Economía del comportamiento

George Akerlof: el economista de los limones que quería explicar el desempleo

George Akerlof (New Haven, 1940) es un economista estadounidense que enseñó en Berkeley y en Georgetown. En 1970 publicó «The Market for Lemons», el artículo sobre carros usados y calidad oculta por el que compartió el Nobel de Economía de 2001. Después llevó la psicología, las normas sociales y la identidad a la macroeconomía.

Por Jhon Mosquera23 sep 202620 min de lectura

Última actualización: 2026-09-23

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Cabestro de cuero y llave de carro antigua sobre un poste de cerca con un lote de carros usados al fondo, escena que evoca el mercado de limones de George Akerlof

Para junio de 1967, un profesor asistente que había llegado a Berkeley el septiembre anterior tenía listo un artículo sobre carros usados, y lo mandó a la American Economic Review [1]. Él se fue a pasar el año académico 1967-1968 en el Instituto Indio de Estadística, en Nueva Delhi [2][1]. Al poco tiempo de llegar le escribió el editor: la revista no publicaba artículos sobre temas tan triviales. No venía ni un solo informe de evaluador [1].

El segundo intento fue en la Review of Economic Studies. Mismo desenlace, mismo motivo: trivialidad [1].

El tercero, en el Journal of Political Economy, le pareció a él más interesante. Esta vez llegaron dos informes, bien argumentados, sobre por qué estaba equivocado: los huevos de distintos grados se clasifican y se venden, igual que otros productos del campo, y si el artículo tuviera razón no se podría comerciar ningún bien, lo que él consideró una exageración de lo que había escrito [1]. Más de tres décadas después resumió así el argumento que remataba esos informes: «si este artículo era correcto, la economía sería distinta» (traducción propia) [1].

Mientras tanto, en la India, reescribió el texto y le agregó ejemplos de mercados incompletos sacados de sus lecturas de historia económica india [2]. La versión final agradece el apoyo del Instituto Indio de Estadística y de la Fundación Ford, y cita una nota del Times of India del 10 de noviembre de 1967 [3]. La aceptó el Quarterly Journal of Economics, que la publicó en agosto de 1970, en las páginas 488 a 500 [1][3].

Ese es el trabajo por el que, en palabras del propio autor, lo citaron para el Premio Nobel [2].

(Historia real, contada por George Akerlof en su autobiografía para la Fundación Nobel, de 2001, y en el ensayo «Writing “The Market for ‘Lemons'”», publicado por la Fundación en 2003. En la autobiografía habla de un artículo rechazado «dos o tres veces» durante ese año; en el ensayo nombra tres revistas.)

¿Quién es George Akerlof?

George A. Akerlof es un economista estadounidense nacido el 17 de junio de 1940 en New Haven, Connecticut. Estudió en Yale y en el MIT, donde se doctoró en 1966; enseñó en Berkeley desde ese año, pasó por la London School of Economics y en 2014 se vinculó a la Universidad de Georgetown, que lo nombró profesor emérito en julio de 2026 [4][5][6].

Su pregunta de fondo nunca fue la calidad de los carros. Fue el desempleo. En su autobiografía escribió que la búsqueda de las causas del desempleo y la defensa de la macroeconomía keynesiana dominaron su trabajo como economista [2].

La pregunta venía de niño. A los 11 o 12 años pensó que, si su padre perdía el empleo y la familia dejaba de gastar, otro padre perdería el suyo, y así en cadena: había entendido, anota, la base de la economía keynesiana, aunque con un pequeño error [2].

Infancia, Yale y el MIT

Su padre, un químico nacido en Suecia en 1898, formaba parte de la facultad de Yale. En esa casa ser científico era el ideal, y el hermano mayor, Carl, se volvió físico. George se describe como el hermano rezagado, en lo físico y en lo intelectual, que buscó intereses propios: la historia y la economía [2].

En Yale, antes que la economía, lo absorbió el diario estudiantil, The Yale Daily News; en tercer año no lo eligieron para su junta directiva, y él lo cuenta como, probablemente, lo mejor que le pasó: admite que no es preciso con los hechos, quizá el peor pecado de un reportero [2].

Entró al MIT en el otoño de 1962; entre los amigos que nombra de esos años está Joe Stiglitz. De un capítulo de su tesis, sobre un modelo de capital de tipo putty-clay, salieron las técnicas que después usó en el artículo de los limones [2].

Berkeley, la India y el Consejo de Asesores Económicos

En 1966 obtuvo un puesto de profesor asistente en Berkeley. Tenía 26 años. En su primer año allí escribió el artículo de los limones, con la ayuda de Tom Rothenberg, colega recién llegado con quien cenaba casi todas las noches; ese mismo año elaboró el que describe como el primer modelo de fijación escalonada de salarios y precios [2].

A la India llegó para sumarse a un proyecto de Steve Marglin sobre las aguas de la represa de Bhakra-Nangal, en el Punjab; su papel terminó pronto, porque las lluvias fuera de temporada y el deshielo impedían predecir los caudales [2]. Lo que se llevó de vuelta fue otra cosa: la convicción de que para entender muchas transacciones hacían falta análisis no convencionales, y la idea de que el sistema de castas, que durante siglos se interpuso entre la oferta y la demanda, podía enseñar algo sobre los mercados de trabajo de Occidente [2].

Regresó en septiembre de 1968 y en el otoño de 1969 recibió la titularidad en Berkeley [2]. Entre 1973 y 1974 fue economista sénior del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca. Se describe como un funcionario extraordinariamente malo, pero dice que allí aprendió a hacer economía empírica [2][6].

