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Daron Acemoglu: instituciones, Nobel 2024 y el futuro del trabajo

Daron Acemoglu, nacido en Estambul en 1967 y profesor del MIT, comparte el Nobel de Economía 2024 con Simon Johnson y James A. Robinson por estudiar cómo se forman las instituciones y cómo afectan la prosperidad. Su tesis: las reglas inclusivas o extractivas, más que el clima o la cultura, explican por qué unos países son ricos.

Por Jhon Mosquera17 sep 202614 min de lectura

Última actualización: 2026-09-17

Contenido de esta página

Hay una frase sobre Bogotá enterrada en la sección de datos del artículo que Daron Acemoglu publicó en 2001 con Simon Johnson y James A. Robinson. Dice que en las zonas de altura, donde podían montarse estaciones sanitarias de montaña —las hill stations— como Bogotá, en Colombia, las tasas de mortalidad solían ser más bajas que en las costas húmedas [1]. Es una observación epidemiológica sobre tropas europeas del siglo XIX, y ocupa apenas dos renglones.

Está ahí porque de ella cuelga una estimación sobre cuánto pesan las instituciones en el ingreso de un país.

Ese salto —de cuántos soldados europeos morían en una guarnición hacia 1830 al producto por habitante de 1995— es a la vez la mayor audacia intelectual de Acemoglu y el flanco por donde más lo han golpeado sus colegas. Esta página lo arma completo: la vida, la obra conjunta con James A. Robinson y Simon Johnson, el premio de 2024 y el trabajo más reciente sobre automatización, que es donde su argumento se pone incómodo para el presente.

Escritorio de archivo con un registro decimonónico de mortalidad, un mapa colonial y una lupa, la evidencia histórica detrás de la teoría institucional de Daron Acemoglu

¿Quién es Daron Acemoglu y por qué ganó el Nobel de Economía?

Daron Acemoglu nació en Estambul el 3 de septiembre de 1967 y es Institute Professor del MIT desde 2019 [2][3]. El 14 de octubre de 2024 la Real Academia Sueca de Ciencias le otorgó el Premio en Ciencias Económicas junto a Simon Johnson y James A. Robinson «por estudios sobre cómo se forman las instituciones y cómo afectan la prosperidad». Los tres se repartieron por partes iguales —un tercio cada uno— los 11 millones de coronas suecas del galardón [4][5].

La formación explica bastante del personaje. Hizo su pregrado en la University of York, donde se graduó en junio de 1989 y ese mismo año recibió el Adam Smith Memorial Prize de la universidad; después pasó a la London School of Economics, con una maestría en econometría y economía matemática en junio de 1990 y el doctorado en noviembre de 1992 [2]. Su tesis se tituló Essays in Microfoundations of Macroeconomics: Contracts and Economic Performance [2]: nada de historia colonial todavía, sino contratos y microfundamentos. Dio clases un año en la LSE y entró al MIT en 1993, donde llegó a profesor titular en 2000, unos ocho años después de defender el doctorado en noviembre de 1992 (su currículum registra el año del ascenso, no el mes) [2]. En 2005 recibió la John Bates Clark Medal, que la American Economic Association entrega al economista menor de cuarenta años con mayor contribución al campo [2][3].

Al anunciar el premio, Jakob Svensson, presidente del Comité del Premio en Ciencias Económicas, resumió por qué importa: «Reducir las enormes diferencias de ingreso entre países es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo» (comunicado de la Real Academia Sueca de Ciencias, 14 de octubre de 2024; traducción propia) [4].

Simon Johnson, también del MIT, y James A. Robinson, de la Universidad de Chicago, son los otros dos laureados [4]. La trayectoria propia de Robinson —su formación, sus trabajos sobre África y sobre Colombia— tiene página aparte en este silo; aquí se cuenta la obra conjunta, que es donde se cruzan. Y el contexto de la escuela a la que se lo suele adscribir está en el hub de los institucionalistas, dentro del mapa de economistas del sitio.

¿Qué dice Por qué fracasan los países sobre instituciones inclusivas y extractivas?

