James A. Robinson: biografía, su obra sobre Colombia y el Nobel 2024
James A. Robinson, nacido en Gran Bretaña en 1960, es economista y politólogo de la Universidad de Chicago y Nobel de Economía 2024 con Daron Acemoglu y Simon Johnson. Dictó una escuela de verano en la Universidad de los Andes entre 1994 y 2022 y ha estudiado a Colombia de cerca: pobreza, Estado débil, paramilitares y normas sociales.
Última actualización: 2026-09-25
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El 8 de diciembre de 2024, en el Aula Magna de la Universidad de Estocolmo, James A. Robinson dictó su conferencia Nobel [1]. En las primeras diapositivas, entre Confucio y la Revolución Gloriosa inglesa, apareció una expresión que cualquier colombiano ha oído desde el colegio: no sea sapo [2].
No era un guiño folclórico. Era evidencia.
Robinson había estudiado esa frase con dos economistas de la Universidad de los Andes, Leopoldo Fergusson y José-Alberto Guerra. En un juego de laboratorio con estudiantes universitarios colombianos, alrededor del 80 % de los participantes consideró socialmente inapropiado invocar el «no sea sapo» contra quien castiga un reparto injusto; aun así, en la primera ronda cerca del 55 % de los receptores esperaba que los castigados lo invocaran [3]. Los autores la llaman una norma antisocial, y encontraron que la sola posibilidad de invocarla anulaba el efecto del castigo de terceros sobre la equidad del reparto [3].
Que un premio Nobel de Economía elija ese ejemplo en Estocolmo dice bastante de la trayectoria que cuenta esta página: la de un británico que aprendió a leer el subdesarrollo desde Colombia y desde Sierra Leona.

¿Quién es James A. Robinson?
James A. Robinson (1960) es un académico que trabaja en la frontera entre la economía y la ciencia política, enseña en la Universidad de Chicago y compartió el Premio de Ciencias Económicas de 2024 con otros dos investigadores [4][6]. Su campo es la economía política del desarrollo: por qué unos países salen de la pobreza y otros no, y qué papel juegan el poder, el Estado y las normas sociales en esa diferencia [6][7].
Nació en Gran Bretaña, según él mismo escribe, y su currículum registra doble nacionalidad, británica y estadounidense [8][6]. Estudió economía en la London School of Economics entre 1979 y 1982, hizo una maestría en la Universidad de Warwick en 1985-1986 y se doctoró en Yale en 1993 [6][5]. Antes de terminar el doctorado ya enseñaba: fue profesor de economía en la Universidad de Melbourne desde septiembre de 1992 [6].
De ahí en adelante, la carrera cruza dos disciplinas. Pasó por la University of Southern California como profesor de economía, por Berkeley como profesor de ciencia política y economía, y por Harvard, donde enseñó en el departamento de Gobierno entre 2004 y 2015 [6]. En julio de 2015 llegó a la Universidad de Chicago, donde tiene cargos en la Harris School of Public Policy, en el departamento de Ciencia Política y en el John U. Nef Committee on Social Thought [6][7].
| Periodo | Institución | Cargo |
|---|---|---|
| 1992-1995 | Universidad de Melbourne | Profesor (lecturer) de economía [6] |
| 1995-1999 | University of Southern California | Profesor asistente de economía [6] |
| 1999-2004 | Universidad de California en Berkeley | Profesor asistente de ciencia política; desde 2001, asociado de ciencia política y economía [6] |
| 2004-2015 | Universidad de Harvard | Profesor de Gobierno; cátedra David Florence (2009-2014) y cátedra Wilbur A. Cowett (2014-2015) [6] |
| 2015-hoy | Universidad de Chicago | University Professor; director del Pearson Institute desde 2016 [6][7] |
Desde julio de 2016 dirige en Chicago el Pearson Institute for the Study and Resolution of Global Conflicts, un instituto para el estudio y la resolución de conflictos globales [6]. La Harris School resume su método en una línea que conviene tomarse en serio: combina la matemática y la estadística de los economistas con el estudio de casos, el trabajo cualitativo y el trabajo de campo de otras ciencias sociales [7]. Ha hecho trabajo de campo y recogido datos en Bolivia, Colombia, Haití, la República Democrática del Congo, Nigeria, Sierra Leona, Sudáfrica y Zimbabue [7].
