David Ricardo: biografía, obra y legado
David Ricardo (1772-1823) fue un corredor de bolsa londinense que hizo fortuna y, a los 27 años, leyó a Adam Smith. Escribió sobre el precio del oro en 1809, explicó la renta de la tierra en 1815, publicó sus Principios en 1817 y entró al Parlamento en 1819. Murió a los 51 años en su finca de Gatcombe Park.
Última actualización: 2026-09-18
Contenido de esta página
- ¿Quién fue David Ricardo?
- ¿Qué defendió Ricardo en la controversia bullionista?
- ¿Qué es la renta diferencial de Ricardo?
- ¿Qué dicen los Principios de economía política y tributación de 1817?
- ¿Formuló Ricardo la «ley de hierro de los salarios»?
- ¿Qué es la equivalencia ricardiana?
- ¿Qué hizo Ricardo en el Parlamento y cómo murió?
- ¿Qué queda hoy del legado de David Ricardo?

El 24 de mayo de 1819 la Cámara de los Comunes discutía las resoluciones de Robert Peel para que el Banco de Inglaterra volviera a pagar sus billetes en oro. Un diputado recién llegado no se levantó a hablar hasta que lo llamaron a gritos desde todos los lados de la sala [1]. Mes y medio antes, ese mismo hombre le había escrito a un amigo: «Temo que seré de poca utilidad ahí» (traducción propia), y le confesó la alarma que lo asaltaba en cuanto oía el sonido de su propia voz [1].
Se llamaba David Ricardo. Tenía entonces 47 años, una fortuna que un pariente describió como la más alta alcanzada hasta entonces en la Bolsa de Londres y un libro, los Principios de 1817, que ya iba por su segunda edición [2][3]. Su escaño era el de Portarlington, un burgo irlandés de unos doce electores, de los que se llamaban «podridos» [3].
Y aun así defendió en el Parlamento una reforma que, de aprobarse, le habría quitado el asiento, como anotó su necrología de 1824 [2].
Esa mezcla de hombre práctico y teórico sin concesiones recorre su obra.
¿Quién fue David Ricardo?
David Ricardo (1772-1823) fue un economista y financiero inglés, corredor de la Bolsa de Londres, autor de Principios de economía política y tributación (1817) y diputado entre 1819 y 1823. Hijo de un corredor de bolsa sefardí llegado de Ámsterdam, hizo fortuna en pocos años y dedicó a la economía los catorce años que van de 1809 a su muerte [1][3].
Nació en la City de Londres en abril de 1772. La fecha exacta tiene dos versiones: el 18 de abril, según la reconstrucción de la edición de sus obras a cargo de Piero Sraffa que resume Giancarlo de Vivo, y el 19, según la necrología de 1824, atribuida a uno de sus hermanos, y la biografía que publicó John Ramsay McCulloch en 1846 [1][2][3]. Su padre, Abraham Israel Ricardo, era corredor de bolsa; su madre, Abigail Delvalle, venía también de una familia sefardí. David fue el tercero de al menos diecisiete hijos [3].
No fue a la universidad. Estudió dos años en una escuela de Holanda y a los catorce ya trabajaba con su padre en la Bolsa [1][2]. A los 21 se casó con Priscilla Ann Wilkinson, cuáquera, y la ruptura con la familia fue inmediata: tuvo que empezar por su cuenta, respaldado por algunos de los miembros más respetados de la Bolsa [2][3].
¿De dónde salió la fortuna de Ricardo?
Del mismo oficio de su padre, ejercido por cuenta propia. Su hermano escribió que su «sorprendente rapidez con las cifras y el cálculo», unida a una racha de acontecimientos públicos que le fue favorable, lo dejó muy por delante de todos sus contemporáneos en la Bolsa [2] (traducción propia). La ganancia más recordada fue la de un empréstito del Gobierno que se le adjudicó, con otros licitadores, cuatro días antes de la batalla de Waterloo (18 de junio de 1815) [3].
Al morir, su patrimonio valía entre 675.000 y 775.000 libras de 1823, con un ingreso anual de unas 28.000 libras, según los cálculos de la edición de Sraffa que recoge De Vivo [3].
Hacia 1815 ya había comprado la finca de Gatcombe Park, en Gloucestershire (Gatcomb, en la grafía de la época), había decidido dejar la Bolsa y empezaba a pasar su dinero a la tierra [1][3].
¿Cómo llegó Ricardo a la economía?
Por la química primero y por Smith después. Hacia los 25 años montó un laboratorio, coleccionó minerales y fue uno de los socios fundadores de la Sociedad Geológica [1][2]. En 1799, a los 27, durante una estancia en Bath por la salud de su esposa, leyó La riqueza de las naciones [1][3]. La biografía de Adam Smith tiene página propia, y cómo lo discutió Ricardo está en Adam Smith y David Ricardo.
