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Ronald Coase: vida, obra y legado del Nobel de 1991

Ronald Coase (Willesden, 1910-Chicago, 2013) fue un economista británico que desde 1951 trabajó en Estados Unidos. En «The Nature of the Firm» (1937) explicó que las empresas existen porque usar el mercado cuesta, y en «The Problem of Social Cost» (1960) trató el daño entre vecinos como un problema recíproco. Ganó sin compartir el Nobel de Economía de 1991.

Por Jhon Mosquera29 sep 202617 min de lectura

Última actualización: 2026-09-29

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El 20 de diciembre de 2023, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones subastó el espectro del 5G. Tras nueve rondas de ofertas adjudicó cuatro bloques de 80 MHz en la banda de 3.500 MHz por 1,37 billones de pesos: Claro pagó 411.384 millones por el suyo y los otros tres se cerraron entre 318.306 y 318.340 millones [1].

El precio final salió de las pujas sobre un precio de reserva. El bloque con la oferta más alta cerró 29,2 % por encima de esa reserva; los otros tres se pagaron por montos casi idénticos entre sí, con 34 millones de pesos de diferencia entre el menor y el mayor, y el comunicado no dice cuánto la superaron [1].

Sesenta y cuatro años antes, en octubre de 1959, un economista británico que acababa de llegar a la Universidad de Virginia publicó un estudio sobre la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos. Sugería que sería mejor que el uso del espectro lo determinara el sistema de precios y que se adjudicara al mejor postor [2]. No era el primero en decirlo: un estudiante de derecho, Leo Herzel, lo había propuesto en 1951, y el Congreso de Estados Unidos solo autorizó las subastas en 1993; la primera se hizo en julio de 1994 [3]. Ronald Coase dio un paso más: la propuesta, escribió, planteaba qué derechos adquiere exactamente quien gana la puja [2]. De esa discusión salió, poco después, el artículo por el que se lo conoce [2].

Dos morteros de piedra con sus manos sobre una mesa de mármol de una confitería antigua, pegados a un muro de ladrillo que la separa del vecino, evocación del pleito del confitero y el médico que Ronald Coase analizó en The Problem of Social Cost

Esta ficha cuelga de la sección de economistas institucionalistas, dentro del índice de economistas y escuelas. Cuenta la vida de Coase, sus artículos de 1937 y 1960 leídos como obra, su estudio de los faros británicos de 1974 y el Nobel de 1991. El teorema de Coase como herramienta para corregir externalidades se explica en externalidades; qué hace público a un bien y por qué cuesta excluir, en bienes públicos; y la economía de los costos de transacción convertida en programa de investigación, en la ficha de Oliver Williamson.

¿Quién fue Ronald Coase?

Ronald H. Coase fue un economista británico nacido el 29 de diciembre de 1910 en Willesden, un suburbio de Londres, y muerto el 2 de septiembre de 2013 en Chicago, a los 102 años [4][5]. Enseñó en la London School of Economics (LSE) y, desde 1951, en universidades de Estados Unidos; en 1964 llegó a la Universidad de Chicago [2]. Ganó sin compartir el Premio de Ciencias Económicas de 1991 [4].

Fue hijo único de un telegrafista del Correo británico; sus padres habían dejado la escuela a los 12 años [2]. Su autobiografía para la Fundación Nobel es la historia de una serie de accidentes. Quería estudiar historia, pero le faltaba el latín; probó química y descubrió que las matemáticas no eran de su gusto; quedaba comercio, el único otro título que podía prepararse desde su colegio, y con él entró a la LSE en octubre de 1929 [2].

El accidente decisivo fue Arnold Plant, nombrado profesor de Comercio en la LSE en 1930. Coase empezó a ir a su seminario cinco meses antes de los exámenes finales, y ahí Plant le presentó la «mano invisible» de Adam Smith: un sistema económico competitivo puede coordinarse por medio de los precios [2]. Con una beca Cassel de la Universidad de Londres pasó el curso 1931-1932 en Estados Unidos, visitando fábricas y empresas para averiguar por qué las industrias se organizaban de formas distintas [2].

De Dundee a Chicago

Enseñó en Dundee (1932-1934), en Liverpool (1934-1935) y en la LSE desde 1935 [2]. En 1937 se casó con Marion Ruth Hartung [4]. En la Segunda Guerra Mundial hizo trabajo estadístico para el gobierno británico, y en 1946 volvió a la LSE a investigar los servicios públicos, sobre todo el Correo y la radiodifusión; de ahí salió en 1950 British Broadcasting: A Study in Monopoly [2]. En 1951 emigró: primero la Universidad de Buffalo y, en 1959, después de un año en el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias del Comportamiento, la Universidad de Virginia [2].

En 1964 se trasladó a Chicago y asumió la dirección del Journal of Law and Economics, que conservó hasta 1982; la revista, escribió, fue un factor principal en la creación del «derecho y economía» como disciplina [2]. Publicó hasta el final. A los 101 años salió su último libro, How China Became Capitalist, escrito con su antiguo alumno Ning Wang [5].

¿Qué planteó Coase en «The Nature of the Firm» (1937)?

«The Nature of the Firm», publicado en noviembre de 1937 en Economica (vol. 4, núm. 16, pp. 386-405), pregunta por qué existen las empresas en una economía de intercambio especializado y por qué cada una tiene el tamaño que tiene. Su respuesta es que usar el mecanismo de precios cuesta, y que la empresa aparece donde organizar una actividad por dentro sale más barato que contratarla en el mercado [7, pp. 390, 395][9].