¿Por qué ganó Robinson el Nobel de 2024 y qué dijo en Estocolmo?
La Real Academia Sueca de Ciencias anunció el 14 de octubre de 2024 que el premio se repartía por partes iguales entre Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson, «por estudios sobre cómo se forman las instituciones y cómo afectan la prosperidad» (traducción propia) [5][4]. En el comunicado, Robinson figura con la Universidad de Chicago y los otros dos con el MIT [5].
La obra que comparte con Acemoglu —el artículo sobre los orígenes coloniales, Por qué fracasan los países, El pasillo estrecho y la distinción entre instituciones inclusivas y extractivas— se cuenta en la página de Daron Acemoglu, y aquí no se repite. Lo propio de Robinson se ve mejor en lo que hizo con el micrófono en Estocolmo.
Su conferencia se tituló Paths towards the Periphery («Caminos hacia la periferia»), y la versión publicada en la American Economic Review en 2025 la resume así: sus investigaciones explican la desigualdad mundial por las instituciones, pero la pregunta de por qué un país las tiene extractivas admite dos respuestas distintas, las relaciones de poder y lo que él llama el orden normativo, es decir, las justificaciones que le dan legitimidad a un arreglo aunque no genere prosperidad [8]. El mismo resumen trae una confesión. Robinson escribe que tuvo la suerte de nacer en Gran Bretaña, pero que tuvo que «desaprender buena parte de mi propia experiencia, socialización y formación para ver a otras sociedades en sus propios términos» (Paths to the Periphery, 2025; traducción propia) [8].
En las diapositivas esa idea se vuelve una tabla. Robinson clasificó los casos que ha estudiado según dos preguntas: si el equilibrio de un país refleja su orden normativo y qué tan difícil es cambiar ese orden [2].
| Complejidad de cambiar el orden | El equilibrio refleja el orden normativo: sí | El equilibrio refleja el orden normativo: no |
|---|---|---|
| Baja | Gran Bretaña (1688), Botsuana (1966), Somalilandia (1991) | Colombia |
| Alta | Igboland, Reino Kuba | Nigeria y RD del Congo, a escala nacional |
Fuente: adaptado de la diapositiva «The Nature of the Problem» de la conferencia Nobel de James A. Robinson, 8 de diciembre de 2024 [2]. Traducción propia.
Colombia queda sola en su casilla. Según la conclusión de la conferencia, en algunos lugares hay que construir un orden normativo eficaz, en otros renegociarlo, y en Colombia lo que hay que cambiar es el equilibrio, para ponerlo en línea con las normas que la sociedad ya tiene [2]. Dicho en castellano llano, y la paráfrasis es mía: el diagnóstico no es que a los colombianos les falten valores, sino que el arreglo vigente no les obedece.
El otro ejemplo colombiano de la conferencia es menos amable. Para ilustrar cómo puede faltar el Estado de derecho, Robinson contó que entre 2010 y 2012 la empresa Riopaila-Castilla creó 28 sociedades de papel con ayuda de un bufete de abogados y compró 42.000 hectáreas en la Altillanura, y citó la respuesta que dio en una entrevista radial un abogado del bufete: que la ley está para interpretarse y que ahí las cosas no son blancas ni negras [2]. Su lectura fue que, a diferencia del caso chino que puso al lado, en Colombia no parecía operar ningún orden normativo o, al menos, que las actividades del bufete parecían guiadas por el puro interés propio [2].
¿Qué ha investigado Robinson sobre Colombia?
James A. Robinson ha estudiado a Colombia desde la historia económica del siglo XIX hasta los experimentos de laboratorio, a menudo con coautores colombianos. Sus trabajos cubren la pobreza de largo plazo, la debilidad del Estado en las regiones, la relación entre paramilitares y elecciones, los falsos positivos, las huellas de la esclavitud minera y las normas sociales que sostienen todo lo anterior [6][10].
