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Jean-Baptiste Say: biografía, obra y la ley de Say explicada

Jean-Baptiste Say (Lyon, 1767-1832) fue el economista francés que ordenó y difundió en el continente la obra de Adam Smith y que formuló la ley de los mercados: los productos se pagan con productos, de modo que lo que un sector no logra vender delata lo que otros dejaron de producir. Keynes la resumió en 1936 como «la oferta crea su propia demanda».

Por Jhon Mosquera25 sep 202613 min de lectura

Última actualización: 2026-09-25

Contenido de esta página

En la cuarta edición de su Tratado de economía política, la de 1819, Jean-Baptiste Say contestó a un crítico con un país sudamericano. Jean-Charles-Léonard de Sismondi había señalado la montaña de manufacturas con que Inglaterra inundaba los mercados extranjeros como prueba de que la industria podía producir de más. Say respondió en una nota al pie: «si el Brasil produjera con qué comprar los artículos ingleses que se le envían, esos artículos no saturarían su mercado» (traducción propia) [1][3].

En esa frase cabe su doctrina entera. El problema, para Say, no era que Inglaterra fabricara demasiado, sino que Brasil producía demasiado poco para pagar, y culpaba de ello a los monopolios brasileños y a los aranceles ingleses [1].

Siete años después, en 1826, el plan de estudios de la Gran Colombia, la república que entonces unía a la actual Colombia con Venezuela y Ecuador, recomendaba su Tratado para estudiar economía política [13]. Esta página cuenta quién fue ese hilandero de algodón convertido en profesor, qué dijo exactamente la ley que lleva su nombre y qué no dijo, y por qué, dos siglos después, en Colombia se sigue midiendo lo que la versión de manual de su ley declaraba imposible.

Rueda hidráulica de madera movida por un canal con una rendija por la que se escapa agua, imagen del circuito de la ley de Say y de su fuga por el ahorro

¿Quién fue Jean-Baptiste Say?

Jean-Baptiste Say (Lyon, 5 de enero de 1767 – noviembre de 1832) fue un economista francés, tribuno durante el Consulado, industrial del algodón y el primer titular de la cátedra de economía política del Collège de France. Su Tratado de economía política (1803) ordenó la obra de Adam Smith para el lector continental y formuló la ley de los mercados [10][12][2].

Venía de una familia protestante que había huido de Francia tras la persecución de Luis XIV, y su padre era comerciante en Lyon [10]. En noviembre de 1799 fue nombrado miembro del Tribunado, la asamblea que debía discutir los proyectos de ley del primer cónsul, y dejó la dirección de la revista La Décade philosophique [10]. La portada de la primera edición del Tratado, fechada en el año XI de la República (1803), lo presenta como «miembro del Tribunado» [2].

Ese cargo le duró poco. Según su hijo Horace, que editó la sexta edición en 1841, Napoleón le pidió rehacer el libro para ponerlo a tono con «las necesidades de la época»; Say se negó, salió del Tribunado, rechazó el puesto de director de impuestos indirectos en el departamento del Allier y el librero recibió aviso de que no debía reimprimir la obra [3]. Su yerno, Charles Comte, cuenta lo mismo con otra palabra: los tribunos más decididos a cumplir su deber «fueron eliminados» (traducción propia) [10].

Sin carrera pública y sin prensa libre, se hizo industrial. Montó con un socio una hilandería de algodón en Auchy-lès-Hesdin, que llegó a dar trabajo a más de cuatrocientos obreros [10][3][15]. Los aranceles sobre las materias primas importadas, las prohibiciones, las confiscaciones y el riesgo de invasión lo llevaron a cederle la hilandería al socio y volver a París poco antes de la caída de Napoleón [10].

