngreso del intermediarioQué asume el vendedor
Tienda propiaEl vendedorNinguno en la venta: cobra quien le alquila el softwareAtraer el tráfico, montar el pago, resolver la entrega
MarketplaceLa plataforma, que administra catálogo y confianzaComisión por intermediar, más publicidad internaLa comisión y competir con ofertas casi idénticas
Social commerceLa red social, dueña del feed y de la audienciaPublicidad y, con catálogo integrado, comisiónDepender del alcance que le conceda el algoritmo

La OCDE identificó tres familias de modelos que redefinían el negocio: plataformas que emparejan compradores y vendedores y generan confianza entre desconocidos, suscripciones que entregan un producto de forma continua a cambio de pagos recurrentes, y modelos que mezclan lo físico con lo digital, del pedido por aplicación al retiro en tienda [3].

Aquí vive el cruce de magnitudes más frecuente del sector: un marketplace que «mueve» mil millones de dólares no factura mil millones, factura la comisión. La OCDE advierte que, para no inflar las cifras por doble conteo, en las estadísticas de estos intermediarios debe medirse solamente la tarifa de intermediación que cobra la plataforma y no el valor total de la transacción [1]. Esa lógica de intermediación entre pares es la de la economía colaborativa.

La cadena de valor del comercio electrónico: pago, logística y confianza

Una compra en línea solo ocurre si se cierran cuatro eslabones: el comprador tiene acceso y puede hacer el pedido, existe un medio para pagar, alguien entrega el producto y hay confianza suficiente para arriesgar el dinero. Si falla uno, la venta no existe por bueno que sea el catálogo.

Cadena de valor del comercio electrónico: pedido, pago, entrega y confianza, y los cuatro indicadores con que la UNCTAD mide la preparación de un país.

La UNCTAD construyó su Índice de comercio electrónico B2C sobre esa cadena: promedia con igual peso cuatro indicadores para 152 economías —tenencia de cuenta en una institución financiera o de dinero móvil, uso de internet entre la población, fiabilidad postal y servidores de internet seguros por millón de habitantes— [4]. Mide la preparación de un país, no un valor de ventas, y por eso no se compara con las cifras en dólares de la sección siguiente.

América Latina y el Caribe reunía el 9% de la población mundial de 15 años o más y el 11% de los usuarios de internet, pero solo cerca del 6% de los compradores en línea del mundo: se estimó que el 21% de su población compró en línea en 2019 [4]. En esa edición su punto débil no era la conectividad ni el pago, sino la fiabilidad postal [4]: el eslabón que le falta es el camión, no el celular.

Cómo se mide el comercio electrónico y por qué las cifras no siempre se pueden comparar

Las cifras globales del comercio electrónico son enormes y fáciles de citar mal. La referencia más reciente de la UNCTAD indica que en 2024 las ventas electrónicas de las empresas alcanzaron 28 billones de dólares en 45 economías desarrolladas y en desarrollo que reúnen tres cuartas partes del PIB y de las exportaciones mundiales [5]. La misma serie estimaba unos 27 billones de dólares para 2022 sobre 43 economías, que representaban alrededor del 76% del PIB mundial [2]: los dos totales no son comparables sin advertirlo, porque cambió el número de países incluidos. Antes de usarlos conviene revisar dos trampas.

  • Qué se mide. Las ventas electrónicas de las empresas incluyen el B2B; el comercio minorista en línea es apenas un subconjunto del B2C. Con datos hasta 2023, China, el Reino Unido y la República de Corea llegaban a entre 25% y 30% de todas sus ventas minoristas hechas en línea, Estados Unidos rondaba el 15% y la mayoría de economías se movía entre 5% y 10% [2]. Ese porcentaje es del comercio minorista, no del PIB.
  • Doméstico frente a internacional. Las exportaciones pedidas digitalmente rondaban 2,5 billones de dólares en 2021, cerca del 13% de las exportaciones totales de bienes y servicios de esas economías, aunque la UNCTAD califica esa estimación de experimental y relativamente incierta por la escasez de datos [2]. El grueso del comercio electrónico ocurre entre compradores y vendedores del mismo territorio [2].

