Macroeconomía

Política fiscal: qué es, cómo funciona y cómo se aplica en Colombia

La política fiscal es el uso que hace un gobierno del gasto público y los impuestos para influir en la economía: impulsarla en las crisis y moderarla cuando se recalienta. En Colombia opera dentro de una regla fiscal que fija un ancla de deuda neta del 55% del PIB y un límite del 71%, vigilada por el CARF.

Por Jhon Mosquera7 ago 202611 min de lectura

Última actualización: 2026-08-07

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Escritorio cenital que representa la política fiscal: libro de cuentas abierto, una balanza, calculadora, monedas apiladas y una pequeña maqueta de obra pública, en tonos azul y gris pizarra.

Cuando a una familia colombiana le recortan el ingreso, hace lo natural: aprieta el cinturón y gasta menos. Un gobierno, en cambio, muchas veces hace lo contrario. En plena recesión, justo cuando el recaudo de impuestos cae porque las empresas venden menos, el Estado decide gastar más —en obras, subsidios y empleo— para que la economía no se hunda del todo. Esa aparente contradicción tiene nombre y es una de las herramientas más poderosas, y más discutidas, de la macroeconomía.

Esa lógica explica por qué un país sube o baja impuestos, se endeuda en unos años y ahorra en otros. Y explica también por qué en junio de 2025 el Gobierno colombiano hizo algo inusual: se dio permiso a sí mismo para apartarse, durante tres años, de la regla que le pone tope a su propia deuda.

¿Qué es la política fiscal?

La política fiscal es el conjunto de decisiones de gasto y de tributación con las que el Estado busca moderar los altibajos de la actividad económica, el empleo y los precios. Sus objetivos habituales son tres: sostener la demanda cuando la economía se enfría, contenerla cuando se recalienta y financiar bienes públicos como salud, educación y vías.

La idea de usarla de forma deliberada para estabilizar el ciclo proviene de John Maynard Keynes, que en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero (1936) argumentó que, cuando el sector privado gasta poco, el gasto público puede sostener la demanda agregada y evitar que el desempleo se dispare [1].

Es una de las ramas centrales de la macroeconomía y, a la par de la política monetaria —que maneja el banco central a través de las tasas de interés y la cantidad de dinero—, forma el par de instrumentos con los que un país intenta gobernar su economía. La diferencia clave: la política fiscal la decide el Gobierno y el Congreso (quién cobra, cuánto y en qué se gasta), mientras que la monetaria la decide una autoridad técnica e independiente.

Los dos instrumentos: gasto público e impuestos

La política fiscal actúa con solo dos palancas, pero muy potentes. La primera es el gasto público: cuánto invierte y transfiere el Estado en carreteras, salud, educación, subsidios o nóminas. La segunda es la política de ingresos, es decir, cuánto le retira el Estado a hogares y empresas mediante el IVA, la renta, los aranceles y demás tributos.

Combinando esas dos palancas, un gobierno puede pisar el acelerador o pisar el freno. Si quiere inyectar dinero a la economía, sube el gasto o baja los impuestos (o ambos). Si quiere retirar dinero para enfriarla, hace lo inverso. De esa combinación nacen los dos grandes tipos de política fiscal.

Política fiscal expansiva y contractiva

La política fiscal expansiva busca estimular la economía cuando está débil: más gasto público y menos impuestos para elevar la demanda. La política fiscal contractiva busca lo opuesto —enfriar una economía recalentada y contener la inflación— reduciendo el gasto o subiendo los impuestos. La regla práctica es contracíclica: expandir en las malas y contraer en las buenas, para suavizar el ciclo en lugar de amplificarlo [1].

RasgoPolítica fiscal expansivaPolítica fiscal contractiva
ObjetivoEstimular la actividad y el empleoEnfriar la economía y frenar la inflación
Cuándo se usaRecesión, alto desempleo, demanda débilSobrecalentamiento, inflación alta
Gasto públicoAumentaSe reduce o crece menos
ImpuestosBajanSuben
Efecto en el balanceTiende al déficitTiende al superávit
Riesgo principalMás deuda y presión sobre las tasasFrenar de más el crecimiento

En la práctica pocos gobiernos aplican una versión pura: lo normal es una mezcla que cambia según el momento del ciclo y el margen disponible. El detalle de cómo se diseña un estímulo, cuánto rinde y qué riesgos trae se desarrolla en la página sobre política fiscal expansiva.

