Presupuesto personal: cómo se construye y qué métodos existen
Un presupuesto personal es un plan de ingresos y gastos para un período más el registro que permite compararlo con lo ocurrido. Se levanta sobre cuatro casillas —ingreso neto, gastos fijos, gastos variables y ahorro— y admite al menos cuatro métodos: base cero, sobres, 50/30/20 y págate primero. Cuál conviene depende de la forma del ingreso, no del carácter de quien lo lleva.
Última actualización: 2026-08-31
Contenido de esta página
- ¿Qué es un presupuesto personal y qué no es?
- La estructura de un presupuesto: ingreso neto, gastos fijos, gastos variables y ahorro
- El ciclo del presupuesto: registrar, clasificar, comparar y ajustar
- Métodos de presupuesto personal comparados: base cero, sobres, 50/30/20 y págate primero
- Cómo se hace un presupuesto con ingreso irregular
Para saber en qué gastan los hogares colombianos, el DANE necesitó doce meses de trabajo de campo y 87.201 hogares, y solo repite el ejercicio una vez cada diez años [1].
Usted va a intentar algo parecido, para un solo hogar, de memoria, un domingo por la noche.
Ese desajuste es el que casi nunca aparece cuando se discute qué método de presupuesto conviene más. La conversación popular se va derecho a las proporciones —cuánto al arriendo, cuánto al ahorro, cuánto a los gustos— y da por resuelto el paso anterior, que es saber a dónde se fue la plata del mes pasado. El orden real es el contrario: el método se escoge después de saber si el registro se sostiene.

¿Qué es un presupuesto personal y qué no es?
Un presupuesto personal es un instrumento de dos piezas. La primera decide de antemano cuánto se destina a cada cosa; la segunda anota lo que de verdad se gastó y lo enfrenta con la primera. Quien tiene solo la primera no tiene un presupuesto: tiene una intención. La investigación sobre presupuestación doméstica separa esas dos operaciones —fijar el presupuesto y rastrear el gasto contra él— justamente porque fallan por motivos distintos [2].
Hay una tercera pieza que casi nadie define y que decide todo lo demás: sobre quién se presupuesta. Cuando el DANE mide presupuestos de hogares no usa «persona» ni «familia» sino unidad de gasto, y la define como «Persona o grupo de personas que atienden sus propios gastos, que comparten vivienda y tienen un fondo común para satisfacer sus necesidades esenciales […]» (DANE, glosario del boletín técnico de la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares 2016-2017) [1]. El resto de la entrada precisa qué entra en esas necesidades esenciales —alimentación, servicios de la vivienda, equipamiento y otros gastos del hogar— y advierte que un hogar puede estar compuesto por varias unidades de gasto, excluyendo pensionistas, trabajadores y el servicio doméstico. La prueba operativa es el fondo común: si dos personas comparten techo pero no bolsillo, son dos presupuestos, no uno mal hecho.
También conviene saber qué cuenta como «tener presupuesto» cuando alguien lo mide. La OCDE no pregunta si usted tiene un documento. Su cuestionario internacional otorga el punto de esta conducta a quien participa en las decisiones de dinero del hogar y además responde que sí a por lo menos dos de seis prácticas concretas: hacer un plan de ingresos y gastos, anotar lo que gasta, separar la plata de las cuentas de la del diario, apuntar los pagos que vienen, usar una aplicación para seguir sus salidas de dinero y programar pagos automáticos [3]. Fíjese en la tercera: separar el dinero de las cuentas del dinero del diario es, en su forma mínima, el principio del método de los sobres que comparo más abajo.
Tres asuntos que suelen buscarse junto con esto no están en esta página, a propósito. El diagnóstico de unas finanzas —patrimonio neto, flujo de caja, tasa de ahorro— es de finanzas personales. La competencia para usar cualquiera de estos métodos, y la discusión sobre si enseñarla sirve, es de educación financiera. Y la aplicación colombiana del 50/30/20, con el fondo de emergencia, el orden de pago de las deudas y el historial crediticio, está en la guía Finanzas personales en Colombia. Aquí solo está el instrumento.
La estructura de un presupuesto: ingreso neto, gastos fijos, gastos variables y ahorro
La estructura mínima tiene cuatro casillas: el ingreso neto —lo que efectivamente llega a la cuenta o a la mano, después de descuentos—, los gastos fijos, los gastos variables y el ahorro. La discusión de método empieza en el orden en que se llenan. Si el ahorro se calcula al final, como resto, depende de que sobre algo. Si se aparta al principio, lo que se ajusta es el resto.