Diez años tardó en publicar. Lo sacó del silencio el precio del oro.
| Fecha | Hecho | Ref. |
|---|---|---|
| Abril de 1772 | Nace en la City de Londres (18 o 19 de abril, según la fuente) | [1][2][3] |
| c. 1786 | A los 14 años empieza a trabajar con su padre en la Bolsa | [1][3] |
| c. 1793 | Se casa a los 21 con Priscilla Ann Wilkinson y se independiza | [2][3] |
| 1799 | Lee La riqueza de las naciones en Bath, a los 27 años | [1][3] |
| 29 ago. 1809 | Primer artículo, «The Price of Gold», en el Morning Chronicle | [3] |
| Abril de 1817 | Principios de economía política y tributación (1.ª ed.) | [3][4] |
| Feb. 1819 | Entra a la Cámara de los Comunes por Portarlington | [1][3] |
| 11 sep. 1823 | Muere en Gatcombe Park, a los 51 años, por una infección de oído | [1][2][3] |
¿Qué defendió Ricardo en la controversia bullionista?
En la controversia bullionista (1809-1811), Ricardo sostuvo que la subida del precio del oro en Londres probaba que los billetes del Banco de Inglaterra estaban depreciados por exceso de emisión. Desde 1797 el Banco no los cambiaba por oro, y para Ricardo el remedio era reducir gradualmente los billetes en circulación [3][6].
El punto de partida era institucional. En febrero de 1797, en plena guerra con Francia, se suspendió la convertibilidad de los billetes [3]. En el verano de 1809, doce años después, el oro subía y la libra caía frente a otras monedas [3]. Los que negaban la depreciación la atribuían a otras causas; uno de los más eficaces, el comerciante Bosanquet, respondería en 1810 al informe del Parlamento culpando del alza de los precios a los años de escasez y a los impuestos [1][3]. Ricardo escribió que veía «con la mayor alarma» la depreciación progresiva del papel moneda y que la mayoría del público la negaba o la atribuía a cualquier causa menos a la real [6] (traducción propia).
Su diagnóstico era incómodo: sin la obligación de pagar en oro, los directores del Banco quedaron libres para emitir cuanto quisieran, y dos termómetros lo delataban, el tipo de cambio y el precio del oro en lingotes [6].
La propuesta cabía en una frase: que el Banco redujera «gradualmente la cantidad de sus billetes en circulación» hasta igualar su valor con el de las monedas que representaban [6] (traducción propia). Gradualmente, insistió, porque una contracción brusca causaría «tanta ruina y angustia» que sería inconveniente recurrir a ella [6] (traducción propia).
The High Price of Bullion salió a comienzos de 1810. Apenas un mes después de publicarse, Francis Horner pidió una investigación en los Comunes, y el informe del Comité del Oro (Bullion Report), publicado en agosto de 1810, compartió casi todas sus tesis [3]. En abril de 1811 el folleto iba por la cuarta edición [3]. Ricardo no estuvo de acuerdo con todo el informe, y en enero de 1811 contestó al comerciante Bosanquet, autor de uno de los ataques más eficaces contra los bullionistas [1][3].
¿Qué fue el plan de los lingotes de Ricardo?
Fue su propuesta de 1816 para volver al oro sin monedas de oro: los billetes serían convertibles, pero en barras de oro de peso y ley fijos, no en monedas. Como nadie hace el mercado con un lingote, el oro no circularía y el país se ahorraría el costo de acuñar y el desgaste de las monedas [1][3]. Los comités de ambas cámaras lo recomendaron en 1819, la ley de Peel lo adoptó y se aplicó en 1821 [1][3]. Frenó la sobreemisión, pero obligaba a sustituir los soberanos por billetes de una libra, cuya falsificación se extendió, y se prefirió volver a una circulación mixta con monedas [1].
Su último trabajo, publicado en 1824, ya muerto, fue otro plan: un Banco Nacional emisor, dirigido por comisionados que solo el Parlamento podría remover y sin trato de dinero con los ministros [3][9]. La regla la escribió así: el Gobierno no debería, «en ningún caso», pedir prestado a «quienes tienen el poder de crear dinero» [9] (traducción propia). Si necesitaba fondos, que cobrara impuestos o vendiera deuda; si los comisionados tenían excedentes, que compraran títulos públicos en el mercado abierto [9].
Más de siglo y medio después, la frase suena conocida en Colombia. La Constitución de 1991 dice que el Banco de la República velará por mantener la capacidad adquisitiva de la moneda y que las operaciones de financiamiento a favor del Estado requieren la aprobación unánime de su junta directiva, «a menos que se trate de operaciones de mercado abierto» [17]. No sostengo que los constituyentes leyeran a Ricardo, y no tengo fuente para decirlo. Sí es la misma idea: separar a quien gasta de quien emite. Cómo funciona hoy esa política está en la página de política monetaria.