El vínculo no es de visitante ocasional. Según la Harris School, entre 1994 y 2022 tuvo a su cargo una escuela de verano en Los Andes, en Bogotá [7]. Esa universidad le dio un doctorado honoris causa en 2017, y su currículum lo registra como profesor honorario del departamento de Economía desde el 29 de noviembre de 2024, mes y medio después del anuncio del Nobel [6]. En 2007 editó con Miguel Urrutia Economía colombiana del siglo XX: un análisis cuantitativo, publicado por el Banco de la República y el Fondo de Cultura Económica [6][9].
«La miseria en Colombia» (2016): el ensayo que resume su tesis
El texto más completo de Robinson sobre el país se publicó en español en la revista Desarrollo y Sociedad de la Universidad de los Andes, en 2016, y abre sin rodeos: «Colombia es un país con mucha gente pobre y siempre lo ha sido» (Robinson, La miseria en Colombia, 2016) [10].
La primera prueba es de largo plazo. Según el cálculo de la época de Camacho Roldán que cita el ensayo, el PIB per cápita colombiano de 1872 rondaba el 34 % del estadounidense; al momento de escribir, Robinson lo ubica en alrededor del 23 %, y la serie del proyecto Maddison que grafica muestra un piso de cerca del 15 % en 1905 y una franja del 20-25 % durante los últimos sesenta años [10]. Son proporciones del ingreso por habitante frente al de Estados Unidos, no niveles, y el dato de 1872 sale de una fuente distinta de la serie, así que la comparación de punta a punta es gruesa. Lo que sí muestran es la dirección: según el propio ensayo, los colombianos tienen en promedio más ingreso que en el pasado, pero el país no ha recortado distancia con la frontera [10].
La segunda prueba es geográfica. Robinson divide al país en un centro andino y una periferia —las costas Caribe y Pacífica, los Llanos, la Amazonia y el altiplano sur— y muestra que la pobreza se concentra en la segunda [10]. Con el índice de pobreza multidimensional, Envigado tenía un 14,3 % de población pobre y Chía un 16,5 %, mientras que en municipios de la periferia como Puerto Alegría (Amazonas), Argelia (Cauca) o Medio Atrato (Chocó) el ensayo registra que, con ese criterio, absolutamente todas las personas eran pobres [10].
Su explicación es política. La pobreza y la violencia, sostiene, son consecuencia de dos rasgos de las instituciones políticas colombianas: la baja calidad de la «democracia que en realidad existe» y un Estado débil que él llama «de doble cara» [10]. La doble cara se entiende con un ejemplo del propio ensayo: las élites pueden interpretar la ley «creativamente» para saquear la periferia, pero la periferia también puede recurrir a la ley para protegerse, como hicieron las comunidades de Curvaradó y Jiguamiandó con la Ley 70 para intentar recuperar sus tierras [10]. De ahí sale una esperanza que el ensayo formula con condición: que la sociedad logre organizarse para obligar a las instituciones a volverse más incluyentes [10].


El ensayo describe cinco mecanismos con los que el centro se relaciona con la periferia y que ayudan a mantener el arreglo: culparla, saquearla, fragmentarla, comprarla y pacificarla [10]. El de comprar es el más fácil de entender: en la periferia, al político le basta un trato con un jefe armado que le entregue los votos necesarios, en lugar de construir un programa o una campaña [10]. Para mostrar lo vieja que es esa debilidad del Estado, Robinson recupera una escena que el economista y ministro de Hacienda Aníbal Galindo dejó en sus Recuerdos: el embajador francés le preguntó cómo era posible que en ochenta años de vida independiente el país no hubiera construido un camino de ruedas entre la altiplanicie y el puerto de Honda [10].
El cierre del ensayo es, a la vez, su frase más optimista y la más dura: «No hay ninguna razón fundamental que le impida a Colombia alcanzar los mismos niveles de ingreso per cápita que Estados Unidos» (Robinson, La miseria en Colombia, 2016) [10]. Si no los alcanza, concluye, es por instituciones extractivas que reflejan una larga trayectoria dependiente y que también se sostienen por el fracaso de la acción colectiva de quienes las padecen [10]. Ese fracaso de la acción colectiva es terreno de Mancur Olson, en cuyo honor Robinson dictó la primera Mancur Olson Lecture de la Universidad de Maryland en 2024 [6].