AñoHecho
1767Nace en Lyon el 5 de enero [10]
1799Nombrado miembro del Tribunado en noviembre [10]
1803Primera edición del Tratado de economía política [2]
Tras 1803Sale del Tribunado y funda con un socio una hilandería de algodón [3][10]
1814Segunda edición del Tratado; misión oficial para estudiar la industria inglesa [3][10]
1815Catecismo de economía política y De Inglaterra y de los ingleses [10]
1817 y 1819Tercera y cuarta ediciones del Tratado [3]
1819Cátedra de economía industrial en el Conservatorio de Artes y Oficios [11]
1820Cartas al señor Malthus [4]
1826Quinta edición del Tratado [3]
1828-1829Curso completo de economía política práctica, en seis volúmenes [10]
1831Primer titular de la cátedra de economía política del Collège de France [12]
1832Muere en noviembre [10]
1841Sexta edición del Tratado, póstuma, que su hijo da por texto definitivo [3]

¿Qué es la ley de Say?

La ley de Say, que su autor llamaba teoría de los débouchés (salidas o mercados), sostiene que quien produce algo lo produce para cambiarlo por otras cosas, de modo que la producción misma es el poder de compra. El dinero solo intermedia. Si una mercancía no se vende, la causa no es la escasez de dinero ni de consumidores, sino que otros sectores produjeron poco con qué comprarla [2][3].

En la primera edición, el capítulo «Des débouchés», el XXII del libro I, ocupa apenas cuatro páginas [2]. Ahí ya está lo esencial. Say compara la moneda con los avisos y hojas de anuncios que en una gran ciudad ponen en contacto a quienes quieren hacer negocios, y observa que al final del año el productor no suele tener en caja más dinero que al comienzo [2]. De ahí saca la conclusión que él mismo llama una de las verdades más importantes de la economía política: no es tanto la abundancia de dinero lo que facilita las ventas, sino «la abundancia de los demás productos en general» (traducción propia) [2]. Terminados los intercambios, escribe, «se han pagado productos con productos» (traducción propia) [2].

La frase que hoy cita casi cualquier manual, la de que un producto, apenas terminado, abre desde ese instante una salida a otros productos por todo el monto de su valor, no está en ese capítulo de 1803. Sí aparece en la cuarta edición, según la traducción inglesa de 1821, y en la sexta, de 1841 [1][3]. El argumento que la acompaña es psicológico antes que contable: el productor quiere vender pronto para que el valor no se le quede quieto en las manos, y quiere gastar pronto el dinero por la misma razón [1].

Esquema de la ley de Say: un producto se vende, el dinero se gasta pronto en otros productos y el circuito se cierra; una fuga por el ahorro que no se gasta resume las objeciones de Malthus y Keynes
El circuito de la ley de Say: los productos se pagan con productos y el dinero solo intermedia. La discusión con Malthus y con Keynes no fue sobre el circuito, sino sobre el ahorro que se sale de él. Fuentes: Say (1803, 1821, 1841), Malthus (1820), Keynes (1936), Béraud y Numa (2018). Esquema de elaboración propia, sin cifras.

¿Qué NO decía la ley de Say?

Say no negaba que una mercancía concreta pudiera sobrar. Lo aclaró por escrito en la misma nota sobre Brasil: «No quisiera que se entendiera que sostengo en este capítulo que un producto no pueda producirse en demasiada abundancia en relación con todos los demás» (traducción propia) [1]. Su tesis era otra: que nada favorece tanto la venta de un producto como la producción de otro [1][3].

Tampoco pensaba que las crisis fueran imposibles. En la cuarta edición atribuye los atascos de mercancías a que la producción de otras se quedó corta, y pone un ejemplo de su propio tiempo: en Francia, en 1811, 1812 y 1813, los altos precios de los productos coloniales y del trigo convivieron con mercancías que no encontraban una salida ventajosa [1]. La causa que señala es una «enfermedad política», una convulsión política o natural, o la avidez o la ignorancia de la autoridad, que mantiene la escasez de un lado y la saturación del otro [1][3].

Y la frase «la oferta crea su propia demanda» no es suya. Es la paráfrasis con que John Maynard Keynes resumió en 1936 lo que, según él, enseñaban los clásicos desde Say y Ricardo [7]. Que bajo una misma etiqueta cupieran cosas distintas lo mostró William Baumol en 1977 con un título que lo dice todo: Say’s (at least) eight laws, las al menos ocho leyes de Say [8].