¿Qué es la renta diferencial de Ricardo?
La renta diferencial es la explicación de Ricardo de por qué se paga renta por la tierra: no porque la tierra produzca, sino porque las tierras son desiguales. Cuando la población obliga a cultivar tierra peor, el precio del trigo lo fija la peor tierra en uso, y las mejores rinden un excedente que se queda su dueño [4].
La primera versión es de febrero de 1815, en su Essay on the Influence of a Low Price of Corn on the Profits of Stock, escrito mientras el Parlamento discutía por tercer año seguido restringir la importación de grano [3][7]. Su conclusión política no tenía anestesia: «el interés del terrateniente es siempre opuesto al interés de todas las demás clases de la comunidad» [7] (traducción propia). La ley restrictiva se aprobó al mes siguiente, por amplia mayoría [3].
La teoría no era solo suya, y él mismo lo dijo. En el prefacio de los Principios reconoce que en 1815 Thomas Malthus y «un miembro del University College de Oxford», que McCulloch identifica como Edward West, presentaron casi al mismo tiempo la verdadera doctrina de la renta; McCulloch añade que James Anderson la había descubierto en 1777 [1][4]. Lo que Ricardo agregó fue la consecuencia: qué le hace la renta al beneficio y al salario cuando el país crece.

El capítulo II de los Principios la explica con tres tierras que, con el mismo capital y trabajo, dan 100, 90 y 80 cuartos de trigo netos. Cada tierra peor que entra en cultivo hace pagar renta a las mejores, y la última no paga nada [4].
De ahí sale su frase más citada: «el trigo no es caro porque se pague una renta, sino que se paga una renta porque el trigo es caro» [4] (traducción propia).
| Tierras en cultivo | Renta de la n.º 1 | Renta de la n.º 2 | Renta de la n.º 3 |
|---|---|---|---|
| Solo la n.º 1 (rinde 100) | 0 | — | — |
| n.º 1 y n.º 2 (rinden 100 y 90) | 10 cuartos | 0 | — |
| n.º 1, 2 y 3 (rinden 100, 90 y 80) | 20 cuartos | 10 cuartos | 0 |
Cifras del ejemplo de Ricardo, capítulo «On Rent» de la edición de 1817 [4].
La regla vale también para la tierra que ya se cultiva: si un segundo capital de 1.000 libras sobre la misma finca rinde 85 cuartos en lugar de 100, el primero paga 15 de renta [4]. Y vale para el subsuelo. En el capítulo siguiente, «On the Rent of Mines», Ricardo escribe que la mina más pobre en explotación, la que no paga renta, regula la renta de todas las demás, y que la renta de las minas es efecto y nunca causa del alto valor de lo que producen [4].
Ese capítulo le habla a un país minero. En Colombia, la Constitución hace al Estado propietario del subsuelo y ordena que la explotación de un recurso no renovable cause a su favor una regalía [16][17]. En el esquema de Ricardo la renta de las minas va al dueño; aquí el dueño es el Estado. La regalía no está definida como la diferencia ricardiana entre una mina y otra, y no conviene forzar la equivalencia. La pregunta de fondo sí es la misma: quién se queda con el excedente que la naturaleza reparte de forma desigual.
Cómo encaja la renta en el modelo clásico completo está en la página de economía clásica.
¿Qué dicen los Principios de economía política y tributación de 1817?
On the Principles of Political Economy, and Taxation salió en Londres, con John Murray, en abril de 1817, en una tirada de 750 ejemplares. La segunda edición, casi sin cambios, es de febrero de 1819; la tercera, de mayo de 1821, rehízo el capítulo del valor y añadió uno sobre la maquinaria [3][5]. La tesis la pone el prefacio: el problema principal de la economía política es la distribución [4].
El prefacio abre con tres clases —el propietario de la tierra, el dueño del capital y los trabajadores— que se reparten el producto como renta, beneficio y salario, y pregunta cómo cambian esas partes cuando el país acumula capital y crece su población [4].
Ricardo dudó mucho antes de publicarlo. Su hermano y McCulloch cuentan que se resistía por desconfianza de sus propias fuerzas; según el hermano, fue sobre todo su amigo James Mill quien lo convenció de escribir y publicar [1][2]. Ricardo, según De Vivo, llegó a decir que no más de veinticinco personas en Inglaterra podían entender su libro [3].
| Obra | Año | Qué sostiene |
|---|---|---|
| The High Price of Bullion, a Proof of the Depreciation of Bank Notes | 1810 | El oro caro prueba que el billete inconvertible está depreciado por exceso de emisión [6] |
| Essay on the Influence of a Low Price of Corn on the Profits of Stock | 1815 | Renta diferencial y efecto del trigo caro sobre el beneficio; contra las leyes de granos [7] |
| Proposals for an Economical and Secure Currency | 1816 | El plan de los lingotes [1][3] |
| On the Principles of Political Economy, and Taxation | 1817 (3.ª ed. 1821) | Leyes de la distribución entre renta, beneficio y salario [4][5] |
| «Funding System» | 1820 | Deuda pública, fondo de amortización e impuestos de guerra [8] |
| On Protection to Agriculture | 1822 | Contra la protección agrícola en plena crisis de precios bajos [1][3] |
| Plan for the Establishment of a National Bank | 1824 (póstumo) | Un emisor independiente del Gobierno [9] |
¿Qué dijo Ricardo sobre el valor?