¿Qué investigó Robinson sobre paramilitares y falsos positivos?
Con Daron Acemoglu y Rafael Santos, Robinson estudió por qué un Estado democrático no elimina a los grupos armados que le disputan el monopolio de la violencia. El modelo parte de que los paramilitares pueden influir en las elecciones y tienen preferencias sobre las políticas, lo que reduce los incentivos de los políticos que ellos favorecen para acabarlos [11]. La evidencia, con datos de Colombia entre 1991 y 2006, apunta a lo que los autores llaman una relación simbiótica entre algunos ejecutivos y los paramilitares [11].
El segundo trabajo es incómodo de leer. Con Acemoglu, Fergusson, Darío Romero y Juan F. Vargas, Robinson estudió los incentivos de alta potencia en el Ejército colombiano: hubo significativamente más falsos positivos —civiles inocentes asesinados y presentados como guerrilleros— durante el periodo de esos incentivos en los municipios con instituciones judiciales más débiles y donde más brigadas estaban al mando de coroneles, que tienen mayores preocupaciones de carrera que los generales [12]. En los municipios con más brigadas al mando de coroneles, el periodo coincidió además con un deterioro de la justicia local y sin mejora apreciable de la seguridad [12].
¿Qué huella dejaron la esclavitud minera y el Estado colonial en Colombia?
Otros dos trabajos, ambos con Acemoglu y Camilo García-Jimeno, miran más atrás. Finding Eldorado (2012) compara municipios que tuvieron minas de oro en los siglos XVII y XVIII —grandes demandantes de mano de obra esclava— con sus vecinos sin minas, y encuentra que la presencia histórica de la esclavitud se asocia hoy con más pobreza, menor matrícula escolar, menor cobertura de vacunación, menos bienes públicos y mayor desigualdad de la tierra [13]. El panorama actual de esa brecha se cuenta en la página sobre desigualdad en Colombia.
El segundo, publicado en la American Economic Review en 2015, modela la capacidad estatal local como un juego en red entre municipios y Gobierno nacional, usando como raíces históricas la presencia del Estado colonial y los caminos reales [14]. Su hallazgo es que las decisiones de capacidad estatal de los municipios se complementan entre sí: los efectos de derrame explican cerca del 50 % del impacto de una expansión de la capacidad estatal local [14].
| Año | Trabajo | Coautores | Qué estudia |
|---|---|---|---|
| 2007 | Economía colombiana del siglo XX (Banco de la República y FCE) | Miguel Urrutia (editores) | Síntesis cuantitativa del desarrollo económico colombiano del siglo XX [9] |
| 2012 | Finding Eldorado (Journal of Comparative Economics) | Acemoglu, García-Jimeno | Esclavitud en la minería de oro colonial y desarrollo actual de los municipios [13] |
| 2013 | The Monopoly of Violence (Journal of the European Economic Association) | Acemoglu, Santos | Paramilitares, elecciones y persistencia de grupos armados, 1991-2006 [11] |
| 2015 | State Capacity and Economic Development: A Network Approach (American Economic Review) | Acemoglu, García-Jimeno | Capacidad estatal municipal como juego en red [14] |
| 2016 | La miseria en Colombia (Desarrollo y Sociedad) | — | Pobreza y violencia de largo plazo; centro y periferia [10] |
| 2020 | The Perils of High-Powered Incentives (AEJ: Economic Policy) | Acemoglu, Fergusson, Romero, Vargas | Incentivos militares y falsos positivos [12] |
| 2024 | Anti-Social Norms (documento de trabajo) | Fergusson, Guerra | La norma del «no sea sapo» en experimentos de laboratorio [3] |
La lista no es exhaustiva. Su currículum registra además trabajos sobre el reparto del poder en los orígenes de la Colombia moderna, sobre el fraude en las elecciones presidenciales de 1922 y sobre La Violencia, entre otros [6].
¿Qué ha estudiado Robinson en África?