La ley de Say en el texto de SayLa etiqueta que se le cuelga
Los productos se pagan con productos; el dinero intermedia [2]La oferta crea su propia demanda, siempre y en el agregado [7]
Un producto puede sobrar frente a los demás [1][3]Nunca sobra nada
Las saturaciones existen y vienen de producciones que fallaron o de trabas políticas [1]Las crisis son imposibles
El remedio de una saturación es producir otras cosas y liberar el comercio [2][1]El remedio de cualquier crisis es no hacer nada

¿Cómo cambió la ley de Say entre 1803 y 1841?

La ley de Say no nació completa: creció a lo largo de seis ediciones del Tratado en 38 años. El capítulo de 1803 fijó la idea de que los productos se pagan con productos; las ediciones de la Restauración añadieron la frase del producto terminado, la respuesta a Sismondi y la advertencia de que un producto sí puede sobrar; y las cartas de 1820 la llevaron al terreno de las crisis generales [2][1][3][4].

TextoQué contiene sobre la ley
Tratado, 1ª ed., 1803, libro I, cap. XXIIMoneda como intermediaria; «productos con productos»; exportar es un complemento del mercado interno [2]
Tratado, 4ª ed., 1819 (traducción de Prinsep, 1821), libro I, cap. XVFrase del producto terminado (presente; primera aparición no fechada, 1814 y 1817 no consultadas); saturaciones parciales de 1811-1813; nota contra Sismondi con el caso de Brasil [1]
Cartas al señor Malthus, 1820La discusión sobre la saturación general de todos los mercados [4][5]
Tratado, 6ª ed., 1841, libro I, cap. XVTexto que Horace Say fija como definitivo; conserva la nota sobre Brasil [3]

Hay un detalle de traducción que quizá ayudó a la confusión posterior. Say escribía débouchés, y C. R. Prinsep, su traductor inglés, anotó que tradujo débouchés por vent, que «siempre implica demanda», y que usó demand por ser el término más familiar al lector de su país (traducción propia) [1]. Así, en el paso del francés al inglés, «salida» se volvió «demanda».

¿Qué discutieron Say, Malthus y Sismondi sobre las crisis de sobreproducción?

El debate de 1819-1820 enfrentó dos explicaciones del estancamiento general del comercio que da título a las cartas de Say. Sismondi y Thomas Robert Malthus sostenían que podía haber una sobreabundancia de mercancías de todo tipo a la vez, por falta de consumo; Say respondía que la saturación de unos bienes solo refleja la escasez de otros, y David Ricardo se puso de su lado, según anotó el traductor de 1821 [5][1].

Malthus lo escribió en sus Principles of Political Economy (1820), en una nota al pie. De todas las opiniones de hombres capaces que conocía, la opinión de Say de que un producto consumido o destruido es una salida cerrada le parecía «la más directamente opuesta a la teoría justa y la más uniformemente contradicha por la experiencia» (traducción propia) [6]. Su argumento era que el ahorro, llevado al exceso, destruiría el motivo para producir [6][7].

Say contestó ese mismo año con las Cartas al señor Malthus. La primera abre con la pregunta que ocupaba a Europa: por qué todos los mercados del mundo están saturados de mercancías que se venden a pérdida [5]. Say cita a Sismondi, para responderles a los dos a la vez, y repite su tesis sin retroceder: «es solo la producción la que abre mercados a los productos» (traducción propia) [4].

La discusión quedó sin vencedor claro. La historia la reabrió un siglo más tarde, cuando el desempleo de la Gran Depresión puso la pregunta de Malthus otra vez en el centro. El perfil de Malthus y su teoría de la población están en su ficha.

¿Cómo leyó Keynes la ley de Say?

Keynes convirtió la ley de Say en el adversario de su Teoría general. En el capítulo 3 la definió como la proposición de que el precio de demanda agregada de la producción iguala al de oferta para todo volumen de producción, y concluyó que eso equivale a decir que no hay obstáculo para el pleno empleo [7].

En el prefacio a la edición francesa, fechado en febrero de 1939, fue más lejos. Presentó su libro como «una ruptura definitiva con las doctrinas de J.-B. Say» en la teoría de la producción, y le reprochó suponer que la economía funcionaba siempre a plena capacidad (traducción propia) [7]. El mismo prefacio admite que la ley de los mercados llevaba mucho tiempo abandonada por la mayoría de los economistas; lo que le preocupaba a Keynes eran los supuestos que habían sobrevivido [7].