Qué derechos tiene quien compra a distancia

Quien compra a distancia no ve el producto, paga antes de recibirlo y muchas veces ignora en qué país está el vendedor. El estándar internacional parte de una idea simple: comprar en línea no puede dejar al consumidor más desprotegido que comprar en un local. La OCDE la fijó en su Recomendación sobre protección del consumidor en el comercio electrónico, adoptada el 24 de marzo de 2016 en reemplazo de la de 1999 [6], que cubre la venta de empresa a consumidor e incluye las prácticas con las que una empresa facilita transacciones entre consumidores [6].

El texto lo dice sin rodeos: los consumidores que participan en el comercio electrónico deben recibir «una protección transparente y efectiva no inferior a la que se otorga en otras formas de comercio» (OCDE, Recommendation of the Council on Consumer Protection in E-commerce, 2016; traducción propia) [6]. De ese principio bajan cuatro grupos de reglas [6]:

  • Información. El vendedor debe identificarse con su nombre legal, su dirección geográfica principal y un canal de contacto efectivo, describir el producto lo suficiente para decidir y mostrar el precio inicial con todos los cargos obligatorios, más los cargos variables antes de que el comprador confirme.
  • Confirmación. El momento en que el comprador queda obligado a pagar debe ser claro e inequívoco; debe poder revisar el resumen, corregir errores o detener la operación, y nada se procesa sin consentimiento expreso e informado.
  • Pago. Gobiernos y actores del mercado deben desarrollar niveles mínimos de protección de los pagos, con límites a la responsabilidad del consumidor por cargos no autorizados o fraudulentos y mecanismos de reversión.
  • Reclamo. El comprador debe tener acceso real a mecanismos justos y ágiles para resolver disputas dentro y fuera del país, empezando por la atención interna de quejas y la resolución alternativa de conflictos, sin cargas innecesarias.

Cada país traduce esos principios a su ley con distinto alcance y distintos plazos; el caso colombiano —marco normativo, autoridades y tamaño del mercado— se desarrolla en e-commerce en Colombia.

Preguntas frecuentes

¿Conviene más una tienda propia o un marketplace cuando se empieza? Depende de qué escasee más: clientes o margen. El marketplace presta lo que un vendedor nuevo no tiene, tráfico y confianza entre desconocidos, y cobra por ello una comisión [3]. La tienda propia conserva el margen completo y los datos del cliente, pero obliga a pagar por cada visitante. Una salida frecuente es usarlo como vitrina de descubrimiento mientras se construye una base propia, asumiendo que allí se compite contra ofertas casi idénticas.

¿Una suscripción mensual cuenta como una venta o como doce? Depende de cuándo se incurre el pago, no de cuántas veces llegue el producto. Según la guía de la OCDE, una suscripción pagada por adelantado se registra completa en el año de la compra, y una pagada en cuotas mensuales se registra en el año en que ocurre cada cuota. Quedan fuera los pagos recurrentes que no corresponden a bienes o servicios cubiertos por la definición, como las cuotas de matrícula universitaria [1].

¿Es lo mismo comercio electrónico que comercio digital? No, y mezclarlos produce cifras incomparables. El comercio electrónico se define por el modo de hacer el pedido; el comercio digital es un marco más amplio, construido sobre esa misma definición en el manual conjunto del FMI, la OCDE, la UNCTAD y la OMC de 2023, que además atiende a qué se entrega por medios digitales. Esa definición quedó igualmente incorporada en la edición 2025 del Sistema de Cuentas Nacionales [1].

¿Cómo sé si mi compra en línea fue a un vendedor extranjero? Con frecuencia el comprador no lo nota, y eso tiene consecuencias legales. En evidencia europea que recoge la OCDE, tomada de una encuesta de la Comisión Europea de 2015, cerca del 40% de quienes habían comprado a un vendedor de otro país de la Unión Europea creía erróneamente que su última compra en línea había sido a un vendedor nacional, y solo el 26% de quienes compraron fuera de la Unión identificó correctamente el origen [3]. De ahí dependen qué ley aplica, ante qué autoridad se reclama y cuánto cuesta devolver un producto.