Además de América Latina, Robinson ha dedicado buena parte de su obra a África subsahariana [7]. Es investigador asociado del Instituto de Estudios Africanos de la Universidad de Nigeria en Nsukka y del Consorcio Africano de Investigación Económica, con sede en Nairobi [6][7]. En 2022, según su propio currículum, la comunidad de Umuchieze, en el estado de Imo (Nigeria), le otorgó el título de jefe tradicional Nwanne di na Mba [6].
Tres casos ordenan esa parte de su obra. El primero es Sierra Leona: con Acemoglu y Tristan Reed mostró que las jefaturas con menos familias gobernantes, donde los jefes —empoderados por el gobierno indirecto colonial británico— enfrentan menos competencia, tienen hoy peores resultados en educación, salud infantil y empleo no agrícola, aunque en ellas la gente participe más en organizaciones de la sociedad civil; los autores lo leen como captura de esa sociedad civil por los jefes [15]. El segundo es el reino Kuba, en la actual RD del Congo, surgido en la década de 1620: su investigación con Sara Lowes, Nathan Nunn y Jonathan Weigel encontró que los kuba tienen un compromiso intrínseco con las reglas mucho menor que el de congoleños comparables [2]. El tercero es Botsuana, el caso de éxito que Robinson explicó en Estocolmo por la incorporación de la asamblea tradicional, la kgotla, al Estado poscolonial [2].
La lección que él mismo saca en la conferencia es que el mismo problema —cambiar las instituciones para prosperar— es muy distinto según el lugar, y que se trata en todos los casos de problemas profundamente políticos [2].
¿Qué distingue a Robinson dentro de los institucionalistas?
Dentro de la escuela institucionalista, una de las ocho del mapa de economistas del sitio, lo que a mi juicio distingue a Robinson es la combinación de trabajo de campo y atención a la cultura. Su definición de partida sigue siendo la de Douglass North: el propio artículo del «no sea sapo» cita a North para recordar que las instituciones incluyen normas de conducta y convenciones, no solo leyes escritas [3]. Lo que Robinson añade es la medición de esas normas y la pregunta por su origen: en el caso colombiano, los autores documentan que el uso de la expresión se intensificó durante La Violencia de los años cincuenta, cuando controlar y ocultar información se volvió muy importante [3].
Esa deriva hacia las normas es reciente y explícita. En 2025 publicó con Acemoglu, en el Journal of Economic Literature, un marco sobre cultura, instituciones y equilibrios sociales, y su conferencia Nobel está dedicada casi entera al orden normativo [6][2]. Quien busque en Robinson solo la versión de Por qué fracasan los países se pierde la mitad más interesante.
Lo que Colombia puede tomar de Robinson
Tomo partido, y aviso que lo que sigue es opinión: el aporte más útil de Robinson para Colombia no es la etiqueta de «extractivo», que se ha vuelto un comodín en columnas y debates, sino su insistencia en mirar la periferia como el lugar donde se decide el equilibrio del país. Para un lector de Bucaramanga, Quibdó o Mitú, eso tiene una traducción concreta: la pregunta no es si Colombia tiene buenas leyes, que en el papel muchas veces las tiene, sino quién hace que se cumplan en el municipio donde usted vive y quién gana con que no se cumplan.
Hay también una advertencia que tomo de su propio trabajo. El experimento del «no sea sapo» sugiere que buena parte del problema no está en lo que los colombianos creen correcto, sino en lo que esperan que hagan los demás. Si eso es así, las reformas que solo cambian normas escritas se quedan cortas, y las que cambian expectativas —que el que denuncia no quede solo— valen más de lo que su costo sugiere. Robinson no lo formula como receta, y conviene no atribuírselo. Es mi lectura de hacia dónde apunta su evidencia.
Preguntas frecuentes
¿James A. Robinson es economista o politólogo? Las dos cosas, y su carrera lo muestra. Se formó en economía en la LSE, Warwick y Yale, y ha tenido cátedras de economía y de ciencia política; en Harvard enseñó en el departamento de Gobierno y en Chicago tiene nombramiento en ciencia política desde 2020 [6].