Por qué fracasan los países (Why Nations Fail, Crown Publishers, marzo de 2012), escrito con James A. Robinson, distingue dos familias de reglas [2]. Las instituciones inclusivas reparten derechos y oportunidades de manera amplia; las extractivas concentran los beneficios en una élite local a costa del resto, con elecciones inexistentes o vacías y derechos políticos muy limitados [6]. La prosperidad de largo plazo, sostienen, sigue a las primeras.

El caso que popularizó el libro es una ciudad partida por una reja. Al norte queda Nogales, Arizona; al sur, Nogales, Sonora. Están en el mismo lugar geográfico, así que el clima es idéntico; las poblaciones comparten antepasados, porque el lado norte fue territorio mexicano; comen parecido y oyen más o menos la misma música [6]. Y sin embargo, los residentes del sur son en general bastante más pobres que los del norte, con crimen organizado que vuelve riesgoso abrir y sostener una empresa [6]. Si el clima y la cultura son los mismos y el resultado no lo es, la explicación hay que buscarla en otra parte: en el sistema económico y político bajo el que vive cada mitad.

Para un lector latinoamericano el ejemplo pega distinto que para uno europeo. La reja de Nogales es nuestra frontera, no una metáfora lejana.

Instituciones inclusivasInstituciones extractivas
A quién beneficianA la población amplia, a largo plazo [6]A una élite local, a costa del resto [6]
Derechos políticosElecciones que permiten reemplazar gobernantes [6]Inexistentes o muy limitados [6]
Derechos de propiedadSeguros: quien invierte espera quedarse con el fruto [6]Inseguros; el riesgo de expropiación es la regla [6]
Efecto sobre el crecimientoSostiene el crecimiento de largo plazo [4]Sociedades con instituciones que explotan a la población no generan crecimiento [4]
Ejemplo del libroNogales, Arizona [6]Nogales, Sonora [6]

El cuadro no es una etiqueta que se le pegue entera a un país. Ninguna economía real es cien por ciento una cosa o la otra, y las condiciones institucionales que necesita un mercado para funcionar se detallan en la página sobre economía de mercado.

¿Cómo midió Acemoglu el efecto de las instituciones? La mortalidad de los colonos

El artículo The Colonial Origins of Comparative Development, publicado con Simon Johnson y James A. Robinson en la American Economic Review en diciembre de 2001, resolvió un problema viejo: las buenas instituciones y el ingreso alto van juntos, pero no se sabe cuál causa cuál. La salida fue buscar algo que afectara a las instituciones coloniales sin afectar el ingreso de hoy por ninguna otra vía, y ese algo fue la mortalidad que enfrentaban los europeos al llegar [7].

El razonamiento, en cadena: donde los europeos morían en masa no se asentaron, y donde no se asentaron montaron instituciones de extracción; esas instituciones sobrevivieron a la independencia y siguen ahí [7].

Ahora bien, las magnitudes hay que declararlas, porque este argumento cruza dos mediciones muy distintas y disimularlo sería tramposo. La variable instrumental son tasas de mortalidad de soldados europeos expresadas en muertes anualizadas por cada 1.000 efectivos medios —el indicador cuenta las muertes entre 1.000 soldados reponiendo cada baja con un hombre nuevo—, tomadas de los trabajos de Philip Curtin, que cubren sobre todo tropas europeas entre 1817 y 1848 [1]. Para Suramérica no había registros militares fiables, así que los autores usaron estimaciones construidas a partir de los archivos vaticanos sobre la mortalidad de obispos en América Latina entre 1604 y 1876 [1]. La variable que explican es el logaritmo del PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo de 1995, con datos del Banco Mundial, y las instituciones se miden con un índice de protección frente a la expropiación promediado entre 1985 y 1995, sobre 64 países [1].

Dicho sin eufemismos: una tasa por mil de mediados del siglo XIX y un producto por habitante de 1995 no son la misma medición, ni de lejos. La primera no “explica” la segunda por comparación directa, sino que se usa como palanca estadística para aislar una parte del efecto institucional. Todo el debate posterior gira alrededor de si esa palanca aguanta.