El multiplicador fiscal: por qué un peso de gasto rinde más de un peso

Aquí está la razón por la que la política fiscal es tan atractiva en las crisis. Cuando el Estado paga una obra, ese dinero se convierte en salario de los trabajadores, que a su vez lo gastan en comida, arriendo y transporte; ese consumo es el ingreso de otros comerciantes, que vuelven a gastar una parte, y así sucesivamente. El impulso inicial se propaga en cascada. A esa amplificación Keynes la llamó el multiplicador, y mostró que su tamaño depende de qué fracción de cada peso extra deciden consumir los hogares —la propensión marginal a consumir [1].

Esquema del multiplicador fiscal: 100 pesos de gasto público inicial generan rondas sucesivas de consumo inducido (80, 64 y 51 pesos) que suman cerca de 500 pesos de actividad económica, con una propensión marginal a consumir de 0,8.

La fórmula es sencilla: multiplicador = 1 / (1 − PMC). Si los hogares consumen 80 centavos de cada peso adicional (PMC de 0,8), el multiplicador es 5, y $100 de gasto público pueden generar hasta $500 de actividad.

El valor real, sin embargo, no es fijo. Olivier Blanchard y Daniel Leigh, entonces economistas del Fondo Monetario Internacional, estudiaron en Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers (NBER Working Paper 18779, 2013) los errores de pronóstico de crecimiento de las economías avanzadas en 2010 y 2011, y formularon su lectura con cautela: «A natural interpretation is that fiscal multipliers were substantially higher than implicitly assumed by forecasters» —una interpretación natural es que los multiplicadores fiscales fueron sustancialmente mayores de lo que los pronosticadores suponían de forma implícita— [2]. En ese mismo trabajo citan a Auerbach y Gorodnichenko, quienes con datos de Estados Unidos estimaron que el multiplicador del gasto público puede ir desde casi cero en tiempos normales hasta cerca de 2,5 en recesiones [2]. Traducción: la política fiscal rinde mucho más cuando la economía está deprimida —justo cuando más se necesita—. Cómo interactúa ese impulso con las tasas de interés es el corazón del modelo IS-LM.

Estabilizadores automáticos frente a política fiscal discrecional

No toda la política fiscal exige una decisión nueva cada vez. Una parte funciona sola, en piloto automático. Los estabilizadores automáticos son, en la definición de Alessandro Maravalle y Lukasz Rawdanowicz en Automatic fiscal stabilisers (documento de trabajo 1636 de la OCDE, 2020), los cambios en el gasto y en los ingresos públicos que ayudan a estabilizar la economía tras un choque «without any discretionary policy intervention» —sin ninguna intervención discrecional de política— [3]. Cuando la economía se enfría, la recaudación de impuestos cae por sí sola (se gana menos, se tributa menos) y el gasto en subsidios sube automáticamente; en el auge ocurre lo contrario. Ese colchón amortigua el ciclo sin que nadie tenga que aprobar una ley.

Frente a ellos está la política fiscal discrecional: los planes de choque, las reformas tributarias, los recortes de gasto que sí requieren una decisión explícita del Gobierno y del Congreso. Es más potente y focalizada, pero también más lenta y más expuesta al cálculo político.

Los límites: deuda, credibilidad y efecto desplazamiento

La política fiscal no es magia gratis. Gastar más de lo que se recauda genera un déficit fiscal, y los déficits repetidos se acumulan como deuda pública que hay que pagar con intereses. Si la deuda crece demasiado, los prestamistas exigen tasas más altas y el servicio de esa deuda empieza a comerse el presupuesto.

Existe además un riesgo más sutil: el efecto desplazamiento (o crowding out). Cuando el Estado se financia emitiendo mucha deuda, compite con las empresas por recursos físicos y financieros que son escasos, y puede empujar al alza las tasas de interés y desplazar la inversión privada. La literatura económica también reconoce el efecto contrario —crowding in—, cuando la inversión pública genera externalidades positivas y estimula la demanda agregada en lugar de expulsar al sector privado [4]. Cuál domina depende del contexto: con capacidad ociosa, el gasto público arrastra a la inversión privada; con la economía a tope, la desplaza.

La política fiscal en Colombia: quién decide y con qué reglas

En Colombia la política fiscal la define el Gobierno nacional —con el Ministerio de Hacienda a la cabeza— y la aprueba el Congreso a través del Presupuesto General de la Nación y de las reformas tributarias. Pero no es de rienda suelta: desde 2011 opera dentro de una regla fiscal que le pone un tope numérico a la deuda y cuyo cumplimiento vigila un comité técnico independiente.