El criterio para separar fijo de variable no es el tamaño del gasto ni su importancia, y ahí se equivoca mucha gente. Un gasto es fijo cuando usted no decide su cuantía este mes: el arriendo, la cuota de administración, la suscripción que se cobra sola. Es variable cuando la decisión de cuánto sigue abierta: el mercado, la gasolina, los almuerzos de la semana. La factura de energía llega todos los meses y aun así es variable, porque el monto depende de lo que usted haga; la suscripción de veinte mil pesos es fija aunque sea pequeña e innecesaria. Esa frontera importa porque solo la parte variable responde a una decisión de este mes: la fija se cambia renegociando o cancelando, que es un trámite, no un acto de voluntad.
Invertir el orden —apartar el ahorro antes de gastar— es lo que se conoce como págate primero: la primera «cuenta» que se paga cada mes es la propia [4]. La evidencia más fuerte a favor de ese mecanismo no viene de un hogar sino de una nómina. En el programa Save More Tomorrow, diseñado por Shlomo Benartzi y Richard Thaler, los empleados se comprometían por anticipado a destinar al ahorro para el retiro una parte de sus aumentos futuros; el 78 % de quienes recibieron la oferta se inscribió, el 80 % de los inscritos seguía en el plan al cuarto aumento y la tasa media de ahorro del grupo pasó de 3,5 % a 13,6 % en cuarenta meses [5].
Ese resultado no es trasladable tal cual a un presupuesto doméstico y conviene decirlo: se midió sobre un plan de pensiones de empresa en Estados Unidos, con descuento de nómina y con aumentos salariales pactados. Lo que sí valida es el mecanismo —comprometerse antes y automatizar el traslado— y no la proporción concreta que a usted le convenga apartar.
El ciclo del presupuesto: registrar, clasificar, comparar y ajustar
Un presupuesto vivo funciona como un ciclo de cuatro pasos que se repite cada período: registrar cada movimiento, clasificarlo en una categoría, comparar lo clasificado con lo planeado y ajustar. El paso que la mayoría se salta no es el cuarto sino el primero, y el que la mayoría hace mal es el segundo.
Chip Heath y Jack Soll mostraron que esos dos primeros pasos dependen de sistemas mentales distintos. Tomaron prestada la terminología contable: un gasto primero debe quedar anotado y después asignado a una cuenta concreta, y si cualquiera de las dos etapas falla, el gasto no afecta al presupuesto. Anotar depende de la atención y la memoria; asignar depende de juicios de parecido y de categorización [2]. Por eso las compras pequeñas y las pagadas con tarjeta se pierden en la primera etapa, y los gastos ambiguos —un almuerzo de trabajo, un mercado que trae champú— se pierden en la segunda.
Comparar es el paso barato y es el único que produce información nueva: el plan contra lo ocurrido, categoría por categoría. Ajustar es el caro, porque obliga a escoger entre cambiar el plan y cambiar la conducta, y casi siempre se toma la primera salida.


Queda una tensión que la literatura no resuelve y que conviene tener presente antes de escoger método. Heath y Soll la formulan así: «Para que un presupuesto sea un mecanismo eficaz de autocontrol, tiene que ser al menos algo inflexible» (Chip Heath y Jack B. Soll, Mental Budgeting and Consumer Decisions, 1996; traducción propia) [2]. Pero esa misma rigidez produce el efecto contrario del deseado: en el caso que abre su artículo, una persona rechaza una cena que quería y podía pagar porque había gastado de más en teatro dos días antes. Un presupuesto demasiado flexible no controla nada; uno demasiado rígido hace pasar por disciplina lo que es un error de cálculo hecho semanas antes.