No todos aceptan esa lectura. Alain Béraud y Guy Numa escribieron en 2018 que «Keynes malinterpretó claramente a Say» (traducción propia), porque tanto Say como John Stuart Mill admitían que la gente puede aumentar o reducir sus saldos de dinero; en su lectura, la ley decía que la producción es la fuente de la demanda, no que oferta y demanda coincidan siempre [9]. El duelo completo entre clásicos y Keynes vive en Adam Smith frente a Keynes y en la ficha de John Maynard Keynes.

¿Qué aportó Say a la economía además de su ley?

Say fue el divulgador que convirtió a Adam Smith en un sistema enseñable, el autor que le dio al empresario un lugar propio en la teoría y el profesor que llevó la materia al Conservatorio de Artes y Oficios y al Collège de France [2][1][11][12].

Con Smith fue admirador sin reverencia. Entre 1794 y 1800 expuso sus doctrinas desde La Décade philosophique [13], y su Tratado acabó traducido al inglés, al alemán, al danés, al italiano y al español [10]. En el discurso preliminar de 1803 escribió que «no había economía política antes de Smith», y unas páginas después le reprochó que le faltaba claridad en algunos lugares «y método en casi todas partes» (traducciones propias) [2]. Su Tratado fue la respuesta a ese reproche: la división en producción, distribución y consumo que anuncia el propio subtítulo [2]. El lugar de Smith en la escuela está en su ficha y en el pilar de los economistas clásicos.

El empresario fue su otra marca. Say distinguió al entrepreneur del capitalista y del trabajador, aunque a veces los tres papeles coincidan en una persona, como en el afilador ambulante que carga su capital al hombro [1]. La palabra no tenía equivalente en inglés: Prinsep anotó en 1821 que «el término entrepreneur es difícil de traducir» (traducción propia), porque undertaker ya se usaba en un sentido restringido, y a falta de algo mejor escribió adventurer; lo definió como quien asume la responsabilidad, el riesgo y la conducción de una empresa, con capital propio o prestado [1].

Las cátedras llegaron tarde. En 1819 el Conservatorio de Artes y Oficios abrió sus tres primeros cursos, y a Say le tocó el de economía industrial [11]. El nombre no fue casual: según Comte, se evitó la palabra «política» porque podía asustar a la corte [10]. Tras la revolución de 1830 se creó para él la cátedra de economía política del Collège de France, que ocupó entre 1831 y 1832 [12][10].

¿Cómo llegó Say a Colombia y a América Latina?

Say llegó a la actual Colombia por la vía de la educación republicana. El Plan de Estudios de 1826 de la Gran Colombia, en su artículo 171, recomendaba el uso de su Tratado, según el estudio de Emmanuel Borgucci, profesor de la Universidad del Zulia, publicado en 2014 [13]. Ese mismo año, una ley del 18 de marzo organizó universidades centrales en Bogotá, Caracas y Quito [13].

Lo interesante es por qué se le leyó. La conclusión de Borgucci es que los promotores del plan eligieron a Say por la facilidad de su exposición y por sus ideas sobre la propiedad, los impuestos y la deuda pública, más que por su teoría del valor o su teoría de los mercados [13]. La república naciente buscaba un manual de hacienda liberal; la ley de los mercados vino en el paquete.

Había, además, con qué leerlo en español. Comte registró en 1833 dos traducciones castellanas del Tratado, una de José Queypo y otra de Gutiérrez y Rodríguez [10].

¿Sigue vigente hoy la ley de Say?

En su forma de manual, «nunca falta demanda», la ley de Say choca con la práctica de un banco central moderno. En su forma original, que los productos se pagan con productos y que la capacidad de producir limita lo que un país puede comprar, sigue siendo el piso del análisis de largo plazo.