¿En qué consiste la regla fiscal en Colombia?

La regla fiscal es una ley que limita cuánto puede endeudarse el Gobierno Nacional Central para que la deuda no crezca sin control. La creó la Ley 1473 de 2011, cuyo objeto declarado es expedir normas «que garanticen la sostenibilidad de largo plazo de las finanzas públicas y contribuyan a la estabilidad macroeconómica del país» [5]. Diez años después, el artículo 60 de la Ley 2155 de 2021 reescribió por completo su artículo 5 y le puso números concretos.

Escala de la regla fiscal colombiana que compara la deuda neta de 2025 (58,5% del PIB) con el ancla del 55% y el límite del 71%, mostrando el margen prudencial de 16 puntos del PIB.

Esos números son el corazón del sistema. El texto vigente establece que «el límite de deuda es igual a 71% del PIB y el ancla de deuda es igual a 55% del PIB», ambos medidos sobre la deuda neta del Gobierno Nacional Central —es decir, la deuda bruta menos sus activos financieros— [6]. El límite es la línea roja: el nivel por encima del cual, dice la ley, se puede llegar a un escenario de insostenibilidad. El ancla es el nivel prudencial al que la deuda debería regresar. La distancia entre ambos, 16 puntos del PIB, es el margen prudencial: el colchón que permite absorber choques macroeconómicos sin rebasar la línea roja [6].

La ley no se queda en el nivel de deuda. Fija además, para cada vigencia, un valor mínimo del balance primario neto estructural —el resultado fiscal que excluye intereses, rendimientos financieros, el ciclo económico, el ciclo petrolero y las transacciones de una sola vez— que se endurece a medida que la deuda se acerca al límite [6].

El CARF, el vigilante de la regla fiscal

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) es, en palabras de la ley que lo creó, «un organismo de carácter técnico, permanente e independiente, adscrito al Ministerio de Hacienda y Crédito Público» [6]. Nació con el artículo 61 de la Ley 2155 de 2021 y su función es hacerle seguimiento a la regla fiscal mediante conceptos que no obligan a nadie.

Lo integran siete miembros: cinco expertos en finanzas públicas, que la ley prohíbe expresamente que sean servidores públicos, y los presidentes de las comisiones económicas del Congreso, que alternan [6]. Sus pronunciamientos nunca son vinculantes, pero deben ser públicos y ampliamente difundidos, y dos veces al año —en abril y en septiembre— radica un informe ante las comisiones económicas [6]. Funciona, en la práctica, como un auditor externo: revisa las cuentas oficiales y dice sin eufemismos si el rumbo es sostenible.

La cláusula de escape que Colombia activó en 2025

La propia regla trae una válvula de emergencia. Su parágrafo 2 permite un desvío temporal de las metas fiscales «en el caso de que ocurran eventos extraordinarios, o que comprometan la estabilidad macroeconómica del país»; solo el Consejo Superior de Política Fiscal (CONFIS) puede activarla, y únicamente después de pedirle al CARF un concepto previo que no está obligado a seguir [6].

Eso fue exactamente lo que pasó en junio de 2025. El CONFIS activó la cláusula de escape para las vigencias 2025, 2026 y 2027 pese al concepto desfavorable del CARF, que había advertido que el Ministerio de Hacienda reconocía no tener un evento sobreviniente que la justificara [7]. Sobre el plan de ajuste que acompañaba la solicitud, el Comité fue explícito en su Concepto previo no vinculante sobre la activación de la cláusula de escape del 8 de junio de 2025: «no apuntala la credibilidad ni resulta suficiente para salvaguardar la sostenibilidad de la deuda» [7]. El propio Comité añadió que activar la cláusula, por sí sola, no resuelve los problemas de sostenibilidad fiscal de fondo [7]. La senda de retorno acordada compromete al Gobierno a retomar la aplicación paramétrica de la regla en 2028 [8].

El déficit y la deuda del Gobierno hoy

Las cuentas del Gobierno Nacional Central siguen en rojo. En 2025 el déficit fiscal total fue del 6,4% del PIB —unos $117,8 billones— y la deuda neta cerró en 58,5% del PIB: por debajo del 59,0% de 2024, pero muy por encima del ancla del 55% [8]. En términos sencillos: el país gastó bastante más de lo que recaudó y cubrió la diferencia con deuda.