Esquema de la cadena causal del artículo de 2001 de Acemoglu, Johnson y Robinson: de la mortalidad de los colonos europeos al ingreso por habitante, con la mortalidad usada como variable instrumental

El resultado que más ruido hizo está en el resumen del propio artículo: «Una vez controlado el efecto de las instituciones, los países de África o los más cercanos al ecuador no tienen ingresos más bajos» (Acemoglu, Johnson y Robinson, The Colonial Origins of Comparative Development, American Economic Review, 2001; traducción propia del original «Once the effect of institutions is controlled for, countries in Africa or those closer to the equator do not have lower incomes») [7]. Es un golpe directo al determinismo geográfico: la latitud correlaciona con la pobreza, sí, pero según los autores lo hace a través de las instituciones, no por encima de ellas.

Aquí vuelve Bogotá. La altura reducía el riesgo de infección, de modo que en las zonas altas donde podían establecerse estaciones sanitarias de montaña las tasas de mortalidad eran típicamente más bajas que en las costas húmedas [1]. Ese tipo de detalle es el que alimenta la base de datos: no es color local, es el dato.

¿Qué le critican al instrumento de la mortalidad de los colonos?

La crítica más seria la publicó David Y. Albouy en la misma American Economic Review en 2012. Su cuestionamiento es preciso: de los 64 países de la muestra, 36 reciben tasas de mortalidad asignadas desde otros países, a veces con evidencia equivocada o contradictoria, y se combinan tasas no comparables —de trabajadores, de obispos y de soldados, muchas veces en campaña— de una manera que favorece la hipótesis; corregidos esos problemas, dice Albouy, la relación pierde robustez y las estimaciones instrumentales se vuelven poco fiables [8].

El alcance de esa crítica hay que fijarlo, porque suele exagerarse. Albouy discute la calidad y la comparabilidad de los datos de mortalidad y la robustez de esa estimación concreta. No refuta la literatura institucional en bloque ni demuestra que las instituciones no importen.

Acemoglu, Johnson y Robinson respondieron en el mismo número: sostienen que Albouy descarta todos los datos de América Latina y buena parte de los de África —casi el 60 % de la muestra— pese a que existe información sobre mortalidad europea en esos lugares durante el período colonial, y que su variable de “campaña” está codificada de forma inconsistente [9]. El intercambio quedó abierto, como suele pasar. Mi lectura, y la marco como opinión: el episodio deja el instrumento de 2001 bastante más frágil de lo que sugiere su fama, y deja intacta la pregunta que abrió, que es lo que realmente heredó la profesión.

¿Por qué las élites no cambian las reglas si todos ganarían?

Porque no pueden prometer de forma creíble. Si las instituciones inclusivas generan beneficios de largo plazo para todos, la pregunta obvia es por qué una élite no las adopta sin más; la respuesta de los tres laureados es que, mientras el sistema político siga favoreciendo a esa élite, la población no tiene motivos para creerle sus promesas de reforma económica, y sin esa confianza no hay acuerdo posible [6]. A eso se le llama el problema de compromiso.

El mecanismo tiene una segunda mitad, menos citada y más interesante. La población de un país no democrático carece de poder formal, pero tiene un arma que la élite teme: son muchos. Cuando esa movilización se vuelve amenaza creíble —y, apunta la Academia, la amenaza puede ser mayor si la movilización es pacífica, porque así se suma más gente—, la élite enfrenta un dilema. Prometer reformas y quedarse no sirve, porque nadie le cree. Ceder el poder e instaurar democracia puede terminar siendo su única salida [6].

La Real Academia Sueca resume ese armazón en tres piezas: un conflicto por el reparto de recursos y del poder de decidir, una capacidad ocasional de las mayorías de movilizarse, y el problema de compromiso que hace que la entrega del poder sea la única alternativa [6]. El desarrollo formal de esas ideas está en el libro que Acemoglu escribió con Robinson, Economic Origins of Dictatorship and Democracy (Cambridge University Press, enero de 2006) [2]: el Comité del premio lo describe como un intento ambicioso de ofrecer lo que los propios autores llaman el primer análisis formal sistemático de la creación y consolidación de la democracia, construido sobre juegos dinámicos [15].

Dos aclaraciones de linderos, porque este barrio está poblado. La definición de las instituciones como reglas del juego y el aparato de los costos de transacción son de Douglass North, no de Acemoglu. Y la pregunta de por qué a un grupo grande le cuesta tanto actuar en su propio interés colectivo la trabajó Mancur Olson.

¿Qué dice Acemoglu sobre la automatización y la inteligencia artificial?