El caso colombiano lo muestra con un dato de oficina. El Banco de la República conduce la política monetaria con inflación objetivo desde 1999 y, para ello, estima la brecha del producto, la diferencia porcentual entre el PIB observado y el PIB no inflacionario o potencial [14]. En un documento de trabajo de 2006, entre los dieciséis indicadores que seguía su equipo de inflación figuraba la proporción de industriales que, en la encuesta de la ANDI, señalaban la demanda como el principal problema de la industria [14]. Un banco central que vigila si los empresarios se quejan de falta de compradores está admitiendo, en la práctica, que la demanda puede quedarse corta frente a lo que el país es capaz de producir. Esa inferencia es mía, no del documento.

Un caso ilustrativo, inventado para fijar la idea: una confección de Bucaramanga que llena su bodega de jeans en un año en que caen las cosechas de café y el ingreso rural. Say diría que los jeans sobran porque falta café, y tendría razón a medias: si los caficultores guardan lo poco que ganan en lugar de gastarlo, la bodega sigue llena aunque el café se recupere. Ese «a medias» es exactamente la grieta que abrieron Malthus y Keynes.

Mi posición, que es un juicio y no un dato: Say tenía razón en lo que más se le discute. Ningún país sale de una crisis larga imprimiendo consumo si no produce con qué pagarlo, y la nota sobre Brasil de 1819 se lee hoy como un diagnóstico de la restricción externa de América Latina. Donde se equivocó fue en creer que la demora entre vender y volver a gastar era un detalle sin importancia. En esa demora caben el desempleo de 1930 y el de cualquier recesión colombiana. La pregunta que Say le deja a quien diseña política en la región no es si hay que estimular la demanda o la oferta, sino cuánto tiempo puede esperar la gente mientras la producción se reacomoda.

Preguntas frecuentes

¿Qué libros escribió Jean-Baptiste Say? Su obra mayor es el Tratado de economía política (1803), con seis ediciones hasta la póstuma de 1841 [3]. Además publicó el Catecismo de economía política y De Inglaterra y de los ingleses (1815), las Cartas al señor Malthus (1820) y el Curso completo de economía política práctica (1828-1829), en seis volúmenes [10][4].

¿Say y Smith pensaban lo mismo? En lo básico sí, y Say se declaraba su deudor. Pero lo corrigió en el método: reordenó la materia en producción, distribución y consumo, y le dio nombre propio al empresario, una figura para la que en 1821 ni siquiera había palabra inglesa [2][1].

¿Dónde está la ley de Say en el Tratado? En el capítulo sobre los débouchés: el XXII del libro I en la edición de 1803 y el XV del libro I en la cuarta (1819) y en la sexta (1841) [2][1][3]. La traducción inglesa de 1821 lo tituló Of the vent or demand for products [1].

¿Por qué a la ley de Say también se le llama ley de los mercados? Porque débouché significa salida o mercado para un producto, y Keynes usó en 1939 la expresión «ley de los mercados» para referirse a ella [7]. La versión inglesa de 1821 lo tradujo como vent [1].

¿Say era enemigo del comercio exterior? No. En 1803 lo veía como un complemento de las ventas internas, útil para conseguir lo que el país no produce, como los frutos de otro clima [2]. En 1819 pidió libertad de producción en Brasil y libertad de importación en Inglaterra [1].