El enigma le llegó por dos lados. Plant enseñaba que la competencia, a través de los precios, hacía toda la coordinación necesaria; y sin embargo existía un factor de producción, la gerencia, cuya función era coordinar [6]. El otro lado era político: Lenin había dicho que la economía rusa se manejaría como una sola gran fábrica, muchos economistas occidentales sostenían que eso era imposible, y en Occidente había fábricas, algunas enormes [6].

El artículo plantea la pregunta con una imagen de Dennis Robertson, que veía «islas de poder consciente en este océano de cooperación inconsciente, como grumos de mantequilla que se cuajan en un balde de suero» (traducción propia) [7, p. 388]. Si los precios coordinan, ¿por qué hacen falta esas islas?

La respuesta llega dos páginas después, con una cautela que suele perderse en los resúmenes: «La razón principal por la que es rentable establecer una empresa parecería ser que usar el mecanismo de precios tiene un costo» (traducción propia) [7, p. 390]. El costo más obvio es averiguar cuáles son los precios pertinentes; también cuentan los de negociar y cerrar un contrato separado para cada intercambio que ocurre en un mercado [7, pp. 390-391].

Dentro de la empresa esa serie de contratos se sustituye por uno solo. El factor de producción que entra en ella acepta, a cambio de una remuneración fija o variable, obedecer las instrucciones de un empresario dentro de ciertos límites, y la esencia de ese contrato, según Coase, es que solo fija los límites de los poderes del empresario [7, p. 391]. En una nota añadió que un contrato sin ningún límite sería esclavitud voluntaria [7, p. 391].

Esquema de The Nature of the Firm de Ronald Coase: la empresa crece hasta que organizar una transacción más dentro de ella cuesta lo mismo que hacerla en el mercado abierto o en otra empresa

¿Hasta dónde crece una empresa según Coase?

El mismo artículo se pregunta por qué no se hace toda la producción en una sola empresa gigante, si organizar ahorra costos [7, p. 394]. Propone tres explicaciones posibles: al crecer la empresa, organizar transacciones adicionales puede salir cada vez más caro; el empresario puede fallar más al poner los recursos donde más valen; y el precio de algunos factores puede subir, porque una empresa pequeña ofrece «otras ventajas» (traducción propia) [7, pp. 394-395]. Por eso la empresa tiende a crecer hasta que el costo de organizar una transacción más dentro de ella se iguala al de hacerla en el mercado abierto o al de organizarla en otra empresa [7, p. 395].

La regla permite pronósticos. Los cambios que abaratan organizar a distancia, como el teléfono y el telégrafo, tienden según Coase a agrandar las empresas [7, p. 397]. Hacia el final del texto contrastó su definición con la figura jurídica del patrón y el empleado, cuyo rasgo dominante es el derecho a dirigir el trabajo, y concluyó: «Nuestra definición es, por tanto, realista» (traducción propia) [7, p. 404].

Una precisión de vocabulario. En 1937 Coase escribió sobre los «costos de comercialización» (marketing costs) y los costos de usar el mecanismo de precios; en su conferencia Nobel explicó que esos costos «llegaron a conocerse como costos de transacción» (traducción propia) [7, pp. 394-395][6].

Una idea de 1932 que tardó en ser leída

La idea es anterior al artículo. Coase dijo que la tenía resuelta en el verano de 1932 y que la expuso en una conferencia en Dundee a comienzos de octubre de ese año, cuando tenía 21 [6]. Atribuyó los cinco años de espera a su reticencia a publicar deprisa y a que estaba muy ocupado con la docencia y con otras investigaciones [2].

El artículo no tuvo el éxito inmediato que tendría el de 1960 [2]. En 1972 el propio Coase lo describió como un texto «muy citado y poco usado» (traducción propia) [10, p. 63]. En la ceremonia del Nobel, Lars Werin, de la Real Academia Sueca de Ciencias, dijo que aquel ensayo de título «quizá imprudentemente pretencioso» había dado una respuesta sólida a por qué existen las empresas, «aunque casi nadie se molestó en escuchar» (traducción propia) [8].

Coase aceptó el diagnóstico de Williamson: la tesis se usó poco porque no se había vuelto «operativa», y porque él no dijo qué factores inclinaban la elección entre organizar dentro de la empresa o en el mercado [6]. Cómo lo resolvió Williamson se cuenta en su ficha. En 2009 lo llamó «poco más que un ensayo de pregrado» (traducción propia) [5].

¿Qué dice «The Problem of Social Cost» (1960)?

«The Problem of Social Cost», publicado en el volumen 3 del Journal of Law and Economics con fecha de octubre de 1960 (pp. 1-44), trata de las actividades de las empresas que tienen efectos dañinos sobre otros. Sostiene que el problema es recíproco: evitarle el daño a uno impone un daño al otro, y lo que hay que decidir es cuál de los dos daños es más grave [11, pp. 1-2].

Coase dijo después que al escribirlo creía estar exponiendo las debilidades del análisis de Arthur Cecil Pigou sobre la divergencia entre el producto privado y el social, «y eso era todo» (traducción propia) [6]. El artículo abre con la fábrica cuyo humo perjudica a los vecinos: ese análisis, resume, parece haber llevado a la mayoría de los economistas a pedir que el dueño responda por los daños, pague un impuesto según el humo o saque la fábrica de las zonas residenciales, salidas que para Coase no llevan necesariamente, «ni siquiera habitualmente», a resultados deseables (traducción propia) [11, pp. 1-2].