¿Qué relación tiene Robinson con la Universidad de los Andes? Una relación de más de treinta años. Desde 1994 enseñó en sus cursos de verano, recibió allí un doctorado honorario en 2017 y figura como profesor honorario del departamento de Economía desde noviembre de 2024 [6][7]. Varios de sus coautores colombianos, como Leopoldo Fergusson y José-Alberto Guerra, son profesores de esa universidad [3].
¿Dónde se puede leer a Robinson sobre Colombia en español? El punto de partida es La miseria en Colombia, publicado en 2016 por la revista Desarrollo y Sociedad y de acceso abierto [10]. Para la historia económica del siglo pasado está el volumen que editó con Miguel Urrutia en 2007, del que el Banco de la República ofrece ficha y descarga [9].
¿Robinson escribió solo el libro Por qué fracasan los países? No. Es un libro de coautoría con Daron Acemoglu, publicado en 2012, igual que Economic Origins of Dictatorship and Democracy (2006) y The Narrow Corridor (2019) [6][7]. Su trabajo individual más completo sobre Colombia es otro: el ensayo de 2016 [10].
¿De qué trató la conferencia Nobel de James A. Robinson? De por qué los países tienen instituciones que no generan prosperidad, con una respuesta en dos partes: las relaciones de poder y el orden normativo que les da legitimidad [8]. La dictó el 8 de diciembre de 2024 y la versión escrita salió en la American Economic Review en 2025 [1][8].
Referencias
- Nobel Prize Outreach. James A. Robinson – Prize lecture — título de la conferencia (Paths towards the Periphery), fecha (8 de diciembre de 2024) y lugar (Aula Magna de la Universidad de Estocolmo). NobelPrize.org: conferencia Nobel de James A. Robinson — Consultada: 2026-09-25.
- Robinson, James A. Nobel Lecture: Paths towards the Periphery (diapositivas, 8 de diciembre de 2024) — la norma «no sea sapo» como ejemplo, el caso de Riopaila-Castilla (28 sociedades, 42.000 hectáreas, 2010-2012) y la respuesta del abogado del bufete, la ausencia de orden normativo en ese caso, el reino Kuba desde la década de 1620, la kgotla de Botsuana, la tabla «The Nature of the Problem» y la conclusión sobre Colombia. NobelPrize.org: diapositivas de la conferencia Nobel de Robinson (PDF) — Consultada: 2026-09-25.
- Fergusson, Leopoldo; Guerra, José-Alberto; Robinson, James A. Anti-Social Norms, BFI Working Paper 2024-85, julio de 2024 — experimento con estudiantes universitarios en Colombia, 80 % que considera inapropiado invocar la norma, 55 % de receptores que espera que se invoque, anulación del efecto del castigo de terceros, cita de North sobre normas informales e intensificación del uso de la norma durante La Violencia. Universidad de Chicago, Becker Friedman Institute: documento Anti-Social Norms (PDF) — Consultada: 2026-09-25.
- Nobel Prize Outreach. James A. Robinson – Facts – 2024 — año de nacimiento (1960), afiliación al momento del premio (Universidad de Chicago), motivación y participación de un tercio. NobelPrize.org: ficha de James A. Robinson — Consultada: 2026-09-25.
- Real Academia Sueca de Ciencias. Press release: The Prize in Economic Sciences 2024 (14 de octubre de 2024) — los tres laureados y sus afiliaciones, motivación oficial, reparto por partes iguales y doctorado de Robinson en Yale (1993). NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 2024 — Consultada: 2026-09-25.
- Robinson, James A. Curriculum Vitae (versión publicada por la Harris School, julio de 2025) — nacionalidad, formación (LSE 1979-1982, Warwick 1985-1986, Yale 1993), cargos desde Melbourne (1992) hasta Chicago (2015), dirección del Pearson Institute desde 2016, profesor honorario en Los Andes desde el 29 de noviembre de 2024, honoris causa de Los Andes (2017), título de jefe tradicional en Umuchieze (2022), Mancur Olson Lecture (2024) y lista de publicaciones. Harris School: CV de James A. Robinson (PDF) — Consultada: 2026-09-25.