Referencias

  1. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). The 2025 OECD definition of e-commerce and guidelines for interpretation (Technical Paper, octubre de 2025) — definición vigente de transacción de comercio electrónico y criterio del método de pedido; inclusiones y exclusiones (web, apps, extranets, EDI, catálogos estructurados en redes y mensajería, pedidos automatizados con IA; fuera teléfono, fax, mensajes escritos a mano, quioscos y códigos QR); medición de los intermediarios digitales solo por la tarifa de intermediación; registro de las suscripciones; e incorporación de la definición al Sistema de Cuentas Nacionales 2025 y al marco de comercio digital. OCDE: definición de comercio electrónico 2025 — Consultada: 2026-08-24.
  2. UNCTAD. Business e-commerce sales and the role of online platforms (Technical notes on ICT for development, No. 1, Ginebra, 2024, UNCTAD/DTL/ECDE/2024/3) — ventas electrónicas de las empresas estimadas en unos 27 billones de dólares en 2022 sobre 43 economías (alrededor del 76% del PIB mundial); mayoría B2B y participación B2C por debajo de un cuarto en la mayoría de países; exportaciones pedidas digitalmente por unos 2,5 billones de dólares en 2021, cerca del 13% de las exportaciones, con la advertencia de ser una estimación experimental e incierta; participación del comercio minorista en línea por país con datos hasta 2023; y el comercio electrónico como forma de pedir que atraviesa todos los sectores. UNCTAD: ventas electrónicas de las empresas y plataformas — Consultada: 2026-08-24.
  3. OCDE. Unpacking E-Commerce: Business Models, Trends and Policies (OECD Publishing, París, 2019) — tipologías de relación comercial (B2B, B2C, B2G, C2B y entre pares) y predominio del B2B en la facturación del sector privado; tres familias de modelos de negocio (plataformas que emparejan y generan confianza, suscripción, y modelos que combinan lo físico con lo digital); y evidencia de una encuesta de la Comisión Europea de 2015 sobre el desconocimiento del origen en las compras transfronterizas. OCDE: Unpacking E-Commerce — Consultada: 2026-08-24.
  4. UNCTAD. The UNCTAD B2C E-commerce Index 2020: Spotlight on Latin America and the Caribbean (Technical Notes on ICT for Development, No. 17) — metodología del índice con cuatro indicadores de igual peso para 152 economías (tenencia de cuenta, uso de internet, fiabilidad postal y servidores seguros); América Latina y el Caribe con el 9% de la población mundial de 15 años o más, el 11% de los usuarios de internet, el 21% de su población comprando en línea en 2019 y cerca del 6% de los compradores en línea del mundo; y la fiabilidad postal como principal debilidad regional. UNCTAD: Índice B2C de comercio electrónico 2020 — Consultada: 2026-08-24.
  5. UNCTAD. E-commerce sales by businesses continue growing (UNCTADstat Data Insights) — en 2024 el valor de las ventas de comercio electrónico de las empresas en 45 economías desarrolladas y en desarrollo, que comprenden tres cuartas partes del PIB y de las exportaciones mundiales, alcanzó 28 billones de dólares. UNCTADstat: ventas de comercio electrónico de las empresas — Consultada: 2026-08-24.
  6. OCDE. Recommendation of the Council on Consumer Protection in E-commerce (OECD/LEGAL/0422, adoptada el 24 de marzo de 2016 mediante C(2016)13, en reemplazo de la Recomendación de 1999) — principio de protección transparente y efectiva no inferior a la de otras formas de comercio; ámbito de empresa a consumidor, incluidas las prácticas que facilitan transacciones entre consumidores; reglas de información sobre la empresa, el producto y la transacción; proceso de confirmación; protección de los pagos; y resolución de disputas y reparación. OCDE: protección del consumidor en el comercio electrónico — Consultada: 2026-08-24.
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  • Pregunta que responde: Qué es el comercio electrónico según la definición estadística internacional, cómo se clasifica, cómo se mide y qué protege a quien compra a distancia.
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  • Criterios de inclusión: solo autoridad primaria de Nivel A (OCDE y UNCTAD), con año, cobertura y unidad declaradas; fuera enciclopedias, portales comerciales y cifras sin metodología pública.
  • Fecha de corte de los datos: 2026-08-24
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