Que el valor de cambio de las mercancías que se pueden reproducir depende de la cantidad de trabajo necesaria para producirlas y llevarlas al mercado; McCulloch lo resumió como la regla de que ese valor no depende de lo que se le pague a ese trabajo [1][4]. Buscó hasta el final una medida invariable del valor; su último borrador sobre el tema solo salió a la luz con la edición de Sraffa [3]. La historia completa de esa idea, de Smith a Marx y los marginalistas, está en la página de teoría del valor.
¿Qué escribió Ricardo sobre el comercio exterior?
En el capítulo «On Foreign Trade», Inglaterra necesitaría el trabajo de 100 hombres durante un año para el paño y de 120 para el vino; Portugal, de 90 y de 80. Aunque Portugal gana en las dos, a ambos les conviene especializarse y cambiar: Inglaterra daría el producto del trabajo de 100 hombres por el de 80 [4]. El concepto que nace ahí, con sus cálculos y sus límites, está en la página de ventaja comparativa.
¿Por qué cambió de opinión sobre las máquinas?
Porque se convenció de que se había equivocado, y lo dijo en su propio libro. El capítulo «On Machinery», añadido en la tercera edición de 1821, abre reconociendo que sus opiniones habían sufrido «un cambio considerable» y que antes había apoyado doctrinas que ahora creía erróneas [5] (traducción propia). Seguía pensando que las máquinas beneficiaban al terrateniente y al capitalista, pero ya no a todos: «la sustitución del trabajo humano por maquinaria es a menudo muy perjudicial para los intereses de la clase de los trabajadores» [5] (traducción propia).
El error, explicó, estaba en suponer que cuando crece el ingreso neto de una sociedad crece también el bruto, del que viven los trabajadores [5].
¿Formuló Ricardo la «ley de hierro de los salarios»?
No con ese nombre. La expresión «ley de hierro de los salarios» la popularizó el socialista alemán Ferdinand Lassalle en su Carta abierta de 1863, y Karl Marx escribió en 1875 que de esa ley lo único de Lassalle era la palabra «hierro», tomada de Goethe. Ricardo habló del precio natural del trabajo, y lo describió como variable [4][10][11].
En la Carta abierta, fechada en Berlín el 1 de marzo de 1863, Lassalle presentó como una ley «cruel» y «rigurosa» que el salario medio se reduce siempre a lo estrictamente necesario para que un pueblo subsista y se reproduzca, y aseguró que la reconocían todos los economistas, con Smith, Say y Ricardo en la lista [10] (traducción propia de la versión inglesa de 1879). Doce años después, Marx criticó el programa del partido obrero alemán por exigir la abolición de la «ley de hierro del salario de Lassalle» y, apoyándose en Friedrich Albert Lange, recordó que su fundamento era la teoría de la población de Malthus [11] (traducción propia).
Lo que escribió Ricardo, en el capítulo «On Wages» de 1817, es otra cosa. Llama precio natural del trabajo al que permite a los trabajadores sostenerse y mantener su número, y hace depender ese nivel del precio de los alimentos y de lo que el hábito ha vuelto indispensable [4]. Y añade que ese precio natural no es «absolutamente fijo y constante»: un obrero inglés sentiría su salario por debajo del natural si solo le alcanzara para comer papas y vivir en una choza de barro [4] (traducción propia).
Admitía, además, que el salario de mercado podía quedarse por encima del natural mientras el capital creciera [4]. Cómo se contrasta esa doctrina con la de Smith es tema de la página Adam Smith y David Ricardo; la población de Malthus, en la de Thomas Robert Malthus.
¿Qué es la equivalencia ricardiana?
La equivalencia ricardiana es la idea de que da igual financiar un gasto público con impuestos o con deuda, porque la deuda de hoy son impuestos de mañana y un contribuyente previsor ahorraría para pagarlos. Ricardo la planteó en 1817 y en 1820, pero dudó de que la gente actuara así; el nombre lo introdujo entre los macroeconomistas James Buchanan en 1976 [4][8][13][15].