- Harris School of Public Policy, Universidad de Chicago. James Robinson — cargos actuales, método de investigación, interés en África subsahariana y América Latina, escuela de verano en la Universidad de los Andes entre 1994 y 2022, países de trabajo de campo y libros con Acemoglu. Harris School: perfil de James Robinson — Consultada: 2026-09-25.
- Robinson, James A. Nobel Lecture: Paths to the Periphery, American Economic Review, 115(6), 2025, pp. 1787-1817 — resumen: poder y orden normativo como razones de las instituciones extractivas, nacimiento en Gran Bretaña y la frase sobre desaprender la propia formación. American Economic Association: conferencia Nobel publicada, DOI 10.1257/aer.115.6.1787 — Consultada: 2026-09-25.
- Banco de la República. Economía colombiana del siglo XX, un análisis cuantitativo — ficha del libro editado por James Robinson y Miguel Urrutia y descripción de su contenido. Banco de la República: ficha del libro Economía colombiana del siglo XX — Consultada: 2026-09-25.
- Robinson, James A. La miseria en Colombia, Desarrollo y Sociedad, 76, 2016, pp. 9-88, DOI 10.13043/DYS.76.1 — frase de apertura y de conclusión, PIB per cápita relativo a EE. UU. (34 % en 1872, cerca de 23 % actual, piso de 15 % en 1905), centro y periferia, pobreza multidimensional de Envigado, Chía y municipios periféricos, «democracia que en realidad existe» y Estado «de doble cara», los cinco mecanismos, la anécdota de Galindo y el camino a Honda. Universidad de los Andes: artículo La miseria en Colombia en Desarrollo y Sociedad — Consultada: 2026-09-25.
- Acemoglu, Daron; Robinson, James A.; Santos, Rafael J. The Monopoly of Violence: Evidence from Colombia (NBER WP 15578; publicado en el Journal of the European Economic Association, 11(1), 2013, pp. 5-44) — modelo de paramilitares con influencia electoral, datos de Colombia 1991-2006 y relación simbiótica entre algunos ejecutivos y paramilitares. NBER: The Monopoly of Violence, documento de trabajo — Consultada: 2026-09-25.
- Acemoglu, Daron; Fergusson, Leopoldo; Robinson, James A.; Romero, Dario; Vargas, Juan F. The Perils of High-Powered Incentives: Evidence from Colombia’s False Positives, American Economic Journal: Economic Policy, 12(3), 2020, pp. 1-43 — más falsos positivos con incentivos de alta potencia en municipios con justicia débil y más brigadas al mando de coroneles; deterioro judicial y sin mejora de la seguridad. American Economic Association: artículo, DOI 10.1257/pol.20180168 — Consultada: 2026-09-25.
- Acemoglu, Daron; García-Jimeno, Camilo; Robinson, James A. Finding Eldorado: Slavery and Long-Run Development in Colombia (NBER WP 18177; publicado en el Journal of Comparative Economics, 40(4), 2012, pp. 534-564) — comparación de municipios con minas de oro coloniales y sus vecinos, y asociación de la esclavitud con pobreza, menor matrícula y vacunación, menos bienes públicos y más desigualdad de la tierra. NBER: Finding Eldorado, documento de trabajo — Consultada: 2026-09-25.
- Acemoglu, Daron; García-Jimeno, Camilo; Robinson, James A. State Capacity and Economic Development: A Network Approach, American Economic Review, 105(8), 2015, pp. 2364-2409 — capacidad estatal local como juego en red, raíces en el Estado colonial y los caminos reales, complementariedad estratégica y efectos de derrame de cerca del 50 %. American Economic Association: artículo, DOI 10.1257/aer.20140044 — Consultada: 2026-09-25.
- Acemoglu, Daron; Reed, Tristan; Robinson, James A. Chiefs: Economic Development and Elite Control of Civil Society in Sierra Leone (NBER WP 18691; publicado en el Journal of Political Economy, 122(2), 2014, pp. 319-368) — menos familias gobernantes, peores resultados en educación, salud infantil y empleo no agrícola, más participación en organizaciones civiles y captura de la sociedad civil por los jefes. NBER: Chiefs, documento de trabajo — Consultada: 2026-09-25.
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