Londres, Janet Yellen y la vuelta a Berkeley

Cuando le tocaba el ascenso a profesor titular, su departamento consideró que no había publicado lo suficiente, y aceptó una cátedra en la London School of Economics [2]. Antes de viajar pasó un año en la Junta de la Reserva Federal, en Washington. Allí conoció a Janet Yellen en el otoño de 1977; se casaron en junio de 1978 y en septiembre de ese año se fueron juntos a la LSE [2]. Él cuenta que en macroeconomía han estado siempre casi de acuerdo, y que su único desacuerdo es que ella apoya un poco más el libre comercio [2].

En la LSE ocupó la cátedra Cassel de Economía [6]. Christopher Pissarides, entonces profesor de la LSE, recordó en su autobiografía del Nobel que Akerlof y Yellen fueron los primeros con más experiencia que le explicaron cómo dar a conocer su trabajo, y que Akerlof le aconsejó concentrarse en el desempleo [7].

La pareja volvió a Berkeley en agosto de 1980; su hijo Robert nació en junio de 1981 [2].

Brookings, Georgetown y el FMI

En 1994, cuando Yellen entró a la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, la familia se mudó a Washington y la Brookings Institution nombró a Akerlof investigador sénior; en 1999 volvieron a Berkeley [2].

En 2014 se incorporó a la Escuela McCourt de Políticas Públicas de Georgetown y luego también a su departamento de economía [5]. La universidad registra que fue investigador residente sénior del Fondo Monetario Internacional y presidente de la American Economic Association. El 27 de julio de 2026, con 86 años, la universidad anunció su retiro y su nombramiento como profesor emérito [6].

¿Qué dice «The Market for Lemons» de George Akerlof?

«The Market for “Lemons”: Quality Uncertainty and the Market Mechanism» es un artículo de trece páginas publicado en el Quarterly Journal of Economics en agosto de 1970. Sostiene que cuando los compradores juzgan la calidad por alguna estadística del mercado, el vendedor tiene incentivos para ofrecer mercancía de mala calidad, y que el resultado tiende a ser una caída de la calidad media y del tamaño del mercado [1][3].

La ruta hasta los carros pasó por la educación y por el ciclo económico. En 1964-1965 Akerlof se preguntaba si la educación aumentaba la productividad o solo clasificaba a la gente por capacidades, como quien gradúa huevos, una idea que comentó con Stiglitz [1]. Luego pasó a los carros, por una razón de ciclo económico: las ventas de carros nuevos fluctuaban mucho, y él quería mostrar que la ventaja informativa de los vendedores de usados empujaba a los compradores al mercado de nuevos y agravaba las fluctuaciones. No logró modelarlo; lo que sí pudo mostrar fue que el mercado de usados podía encogerse, posiblemente hasta colapsar [1].

La educación como forma de distinguir capacidades quedó para otros: su desarrollo como señal en el mercado de trabajo es la obra de Michael Spence [17].

¿Por qué un carro recién comprado vale menos? El ejemplo de los autos usados

El artículo arranca con una pregunta: por qué un carro que acaba de salir del concesionario vale tanto menos que uno nuevo. La explicación de sobremesa era el gusto de estrenar. Akerlof propuso otra [3].

Suponga cuatro tipos de carros: nuevos y usados, buenos y malos, a los que en Estados Unidos llaman lemons, limones. Quien compra un carro nuevo no sabe si le salió bueno o limón. Después de manejarlo un tiempo, el dueño sí lo sabe, y el comprador de usados no. Como el comprador no puede distinguirlos, los buenos y los malos se venden al mismo precio, y el dueño de un buen carro queda atrapado: no puede recibir su valor real, ni siquiera el valor esperado de uno nuevo [3].

Akerlof lo llamó una reaparición modificada de la ley de Gresham, con una salvedad: con la moneda, presumiblemente ambas partes distinguen la buena de la mala; con los carros, solo el vendedor sabe. Y aclaró que eligió los carros por concretos y fáciles de entender, no por su importancia ni su realismo [3].

¿Cómo funciona el modelo de Akerlof paso a paso?

Gráfico de rectas del modelo de Akerlof (1970): la recta del precio p queda siempre por encima de la recta de lo máximo que paga el grupo dos (3μ/2 = 3p/4), con una brecha sombreada que nunca se cierra

Hay dos grupos de personas. El primero tiene N carros cuya calidad, x, se reparte de manera uniforme entre 0 y 2, y cada uno vale para su dueño lo que indica esa calidad. El segundo grupo no tiene carros y valora cada unidad de calidad en tres medios [3].

A un precio p, los del primer grupo solo venden los carros cuya calidad no supera p, así que la calidad media de lo que sale a la venta es p/2. Un comprador del segundo grupo solo compra si el precio no supera tres medios de esa calidad media, es decir, 3p/4, que siempre es menor que p. Resultado: a ningún precio hay transacciones, aunque a cualquier precio entre 0 y 3 hay vendedores del primer grupo dispuestos a vender a un precio que los del segundo estarían dispuestos a pagar [3].

Con información simétrica, el mismo mercado sí funciona, y Akerlof calcula la ganancia en utilidad que se pierde por la asimetría: N/2 cuando el ingreso de los compradores del segundo grupo alcanza para todos los carros [3]. En un caso continuo, escribe, lo malo puede desplazar a lo no tan malo, que desplaza a lo mediano, y así hasta que no exista mercado alguno [3].