En los Principios, Ricardo hace la cuenta con una guerra de un año que cuesta veinte millones. Si se paga con un préstamo, el millón anual de impuestos para los intereses solo pasa del contribuyente al acreedor: «el gasto real son los veinte millones» (traducción propia), y el Gobierno podría haberlos cobrado de una vez sin cambiar la naturaleza de la operación [4].
En «Funding System», publicado en septiembre de 1820, compara tres maneras de pagar esos veinte millones: impuestos por la misma suma durante la guerra, deuda perpetua o deuda con amortización en 45 años. Y concluye: «En punto de economía no hay diferencia real entre ninguno de los modos» [8] (traducción propia).
Pero en la misma oración se corrige: la gente que paga los impuestos «nunca los estima así, y por tanto no maneja sus asuntos privados en consecuencia» [8] (traducción propia). Sería difícil, añade, convencer a un hombre con 20.000 libras de que pagar 50 al año para siempre es tan gravoso como un impuesto único de 1.000 [8]. Por eso prefería pagar las guerras con impuestos dentro del mismo año: cuando el costo se siente de golpe, escribe, hay menos ganas de empezar una guerra por capricho [8].
La idea volvió en 1974 con «Are Government Bonds Net Wealth?», de Robert Barro, un modelo en el que la deuda pública no aumenta la riqueza neta de los hogares si las generaciones están unidas por transferencias entre ellas que efectivamente operan, de padres a hijos o al revés [12]. En 1976, James Buchanan le reprochó en la misma revista haber ignorado a Ricardo y tituló su comentario «Barro on the Ricardian Equivalence Theorem» [13][14]. Un año después, Gerald O’Driscoll respondió que el rótulo era un error, porque Ricardo había negado que impuestos y deuda fueran equivalentes: «Ricardo no era ricardiano en este punto» [14] (traducción propia).
Barro la zanjó a su manera en 1988: el término lo introdujo Buchanan entre los macroeconomistas y, hasta donde él pudo averiguar, Ricardo fue el primero en formular la teoría, aunque dudara de sus supuestos [15]. Qué pesa hoy la deuda en las cuentas públicas está en la página de deuda pública.
¿Qué hizo Ricardo en el Parlamento y cómo murió?
Ricardo fue diputado por Portarlington desde febrero de 1819 hasta su muerte, en septiembre de 1823. No se afilió a ningún partido: votó por lo general con la oposición en reforma parlamentaria y libertades civiles, y cada vez más con el Gobierno en asuntos monetarios [1][3].
Defendió el voto secreto, pero no el sufragio universal, sino un voto ligado a cierta propiedad [1]. En 1819 insinuó un plan para pagar toda la deuda nacional en cuatro o cinco años con un impuesto sobre la propiedad, y, según De Vivo, eso parece haberle ganado en la Cámara la fama de «teórico» [3] (traducción propia).
En septiembre de 1823, en Gatcombe Park, una vieja afección del oído se convirtió en una infección que llegó al cerebro. Murió el jueves 11 de septiembre, a los 51 años, y fue enterrado en Hardenhuish [2][3]. Le sobrevivieron su esposa y siete de sus ocho hijos. En el testamento dejó legados a sus amigos Thomas Malthus y James Mill, y a cada hijo varón una porción que multiplicaba por ocho la de cada hija [2][3].
¿Qué queda hoy del legado de David Ricardo?
Queda un método, razonar con pocos supuestos hasta las últimas consecuencias, y una pregunta: quién se queda con el excedente. La edición crítica de sus obras y cartas, a cargo de Piero Sraffa con Maurice Dobb (Cambridge, 11 volúmenes entre 1951 y 1973), es la base de casi toda lectura seria posterior [3].
Mi lectura, y la marco como opinión: el Ricardo más útil para América Latina no es el del paño y el vino, que se cita para todo, sino el de 1810 y el de 1815. El primero le enseñó a una generación a desconfiar de quien culpa a la guerra o al clima de lo que es un exceso de emisión. El segundo obliga a preguntar, cada vez que sube el precio de un bien escaso, si alguien está cobrando una renta que no produjo.
En un país donde el Estado es dueño del subsuelo y la Constitución organiza el banco central «con autonomía administrativa, patrimonial y técnica», esas preguntas no son historia del pensamiento: son reglas vigentes [16][17]. Quien pierde cuando se olvidan es el que Ricardo tenía en la cabeza en 1815, el que compra el pan y no es dueño de ninguna tierra.
La pregunta para usted, si enseña o decide sobre economía en la región, es cuál de sus dos advertencias ha olvidado más su país.
Ricardo aparece junto a Smith, Malthus, Say y Mill en el hub de los economistas clásicos, y las ocho escuelas del sitio están en el índice de economistas. Antes que él, David Hume había escrito en 1752 sobre cómo el oro se reparte entre naciones.
Preguntas frecuentes
¿Qué estudió David Ricardo?