Que la tecnología no trae bienestar por sí sola: depende de qué se automatiza y de quién decide. Con Pascual Restrepo, Acemoglu construyó un marco que piensa la producción como un conjunto de tareas repartidas entre capital y trabajo. La automatización produce un efecto de desplazamiento, porque el capital sustituye al trabajo en tareas que este hacía; la creación de tareas nuevas produce un efecto de restitución, porque abre funciones donde el trabajo conserva ventaja comparativa [10].

Ese par de fuerzas es el corazón del argumento. En The Race Between Man and Machine, publicado en la American Economic Review en 2018, ambos autores lo formalizan. En la versión estática del modelo —con el capital fijo y la tecnología dada— «la automatización reduce el empleo y la participación del trabajo, y puede incluso reducir los salarios», mientras que la creación de tareas nuevas produce los efectos contrarios (traducción propia) [11]. El modelo completo endogeniza la acumulación de capital y la dirección de la investigación, y ahí la condición es el precio relativo del capital: si a largo plazo su alquiler resulta suficientemente bajo frente al salario, el equilibrio termina automatizando todas las tareas; si no, existe un sendero de crecimiento equilibrado estable, y en ese sendero los dos tipos de innovación avanzan a la par [11]. El avance conjunto describe el sendero; no es lo que lo produce. El problema no es la máquina: es el precio al que sale reemplazar.

Esquema del marco de tareas de Acemoglu y Restrepo: el efecto de desplazamiento de la automatización frente al efecto de restitución de las tareas nuevas

De ahí sale Power and Progress (PublicAffairs, mayo de 2023), escrito con Simon Johnson —el mismo colaurado del Nobel—, un recorrido de mil años sobre quién se queda con las ganancias del cambio técnico [2][12]. Dos ideas del libro se usan mucho y se traducen mal. La primera es la automatización “so-so”, la automatización mediocre: los quioscos de autopago que trasladan el trabajo al cliente sin mejorar la productividad, y que por eso desplazan empleo sin generar la torta que lo compensaría [13]. La segunda es el desplazamiento de foco desde la machine intelligence —que la máquina imite al humano— hacia la machine usefulness, la utilidad de la máquina para quien la usa [13]. El diagnóstico de los autores sobre la era digital es de una franqueza poco habitual: demasiado foco en automatizar, insuficiente en crear tareas nuevas [13].

Acemoglu ha coescrito sobre tareas con David Autor, y ahí hay que poner un lindero: la polarización del empleo por tareas y el llamado China shock son la línea propia de David Autor y se cuentan en su página. Lo que le corresponde a Acemoglu, y es lo que está arriba, es el marco de tareas y automatización con Restrepo y la pregunta política de Power and Progress: hacia dónde se dirige el cambio técnico y quién captura sus frutos.

Obras clave de Daron Acemoglu

Daron Acemoglu es autor de seis libros [3]. La tabla reúne los ocho títulos sobre los que se apoya esta página: tres artículos de revista —los dos que construyen la evidencia institucional y el que formaliza la automatización— y cinco libros, entre ellos un manual de posgrado y los tres que llevaron el argumento al gran público. El sexto libro, un manual introductorio escrito con David Laibson y John List en 2014, queda fuera de la tabla porque no toca este argumento [2]. Fechas, editoriales y coautorías salen de su propio currículum [2].

ObraAñoCoautoríaQué aporta
The Colonial Origins of Comparative Development (American Economic Review)2001Johnson y RobinsonEstima el efecto de las instituciones usando la mortalidad de colonos como instrumento [7]
Reversal of Fortune (Quarterly Journal of Economics)2002Johnson y RobinsonColonias que eran ricas hacia 1500 quedaron relativamente pobres [4][6]; ficha bibliográfica en [3]
Economic Origins of Dictatorship and Democracy (Cambridge University Press)2006RobinsonAnálisis formal de la creación y la consolidación de la democracia, con juegos dinámicos y costos de represión [15]; ficha en [2]
Introduction to Modern Economic Growth (Princeton University Press)2009—Manual de posgrado sobre crecimiento moderno [2]
Why Nations Fail (Crown Publishers)2012RobinsonDifunde la distinción entre instituciones inclusivas y extractivas [2]
The Race Between Man and Machine (American Economic Review)2018RestrepoFormaliza desplazamiento y creación de tareas frente a la automatización [11]
The Narrow Corridor (Penguin Press)2019RobinsonSitúa la libertad en el equilibrio entre Estado fuerte y sociedad fuerte [2]
Power and Progress (PublicAffairs)2023JohnsonMil años de disputa por la dirección y el reparto del cambio técnico [2]

Su CV registra además un libro anunciado para agosto de 2026, What Happened to Liberal Democracy? Remaking a Politics of Shared Prosperity, con Profile Books y Penguin Random House [2].