Seguros para mayores de 65, empleo de minorías y crédito en la India

Seguros. Las personas de más de 65 años tenían gran dificultad para comprar seguro médico. El precio no subía hasta cubrir el riesgo porque, al subir, se aseguran cada vez más los que saben que lo van a necesitar, y la salud media de los solicitantes empeora. Akerlof cita una encuesta nacional de 1956 según la cual la cobertura de seguro hospitalario caía del 63 % entre los 45 y 54 años al 31 % entre los mayores de 65, y lo presentó como un argumento a favor de Medicare [3].

Empleo de minorías. Un empleador puede negarse a contratar a miembros de una minoría para ciertos cargos y esa decisión puede no reflejar irracionalidad o prejuicio sino maximización de beneficios, si la raza sirve como indicador del entorno social, de la calidad de la escuela y de las capacidades del aspirante [3].

El costo de la deshonestidad. Para Akerlof, el engaño cuesta además el negocio legítimo que desaparece. Uno de sus ejemplos: en los mercados indios, las amas de casa tenían que revisar el arroz para separar piedras del mismo color y forma añadidas a propósito [3].

Crédito en la India. Mientras los grandes bancos de las ciudades cobraban tasas preferenciales del 6, el 8 y el 10 %, el prestamista del pueblo cobraba el 15, el 25 y hasta el 50 %. Su explicación: el crédito solo se da cuando el prestamista puede hacer cumplir el contrato o conoce el carácter del deudor, y el intermediario que intente arbitrar entre ambas tasas es propenso a atraer a todos los «limones» y a perder dinero [3].

El artículo cierra con las instituciones que surgen para contrarrestar la incertidumbre sobre la calidad. Esa tipología de remedios, y la información asimétrica como falla de mercado, se tratan en la página de fallas de mercado.

¿Qué son los salarios de eficiencia de Akerlof y Yellen?

Los salarios de eficiencia son la respuesta a por qué una empresa paga más de lo necesario para llenar sus vacantes. La versión de Akerlof es sociológica: en «Labor Contracts as Partial Gift Exchange» (1982), un trabajo que firmó solo, trató la relación laboral como un intercambio parcial de regalos, en el que la empresa paga por encima del salario de mercado y los trabajadores corresponden con su compromiso [8][9][2].

La semilla estaba en la India. Su primer intento de explicar el desempleo con un salario fijado por la costumbre social se basaba en las castas, y no le sonaba del todo cierto. Cuando lo presentó en Yale, Tjalling Koopmans le preguntó si había leído sociología; no lo había hecho, y en su primer año en Inglaterra leyó los clásicos [2].

Con Yellen publicó en 1990 «The Fair Wage-Effort Hypothesis and Unemployment» [10]. En su conferencia del Nobel resumió la idea que lo respalda: según la teoría psicológica de la equidad, los trabajadores pueden esforzarse menos en la medida en que su salario quede por debajo de lo que consideran justo [9].

La otra pieza, anterior, respondió a la segunda de las dos preguntas que Akerlof consideraba centrales en la macroeconomía: si, con información completa, la política monetaria puede tener efectos reales. La elaboró con Yellen a raíz de las preguntas insistentes de James Tobin, visitante en Berkeley en 1982-1983; propusieron una teoría según la cual las reglas prácticas que cambian precios y salarios despacio le cuestan poco a cada empresa, pero pueden tener un efecto significativo en la economía [2][11]. Ese modelo de 1985, llamado casi racional, es el que la página de la escuela keynesiana presenta como la jugada fundacional de los nuevos keynesianos.

¿Qué es la economía de la identidad de Akerlof y Kranton?

La economía de la identidad incorpora a los modelos económicos el sentido que cada persona tiene de sí misma. En «Economics and Identity», publicado en el Quarterly Journal of Economics en agosto de 2000, George Akerlof y Rachel Kranton propusieron una función de utilidad en la que la identidad se asocia a categorías sociales y a cómo deben comportarse quienes pertenecen a ellas [12].

La colaboración empezó con una carta. En 1995 Kranton le escribió a Akerlof para decirle que su artículo más reciente estaba equivocado: la identidad era el elemento que faltaba y que ayudaría a explicar por qué personas en las mismas circunstancias económicas eligen distinto. De ahí salieron catorce años de trabajo conjunto y el libro Identity Economics, de 2010 [13].

El artículo de 2000 aplicó el modelo a la discriminación de género en el trabajo, a la pobreza y la exclusión social y a la división del trabajo en el hogar, y sostuvo que en cada caso incluir la identidad cambia de forma sustantiva las conclusiones del análisis previo [12]. La página de Gary Becker cuenta cómo había entrado antes la discriminación a la teoría económica.

En la conferencia del Nobel llevó la idea a la pobreza de la minoría afroamericana en Estados Unidos: los grupos excluidos enfrentan una elección hobbesiana entre adaptarse a una cultura dominante que difícilmente los aceptará del todo y una identidad de oposición, quizá más llevadera para el ego pero probablemente debilitante en lo económico. De ahí sacó implicaciones de política que se apartan de la teoría neoclásica del delito; llamó a la cárcel una escuela de identidad contracultural [9].

Una nota personal que no es de las fuentes sino mía: en su autobiografía, el Akerlof niño que no encajaba en el laboratorio del padre escribe que le quedó «la tarea de encontrar una identidad» para sí mismo (traducción propia) [2]. La palabra estaba ahí décadas antes del artículo.

Animal Spirits y Phishing for Phools: ¿qué escribió Akerlof con Robert Shiller?

George Akerlof y Robert Shiller, Nobel de Economía de 2013, escribieron dos libros para Princeton University Press: Animal Spirits (2009), sobre cómo la psicología mueve la economía, y Phishing for Phools (2015), sobre la manipulación y el engaño en los mercados libres [14][15].