Métodos de presupuesto personal comparados: base cero, sobres, 50/30/20 y págate primero
Los cuatro métodos populares se diferencian menos en la aritmética que en el supuesto que hacen sobre su ingreso y en el trabajo de registro que exigen. Ninguno es una escuela ni requiere fe: son cuatro reglas de asignación, y la elección sensata se hace contra la forma de sus ingresos.
| Método | Qué asigna | Qué supone sobre el ingreso | Esfuerzo de registro | Dónde falla |
|---|---|---|---|---|
| Base cero | Cada peso del ingreso queda asignado a un destino hasta dejar saldo cero [4] | Que el monto del período se conoce antes de empezar | Alto: obliga a presupuestar y clasificar el cien por ciento del gasto | Con ingreso incierto hay que rehacer el plan entero cada vez que cambia el monto |
| Sobres | Una cantidad por categoría, en efectivo o en su equivalente digital, que no se recompleta hasta el período siguiente [4] | Que el ingreso llega en efectivo o se puede fraccionar antes de gastarlo | Medio: el sobre lleva la cuenta y usted consulta en vez de anotar | Cuando una categoría se agota y otra sobra, el método prohíbe justo el traslado que convenía |
| 50/30/20 | Proporciones fijas del ingreso: la mitad al primer bloque, 30 % al segundo y 20 % al ahorro; qué cabe en el primero cambia según la versión [4] [9] | Que el primer bloque cabe en la mitad del ingreso | Bajo: tres categorías, no treinta | La frontera del primer bloque la traza usted, y por ahí se cuela todo |
| Págate primero | Un monto al ahorro al inicio del período, antes de cualquier gasto [4] | Que alcanza para apartar algo el primer día | Mínimo: una sola decisión, automatizable | No dice nada sobre el resto del dinero: puede convivir con un desorden completo |
El origen de cada método explica su supuesto. El presupuesto base cero no nació en las finanzas del hogar sino en la administración: Peter A. Pyhrr lo formuló para el presupuesto público en Public Administration Review en 1977, contra la práctica de partir del gasto del año anterior y discutir solo el aumento [6]. Trasplantado a una casa, conserva la exigencia de origen —justificar todo, no solo lo nuevo— y con ella el costo de tiempo.
El de los sobres es el que tiene el rastro documental más antiguo de los cuatro. Heath y Soll recogen estudios que llevan más de medio siglo registrando que la gente reparte su salario en fondos separados: un trabajo de 1940 sobre trabajadores desempleados describía desde sobres pequeños hasta series de jarras en la alacena, y una investigación de hogares de los años cincuenta lo llamó contabilidad de latas [2]. Y hay evidencia experimental de que la partición hace trabajo real. En un estudio con 146 familias de jornaleros en India, que recibían en efectivo un salario semanal de 670 rupias, la misma cantidad apartada como ahorro rindió muy distinto según cómo se entregara: sumando lo ahorrado por cada hogar a lo largo de catorce semanas, el promedio fue de 241 rupias cuando el monto iba en un solo sobre y de 414 cuando iba repartido en dos [7]. La única diferencia era la partición.
El 50/30/20 tiene autoras y fecha. La regla viene de All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan, que Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi publicaron en 2005 y que reparte el dinero en tres bloques con esas tres cifras [8]. En muchas fuentes aparece como 50/20/30, con los mismos tres números en otro orden.
Lo que casi nadie señala es que el 50 no significa lo mismo en todas partes. Las dos versiones universitarias que consulté no coinciden. Los servicios financieros estudiantiles de la Universidad de Pensilvania enseñan la regla sobre el ingreso neto y llaman al primer bloque necesidades; el ahorro se lleva el 20 % y los deseos, el 30 % [4]. Los del MIT la enseñan sobre el ingreso mensual total, sin decir si antes o después de descuentos, y llaman al primer bloque gastos fijos, definidos como los costos que no cambian [9].
Necesario y fijo no son el mismo conjunto, y el desajuste empuja los mismos gastos en direcciones contrarias. El mercado es una necesidad y su monto cambia todos los meses: en la versión de Pensilvania entra en el 50, y en la del MIT cae en el 30 del gasto flexible. Las suscripciones mensuales van al revés: el MIT las nombra expresamente entre lo que cabe en el 50 de gastos fijos [9], mientras que en la versión de Pensilvania, si no son una necesidad, caen en el 30 de los deseos [4]. Con los mismos gastos del mismo mes, la misma persona cumple una versión e incumple la otra.
Págate primero es el más pobre de los cuatro como sistema y el más eficaz como hábito, y esa combinación no es casual: es el único que no depende de que usted registre nada.