Referencias

  1. Say, Jean-Baptiste. A Treatise on Political Economy; or the Production, Distribution, and Consumption of Wealth, vol. I, traducción de C. R. Prinsep de la cuarta edición francesa, Londres: Longman, Hurst, Rees, Orme and Brown, 1821 — libro I, cap. V: nota del traductor «The term entrepreneur is difficult to render in English», undertaker ya apropiado a un sentido limitado, se traduce por adventurer; libro I, cap. XV «Of the Vent or Demand for Products» (pp. 162-170): nota del traductor sobre débouchés traducido como vent o demand; «a product is no sooner created, than it, from that instant, affords a market for other products to the full extent of its own value» y el motivo de vender y gastar pronto; saturaciones de 1811, 1812 y 1813 en Francia; causas políticas o naturales de la escasez y la saturación; nota contra Sismondi (Nouveaux principes, libro IV, cap. 4): «Did Brazil produce wherewithal to purchase the English goods exported thither, those goods would not glut her market»; monopolio en Brasil y aranceles en Inglaterra; «I would not be understood to maintain in this chapter, that one product cannot be raised in too great abundance, in relation to all others»; nota del traductor: Malthus adoptó la opinión de Sismondi y Ricardo la de Say. Internet Archive: Say, A Treatise on Political Economy, vol. I, 1821 — Consultada: 2026-09-25.
  2. Say, Jean-Baptiste. Traité d’économie politique, ou Simple exposition de la manière dont se forment, se distribuent, et se consomment les richesses, t. I, París: Deterville, año XI (1803), primera edición, ejemplar de la Universidad de Gante — portada: «Membre du Tribunat»; discurso preliminar (pp. xx-xxv): «il n’y avait pas d’Économie politique avant Smith» y «Il manque de clarté dans quelques endroits, et de méthode presque par-tout»; libro I, cap. XXII «Des Débouchés» (pp. 152-155): la moneda comparada con los avisos y hojas de anuncios, «ce n’est point tant l’abondance de l’argent qui rend les débouchés faciles, que l’abondance des autres produits en général», «on a payé des produits avec des produits», crear productos de otro género para colocar los que sobran y la exportación como complemento del consumo interno. Internet Archive: Say, Traité d’économie politique, t. I, 1803 — Consultada: 2026-09-25.
  3. Say, Jean-Baptiste. Traité d’économie politique, sexta edición, París: Guillaumin, 1841 — «Avertissement de l’éditeur» de Horace Say: primera edición de 1803, petición del emperador de rehacer el libro, rechazo del puesto de director de los derechos reunidos en el Allier, fábrica de más de cuatrocientos obreros, prohibición de reimprimir, ediciones de 1814, 1817, 1819 y 1826 y sexta edición como texto definitivo; libro I, cap. XV «Des débouchés»: «un produit terminé offre, dès cet instant, un débouché à d’autres produits pour tout le montant de sa valeur», nota sobre Sismondi y el Brasil, y «Le sens de ce chapitre-ci n’est pas qu’on ne puisse pas produire d’une certaine marchandise trop en proportion des besoins». Internet Archive: Say, Traité d’économie politique, 6.ª ed., 1841 — Consultada: 2026-09-25.
  4. Say, Jean-Baptiste. Lettres à M. Malthus, sur différens sujets d’économie politique, notamment sur les causes de la stagnation générale du commerce, París: Bossange, 1820 — carta I: «c’est la production seule qui ouvre des débouchés aux produits», conclusión que Say presenta como la que Malthus se niega a admitir. Internet Archive: Say, Lettres à M. Malthus, 1820 — Consultada: 2026-09-25.
  5. Say, Jean-Baptiste. Letters to Mr. Malthus on Several Subjects of Political Economy, and particularly on the Cause of the General Stagnation of Commerce, traducción de John Richter, Londres: Sherwood, Neely, and Jones, 1821 — carta I: «What is the cause of the general glut of all the markets in the world, to which merchandize is incessantly carried to be sold at a loss?»; Malthus afirma «that there may be a superabundance of goods of all sorts at once»; Say cita a Sismondi para responder a ambos. Internet Archive: Say, Letters to Mr. Malthus, 1821 — Consultada: 2026-09-25.
  6. Malthus, Thomas Robert. Principles of Political Economy Considered with a View to their Practical Application, Londres, 1820, cap. VII, sec. III, pp. 363-364, nota — introducción: «the principles of saving, pushed to excess, would destroy the motive to production»; nota sobre la opinión de Say de que un producto consumido o destruido es una salida cerrada: «appears to me to be the most directly opposed to just theory, and the most uniformly contradicted by experience». Ejemplar de la Biblioteca Estatal de Baviera. Internet Archive: Malthus, Principles of Political Economy, 1820 — Consultada: 2026-09-25.