Animal Spirits salió en febrero de 2009, en plena crisis financiera. Según la editorial, recupera el término que John Maynard Keynes usó para el abatimiento que llevó a la Gran Depresión y para el cambio de ánimo de la recuperación, y enumera sus formas: la confianza, el miedo, la mala fe, la corrupción, la preocupación por la equidad y las historias que nos contamos sobre nuestra suerte económica. Su tesis política es explícita: manejar esos ánimos exige la mano del gobierno [14].

Phishing for Phools apareció en septiembre de 2015. Según su editorial, sostiene que los mercados dañan además de ayudar: mientras haya ganancia, los vendedores explotarán sistemáticamente nuestras debilidades psicológicas y nuestra ignorancia. Entre sus casos están las membresías de gimnasio, los carros, las casas y las tarjetas de crédito [15].

Si usted lee ese libro después del discurso que Akerlof dio en el banquete del Nobel, en 2001, la continuidad salta a la vista; esto es lectura mía. En ese discurso habló de los trucos del tratante de caballos: meterle una anguila viva por la garganta a una yegua vieja para que se vea briosa, o darle un balde de cerveza a un semental nervioso para calmarlo [16].

¿Por qué ganó George Akerlof el Premio Nobel de Economía?

El 10 de octubre de 2001, la Real Academia Sueca de Ciencias anunció que el premio de ese año se otorgaba conjuntamente a George Akerlof, Michael Spence y Joseph Stiglitz «por sus análisis de los mercados con información asimétrica» (traducción propia). Akerlof tenía 61 años; a cada uno le correspondió un tercio de los diez millones de coronas suecas [17][4].

De Akerlof, la Academia destacó que mostró cómo un mercado donde los vendedores saben más que los compradores puede contraerse hasta una selección adversa de productos de baja calidad, y que señaló que los problemas de información son corrientes e importantes. Mencionó tres de sus aplicaciones: el costo del crédito en mercados locales del Tercer Mundo, la dificultad de los ancianos para comprar seguro médico individual y la discriminación laboral de las minorías [17]. En el documento técnico del premio, la Academia calificó el artículo de 1970 como «probablemente la contribución individual más importante a la literatura de la economía de la información» (traducción propia) [18].

Lo que distingue a cada laureado lo resume la propia Academia: Spence estudió la señalización y Stiglitz el filtrado de clientes; lo desarrollan las páginas de Michael Spence y Joseph Stiglitz [17].

Desde su lado, en la autobiografía, Akerlof se alegró de haber contribuido a una economía que se apoya más en la observación empírica y en las otras ciencias sociales, y menos en supuestos cuestionables sobre cómo debe comportarse la gente racional [2].

Hay una ironía en el artículo premiado. Entre las instituciones que certifican calidad, Akerlof enumeró en 1970 el diploma de bachiller, el título universitario, el doctorado e incluso, «en cierta medida», el Premio Nobel [3]. Treinta y un años después recibió esa certificación por el mismo texto.

¿Es George Akerlof un economista del comportamiento?

Sí, aunque él llegó por la macroeconomía. En su conferencia del Nobel, dictada el 8 de diciembre de 2001, contó que el estudio de la información asimétrica fue apenas un primer paso hacia un sueño: una macroeconomía conductual en el espíritu original de la Teoría general de Keynes, que tomara en serio el sesgo cognitivo, la reciprocidad, la equidad, el comportamiento de manada y el estatus social [9].

La conferencia recorre seis fenómenos que, a su juicio, el modelo nuevo clásico no explicaba bien, del desempleo involuntario a la volatilidad excesiva de las bolsas, y en ese recorrido cita trabajos de Robert Shiller y de Richard Thaler [9]. Su conclusión cabe en una frase: «Si hay alguna materia de la economía que debería ser conductual, es la macroeconomía» (traducción propia) [9].

La ficha oficial del Nobel dice que su investigación se nutre a menudo de la psicología, la antropología y la sociología, y que tuvo un papel importante en el desarrollo de la economía del comportamiento [4]. En su ensayo de 2003 cerró con un guiño a Daniel Kahneman, premiado en 2002, a quien presentó como psicólogo de formación y líder en cambiar el foco de la economía [1].

Por eso está en el mapa de la economía del comportamiento, aunque, a mi juicio, la escuela le queda algo estrecha: su tema de siempre fue el desempleo, y su premio fue por información.

Akerlof leído desde América Latina

La primera página del artículo de los limones se propone dar estructura a la frase «hacer negocios en los países subdesarrollados es difícil» (traducción propia) y medir los costos de la deshonestidad. Más adelante sostiene que la variación de calidad es mayor en las zonas subdesarrolladas y que eso desvía hacia el comercio a empresarios potenciales, un recurso escaso [3].

El caso latinoamericano lo trabajó en 1993 con Paul Romer, en «Looting», publicado por Brookings: con contabilidad mala, regulación laxa o penas bajas, los dueños de una empresa pueden pagarse más de lo que ella vale y luego incumplir sus deudas, sobre todo si el Estado las garantiza [19].

Su primer ejemplo es la crisis financiera chilena de 1982. En junio de 1979 el gobierno fijó el tipo de cambio en 39 pesos por dólar. Entre 1979 y 1981 los préstamos en pesos rendían alrededor del 50 % anual, los préstamos en dólares cerca del 20 % y la tasa LIBOR rondaba el 15 %. En el esquema que describen, los bancos internacionales prestaban a los chilenos sin cobrar prima de riesgo, seguros de que el gobierno asumiría esas deudas, y la mayoría de los grandes bancos chilenos pertenecía a un grupo económico cuyas empresas recibían sus préstamos. Con esas tasas, muestran los autores, un banco y una empresa podían reportar utilidades y repartir dividendos hasta que llegara la devaluación, para luego incumplir [19]. El conservador Banco del Estado de Chile y las filiales de bancos extranjeros no siguieron esa estrategia ni se volvieron insolventes con la devaluación [19]. El artículo no quedó sin réplica. En los comentarios publicados con él, Robert Hall objetó que explica poco cómo se extrae el valor: sobre Chile, anota, un solo párrafo dice que los dueños de los bancos no se quedaron con ganancias significativas y que el crédito a empresas afiliadas a tasas preferenciales sí extrajo algo; como ese crédito reducía las utilidades contables que alimentaban el saqueo, la historia le parecía incompleta [19].