¿Cuál escoger? Mi recomendación es explícita y va contra el consejo habitual. Si usted nunca ha llevado un registro, empiece por el más simple aunque le parezca burdo, y no por el más completo. El respaldo más cercano a esa idea es un experimento aleatorizado de Alejandro Drexler, Greg Fischer y Antoinette Schoar con microempresarios en República Dominicana, que comparó una capacitación en contabilidad estándar contra otra en reglas de dedo, es decir, en heurísticas simples: «La capacitación en reglas de dedo mejoró significativamente las prácticas financieras de las empresas, la calidad objetiva de su información y sus ingresos» (Drexler, Fischer y Schoar, Keeping It Simple: Financial Literacy and Rules of Thumb, 2014; traducción propia) [10]. Y la ventaja de lo simple sobre lo completo fue mayor, no menor, entre quienes tenían menos destrezas o peores prácticas iniciales [10].
Un matiz obligatorio antes de estirar ese resultado. El experimento no midió presupuestos domésticos sino la contabilidad de microempresas, y la pregunta grande —si los programas de educación financiera sirven— tiene su propia página y dos metaanálisis que no responden lo mismo, en educación financiera. Lo que el hallazgo sí sostiene es algo más estrecho y más útil aquí: entre dos métodos, el que usted sigue le gana al que es correcto.
Cómo se hace un presupuesto con ingreso irregular
Los cuatro métodos suponen un ingreso conocido antes de empezar el período. En Colombia ese supuesto no se cumple para la mayoría de los que trabajan: en el trimestre abril-junio de 2026, el 54,5 % de la población ocupada era informal, frente a 55,0 % un año antes [11]. La cifra es una proporción de ocupados, no de hogares, y dentro de ella la dispersión es enorme: 40,7 % en las trece ciudades y áreas metropolitanas, y 83,2 % en los centros poblados y el rural disperso [11]. El consejo estándar —divida su sueldo del día 30— está escrito para la minoría con sueldo y día 30, y se reparte como si fuera universal.
Con ingreso irregular el ajuste no está en el método sino en el número sobre el que se presupuesta. En lugar de partir del ingreso esperado, se presupuesta sobre un piso: el más bajo de los últimos seis o doce meses, que es un dato que usted ya tiene si registró. Todo lo que llegue por encima de ese piso se trata como transitorio y se decide una sola vez, al comienzo, no cada vez que entra. Y el ciclo deja de ser mensual: con pagos semanales o por obra, el período natural del presupuesto es el del cobro, no el del calendario.
Dicho en el vocabulario del resto del silo de finanzas: la irregularidad del ingreso es una forma de riesgo financiero que cae del lado de las entradas, no de las salidas, y por eso no se corrige recortando categorías. Cuando lo que se rompe es la salida —porque el peso de las cuotas creció, no porque el reparto esté mal—, el problema se explica en tasa de interés.
Aquí tengo que declarar un hueco. No encontré ninguna evaluación experimental de métodos de presupuesto para hogares con ingreso informal en Colombia; lo más cercano que hay es el experimento dominicano ya citado, con microempresarios y no con hogares [10]. Quien le diga qué método es «el mejor» para un vendedor ambulante de Bucaramanga está opinando, incluido yo.
Y opino. La industria del consejo financiero lleva dos décadas —el libro del 50/30/20 es de 2005— afinando reglas de reparto para el asalariado formal —que ya tiene descuento de nómina, extracto y fecha de pago— y casi nada al problema más difícil, que es presupuestar sin saber cuánto entra. Lo que hace falta no es otro reparto de porcentajes: es registro barato y decisiones de una sola vez sobre el excedente. Mientras eso no aparezca, más de la mitad de los ocupados del país seguirá recibiendo un método diseñado para el ingreso que no tiene.
Preguntas frecuentes
¿Sobre el ingreso bruto o sobre el neto se hace un presupuesto personal?
Sobre el neto, y la diferencia no es menor en un país con descuentos de salud, pensión y retenciones. El número que se reparte es el que efectivamente queda disponible en el período; usar el bruto infla todas las categorías a la vez y hace que el plan cuadre en el papel y no en la cuenta. Cuando una regla de proporciones no dice cuál de los dos usa, asuma el neto: es el que hace comparable el ejercicio entre dos personas con contratos distintos.
¿Cada cuánto conviene revisar un presupuesto personal?
Depende de cuál sea el ciclo de cobro, no del calendario. Con salario mensual, la revisión completa es mensual y el registro, diario o cada dos o tres días, que es lo que la memoria aguanta sin perder compras pequeñas. Con ingreso semanal o por obra terminada, el período del presupuesto es el del cobro. Revisar más seguido de lo que se cobra produce ruido; revisar menos convierte el presupuesto en un informe de autopsia.