¿Qué le aporta Acemoglu a la lectura de Colombia y América Latina?

Un criterio, no un diagnóstico. El marco de Acemoglu no dice qué le pasa a Colombia; obliga a preguntar quién puede invertir, contratar y reclamar bajo las reglas vigentes, y quién queda fuera de ellas. Esa pregunta tiene aquí una respuesta medible.

Según el boletín técnico del DANE del 11 de septiembre de 2026, la proporción de población ocupada informal en el total nacional fue de 54,6 % en el trimestre móvil mayo-julio de 2026, frente a 55,0 % en el mismo trimestre de 2025 [14]. Léala con su ficha puesta: es una proporción sobre el total de ocupados del país, medida por la Gran Encuesta Integrada de Hogares con la definición de informalidad de la 17.ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo de la OIT, y expandida con las proyecciones de población del censo de 2018 [14]. No es una tasa de desempleo ni un índice de calidad institucional.

Y aquí toca una advertencia que el propio debate sobre el instrumento de 2001 enseña: esa cifra colombiana no prueba nada sobre la tesis de la mortalidad colonial, ni al derecho ni al revés. Son mediciones de mundos distintos. Lo que sí hace es poner un número a una intuición que el marco vuelve operativa: más de la mitad de quienes trabajan en Colombia lo hacen en arreglos donde las protecciones formales no aplican, y eso tiene consecuencias para la desigualdad económica y para el crecimiento económico que ninguna teoría del capital humano agota.

Cierro con la parte que me parece discutible, y la marco como opinión mía. La vulgata de Por qué fracasan los países —el país que no despega tiene instituciones malas— corre el riesgo de volverse tautológica: si la prosperidad define la calidad institucional y la calidad institucional explica la prosperidad, no se explicó nada. Lo que salva al programa de investigación no es el eslogan, es el trabajo empírico que se puede atacar, como hizo Albouy, y defender, como hicieron los autores. Para quien lee desde Bucaramanga o desde Nogales, la pregunta útil no es en qué casilla cae su país. Es cuál de las reglas que hoy lo excluyen a usted del juego tiene nombre, número de ley y alguien concreto beneficiándose de que siga igual.

Preguntas frecuentes

¿Daron Acemoglu ganó el Nobel solo o compartido? Compartido con dos colegas. La Real Academia Sueca de Ciencias anunció el 14 de octubre de 2024 que el Premio en Ciencias Económicas se otorgaba conjuntamente a Daron Acemoglu, a Simon Henry Roberts Johnson —ambos del MIT— y a James A. Robinson, de la Universidad de Chicago, con un tercio del premio para cada uno [4][5]. Omitir a Johnson es un error frecuente en fichas biográficas de internet, porque su nombre aparece menos en la prensa de divulgación que el de Robinson.

¿En qué se diferencian el libro Por qué fracasan los países y El pasillo estrecho? El primero, de 2012, clasifica: separa arreglos inclusivos de extractivos y muestra las consecuencias de cada uno. El segundo, de 2019, complica esa clasificación al preguntar cómo se sostiene la libertad, y responde que hace falta un equilibrio entre un Estado con capacidad y una sociedad capaz de vigilarlo [2]. Ninguno de los dos basta solo: un Estado débil y un Estado sin contrapeso fallan por razones distintas.

¿De qué nacionalidad es Daron Acemoglu? Su currículum registra doble nacionalidad, estadounidense y turca [2]. Nació en Estambul en 1967, estudió en Reino Unido y su carrera académica completa, desde 1993, ha transcurrido en Estados Unidos [2].