La tesis cabe en dos preguntas. La habitual, escribió, es cómo impedir que A dañe a B, y eso está mal planteado. La verdadera pregunta es otra: «¿debe permitirse que A dañe a B o que B dañe a A? El problema es evitar el daño más grave» (traducción propia) [11, p. 2].

Cómo argumenta el artículo: pleitos ingleses, no pizarras

El argumento se apoya en fallos judiciales reales. El más conocido es Sturges v. Bridgman (1879): un confitero de Wigmore Street usaba dos morteros, uno instalado en el mismo sitio hacía más de 60 años y el otro hacía más de 26; un médico vecino construyó ocho años después de llegar un consultorio pegado a la cocina del confitero, y entonces el ruido y la vibración se volvieron un problema [11, p. 8]. Siguen otros pleitos: esteras que los gases de una fábrica vecina oscurecían, chimeneas que empezaron a echar humo cuando el vecino levantó un muro [11, pp. 10-11].

Primero razonó como si negociar no costara nada, que era el supuesto de la teoría económica estándar [6]. Con esa condición, escribió, el resultado final que maximiza el valor de la producción es independiente de la posición jurídica, aunque haga falta saber de antemano quién es responsable del daño para que haya algo que transar [11, p. 8]. Después quitó el supuesto: descubrir con quién negociar, informar, negociar, redactar el contrato y vigilar su cumplimiento suele ser muy costoso, lo bastante para impedir muchas transacciones que se harían si el sistema de precios funcionara sin costo [11, p. 15]. Con costos positivos, lo que decide la ley deja de ser indiferente, y el sistema jurídico pasa a tener una importancia decisiva [6].

El cierre del artículo es una crítica de método. Comparar un régimen de laissez faire con un mundo ideal, escribió, lleva a razonar con vaguedad, porque nunca queda claro qué se está comparando [11, p. 43]; lo que corresponde es comparar arreglos sociales concretos, contando lo que cuesta operar cada uno, sea un mercado o un departamento del gobierno, y lo que cuesta pasar de uno a otro [11, p. 44].

Lo que después se llamó teorema de Coase

La primera mitad del argumento terminó bautizada con su nombre. En su conferencia Nobel Coase lo llamó el «infame teorema de Coase», nombrado y formulado por George Stigler a partir de su trabajo, y dijo que para él era apenas un peldaño hacia el análisis de una economía con costos de transacción positivos (traducción propia) [6]. El comunicado del premio anotó que, «de manera algo paradójica», el nombre quedó pegado a la conclusión sobre qué pasa si se ignoran los costos de transacción, cuando el resultado principal era el efecto de que nunca sean cero (traducción propia) [9]. Cómo se usa hoy el teorema para corregir externalidades está en externalidades.

La noche en casa de Aaron Director

El artículo de 1960 existe por una discusión. Varios economistas de la Universidad de Chicago consideraron errónea una parte del argumento del estudio de 1959 sobre la Comisión Federal de Comunicaciones, y se organizó una reunión nocturna con ellos en casa de Aaron Director [2]. Coase los convenció y le pidieron escribir su argumento para el Journal of Law and Economics; de no haber sido por esa objeción, escribió, «es probable» que el artículo nunca se hubiera escrito (traducción propia) [2].

Stigler contó la noche en sus memorias de 1988. «Nos opusimos con fuerza a esta herejía», escribió; Milton Friedman habló la mayor parte del tiempo y, en dos horas de discusión, la votación pasó de un solo voto a favor de Coase a los veintiuno (traducción propia) [5][12].

Según Coase, el texto salió a comienzos de 1961, aunque el volumen lleva fecha de 1960, y a diferencia del de 1937 tuvo éxito inmediato; lo consideró «probablemente» el artículo más citado de toda la literatura económica moderna (traducción propia) [2]. Treinta y un años después, en su conferencia Nobel, añadió un matiz: su influencia en el derecho había sido inmensa y en la economía no lo había sido, aunque creía que con el tiempo lo sería [6].

¿Qué demostró Coase sobre los faros?

«The Lighthouse in Economics», publicado en octubre de 1974 en el Journal of Law and Economics (vol. 17, pp. 357-376), revisa el ejemplo favorito de los manuales para un servicio que solo el Estado podría prestar. Con la historia del sistema británico, Coase mostró que hasta 1842 muchos faros de Inglaterra los construyeron, financiaron y poseyeron particulares que cobraban peajes a los barcos [13, pp. 357-358, 364-367, 375].

El ejemplo tenía pedigrí. John Stuart Mill escribió que construir y mantener faros era «un oficio propio del gobierno», porque no se podía cobrar un peaje a los barcos cada vez que usaban la luz; Henry Sidgwick y Pigou retomaron el caso, y Paul Samuelson lo añadió en una nota de su manual como otro servicio del Estado, porque los fareros «no pueden salir a cobrarles a los capitanes» (traducción propia) [13, pp. 357-358].

Coase fue a los documentos. Trinity House, una corporación que al parecer surgió de un gremio medieval de marinos, recibió cédula real en 1514 [13, p. 362]. En los siglos siguientes, armadores y fletadores podían pedir a la Corona que autorizara a un particular a construir un faro y cobrar un peaje fijado a los barcos que se beneficiaran de él; más tarde ese derecho lo otorgaron leyes del Parlamento [13, pp. 364, 375]. Los peajes los recaudaban en los puertos agentes que podían ser particulares, pero que casi siempre eran funcionarios de aduanas, y variaban según el faro y el tamaño del barco [13, pp. 364-365].