¿Qué se hace cuando una categoría se desborda a mitad de período?
Hay dos salidas legítimas y una trampa. Se puede tomar el faltante de otra categoría, dejándolo anotado para no repetirlo, o se puede aceptar el desborde y recortar en el período siguiente. La trampa es reescribir el presupuesto para que el gasto ya hecho quepa: eso no ajusta nada, solo borra la única información que el ejercicio produjo. Si la misma categoría se desborda tres períodos seguidos, el número mal puesto es el del plan, no el del gasto.
¿Sirve una aplicación para llevar el presupuesto o es mejor hacerlo a mano?
Sirve para el paso donde la gente falla por olvido, que es anotar, y no resuelve el paso donde falla por criterio, que es clasificar. Ninguna herramienta sabe si el almuerzo del martes fue trabajo o antojo. De hecho, la lista de conductas con que la OCDE mide esto trata la aplicación como una práctica más entre seis, no como el método completo [3]. Elija según cuál de los dos pasos le cuesta más.
¿Un presupuesto personal sirve para alguien que vive solo con lo justo?
Sirve, pero para otra cosa. Con poco margen, el valor del ejercicio no está en repartir un excedente que no existe, sino en saber cuál es el piso real de gasto y qué parte de él es renegociable. Ese dato cambia decisiones concretas: qué se cancela primero, cuánto hay que conseguir para no atrasarse y con cuánta anticipación. El presupuesto no crea ingreso; hace visible el margen de maniobra que ya había. Medir si ese margen mejora o empeora con el tiempo ya es diagnóstico, y eso se hace con los instrumentos de finanzas personales.
Referencias
- DANE. Boletín técnico Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares (ENPH) 2016-2017 — la encuesta se levantó entre julio de 2016 y julio de 2017 en 87.201 hogares y se realiza cada diez años; el glosario define unidad de gasto como persona o grupo de personas que atienden sus propios gastos, comparten vivienda y tienen un fondo común para satisfacer sus necesidades esenciales, entendidas como alimentación, servicios de la vivienda, equipamiento y otros gastos del hogar, y advierte que un hogar puede contener varias unidades de gasto, con exclusión de pensionistas, trabajadores y servicio doméstico. DANE: boletín técnico ENPH 2016-2017 — Consultada: 2026-08-31.
- Heath, Chip y Soll, Jack B. Mental Budgeting and Consumer Decisions, Journal of Consumer Research, vol. 23, núm. 1, junio de 1996, pp. 40-52 — el presupuesto como proceso de dos partes, fijar el presupuesto y rastrear el gasto contra él; las dos etapas del rastreo, anotar y asignar a una cuenta, que dependen de sistemas cognitivos distintos, atención y memoria la primera y juicios de categorización la segunda; la frase sobre la inflexibilidad necesaria del presupuesto y el ejemplo de la cena rechazada tras un gasto de teatro; y la revisión de estudios que documentan el reparto del salario en fondos separados desde el trabajo de Bakke de 1940 sobre trabajadores desempleados hasta la contabilidad de latas descrita en 1959. Journal of Consumer Research: Mental Budgeting and Consumer Decisions — Consultada: 2026-08-31.
- OCDE. OECD/INFE 2023 International Survey of Adult Financial Literacy, anexo C — el punto de la conducta de llevar las cuentas en el corto plazo se otorga a quien es responsable, solo o con otra persona, de las decisiones de dinero del hogar y responde afirmativamente a por lo menos dos de las seis opciones de la pregunta QF2: hacer un plan para manejar ingresos y gastos, anotar lo que gasta, mantener separado el dinero de las cuentas del dinero del gasto diario, apuntar las cuentas próximas para no olvidarlas, usar una aplicación bancaria o una herramienta de gestión para seguir sus salidas de dinero y programar pagos automáticos de las salidas regulares. OCDE: encuesta internacional de alfabetización financiera 2023 — Consultada: 2026-08-31.