Los autores cierran con una advertencia regional: en los años ochenta hubo estrecheces bancarias en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Venezuela, entre otros países, y la convertibilidad de la moneda como herramienta contra la inflación debía acompañarse de una regulación bancaria cuidadosa para evitar saqueos como el chileno [19].

No encontré hoy, en una fuente oficial abierta, un recuento del caso colombiano que pudiera citar aquí con el mismo detalle; por eso Colombia aparece solo en la lista que dan Akerlof y Romer.

Lo que deja el mercado de limones

Esto ya es juicio mío, no de las fuentes. La idea de Akerlof que más resiste el paso del tiempo no es el colapso del mercado, que él mismo presentó como el caso extremo [16], sino el cálculo del costo de la deshonestidad: el que engaña no solo le quita algo al comprador, también saca del mercado al negocio legítimo [3].

En una economía con mucha informalidad, ese costo rara vez aparece en las estadísticas. Lo pagan el vendedor honrado que no consigue su precio y el comprador que prefiere no comprar.

Pienso también en los tres rechazos. Una revista dijo que el tema era trivial y otra repitió el argumento; los evaluadores de la tercera sostuvieron, según lo resumió el propio Akerlof, que si el artículo era correcto la economía sería distinta. En eso tenían razón. La pregunta que queda para quien diseña una política pública en la región es de cuántas ideas triviales en apariencia depende que un mercado local exista.

Obras principales de George Akerlof

ObraAñoCoautorPreguntaIdea centralFuente
«The Market for “Lemons”», QJE1970—¿Por qué un carro casi nuevo vale mucho menos que uno nuevo?Si solo el vendedor conoce la calidad, caen la calidad media ofrecida y el tamaño del mercado[3]
«Labor Contracts as Partial Gift Exchange», QJE1982—¿Por qué pagan las empresas más que el salario de mercado?Salario y esfuerzo como intercambio parcial de regalos[8][9]
«A Near-Rational Model of the Business Cycle, with Wage and Price Inertia», QJE1985Janet Yellen¿Cómo tiene efectos reales la política monetaria?Reglas prácticas que cuestan poco a cada empresa mueven el agregado[11][2]
«The Fair Wage-Effort Hypothesis and Unemployment», QJE1990Janet Yellen¿Qué pasa con el esfuerzo si el salario parece injusto?El esfuerzo cae cuando el salario queda por debajo del considerado justo[10][9]
«Looting», Brookings Papers on Economic Activity1993Paul Romer¿Qué tienen en común Chile en 1982 y la crisis de las cajas de ahorro de EE. UU.?Quebrar con ganancia cuando el Estado garantiza las deudas[19]
«Economics and Identity», QJE2000Rachel Kranton¿Cómo afecta el sentido de sí mismo a las decisiones económicas?La identidad y sus normas entran en la función de utilidad[12]
Animal Spirits2009Robert Shiller¿Qué fuerzas psicológicas mueven la economía?Confianza, miedo, equidad e historias; papel activo del gobierno[14]
Identity Economics2010Rachel Kranton¿Por qué eligen distinto personas en la misma situación?La identidad puede ser el factor que más pesa en la vida económica[13]
Phishing for Phools2015Robert Shiller¿Por qué el mercado libre fomenta tanto engaño?El mercado da y también quita[15]

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «lemon» en el artículo de Akerlof?

En el inglés coloquial de Estados Unidos, un lemon es un carro defectuoso. Akerlof lo usó para los carros malos de su ejemplo, y la palabra quedó como metáfora en el vocabulario de los economistas [3][18].

¿George Akerlof está casado con Janet Yellen?

Sí. Se conocieron en la Reserva Federal en el otoño de 1977 y se casaron en junio de 1978 [2]. Georgetown la presenta como exsecretaria del Tesoro y expresidenta de la Reserva Federal, y cuenta que firmaron juntos numerosos trabajos, de los salarios de eficiencia al papel de los valores comunitarios en el control del delito [6].

¿Akerlof y Stiglitz se conocían antes del Nobel?

Sí. Akerlof lo incluye entre los amigos que hizo en el MIT en los años sesenta [2], y en su ensayo de 2003 cuenta que le comentó la idea de la educación como clasificadora de capacidades, primer paso hacia el artículo de los limones [1].

¿Dónde trabaja hoy George Akerlof?

Es profesor emérito de la Escuela McCourt de Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown desde julio de 2026, tras más de una década como profesor distinguido de la universidad, donde enseñó teoría macro y microeconómica [6].

¿Cuántas páginas tiene «The Market for Lemons»?

Trece, de la 488 a la 500 del volumen 84 del Quarterly Journal of Economics. Se divide en cinco secciones: introducción, modelo con automóviles, ejemplos y aplicaciones, instituciones que contrarrestan el problema y conclusión [3][1].