AñoTotal de farosQué dice Coase de su origen o gestión
182046Trinity House operaba 24, pero solo 11 los había construido ella; 34 los habían construido particulares [13, pp. 366-367]
183456 (Inglaterra y Gales, sin faros flotantes)Trinity House operaba 42; los otros 14 los operaban particulares y organizaciones [13, pp. 366-367]
1836—Una ley del Parlamento puso todos los faros de Inglaterra bajo Trinity House y la facultó para comprar los privados [13, p. 367]
1842—Terminadas las compras, ya no quedaban faros privados en Inglaterra, salvo las «luces locales» [13, p. 367]

Fuente: Coase (1974), con datos del informe del Comité Selecto sobre Faros de la Cámara de los Comunes (1834) que cita en las pp. 366-367. De los 24 faros que Trinity House operaba en 1820, 12 los había recibido al vencer un arriendo y uno lo había tomado del Consejo de Chester en 1816; por eso 11 más 34 no suman 46.

La conclusión es más estrecha de lo que suele repetirse. Coase escribió que el papel del gobierno se había limitado a establecer y hacer cumplir los derechos de propiedad sobre el faro, derechos que solo eran inusuales porque fijaban el precio que se podía cobrar [13, p. 375]. Y cerró así: «los economistas no deberían usar el faro como ejemplo de un servicio que solo podría prestar el Estado» (traducción propia) [13, p. 376]. En el párrafo siguiente advirtió que el artículo no pretendía resolver cómo debía organizarse y financiarse el servicio de faros [13, p. 376].

La lectura no quedó sin réplica. La economista Elodie Bertrand volvió en 2006 a los casos históricos con el método del propio Coase para discutir su conclusión de que en Inglaterra había existido un sistema de faros de financiación privada relativamente eficiente, y reexaminó los papeles respectivos de la iniciativa privada y del gobierno [14]. Qué hace público a un bien y por qué excluir a quien no paga es tan difícil se explica en bienes públicos.

¿Por qué ganó Ronald Coase el Premio Nobel de Economía?

Ronald Coase ganó sin compartir el Premio de Ciencias Económicas de 1991 «por su descubrimiento y clarificación del significado de los costos de transacción y de los derechos de propiedad para la estructura institucional y el funcionamiento de la economía» (traducción propia) [4][9]. La Real Academia Sueca de Ciencias lo anunció el 15 de octubre de 1991, cuando Coase tenía 80 años y era profesor de la Universidad de Chicago [9][4].

El premio se apoyó en los dos artículos, publicados 54 y 31 años antes [6][9]. Del de 1937, el comunicado destacó que, si los costos de transacción fueran cero, no surgirían empresas; del de 1960, el análisis en términos de derechos sobre los bienes, que se reasignan por contrato si conviene a las partes y los costos de transacción no lo impiden [9].

La Academia reconoció también la demora. Su enfoque tardó mucho en arraigar, y cuando el avance llegó, en los años setenta y ochenta, fue «tanto más enfático» (traducción propia) [9]. Coase lo dijo a su manera en su conferencia Nobel: es una experiencia extraña que a uno lo elogien en sus ochenta por un trabajo que hizo en sus veinte [6].

¿Qué obras escribió Ronald Coase?

Las obras centrales de Ronald Coase son dos artículos de revista, de 1937 y 1960; alrededor están sus estudios de la radiodifusión, del espectro y de los faros, y un último libro sobre China [2][5][9].

AñoObraQué plantea
1937«The Nature of the Firm», Economica 4(16), pp. 386-405 [7]Las empresas existen porque usar el mecanismo de precios cuesta
1950British Broadcasting: A Study in Monopoly [2]Su estudio de la radiodifusión británica
1959«The Federal Communications Commission», Journal of Law and Economics 2, pp. 1-40 [15][2]Asignar el espectro por precios, al mejor postor, y definir qué derechos compra el ganador
1960«The Problem of Social Cost», Journal of Law and Economics 3, pp. 1-44 [11]El daño es recíproco; con costos de transacción positivos, la asignación de derechos importa
1972«Industrial Organization: A Proposal for Research», NBER [10]Pide más trabajo empírico sobre la organización de la industria [6][10]
1974«The Lighthouse in Economics», Journal of Law and Economics 17, pp. 357-376 [13]Los faros ingleses de propiedad privada contradicen el ejemplo de los manuales
1991«The Institutional Structure of Production», conferencia Nobel [6]Balance de su obra y llamado a estudiar un mundo con costos de transacción positivos
2000«The Acquisition of Fisher Body by General Motors», Journal of Law and Economics 43 [16]Sostiene que el relato de la retención de General Motors por Fisher Body es incorrecto en los hechos
2012How China Became Capitalist, con Ning Wang [17][5]Su último libro, publicado a los 101 años

Fuentes: las referencias de cada fila. El debate de Fisher Body se cuenta en la ficha de Oliver Williamson.

¿Cuál es el legado de Ronald Coase?

El legado de Ronald Coase es una pregunta de método: antes de recomendar una política, comparar instituciones reales con sus costos, no un mercado imperfecto con un Estado ideal [6][11, pp. 43-44]. De ahí salieron el derecho y economía como disciplina, la nueva economía institucional y una manera de ver la empresa como una alternativa al mercado [2][6][9][18].