Indicador (Gobierno Nacional Central)20242025
Ingresos totales (% del PIB)16,416,3
Gastos totales (% del PIB)23,122,7
Gasto en intereses (% del PIB)4,32,8
Balance total —déficit— (% del PIB)−6,7−6,4
Balance primario (% del PIB)−2,4−3,5
Deuda neta (% del PIB)59,058,5

Fuente: Comité Autónomo de la Regla Fiscal, Informe al Congreso de abril de 2026, con datos del Ministerio de Hacienda [8].

Hay un matiz decisivo en esos números. El déficit total mejoró frente al 7,1% del PIB que proyectaba el Marco Fiscal de Mediano Plazo, pero el CARF atribuye esa mejora a operaciones de manejo de deuda «cuyos efectos principales son contables y transitorios» [8]. El balance primario —el que excluye intereses y mide el esfuerzo fiscal puro— hizo lo contrario: se deterioró del 2,4% al 3,5% del PIB [8]. Es decir, sin el ahorro en intereses el Estado gastó relativamente más. La caída de la deuda neta admite la misma lectura: el CARF la atribuye principalmente a factores exógenos y transitorios, no a un proceso de ajuste fiscal, y calcula que con la tasa de cambio proyectada en el Marco Fiscal de Mediano Plazo habría cerrado en 61,4% del PIB en vez de 58,5% [8]. Y la carga de la deuda pesa cada vez más: si en 2021 uno de cada seis pesos recaudados en impuestos se destinaba a pagar deuda, en lo corrido de 2025 esa cifra ya era uno de cada tres [7].

¿Por qué Colombia gasta más de lo que recauda?

El desbalance fiscal colombiano tiene una raíz estructural: el Estado recauda pocos impuestos y gasta en rubros difíciles de recortar. En 2024 la recaudación tributaria de Colombia fue del 19,9% del PIB, 1,9 puntos por debajo del promedio de América Latina y el Caribe y muy lejos del promedio de la OCDE; además cayó 2,2 puntos frente al 22,1% de 2023 [9].

Recaudación tributaria 2024 (% del PIB)Valor
Promedio OCDE34,1
Promedio América Latina y el Caribe21,7
Colombia19,9

Fuente: OCDE, Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2026 [9].

Del otro lado, buena parte del gasto —pensiones, transferencias a las regiones, salud, intereses— está fijada por ley y no se puede recortar de un año para otro. Esa tenaza empuja el déficit año tras año y encierra el dilema de fondo: la Constitución ordena un gasto social creciente, pero dejar que la deuda suba encarece el crédito del país y termina quitándole recursos a ese mismo gasto social. Cómo se resuelva esa tensión no es asunto solo de contadores: condicionará el crecimiento del PIB de Colombia y el empleo de la próxima década. Es la tensión de fondo de toda política fiscal: un instrumento formidable para estabilizar la economía, pero solo mientras conserve la confianza de quienes le prestan al Estado.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre política fiscal y política monetaria? La política fiscal la maneja el Gobierno y consiste en decidir cuánto se gasta y cuántos impuestos se cobran. La política monetaria la maneja el banco central y consiste en fijar las tasas de interés y regular la cantidad de dinero en circulación. Ambas buscan estabilizar la economía, pero con herramientas distintas y en manos de autoridades diferentes: una es política, la otra es técnica e independiente.

¿Cuáles son los objetivos de la política fiscal? Reactivar la actividad y el empleo cuando la economía está débil, frenar la inflación cuando está recalentada, redistribuir ingreso mediante impuestos y transferencias, y financiar los bienes y servicios que el mercado no provee por sí solo. En economías con alta deuda se añade un objetivo más exigente: hacer todo lo anterior sin poner en riesgo la capacidad de pago del Estado.

¿Qué dice la Ley 1473 de 2011 y en qué consiste la regla fiscal colombiana? Esa ley creó la regla fiscal para asegurar que las finanzas públicas sean sostenibles en el largo plazo. Tras la reforma de 2021, funciona con dos referencias sobre la deuda neta del Gobierno Nacional Central: un techo del 71% del PIB y un objetivo prudente del 55%. Además obliga a alcanzar cada año un resultado mínimo en el balance primario ajustado por el ciclo, que se vuelve más exigente cuanto más se acerca la deuda al techo.