¿Acemoglu está en contra de la inteligencia artificial? No es esa su posición. Su trabajo con Pascual Restrepo y con Simon Johnson discute la dirección del cambio técnico, no su existencia: distingue entre tecnología que reemplaza tareas y tecnología que crea otras nuevas, y sostiene que la mezcla entre ambas decide si la productividad se traduce o no en salarios [10][11]. Su objeción es al automatismo de suponer que cualquier despliegue tecnológico beneficia a todos.

¿Sirve la teoría institucional para evaluar una política pública concreta? Sirve como filtro de preguntas, no como recetario. Ante una reforma, el marco sugiere mirar a quién le cambia el poder de decisión, si las promesas del reformador son creíbles para quienes deben confiar en ellas y si el arreglo resultante puede corregirse por vías ordinarias [6]. Ninguna de esas tres preguntas produce por sí sola una cifra de impacto, y esa es su limitación honesta.

Referencias

  1. Acemoglu, Daron; Johnson, Simon; Robinson, James A. The Colonial Origins of Comparative Development: An Empirical Investigation (texto completo) — unidad de la tasa de mortalidad (muertes anualizadas por cada 1.000 efectivos medios), datos de Curtin para tropas europeas 1817-1848, estimaciones de mortalidad de obispos en América Latina 1604-1876 a partir de archivos vaticanos, muestra de 64 países, PIB per cápita PPA de 1995 como variable dependiente y mención de Bogotá como zona de altura con mortalidad más baja. MIT Economics: texto completo del artículo de 2001 — Consultada: 2026-09-17.
  2. Acemoglu, Daron. Curriculum Vitae, junio de 2026 — fecha de nacimiento (3 de septiembre de 1967), doble nacionalidad, B.A. en la University of York (junio de 1989) y Adam Smith Memorial Prize de esa universidad, MSc (junio de 1990) y PhD (noviembre de 1992) en la LSE, título de la tesis doctoral, cargos académicos 1992-presente, John Bates Clark Medal 2005 y lista de libros con editorial y fecha, incluido el anunciado para agosto de 2026. MIT Economics: CV de Daron Acemoglu — Consultada: 2026-09-17.
  3. MIT Department of Economics. Daron Acemoglu — condición de Institute Professor, campos de investigación, John Bates Clark Medal 2005, Nobel 2024 con Johnson y Robinson y ficha de Reversal of Fortune (Quarterly Journal of Economics, 117, 2002). MIT Economics: ficha de Daron Acemoglu — Consultada: 2026-09-17.
  4. The Royal Swedish Academy of Sciences. Press release: The Prize in Economic Sciences 2024 — anuncio del 14 de octubre de 2024, los tres laureados y sus afiliaciones, motivación oficial, monto de 11 millones de coronas suecas repartido en partes iguales, declaración de Jakob Svensson y explicación del problema de credibilidad. NobelPrize.org: comunicado del Premio en Ciencias Económicas 2024 — Consultada: 2026-09-17.
  5. Nobel Prize Outreach. Daron Acemoglu – Facts – 2024 — fecha y lugar de nacimiento, afiliación al momento del premio (MIT), motivación y participación de un tercio en el premio. NobelPrize.org: ficha de Daron Acemoglu — Consultada: 2026-09-17.
  6. The Royal Swedish Academy of Sciences. The Prize in Economic Sciences 2024: Popular science background — comparación entre Nogales (Arizona) y Nogales (Sonora), rasgos de las instituciones inclusivas y extractivas coloniales, problema de compromiso y los tres componentes del marco teórico sobre formación y cambio de instituciones políticas. Real Academia Sueca de Ciencias: resumen divulgativo del premio 2024 (PDF) — Consultada: 2026-09-17.
  7. Acemoglu, Daron; Johnson, Simon; Robinson, James A. The Colonial Origins of Comparative Development: An Empirical Investigation, American Economic Review, 91(5), 2001, pp. 1369-1401 — referencia canónica del artículo y resumen del que se toma la cita textual sobre África y la cercanía al ecuador. American Economic Association: artículo, DOI 10.1257/aer.91.5.1369 — Consultada: 2026-09-17.
  8. Albouy, David Y. The Colonial Origins of Comparative Development: An Empirical Investigation: Comment, American Economic Review, 102(6), 2012, pp. 3059-3076 — 36 de los 64 países con tasas de mortalidad asignadas desde otros países, mezcla de tasas no comparables de trabajadores, obispos y soldados, y pérdida de robustez de las estimaciones instrumentales. American Economic Association: comentario de Albouy, DOI 10.1257/aer.102.6.3059 — Consultada: 2026-09-17.