Fundó con Douglass North la Sociedad Internacional para la Nueva Economía Institucional, cuya primera reunión se celebró en 1997 en St. Louis [18]. La Facultad de Derecho de Chicago lleva su nombre en el Instituto Coase-Sandor de Derecho y Economía [5].

Su relación con la llamada Escuela de Chicago fue más incómoda de lo que sugiere su dirección postal. El historiador Steven Medema revisó sus papeles personales: cuando un artículo de 1962 lo contó entre los economistas de esa escuela, Coase redactó una respuesta que nunca publicó, en la que negaba que la escuela existiera, defendía algunos aspectos de su enfoque y trataba de separarse de ella [19].

En su conferencia Nobel Coase miró hacia Europa del Este: a los países excomunistas se les aconsejaba pasar a una economía de mercado, pero sin las instituciones apropiadas, advirtió, no es posible una economía de mercado de alguna importancia [6].

Cierro con un juicio que es mío, no de las fuentes. Lo más valioso de Coase no es el teorema que Stigler le puso de nombre, sino el hábito de ir a los expedientes: morteros de confitero, peajes de faro, contratos de suministro. América Latina se beneficiaría de ese hábito más que de cualquier fórmula, porque aquí la discusión sobre Estado o mercado suele darse sin mirar cuánto cuesta, en la práctica, hacer cumplir cada alternativa.

La subasta del 5G de 2023 resolvió la primera mitad de la propuesta de 1959: a quién adjudicar el espectro. La otra mitad sigue abierta para cualquier regulador de la región: qué derechos compró exactamente quien pagó, y cuánto cuesta hacerlos valer. La lectura latinoamericana de los derechos de propiedad tiene además su propia ficha en el sitio, la de Hernando de Soto.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es famoso Ronald Coase?

Por hacer visible un costo que la teoría daba por nulo: el de ponerse de acuerdo. Con esa idea explicó por qué hay empresas y por qué las reglas jurídicas pesan en la economía. Ganó el Nobel de 1991 y dio pie a una disciplina entera, el derecho y economía.

¿Quién le puso el nombre al teorema de Coase?

George Stigler, que lo formuló a partir del artículo de 1960. A Coase el rótulo le incomodaba: en su conferencia Nobel lo llamó «infame» y lo trató como un paso intermedio, porque lo que le interesaba era el mundo en que negociar sí cuesta.

¿Ronald Coase era de la Escuela de Chicago?

Trabajó en Chicago desde 1964 y su obra se asocia con esa universidad, pero él mismo marcó distancia. Según el historiador Steven Medema, que revisó sus papeles inéditos, Coase llegó a calificar de absurda la idea misma de una Escuela de Chicago.

¿Los faros ingleses eran de verdad privados?

Los construían y explotaban particulares, pero con un permiso de la Corona o una ley que les daba el derecho de cobrar un peaje de precio fijado. Qué peso tuvo ese respaldo estatal es parte de lo que reexaminan críticos como Elodie Bertrand.

¿Dónde se pueden leer los textos de Coase?

Su autobiografía y su conferencia Nobel están gratis en el sitio de la Fundación Nobel y son la mejor entrada. Los artículos de 1937, 1960 y 1974 están en sus revistas mediante el DOI; el de 1960 es largo, pero se lee casi como un expediente judicial.