No tuvo educación universitaria ni formación clásica, aunque De Vivo advierte que la imagen del «genio sin estudios» es un error. Pasó dos años en una escuela de Holanda, siguió la escuela común en Inglaterra y, según su hermano, tuvo los maestros particulares que quiso. Lo demás lo aprendió solo: química, mineralogía, geología y, desde 1799, economía política [2][3].
¿Ricardo inventó la teoría de la renta?
No. En 1815 la publicaron casi a la vez Malthus y Edward West, y Ricardo se la reconoce a ambos en el prefacio de los Principios; McCulloch añade que James Anderson la había expuesto en 1777. Lo de Ricardo fue usarla para explicar la caída del beneficio y argumentar contra las leyes de granos [1][4][7].
¿Cuántos años tenía Ricardo cuando murió?
Tenía 51 años. Nació en abril de 1772 y murió el 11 de septiembre de 1823: de abril de 1772 a abril de 1823 son 51 años, y le faltaban unos siete meses para cumplir 52. McCulloch lo dice a su manera: murió «en su año 52» [1][3].
¿Dónde se pueden leer las obras de Ricardo?
La primera edición de los Principios está en Project Gutenberg y la tercera en Internet Archive, igual que la edición de McCulloch, que reúne los folletos del oro, el ensayo de 1815, «Funding System» y el plan del Banco Nacional [1][4][5][6].
Referencias
- McCulloch, J. R. «Life and Writings of Mr Ricardo», en The Works of David Ricardo, with a Notice of the Life and Writings of the Author, Londres: John Murray (edición de 1846; el escaneo trae portada de 1888), pp. xv-xxxiii — nacido «on the 19th of April 1772»; padre «a native of Holland, and of the Jewish persuasion»; empleado en la Bolsa «when he was only fourteen»; socio fundador de la Geological Society; leyó la Wealth of Nations «in 1799, while on a visit at Bath»; los principios del Bullion Report «substantially the same» que los del folleto; Malthus y «a “Fellow of University College, Oxford,” (afterwards Sir Edward West)» y la teoría de la renta «discovered by Dr Anderson as early as 1777»; el plan de lingotes recomendado por los comités de 1819 y adoptado en la ley de Peel; escaño por Portarlington en 1819; cartas del 7 de abril de 1819 («I fear that I shall be of little use there… the alarm with which I am assailed the moment I hear the sound of my own voice») y del 22 de junio de 1819; primera intervención destacada el 24 de mayo de 1819, «He did not rise until he was loudly called upon from all sides of the House»; «Funding System» (1820); Protection to Agriculture (1822), «the best of all his pamphlets»; voto secreto y sufragio con requisito de propiedad; retiro en «Gatcomb Park» y muerte el 11 de septiembre «in his 52d year». Internet Archive: McCulloch, The Works of David Ricardo — Consultada: 2026-09-18.
- The Annual Biography and Obituary for the Year 1824, vol. VIII, Londres: Longman, «No. XVIII. David Ricardo, Esq. M.P.», pp. 368-377, atribuida a uno de sus hermanos — «He was born on the 19th of April, 1772»; tercero de una familia numerosa; dos años de escuela en Holanda; «At the age of fourteen his father began to employ him in the Stock Exchange»; casado poco después de los 21 años; «his surprising quickness at figures and calculation… combined certainly with (for him) a fortunate tissue of public events»; la influencia de Mill en la publicación de los Principios; «while a member of parliament, he advocated the cause of reform, which, if adopted, would have deprived him of his seat»; muerte «on Thursday, the 11th of September, 1823», entierro en Hardenhuish, viuda y siete hijos. Internet Archive: The Annual Biography and Obituary for 1824 — Consultada: 2026-09-18.
- De Vivo, Giancarlo. «Ricardo, David», en The New Palgrave: A Dictionary of Economics, vol. 4, Londres: Macmillan, 1987, pp. 183-198; texto reproducido por el profesor Keir Armstrong (Carleton University) — nacido «in the City of London on 18 April 1772»; padres Abraham Israel Ricardo y Abigail Delvalle, familias sefardíes, el padre llegado de Ámsterdam; tercero de «at least seventeen children»; boda a los 21 con Priscilla Ann Wilkinson, cuáquera; patrimonio al morir «between ₤675,000 and ₤775,000» e ingreso anual de unas «₤28,000» (Works, X, 103); Bath en 1799, «at the age of 27»; suspensión de la convertibilidad decidida en febrero de 1797; primer artículo, «The Price of Gold», el 29 de agosto de 1809; High Price of Bullion «published in the first days of 1810», cuarta edición en abril de 1811; Bullion Report publicado en agosto de 1810; el empréstito ganado «just four days before [the Battle of] Waterloo (18 June 1815)»; Gatcomb Park; Principios en abril de 1817, 750 ejemplares, 2.ª ed. en febrero de 1819 y 3.ª en mayo de 1821; «no more than twenty-five people in England could have understood his book»; Portarlington, «an Irish rotten borough (with some twelve electors)», en febrero de 1819; el plan de lingotes aplicado en 1821; Baring y el plan de pago de la deuda; «Funding System» publicado en septiembre de 1820; Plan for the Establishment of a National Bank publicado en febrero de 1824; el borrador sobre el valor que Mill juzgó impublicable; muerte por infección de oído; siete de ocho hijos sobrevivientes; legados a Malthus y Mill y la porción de un hijo «no less than eight times the value of that of a daughter». Carleton University: De Vivo, Ricardo, David (1772-1823) — Consultada: 2026-09-18.