Referencias

  1. Akerlof, George A. Writing “The Market for ‘Lemons'”: A Personal and Interpretive Essay, NobelPrize.org, publicado el 14 de noviembre de 2003 — «a 13-page paper», escrito en su primer año en Berkeley (1966-67); pregunta de 1964-65 sobre la educación como «egg-grader», compartida con Stiglitz; interés por las fluctuaciones de la venta de carros nuevos y el deseo de mostrar que la ventaja informativa de los vendedores de usados «would force car buyers into the new car market and therefore exacerbate business-cycle fluctuations»; mercado de usados «diminished, possibly even to the point of collapse»; «By June of 1967 the paper was ready» y envío a la AER; año 1967-68 en la India; rechazo de la AER («did not publish papers on subjects of such triviality», sin informes de evaluadores), de la Review of Economic Studies y del JPE (dos informes; huevos y productos agrícolas; «an exaggeration of the claims of the paper»; «Besides – and this was the killer – if this paper was correct, economics would be different»); aceptación en el QJE, 84(3), pp. 488-500, 1970; cierre con Daniel Kahneman, «a leader in changing the focus of economics and one of last year’s prize winners», «a trained psychologist». NobelPrize.org: Akerlof, Writing the Market for Lemons — Consultada: 2026-09-23.
  2. Akerlof, George A. Biographical (autobiografía escrita en la época del premio; Les Prix Nobel. The Nobel Prizes 2001, Estocolmo, 2002) — nacimiento el 17-VI-1940 en New Haven; padre químico en la facultad de Yale, nacido en Suecia en 1898; madre exestudiante de posgrado en química; hermano Carl, físico; «the physical runt of the litter, but also the intellectual inferior of my brother»; «This left for me the task of finding an identity for myself»; intereses en «history and… economics»; Pittsburgh, Washington, Princeton; a los 11 o 12 años, la cadena de despidos y «Although slightly wrong, I had understood the foundation of Keynesian economics»; «The exploration of the reasons for unemployment and the defense of Keynesian macroeconomics have dominated my work as an economist»; Yale Daily News, «This was probably the best thing that ever happened to me», «I am not accurate regarding facts (probably the reporter’s worst sin…)»; MIT desde el otoño de 1962, amigos entre ellos «Joe Stiglitz»; tesis sobre un modelo putty-clay cuyas técnicas usó en «Lemons»; profesor asistente en Berkeley en 1966, ayuda de Tom Rothenberg («dinner together most nights»), «the first model of staggered wage and price setting»; India 1967-68, proyecto de Marglin sobre la represa de Bhakra-Nangal, lluvias fuera de temporada y deshielo, artículo de política fiscal federal-estatal; «Lemons… had been rejected two or three times in the course of the year by editors who felt that the issues in the paper were too trivial», ejemplos de historia económica india; castas y salarios de eficiencia; regreso en septiembre de 1968, titularidad en el otoño de 1969; economista sénior del Consejo de Asesores Económicos 1973-74, «an extraordinarily poor staff member», aprendizaje de economía empírica; ascenso negado, cátedra en la LSE; año en la Reserva Federal, encuentro con Janet Yellen en el otoño de 1977, matrimonio en junio de 1978, LSE desde septiembre de 1978, regreso a Berkeley en agosto de 1980, hijo Robert en junio de 1981; «Our lone disagreement is that she is a bit more supportive of free trade than I»; Koopmans y la sociología; teoría casi racional ante las preguntas de Tobin (visitante en Berkeley en 1982-83); Brookings desde 1994 con cerca de un tercio del salario durante cinco años; identidad con Rachel Kranton, impulso inicial en su conocimiento de los estudios de Oriente Medio; regreso a Berkeley en 1999; conclusión: más disposición a basar la economía en otras ciencias sociales y en la observación empírica. NobelPrize.org: George A. Akerlof, Biographical — Consultada: 2026-09-23.
  3. Akerlof, George A. «The Market for “Lemons”: Quality Uncertainty and the Market Mechanism», The Quarterly Journal of Economics, vol. 84, n.º 3, agosto de 1970, pp. 488-500 (DOI 10.2307/1879431; leído en la copia de JSTOR alojada en un curso de la Universidad de Illinois) — p. 488: índice de cinco secciones, «Business in underdeveloped countries is difficult», costos de la deshonestidad, reducción de la calidad media y del tamaño del mercado; nota con agradecimiento a Rothenberg, al Indian Statistical Institute y a la Ford Foundation; p. 489: diferencia de precio entre carros nuevos y recién salidos, «lunch table justification», «bad cars (which in America are known as “lemons”)», el dueño «must be locked in», «Gresham’s law has made a modified reappearance», el mercado de carros elegido «for its concreteness and ease in understanding rather than for its importance or realism»; p. 490: analogía «instructive, but not complete» y el caso continuo en el que «no market exists at all»; pp. 490-491: utilidad lineal para aislar la asimetría, grupo uno con N carros de calidad uniforme entre 0 y 2, grupo dos con valoración 3/2, oferta pN/2 y calidad media p/2, «at no price will any trade take place at all» aunque entre 0 y 3 haya compradores y vendedores dispuestos; p. 492: ganancia de N/2 con información simétrica si N < Y2; pp. 492-494: mayores de 65 y seguro médico, cobertura hospitalaria de 63 % (45-54 años) a 31 % (más de 65) en la encuesta de 1956, «one major argument in favor of medicare»; pp. 494-495: empleo de minorías, «may not reflect irrationality or prejudice -but profit maximization», escuelas de barrios pobres; pp. 495-496: costos de la deshonestidad, arroz con piedras, mayor variación de calidad en zonas subdesarrolladas, empresarios desviados al comercio; nota 8: The Times of India*, 10-XI-1967; pp. 497-499: agencias gestoras, prestamistas del 15, 25 y 50 % frente al 6, 8 y 10 % de los bancos, el intermediario «is apt to attract all the “lemons” and thereby make a loss»; pp. 499-500: instituciones que contrarrestan, «even the Nobel Prize, to some degree, serve this function of certification». DOI 10.2307/1879431: Akerlof, The Market for Lemons — Consultada: 2026-09-23.