Referencias

  1. Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia (MinTIC). «5G es una realidad para el país»: ministro Mauricio Lizcano, 20 de diciembre de 2023 — «En la subasta se recaudaron $1,37 billones para la banda 5G»; «A cada uno de los cuatro participantes habilitados le fue asignado un bloque de 80 MHz»; «luego de nueve rondas de ofertas por parte de los proponentes, se adjudicaron los cuatro bloques de 80 Mhz en la banda de 3.500, por un valor de $1,37 billones»; Unión Temporal Tigo-Movistar, $318.306 millones; WOM, $318.340 millones; Telecall, $318.333 millones; Claro, $411.384 millones (la suma de los cuatro, 1.366.363 millones, cuadra con los 1,37 billones); «El bloque con la oferta más alta alcanzó un incremento de 29,2% con respecto al valor de reserva». MinTIC: resultados de la subasta 5G de 2023 — Consultada: 2026-09-29.
  2. Coase, Ronald H. Biographical (Les Prix Nobel 1991, ed. Tore Frängsmyr, Fundación Nobel, 1992; con nota de fallecimiento) — nacimiento el 29 de diciembre de 1910 en Willesden; padre telegrafista del Post Office; «Both my parents had left school at the age of 12»; «they had no interest in academic scholarship»; tras la guerra, «my research on public utilities, particularly the Post Office and broadcasting»; «I was an only child»; «a weakness in my legs, which necessitated, or was thought to necessitate, the wearing of irons on my legs» y «the school for physical defectives run by the local council»; historia sin latín, química y matemáticas «not to my taste», comercio; LSE en octubre de 1929; Arnold Plant, «Professor of Commerce» en 1930, su seminario «only five months before the final examinations» y la «invisible hand»; beca Sir Ernest Cassel, 1931-32 en Estados Unidos «mainly by visiting factories and businesses», «why industries were organized in different ways»; Dundee en octubre de 1932; «a reluctance to rush into print»; Dundee 1932-1934, Liverpool 1934-1935, LSE desde 1935; Forestry Commission y Central Statistical Office; regreso a la LSE en 1946; nueve meses de 1948 con una beca Rockefeller; British Broadcasting: A Study in Monopoly (1950); Buffalo en 1951; «in 1959, after a year at the Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences, I joined the economics department of the University of Virginia»; el artículo de 1959 «suggested that it would be better if use of the spectrum was determined by the pricing system and was awarded to the highest bidder. This raised the question of what rights would be acquired by the successful bidder»; «Part of my argument was considered to be erroneous by a number of economists at the University of Chicago», la reunión «one evening at Aaron Director’s home», «I persuaded these economists that I was right»; «This article, which appeared early in 1961 […] was an instant success»; «probably the most widely cited article in the whole of the modern economic literature»; «it is probable that The Problem of Social Cost would never have been written»; Chicago y la dirección del Journal of Law and Economics de 1964 a 1982, «a major factor in creating the new subject, “law and economics”». NobelPrize.org: Ronald H. Coase, Biographical — Consultada: 2026-09-29.
  3. Hazlett, Thomas W. Assigning Property Rights to Radio Spectrum Users: Why Did FCC License Auctions Take 67 Years? — documento de trabajo del Columbia Institute for Tele-Information, Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, 28 de marzo de 1995: epígrafe de Coase (1993, pp. 248-249): «The first time this was proposed, at any rate in print, was by a student author, Leo Herzel, in an article in the University of Chicago Law Review in 1951»; «Since Leo Herzel (1951) and Ronald Coase (1959) argued for auctioning off FCC licenses in lieu of awarding them according to “public interest” criteria»; «not until 1993 did the U.S. Congress grant the Federal Communications Commission authority to assign operating licenses […] via competitive bidding»; «the United States has auctioned FCC licenses since July 1994». Universidad de Columbia: Hazlett, Why Did FCC License Auctions Take 67 Years? (PDF) — Consultada: 2026-09-29.
  4. Nobel Prize Outreach. Ronald H. Coase. Facts — «Born: 29 December 1910, Willesden, United Kingdom»; «Died: 2 September 2013, Chicago, IL, USA»; afiliación en el momento del premio: University of Chicago; motivación «for his discovery and clarification of the significance of transaction costs and property rights for the institutional structure and functioning of the economy»; «Prize share: 1/1»; «In 1937, he married Marion Ruth Hartung». NobelPrize.org: Ronald H. Coase, Facts — Consultada: 2026-09-29.
  5. Galer, Sarah, y Jeremy Manier (University of Chicago News Office). Ronald H. Coase, Founding Scholar in Law and Economics, 1910-2013 — Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago, 2 de septiembre de 2013: murió «at the age of 102 on Sept. 2» en Chicago; «at the age of 101, he published his final book, How China Became Capitalist, co-authored with former student Ning Wang»; el Coase-Sandor Institute for Law and Economics; en el video de 2009 por su centenario, sorpresa de que se citara tanto lo que era «little more than an undergraduate essay»; cita de las memorias de Stigler de 1988: «We strongly objected to this heresy. Milton Friedman […] did most of the talking, as usual», la votación que termina «to 21 for Coase» y «What an exhilarating event!». Universidad de Chicago: obituario de Ronald H. Coase — Consultada: 2026-09-29.
  6. Coase, Ronald H. The Institutional Structure of Production, conferencia en memoria de Alfred Nobel, 9 de diciembre de 1991 — Plant y la competencia que haría «all the co-ordination necessary»; «And yet we had a factor of production, management, whose function was to co-ordinate»; Lenin y la economía rusa «as one big factory»; «I found the answer by the summer of 1932. It was to realise that there were costs of using the pricing mechanism»; «These costs have come to be known as transaction costs»; la conferencia de Dundee «at the beginning of October, 1932», «I was then twenty-one years of age»; «it is a strange experience to be praised in my eighties for work I did in my twenties»; el diagnóstico de Williamson, la tesis no hecha «”operational”» y la falta de los factores que determinan la elección, «I think this is correct»; The Problem of Social Cost «published some 30 years ago», su influencia en el derecho «immense» y en la economía no; «I thought that I was exposing the weaknesses of Pigou’s analysis […] and that was all»; «This is the infamous Coase Theorem, named and formulated by Stigler, although it is based on work of mine»; «a stepping stone on the way to an analysis of an economy with positive transaction costs»; Europa del Este, «without the appropriate institutions no market economy of any significance is possible». NobelPrize.org: Coase, The Institutional Structure of Production — Consultada: 2026-09-29.