¿Quién vigila que el Gobierno colombiano cumpla la regla fiscal? El Comité Autónomo de la Regla Fiscal, un cuerpo técnico independiente adscrito al Ministerio de Hacienda. Sus cinco miembros expertos no pueden ser funcionarios públicos y sus conceptos no obligan al Gobierno, aunque sí deben hacerse públicos. Cuando el rumbo fiscal se desvía, el Comité lo dice abiertamente para que mercados y ciudadanos sepan a qué atenerse.

¿Es lo mismo el déficit fiscal que la deuda pública? No. El déficit es un flujo: lo que le falta al Gobierno en un año, la diferencia entre lo que gasta y lo que recauda. La deuda es un saldo acumulado: la suma de todos los déficits pasados que aún no se han pagado. Por eso un país puede reducir su déficit y aun así ver crecer su deuda mientras el balance siga en negativo.

¿Qué es el multiplicador fiscal en palabras simples? Es la idea de que cada peso que gasta el Estado puede generar más de un peso de actividad económica, porque ese dinero pasa de mano en mano: se convierte en salario, luego en consumo, luego en ingreso de otro. Cuánto se multiplica depende de qué parte de cada peso la gente vuelve a gastar y del momento del ciclo económico.

Referencias

  1. Keynes, John Maynard. The General Theory of Employment, Interest and Money (1936), Capítulo 10 “The Marginal Propensity to Consume and the Multiplier” — origen del uso deliberado de la política fiscal y del multiplicador. Project Gutenberg Australia: General Theory, cap. 10 — Consultada: 2026-08-07.
  2. Blanchard, Olivier y Leigh, Daniel. Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers, NBER Working Paper 18779 (2013) — los multiplicadores fiscales de las economías avanzadas en 2010-2011 fueron mayores de lo supuesto; el rango de casi cero a 2,5 se atribuye allí a Auerbach y Gorodnichenko con datos de Estados Unidos. NBER: Working Paper 18779 — Consultada: 2026-08-07.
  3. Maravalle, Alessandro y Rawdanowicz, Lukasz. Automatic fiscal stabilisers: Recent evolution and policy options to boost their effectiveness, OECD Economics Department Working Paper 1636 (2020) — definición de estabilizadores automáticos. OCDE: documento de trabajo 1636 — Consultada: 2026-08-07.
  4. Nina Borges, Hedim Eibert. Efecto de la inversión pública sobre la inversión privada en Bolivia, 1995-2016 (2018) — definición del efecto desplazamiento (crowding out) y del efecto complementario (crowding in). Redalyc: inversión pública y privada en Bolivia — Consultada: 2026-08-07.
  5. Congreso de la República de Colombia. Ley 1473 de 2011, artículo 1 — objeto: garantizar la sostenibilidad de largo plazo de las finanzas públicas y contribuir a la estabilidad macroeconómica del país. Función Pública: Ley 1473 de 2011 — Consultada: 2026-08-07.
  6. Congreso de la República de Colombia. Ley 2155 de 2021, artículos 60 y 61 — texto vigente del artículo 5 de la Ley 1473 de 2011 (límite de deuda 71% del PIB, ancla 55%, definiciones de deuda neta, margen prudencial y balance primario neto estructural, y cláusula de escape del parágrafo 2) y creación del Comité Autónomo de la Regla Fiscal en el artículo 14. Función Pública: Ley 2155 de 2021 — Consultada: 2026-08-07.
  7. Comité Autónomo de la Regla Fiscal. Concepto previo no vinculante sobre la activación de la cláusula de escape, 8 de junio de 2025 — concepto desfavorable, ausencia de evento sobreviniente, juicio sobre el plan de ajuste y proporción del recaudo tributario destinada a pagar deuda. CARF: concepto previo sobre la cláusula de escape, junio 2025 — Consultada: 2026-08-07.
  8. Comité Autónomo de la Regla Fiscal. Informe al Congreso de la República, abril de 2026 — cierre fiscal 2025 del Gobierno Nacional Central (Cuadro 1), deuda neta de 58,5% del PIB, activación de la cláusula de escape para 2025-2027 y compromiso de retorno a la regla en 2028. CARF: informe al Congreso, abril 2026 — Consultada: 2026-08-07.
  9. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2026: Colombia — recaudación tributaria de 19,9% del PIB en 2024, frente a 21,7% del promedio regional y 34,1% del promedio de la OCDE. OCDE: estadísticas tributarias de Colombia 2026 — Consultada: 2026-08-07.
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