  4. Nobel Prize Outreach. George A. Akerlof. Facts — «Born: 17 June 1940, New Haven, CT, USA»; afiliación: University of California, Berkeley; motivación «for their analyses of markets with asymmetric information»; «Prize share: 1/3»; estudios en Yale y el MIT; en Berkeley desde 1966; «George Akerlof’s research often draws from other disciplines, such as psychology, anthropology and sociology. He played an important part in the development of behavioral economics». NobelPrize.org: George A. Akerlof, Facts — Consultada: 2026-09-23.
  5. Georgetown University, Department of Economics. George Akerlof joins Economics Department — BA en Yale en 1962 y PhD en el MIT en 1966; «Before joining the McCourt School in 2014, he had been a faculty member at Berkeley and the London School of Economics»; se suma al departamento de economía; intereses que incluyen los incentivos de los gerentes para «loot» sus empresas. Georgetown Economics: George Akerlof — Consultada: 2026-09-23.
  6. Georgetown University, McCourt School of Public Policy. Nobel Prize-Winning Economist George Akerlof Named as Professor Emeritus at McCourt School, 27 de julio de 2026 — se retira tras más de una década como Distinguished University Professor, donde enseñó teoría macro y microeconómica; economista sénior del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca; «senior resident scholar at the International Monetary Fund»; presidente de la American Economic Association; «Cassel Professor of Economics at the London School of Economics»; coautor de numerosos trabajos con «his wife, former U.S. Treasury Secretary and Chair of the Federal Reserve Janet Yellen, ranging from research on efficiency wages to the role of community values in controlling crime». Georgetown McCourt: Akerlof, profesor emérito — Consultada: 2026-09-23.
  7. Pissarides, Christopher A. Biographical (Premio de Economía 2010) — visita a Harvard en 1979-80; «In the previous year, George Akerlof and Janet Yellen came to LSE and for the first time someone with more experience of the profession than I had, explained to me how to make my work better known»; «George advised me to focus on my unemployment work». NobelPrize.org: Christopher A. Pissarides, Biographical — Consultada: 2026-09-23.
  8. Akerlof, George A. «Labor Contracts as Partial Gift Exchange», The Quarterly Journal of Economics, vol. 97, n.º 4, noviembre de 1982, pp. 543-569 — registro bibliográfico (DOI; autor único). DOI 10.2307/1885099: Akerlof, Labor Contracts as Partial Gift Exchange — Consultada: 2026-09-23.
  9. Akerlof, George A. Behavioral Macroeconomics and Macroeconomic Behavior, conferencia del premio, 8 de diciembre de 2001 (pp. 365-394 del volumen; el PDF reproduce esas páginas) — p. 365: el estudio de la información asimétrica como «a very first step toward the realization of a dream», una macroeconomía conductual «in the original spirit of Keynes’ General Theory» con «cognitive bias, reciprocity, fairness, herding, and social status» (continúa en p. 366); pp. 366-367: seis fenómenos que el modelo nuevo clásico no explica bien, del desempleo involuntario a la volatilidad excesiva de las bolsas; p. 371: «why do firms pay wages above rock bottom?», reciprocidad (intercambio de regalos), equidad («workers may exert less effort insofar as their wage falls short of what is considered fair», nota 22: Akerlof y Yellen, 1990) y normas de grupo; «firms give workers above market-clearing wages and workers reciprocate in their commitment to the firm» (nota 21: Akerlof, 1982); pp. 383-385: Shiller (1981) y De Bondt y Thaler (1987); pp. 386-387: pobreza e identidad con Rachel Kranton, «Hobbesian choice», identidad de oposición «easier on the ego, but it is also likely to be economically and physically debilitating», implicaciones que «depart from those derived from standard neoclassical theory», «Prison itself is a school for counter-cultural identity»; p. 388: «If there is any subject in economics which should be behavioral, it is macroeconomics». NobelPrize.org: Akerlof, Behavioral Macroeconomics and Macroeconomic Behavior (PDF) — Consultada: 2026-09-23.
  10. Akerlof, George A. y Yellen, Janet L. «The Fair Wage-Effort Hypothesis and Unemployment», The Quarterly Journal of Economics, vol. 105, n.º 2, mayo de 1990, pp. 255-283 — registro bibliográfico (DOI). DOI 10.2307/2937787: Akerlof y Yellen, The Fair Wage-Effort Hypothesis — Consultada: 2026-09-23.
  11. Akerlof, George A. y Yellen, Janet L. «A Near-Rational Model of the Business Cycle, with Wage and Price Inertia», The Quarterly Journal of Economics, vol. 100, suplemento, 1985, pp. 823-838 — registro bibliográfico (DOI). DOI 10.2307/1882925: Akerlof y Yellen, A Near-Rational Model of the Business Cycle — Consultada: 2026-09-23.
  12. Akerlof, George A. y Kranton, Rachel E. «Economics and Identity», The Quarterly Journal of Economics, vol. 115, n.º 3, agosto de 2000, pp. 715-753 (leídos el resumen y la introducción) — resumen, p. 715: identidad como «a person’s sense of self»; función de utilidad en la que la identidad se asocia a categorías sociales y a cómo deben comportarse sus miembros; aplicaciones a la discriminación de género en el trabajo, la economía de la pobreza y la exclusión social y la división del trabajo en el hogar; «the inclusion of identity substantively changes conclusions of previous economic analysis». DOI 10.1162/003355300554881: Akerlof y Kranton, Economics and Identity — Consultada: 2026-09-23.