- Ricardo, David. On the Principles of Political Economy, and Taxation, Londres: John Murray, 1817 (1.ª ed.) — prefacio: las tres clases, «To determine the laws which regulate this distribution, is the principal problem in Political Economy», y Malthus y «a Fellow of University College, Oxford» con «the true doctrine of rent»; «On Rent»: tierras n.º 1, 2 y 3 con «a net produce of 100, 90, and 80 quarters of corn», rentas de 10 y 20 cuartos, el segundo capital de 1000 l. que rinde 85, y «Corn is not high because a rent is paid, but a rent is paid because corn is high»; «On the Rent of Mines»: «The return for capital from the poorest mine paying no rent, would regulate the rent of all the other more productive mines»; «On Wages»: «It is not to be understood that the natural price of wages… is absolutely fixed and constant», «potatoes… a mud cabin», y el salario de mercado que puede estar por encima del natural «for an indefinite period»; «On Foreign Trade»: 100 y 120 hombres en Inglaterra, 90 y 80 en Portugal, «England would give the produce of the labour of 100 men for the produce of the labour of 80»; «Taxes on other Commodities than Raw Produce»: «The real expense is the twenty millions, and not the interest which must be paid for it». Project Gutenberg: Ricardo, Principles of Political Economy and Taxation, 1817 — Consultada: 2026-09-18.
- Ricardo, David. On the Principles of Political Economy, and Taxation, 3.ª ed., Londres: John Murray, 1821, capítulo XXXI, «On Machinery», pp. 466-469 — sus opiniones «have, on further reflection, undergone a considerable change»; «I have in other ways given my support to doctrines which I now think erroneous»; «I am convinced, that the substitution of machinery for human labour, is often very injurious to the interests of the class of labourers»; «My mistake arose from the supposition, that whenever the net income of a society increased, its gross income would also increase». Ejemplar de la Universidad de Oxford. Internet Archive: Ricardo, Principles, 3.ª ed., 1821 — Consultada: 2026-09-18.
- Ricardo, David. The High Price of Bullion, a Proof of the Depreciation of Bank Notes, 3.ª ed. con añadidos, Londres: John Murray, 1810 — introducción: «he has seen, with the greatest alarm, the progressive depreciation of the paper-currency»; el Parlamento, al restringir los pagos en metálico, permitió a los directores del Banco aumentar sus billetes a voluntad, «the previously existing checks against an over-issue having been thereby removed»; los dos tests, «the rate of exchange and the price of bullion»; «The remedy which I propose for all the evils in our currency, is that the Bank should gradually decrease the amount of their notes in circulation», y la contracción súbita que «would occasion so much ruin and distress». Ejemplar de la Universidad de Illinois. Internet Archive: Ricardo, The High Price of Bullion, 1810 — Consultada: 2026-09-18.
- Ricardo, David. An Essay on the Influence of a Low Price of Corn on the Profits of Stock; Shewing the Inexpediency of Restrictions on Importation, 2.ª ed., Londres, 1815, en la edición de McCulloch — «the interest of the landlord is always opposed to the interest of every other class in the community. His situation is never so prosperous, as when food is scarce and dear». Internet Archive: McCulloch, The Works of David Ricardo (Essay on Profits) — Consultada: 2026-09-18.
- Ricardo, David. «Essay on the Funding System», 1820, en la edición de McCulloch, sección II — tres modos de pagar un gasto de guerra de 20 millones (impuestos dentro del año, deuda perpetua o deuda con fondo de amortización en 45 años); «Of these three modes we are decidedly of opinion that the preference should be given to the first»; «In point of economy there is no real difference in either of the modes… but the people who pay the taxes never so estimate them, and therefore do not manage their private affairs accordingly»; «It would be difficult to convince a man possessed of 20,000l.… that a perpetual payment of 50l. per annum was equally burdensome with a single tax of 1000l.»; «When the pressure of the war is felt at once… we shall be less disposed wantonly to engage in an expensive contest». Internet Archive: McCulloch, The Works of David Ricardo (Funding System) — Consultada: 2026-09-18.