  7. Coase, R. H. «The Nature of the Firm» — Economica, nueva serie, vol. 4, núm. 16, noviembre de 1937, pp. 386-405 (leído en una copia de JSTOR y en el escaneo depositado en Internet Archive): p. 388, la cita de D. H. Robertson, «islands of conscious power in this ocean of unconscious co-operation like lumps of butter coagulating in a pail of buttermilk»; p. 390, «Our task is to attempt to discover why a firm emerges at all in a specialised exchange economy», «The main reason why it is profitable to establish a firm would seem to be that there is a cost of using the price mechanism», «discovering what the relevant prices are»; pp. 390-391, «The costs of negotiating and concluding a separate contract for each exchange transaction which takes place on a market must also be taken into account»; p. 391, «For this series of contracts is substituted one», el factor que, «for a certain remuneration (which may be fixed or fluctuating)», acepta «to obey the directions of an entrepreneur within certain limits», «The essence of the contract is that it should only state the limits to the powers of the entrepreneur» y la nota «This would be voluntary slavery»; p. 394, «Why is not all production carried on by one big firm? There would appear to be certain possible explanations», los rendimientos decrecientes de la función empresarial y el empresario que «fails to place the factors of production in the uses where their value is greatest, that is, fails to make the best use of the factors of production» (pp. 394-395); p. 395, el precio de oferta de los factores que sube porque «the “other advantages” of a small firm are greater than those of a large firm»; pp. 394-395, «marketing costs»; p. 395, «a firm will tend to expand until the costs of organising an extra transaction within the firm become equal to the costs of carrying out the same transaction by means of an exchange on the open market or the costs of organising in another firm»; p. 397, «Changes like the telephone and the telegraph which tend to reduce the cost of organising spatially will tend to increase the size of the firm»; pp. 403-404, la figura de «master and servant» y «Our definition is, therefore, realistic». DOI: Coase, The Nature of the Firm (1937) — Consultada: 2026-09-29.
  8. Werin, Lars (Real Academia Sueca de Ciencias). Presentation Speech, ceremonia del Premio de Ciencias Económicas de 1991 (traducción del sueco publicada por la Fundación Nobel) — «He wrote an essay with the perhaps untactically pretentious title The Nature of the Firm. He provided a strong and productive answer to the last question, why firms exist, although hardly anyone bothered to listen»; el avance de sus ideas «not until the 1970s and 1980s». NobelPrize.org: discurso de presentación del premio de economía 1991 — Consultada: 2026-09-29.
  9. Real Academia Sueca de Ciencias. Press release, 15 de octubre de 1991 — premio al «Professor Ronald Coase, University of Chicago, USA, for his discovery and clarification of the significance of transaction costs and property rights for the institutional structure and functioning of the economy»; «It took a long time for his approach to gain a foothold. When the breakthrough finally occurred during the 1970s and 1980s, it was all the more emphatic»; en The Nature of the Firm, las preguntas «why are there organizations of the type represented by firms and why is each firm of a certain size?» e «If transaction costs were zero, no firms would arise. All allocation would take place through simple contracts between individuals»; los derechos de propiedad y la reasignación por contrato «if it is to the mutual advantage of the parties and not prevented by transaction costs»; «Somewhat paradoxically, circumstances have ordained that it is the preceding conclusion about the consequences of overlooking transaction costs which has come to be called the “Coase Theorem”». NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 1991 — Consultada: 2026-09-29.
  10. Coase, R. H. «Industrial Organization: A Proposal for Research», en Victor R. Fuchs (ed.), Policy Issues and Research Opportunities in Industrial Organization, NBER, 1972, pp. 59-73 — pp. 62-63: «It was this situation which led me to write, in the early 1930’s, my paper, “The Nature of the Firm”—an article much cited and little used». NBER: Coase, Industrial Organization: A Proposal for Research (PDF) — Consultada: 2026-09-29.
  11. Coase, R. H. «The Problem of Social Cost» — Journal of Law and Economics, vol. 3, octubre de 1960, pp. 1-44 (leído en una copia de JSTOR alojada por la Universidad de California en Irvine): p. 1, la fábrica cuyo humo daña a los vecinos, la divergencia entre producto privado y social en la tradición de Pigou y las tres salidas habituales (responsabilidad, impuesto «varying with the amount of smoke produced», exclusión de los distritos residenciales); p. 2, «not necessarily, or even usually, desirable»; «The question is commonly thought of as one in which A inflicts harm on B and what has to be decided is: how should we restrain A? But this is wrong. We are dealing with a problem of a reciprocal nature»; «The real question that has to be decided is: should A be allowed to harm B or should B be allowed to harm A? The problem is to avoid the more serious harm»; p. 8, Sturges v. Bridgman, el confitero de Wigmore Street, los morteros «for more than 60 years and the other for more than 26 years», el médico que construyó el consultorio «eight years after he had first occupied the premises»; «without the establishment of this initial delimitation of rights there can be no market transactions», «the ultimate result (which maximises the value of production) is independent of the legal position if the pricing system is assumed to work without cost»; pp. 10-11, Cooke v. Forbes y Bryant v. Lefever («In 1876 the defendants took down their house»); p. 15, «This is, of course, a very unrealistic assumption. In order to carry out a market transaction it is necessary to discover who it is that one wishes to deal with […]. These operations are often extremely costly»; p. 43, la comparación entre «a state of laissez faire and some kind of ideal world» que «inevitably leads to a looseness of thought»; p. 44, «we have to take into account the costs involved in operating the various social arrangements (whether it be the working of a market or of a government department), as well as the costs involved in moving to a new system». DOI: Coase, The Problem of Social Cost (1960) — Consultada: 2026-09-29.