- University of Pennsylvania, Student Registration and Financial Services. Popular Budgeting Strategies — definiciones operativas de los cuatro métodos: en el presupuesto base cero cada dólar del ingreso se asigna a un gasto específico hasta dejar saldo cero; en el de sobres se ponen cantidades determinadas en sobres, físicos con efectivo o electrónicos con una aplicación u hoja de cálculo, que representan categorías de gasto; en págate primero la primera cuenta que se paga cada mes es la cuenta de ahorro, con una transferencia de monto predeterminado al comienzo del mes; y en el 50/20/30 el 50 % del ingreso neto va a las necesidades, el 20 % al ahorro y el 30 % a los deseos. Universidad de Pensilvania: estrategias de presupuesto — Consultada: 2026-08-31.
- Benartzi, Shlomo y Thaler, Richard H. Save More Tomorrow: Using Behavioral Economics to Increase Employee Saving, 2004 — ficha del experimento de campo publicado en el Journal of Political Economy: el 78 % de quienes recibieron la oferta se inscribió en el plan, el 80 % de los inscritos permanecía en él al cuarto aumento salarial y la tasa media de ahorro de los participantes pasó de 3,5 % a 13,6 % a lo largo de cuarenta meses. RePEc: Save More Tomorrow — Consultada: 2026-08-31.
- Pyhrr, Peter A. The Zero-Base Approach to Government Budgeting, Public Administration Review, vol. 37, núm. 1, enero de 1977, pp. 1-8 — artículo en el que se expone el enfoque de base cero para el presupuesto público, frente a la práctica incremental de partir del gasto del período anterior. Public Administration Review: The Zero-Base Approach to Government Budgeting — Consultada: 2026-08-31.
- Soman, Dilip y Cheema, Amar. Earmarking and Partitioning: Increasing Saving by Low-Income Households, Journal of Marketing Research, vol. 48, número especial, noviembre de 2011, pp. S14-S22 — experimento con 146 familias de jornaleros en India que recibían salario semanal en efectivo; sumando el ahorro de cada hogar a lo largo de catorce semanas, el ahorro medio fue de 241 rupias cuando el monto apartado se entregaba en un solo sobre y de 414 rupias cuando se repartía en dos. Journal of Marketing Research: Earmarking and Partitioning — Consultada: 2026-08-31.
- Library of Congress. Personal Finance: A Resource Guide — Budgeting — ficha bibliográfica del libro All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan, de Elizabeth Warren y Amelia Warren Tyagi (clasificación HG179 .W3183 2005, ISBN 074326987X), que sostiene la autoría, el año y la existencia de un reparto en tres bloques con las cifras 50 %, 30 % y 20 %. Alcance de la fuente, declarado: la glosa de los tres bloques que la guía reproduce está marcada allí como extracto de la descripción del editor, no es texto del libro, y por eso esta página no le atribuye los criterios con que el libro define cada bloque. Library of Congress: guía de finanzas personales, presupuesto — Consultada: 2026-08-31.
- MIT Student Financial Services. 50/20/30 Strategy — versión que reparte el ingreso mensual total, sin precisar si antes o después de descuentos, en gastos fijos el 50 %, metas financieras el 20 % y gasto flexible el 30 %; define los gastos fijos como costos que no cambian y nombra entre ellos la vivienda, el transporte y las suscripciones mensuales, es decir, delimita el primer bloque por la fijeza del gasto y no por su necesidad. MIT Student Financial Services: estrategia 50/20/30 — Consultada: 2026-08-31.
- Drexler, Alejandro; Fischer, Greg y Schoar, Antoinette. Keeping It Simple: Financial Literacy and Rules of Thumb, American Economic Journal: Applied Economics, vol. 6, núm. 2, 2014, pp. 1-31 — evaluación aleatorizada con un banco en República Dominicana que comparó una capacitación en contabilidad estándar contra una capacitación simplificada en reglas de dedo; la segunda mejoró de forma significativa las prácticas financieras, la calidad objetiva de la información y los ingresos de las empresas, y su ventaja sobre la contabilidad estándar fue mayor entre los microempresarios con menores destrezas o peores prácticas iniciales. American Economic Journal: Keeping It Simple — Consultada: 2026-08-31.
- DANE. Boletín técnico Gran Encuesta Integrada de Hogares, ocupación informal, trimestre abril-junio de 2026, publicado el 13 de agosto de 2026 — la proporción de población ocupada informal fue 54,5 % en el total nacional, frente a 55,0 % en el mismo trimestre de 2025; 40,7 % en las 13 ciudades y áreas metropolitanas y 83,2 % en los centros poblados y el rural disperso. DANE: boletín de ocupación informal abril-junio 2026 — Consultada: 2026-08-31.
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