- Ricardo, David. Plan for the Establishment of a National Bank, Londres, 1824 (póstumo), en la edición de McCulloch — comisionados «not removable from their official situation but by a vote of one or both Houses of Parliament»; «The Commissioners should never, on any pretence, lend money to Government»; «in no case should it be allowed to borrow from those who have the power of creating money»; compra y venta de títulos públicos «in the open market»; prefacio: el manuscrito se encontró entre sus papeles tras su muerte. Internet Archive: McCulloch, The Works of David Ricardo (Plan for a National Bank) — Consultada: 2026-09-18.
- Lassalle, Ferdinand. Lassalle’s Open Letter to the National Labor Association of Germany, traducción de John Ehmann y Fred. Bader, Cincinnati: Socialistic Labor Party, 1879 (original alemán fechado en Berlín el 1 de marzo de 1863) — «the average wages always remain reduced to that rate which in a people is barely necessary for existence and propagation»; «This is the cruel, rigorous law that governs wages under the present system»; la lista de economistas que según Lassalle la reconocen: «Adams, Smith, Say, Ricardo, Matthews [Malthus], Bastiat, and John Stuart Mill»; «the iron and cruel law governing wages». Ejemplar de la Universidad de Illinois. Internet Archive: Lassalle, Open Letter, 1879 — Consultada: 2026-09-18.
- Marx, Karl. Critique of the Gotha Programme, 1875, parte II — «the German Workers’ party has got to believe in Lassalle’s “iron law of wages”»; «nothing of the “iron law of wages” is Lassalle’s except the word “iron” borrowed from Goethe’s “great, eternal iron laws”»; su fundamento, según Lange, «is the Malthusian theory of population». Texto primario en el Marxists Internet Archive. Marxists Internet Archive: Marx, Critique of the Gotha Programme, II — Consultada: 2026-09-18.
- Barro, Robert J. «Are Government Bonds Net Wealth?», Journal of Political Economy, vol. 82, n.º 6, 1974, pp. 1095-1117 — en un modelo de generaciones superpuestas, las vidas finitas no importan para la capitalización de los impuestos futuros si las generaciones están unidas por «a chain of operative intergenerational transfers». Leído en el resumen del editor (texto completo de acceso restringido). DOI 10.1086/260266: Barro, Are Government Bonds Net Wealth?, 1974 — Consultada: 2026-09-18.
- Buchanan, James M. «Barro on the Ricardian Equivalence Theorem», Journal of Political Economy, vol. 84, n.º 2, 1976, pp. 337-342 — el título y el registro bibliográfico del comentario. DOI 10.1086/260436: Buchanan, Barro on the Ricardian Equivalence Theorem, 1976 — Consultada: 2026-09-18.
- O’Driscoll, Gerald P. «The Ricardian Nonequivalence Theorem», Journal of Political Economy, vol. 85, n.º 1, 1977, pp. 207-210 — resumen: «James Buchanan criticized Barro for ignoring earlier literature, especially Ricardo»; «Ricardo in fact denied that taxation and public debt are equivalent»; «Ricardo was not a Ricardian on this issue». Leído en el resumen del editor. DOI 10.1086/260552: O’Driscoll, The Ricardian Nonequivalence Theorem, 1977 — Consultada: 2026-09-18.
- Barro, Robert J. The Ricardian Approach to Budget Deficits, NBER Working Paper n.º 2685, agosto de 1988, nota 2 — «The term, Ricardian equivalence theorem, was introduced to macroeconomists by James Buchanan (1976). After Gerald O’Driscoll (1977) documented Ricardo’s reservations about this result…»; «as far as I have been able to discover, David Ricardo (1951) was the first to articulate this theory». NBER: Barro, The Ricardian Approach to Budget Deficits, 1988 — Consultada: 2026-09-18.
- República de Colombia. Constitución Política de 1991, artículo 332 — «El Estado es propietario del subsuelo y de los recursos naturales no renovables, sin perjuicio de los derechos adquiridos y perfeccionados con arreglo a las leyes preexistentes». Secretaría del Senado: Constitución Política, arts. 332 y ss. — Consultada: 2026-09-18.
- República de Colombia. Constitución Política de 1991, artículos 360 (modificado por el Acto Legislativo 5 de 2011), 371 y 373 — art. 360: «La explotación de un recurso natural no renovable causará, a favor del Estado, una contraprestación económica a título de regalía»; art. 373: «El Estado, por intermedio del Banco de la República, velará por el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de la moneda» y «Las operaciones de financiamiento a favor del Estado requerirán la aprobación unánime de la junta directiva, a menos que se trate de operaciones de mercado abierto»; art. 371: el Banco de la República «Estará organizado como persona jurídica de derecho público, con autonomía administrativa, patrimonial y técnica». Secretaría del Senado: Constitución Política, arts. 360, 371 y 373 — Consultada: 2026-09-18.
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