  13. Princeton University Press. Identity Economics: How Our Identities Shape Our Work, Wages, and Well-Being, de George A. Akerlof y Rachel E. Kranton (copyright 2010) — «In 1995, economist Rachel Kranton wrote future Nobel Prize-winner George Akerlof a letter insisting that his most recent paper was wrong»; «the beginning of a fourteen-year collaboration»; la identidad «may be the most important factor affecting their economic lives». Princeton University Press: Identity Economics — Consultada: 2026-09-23.
  14. Princeton University Press. Animal Spirits: How Human Psychology Drives the Economy, and Why It Matters for Global Capitalism, de George A. Akerlof y Robert J. Shiller, tapa dura publicada el 18 de febrero de 2009 — término de Keynes para «the gloom and despondence that led to the Great Depression and the changing psychology that accompanied recovery»; «confidence, fear, bad faith, corruption, a concern for fairness, and the stories we tell ourselves»; «managing these animal spirits requires the steady hand of government»; Shiller, «Co-Winner of the 2013 Nobel Prize in Economics». Princeton University Press: Animal Spirits — Consultada: 2026-09-23.
  15. Princeton University Press. Phishing for Phools: The Economics of Manipulation and Deception, de George A. Akerlof y Robert J. Shiller, tapa dura publicada el 22 de septiembre de 2015 (copyright 2016) — «markets harm as well as help us»; los vendedores «will systematically exploit our psychological weaknesses and our ignorance through manipulation and deception»; «We pay too much for gym memberships, cars, houses, and credit cards». Princeton University Press: Phishing for Phools — Consultada: 2026-09-23.
  16. Akerlof, George A. Banquet speech, 10 de diciembre de 2001 — trucos del tratante de caballos: «Put a live eel down her throat. She will be frisky», «Give him a bucket of beer. He will be mellow»; «In the extreme, markets totally collapse»; seguro médico de los ancianos y crédito de los jóvenes; «We understand a pivotal piece of the puzzle why some countries are poor while others are rich». NobelPrize.org: discurso de Akerlof en el banquete Nobel — Consultada: 2026-09-23.
  17. Real Academia Sueca de Ciencias. Press release, 10 de octubre de 2001 — premio concedido conjuntamente a George A. Akerlof, A. Michael Spence y Joseph E. Stiglitz «for their analyses of markets with asymmetric information»; Akerlof «demonstrated how a market where sellers have more information than buyers about product quality can contract into an adverse selection of low-quality products» y señaló que los problemas de información son «commonplace and important»; tasas de crédito en mercados locales del Tercer Mundo, seguro médico individual de los ancianos y discriminación laboral de minorías; Spence y la señalización; Stiglitz y el filtrado (screening); «George A. Akerlof, 61 years»; «SEK 10 million, will be shared equally among the Laureates». NobelPrize.org: comunicado del premio de economía 2001 — Consultada: 2026-09-23.
  18. Real Academia Sueca de Ciencias. Markets with Asymmetric Information (información avanzada del premio), 10 de octubre de 2001 — p. 2: el artículo de 1970 «is probably the single most important contribution to the literature on economics of information»; p. 3: «lemons (a colloquialism for defective cars) has become a well-known metaphor in every economist’s vocabulary». NobelPrize.org: Advanced information 2001 (PDF) — Consultada: 2026-09-23.
  19. Akerlof, George A. y Romer, Paul M. «Looting: The Economic Underworld of Bankruptcy for Profit», Brookings Papers on Economic Activity, 2:1993, artículo en pp. 1-60 y comentarios desde la p. 61 — pp. 1-2: cuatro episodios de los ochenta, entre ellos la crisis financiera de Chile; quiebra con ganancia «if poor accounting, lax regulation, or low penalties for abuse give owners an incentive to pay themselves more than their firms are worth and then default», más común cuando el gobierno garantiza las deudas; pp. 18-23: crisis chilena de 1982, tipo de cambio fijado en junio de 1979 en 39 pesos por dólar, bancos internacionales sin prima de riesgo por la garantía implícita, tasas de 1979-1981 de alrededor del 50 % en pesos, 20 % en dólares y 15 % la LIBOR, «most large Chilean banks were part of a business grupo», el Banco del Estado de Chile y las filiales extranjeras no se volvieron insolventes; p. 59: estrecheces bancarias en los ochenta en «Argentina, Brazil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Mexico, Peru, and Venezuela», y la convertibilidad debe acompañarse de «careful bank regulation to prevent looting of the kind that occurred in Chile»; pp. 61-62, comentario de Robert E. Hall: el artículo dedica «surprisingly little to the value-extraction part of the story»; «For Chile, there is only one paragraph explaining that the owners of government-guaranteed banks did not capture any significant looting proceeds themselves, but that lending to affiliates at preferential rates did extract some value», y como ese crédito «reduced the book earnings that drove looting in the first place, the story seems incomplete». Brookings: Akerlof y Romer, Looting (PDF) — Consultada: 2026-09-23.
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  • Pregunta que responde: Quién es George Akerlof, qué dice su artículo de 1970 y cómo llegó a publicarse, y qué obra firmó después sobre salarios, identidad y psicología económica.
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  • Criterios de inclusión: textos del propio Akerlof, Fundación Nobel, registros DOI, Georgetown, Brookings y la editorial de sus libros; cero enciclopedias generales.
  • Fecha de corte de los datos: 2026-09-23
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