  12. University of Chicago Law School. Chicago and Law and Economics: A History, 11 de octubre de 2011 — la cena en casa de Aaron Director con Milton Friedman y George Stigler; cita de las memorias de Stigler: «We strongly objected to this heresy. Milton Friedman did most of the talking, as usual. He also did much of the thinking, as usual. In the course of two hours of argument the vote went from twenty against and one for Coase to twenty-one for Coase. What an exhilarating event!». Universidad de Chicago: Chicago and Law and Economics, A History — Consultada: 2026-09-29.
  13. Coase, R. H. «The Lighthouse in Economics» — Journal of Law and Economics, vol. 17, núm. 2, octubre de 1974, pp. 357-376 (leído en una transcripción del texto de la revista con su paginación): pp. 357-358, Mill («it is a proper office of government to build and maintain lighthouses […] since it is impossible that the ships at sea which are benefited by a lighthouse, should be made to pay a toll on the occasion of its use»), Sidgwick, Pigou y Samuelson, que en una nota de su Economics añade «Here is a later example of government service: lighthouses», porque «lighthouse keepers cannot reach out to collect fees from skippers»; p. 362, Trinity House, «It seems to have evolved out of a medieval seamen’s guild», petición a Enrique VIII en 1513 y «letters patent were granted in 1514»; p. 364, «Later, the right to operate a lighthouse and to levy tolls was granted to individuals by Acts of Parliament. The tolls were collected at the ports by agents (who might act for several lighthouses), who might be private individuals but were commonly customs officials»; pp. 364-365, el peaje «varying with the size of the vessel, for each lighthouse passed»; p. 366, el informe de 1834: en Inglaterra y Gales, 42 faros de Trinity House y 14 en manos de particulares y organizaciones, 56 en total; pp. 366-367, en 1820 Trinity House operaba 24, de los cuales 12 adquiridos al vencer un arriendo y uno tomado del Consejo de Chester en 1816, «so that only 11 out of the 46 lighthouses in existence in 1820 had been originally built by Trinity House while 34 had been built by private individuals»; p. 367, la ley de 1836 y «This was accomplished by 1842, after which date there were no longer any privately owned lighthouses, apart from “local lights,” in England»; p. 375, «shipowners and shippers could petition the Crown to allow a private individual to construct a lighthouse and to levy a (specified) toll», «The role of the government was limited to the establishment and enforcement of property rights in the lighthouse», «The property rights were unusual only in that they stipulated the price that could be charged»; p. 376, «We may conclude that economists should not use the lighthouse as an example of a service which could only be provided by the government. But this paper is not intended to settle the question of how lighthouse service ought to be organised and financed». DOI: Coase, The Lighthouse in Economics (1974) — Consultada: 2026-09-29.
  14. Bertrand, Elodie. «The Coasean analysis of lighthouse financing: myths and realities» — Cambridge Journal of Economics, vol. 30, núm. 3, 2006, pp. 389-402 (resumen de la autora): Coase concluyó que en Inglaterra existió «a relatively efficient privately financed lighthouse system»; «The purpose of this paper is to challenge his conclusion»; con el método de Coase (estudios de caso históricos), «we attempt to re-examine the respective roles and efficiencies of private initiative and government». IDEAS (RePEc): Bertrand, The Coasean analysis of lighthouse financing (2006) — Consultada: 2026-09-29.
  15. Coase, R. H. «The Federal Communications Commission» — Journal of Law and Economics, vol. 2, octubre de 1959, pp. 1-40 — registro bibliográfico (DOI verificado en Crossref); el contenido se resume con la autobiografía del autor [2]. DOI: Coase, The Federal Communications Commission (1959) — Consultada: 2026-09-29.
  16. Coase, Ronald H. «The Acquisition of Fisher Body by General Motors» — Journal of Law and Economics, vol. 43, núm. 1, 2000, pp. 15-31 (resumen del autor): «It is commonly said that in 1926 General Motors was led to acquire its supplier of automobile bodies, Fisher Body, because Fisher Body held up General Motors»; «This tale is factually incorrect»; «There is no evidence that a holdup occurred». EconPapers (RePEc): Coase, The Acquisition of Fisher Body (2000) — Consultada: 2026-09-29.
  17. Coase, Ronald, y Ning Wang. How China Became Capitalist — Palgrave Macmillan, Londres, 2012 — registro bibliográfico (DOI verificado en Crossref). DOI: Coase y Wang, How China Became Capitalist (2012) — Consultada: 2026-09-29.
  18. North, Douglass C. Biographical (Les Prix Nobel 1993, con adenda de 2005) — «One result of these interests has been to establish jointly with Ronald Coase, who won the Nobel Prize in 1991, the International Society for the New Institutional Economics. Its first meeting was held in 1997 here in St. Louis». NobelPrize.org: Douglass C. North, Biographical — Consultada: 2026-09-29.
  19. Medema, Steven G. «Embracing at arm’s length: Ronald Coase’s uneasy relationship with the Chicago school» — Oxford Economic Papers, vol. 72, núm. 4, 2020, pp. 1072-1090 (leído en la copia de la Universidad de Duke): los papeles personales de Coase en la Biblioteca Regenstein; sus comentarios sobre la Escuela de Chicago «began already in the early 1960s, prior to his appointment at Chicago» y revelan «a measure of kinship and significant differences of viewpoint, particularly as respects economic method»; «That Coase did not see a strong affinity between himself and the economists at Chicago was evident already in his response to a suggestion, made before he arrived at Chicago in 1964, that he was, in fact, a member of the Chicago school»; el artículo de H. Laurence Miller de 1962 en el Journal of Political Economy y el borrador de respuesta de Coase, «never published but which finds him at once denying the existence of a Chicago school, defending certain aspects of the Chicago approach, and attempting to separate himself from Chicago»; «Coase considered ‘absurd’ the entire notion of a Chicago school of economics». DOI: Medema, Embracing at arm’s length (2020) — Consultada: 2026-09-29.
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  • Pregunta que responde: ¿Quién fue Ronald Coase y qué dicen sus artículos de 1937, 1960 y 1974 leídos como obra?
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  • Criterios de inclusión: textos primarios de Coase, Fundación Nobel, Universidad de Chicago, NBER, historiadores con DOI y MinTIC; cero enciclopedias
  • Fecha de corte de los datos: 2026-09-29
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