  9. Acemoglu, Daron; Johnson, Simon; Robinson, James A. The Colonial Origins of Comparative Development: An Empirical Investigation: Reply, American Economic Review, 102(6), 2012, pp. 3077-3110 — respuesta a Albouy: descarte de América Latina y buena parte de África (cerca del 60 % de la muestra) y codificación inconsistente de la variable de campaña. American Economic Association: réplica de Acemoglu, Johnson y Robinson, DOI 10.1257/aer.102.6.3077 — Consultada: 2026-09-17.
  10. Acemoglu, Daron; Restrepo, Pascual. Automation and New Tasks: How Technology Displaces and Reinstates Labor, Journal of Economic Perspectives, 33(2), 2019, pp. 3-30 — marco de asignación de tareas entre capital y trabajo, efecto de desplazamiento de la automatización y efecto de restitución de las tareas nuevas. American Economic Association: artículo, DOI 10.1257/jep.33.2.3 — Consultada: 2026-09-17.
  11. Acemoglu, Daron; Restrepo, Pascual. The Race between Man and Machine: Implications of Technology for Growth, Factor Shares, and Employment, American Economic Review, 108(6), 2018, pp. 1488-1542 — en la versión estática del modelo, con capital fijo y tecnología exógena, la automatización reduce el empleo y la participación del trabajo y puede incluso reducir los salarios, mientras la creación de tareas nuevas tiene los efectos contrarios; y la existencia de un sendero de crecimiento equilibrado estable, con los dos tipos de innovación avanzando a la par, depende de que el alquiler de largo plazo del capital frente al salario no sea suficientemente bajo. American Economic Association: artículo, DOI 10.1257/aer.20160696 — Consultada: 2026-09-17.
  12. MIT Stone Center on Inequality and Shaping the Future of Work. Power and Progress — página oficial del libro de Daron Acemoglu y Simon Johnson y de sus ediciones internacionales. MIT Stone Center: página del libro Power and Progress — Consultada: 2026-09-17.
  13. Acemoglu, Daron; Johnson, Simon. Power and Progress: Our 1000-Year Struggle Over Technology and Prosperity (presentación de los autores, julio de 2023) — automatización mediocre ilustrada con los quioscos de autopago, contraste entre machine intelligence y machine usefulness, y diagnóstico de exceso de foco en automatizar frente a la creación de tareas nuevas. MIT Stone Center: presentación de los autores (PDF) — Consultada: 2026-09-17.
  14. DANE. Boletín técnico: Ocupación informal, trimestre móvil mayo-julio 2026 (publicado el 11 de septiembre de 2026) — proporción de población ocupada informal del total nacional de 54,6 % en mayo-julio de 2026 frente a 55,0 % en mayo-julio de 2025, fuente Gran Encuesta Integrada de Hogares, definición según la 17.ª CIET de la OIT y expansión con proyecciones de población del CNPV 2018. DANE: boletín de ocupación informal mayo-julio 2026 (PDF) — Consultada: 2026-09-17.
  15. Comité del Premio en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel. Scientific Background to the Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel 2024, 14 de octubre de 2024 — describe el libro de 2006 de Acemoglu y Robinson como un intento ambicioso de ofrecer lo que los propios autores llaman el primer análisis formal sistemático de la creación y consolidación de la democracia, con modelización basada en juegos dinámicos, un umbral de costo de represión para la élite y tres desenlaces institucionales posibles. Real Academia Sueca de Ciencias: trasfondo científico del premio 2024 (PDF) — Consultada: 2026-09-17.
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  • Pregunta que responde: Quién es Daron Acemoglu, qué sostiene su obra sobre instituciones y desarrollo, cómo la probó y qué dice hoy sobre automatización.
  • Fuentes: identificadas 63 → incluidas 15
  • Criterios de inclusión: solo instituciones que otorgan el premio, revistas con DOI, repositorios universitarios, el CV del propio autor y el instituto oficial de estadística; fuera enciclopedias, resúmenes de terceros y comercios.
  • Fecha de corte de los datos: 2026-09-17
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