  7. Keynes, John Maynard. The General Theory of Employment, Interest and Money, 1936 — prefacio a la edición francesa (20 de febrero de 1939): la «law of markets» de Say «has been long abandoned by most economists», Say suponía que el sistema operaba siempre a plena capacidad, y el libro como «a final break-away from the doctrines of J.-B. Say»; cap. 2, sec. VI: «From the time of Say and Ricardo the classical economists have taught that supply creates its own demand»; cap. 3: la ley de Say, «that the aggregate demand price of output as a whole is equal to its aggregate supply price for all volumes of output, is equivalent to the proposition that there is no obstacle to full employment»; cap. 23, sec. VII: pasajes de Malthus, entre ellos «the principles of saving, pushed to excess, would destroy the motive to production». Project Gutenberg Australia: Keynes, The General Theory, texto completo — Consultada: 2026-09-25.
  8. Baumol, William J. Say’s (at Least) Eight Laws, or What Say and James Mill May Really Have Meant, Economica, 44(174), mayo de 1977, pp. 145 y ss. — el título registra al menos ocho proposiciones distintas bajo el nombre de ley de Say. JSTOR: Baumol, Say’s (at Least) Eight Laws, DOI 10.2307/2553717 — Consultada: 2026-09-25.
  9. Béraud, Alain; Numa, Guy. Keynes, J.-B. Say, J. S. Mill, and Say’s Law: A Note on Kates, Grieve, and Ahiakpor, Journal of the History of Economic Thought, 40(2), 2018, pp. 285-289 — conclusión: «Keynes clearly misinterpreted Say»; Say y Mill admitían que los individuos podían aumentar o reducir sus saldos monetarios; el mensaje común de los defensores de la ley en el siglo XIX era que la producción es la fuente de la demanda, no que oferta y demanda fueran necesariamente iguales; Keynes menciona a Say tres veces en la Teoría general; Grieve sostiene que Keynes restituyó bien a Mill. Cambridge University Press: Béraud y Numa, JHET 2018, DOI 10.1017/S105383721800007X — Consultada: 2026-09-25.
  10. Comte, Charles. «Notice historique sur la vie et les ouvrages de J.-B. Say», en Say, Mélanges et correspondance d’économie politique, obra póstuma, París: Chamerot, 1833 — familia hugonota; nacimiento en Lyon el 5 de enero de 1767; nombramiento en el Tribunado en noviembre de 1799 (frimario del año VIII) y abandono de La Décade philosophique; eliminación de los tribunos y rechazo de un empleo en finanzas; hilandería fundada con un socio en un pueblo de provincias, cedida al socio por aranceles, prohibiciones, confiscaciones y riesgo de invasión; misión a Inglaterra y De l’Angleterre et des Anglais (1815); Catéchisme d’économie politique (1815); cuarta edición de 1819; cátedra del Conservatorio llamada de economía industrial porque «le seul mot de politique pouvait faire peur à la cour»; Cours complet (1828-1829, seis volúmenes); cátedra del Collège de France tras 1830; muerte en noviembre de 1832; traducciones al español de José Queypo y de Gutiérrez y Rodríguez; en una carta, Say habla de «tout le temps que j’ai eu une filature de coton». Internet Archive: Say, Mélanges et correspondance, 1833 — Consultada: 2026-09-25.
  11. Conservatoire national des arts et métiers (Cnam). Jalons historiques — en 1819 el Cnam inaugura sus tres primeros cursos: mecánica aplicada a las artes (Charles Dupin), química aplicada a las artes (Nicolas Clément-Desormes) y economía industrial (Jean-Baptiste Say). Cnam: jalones históricos — Consultada: 2026-09-25.
  12. Collège de France. Tableau des chaires depuis 1800 — creación en 1831 de la cátedra de economía política, ocupada por Jean-Baptiste Say (1831-1832), sucedido por Pellegrino Rossi (1833-1840). Collège de France: tabla de cátedras desde 1800 — Consultada: 2026-09-25.
  13. Borgucci, Emmanuel. Juan Bautista Say en los planes de estudio de economía política de la naciente Gran Colombia, Revista de Ciencias Sociales (Universidad del Zulia), 20(4), 2014, pp. 719-737 — entre 1794 y 1800 Say expuso las doctrinas de Adam Smith en La Décade philosophique; Plan de Estudios de 1826, artículo 171, que recomendaba el Traité d’économie politique; Ley del 18 de marzo de 1826 y universidades centrales en Bogotá, Caracas y Quito; conclusión: Say fue promovido por la facilidad de su exposición y sus ideas sobre propiedad, impuestos y deuda pública más que por su teoría del valor o de los mercados. Dialnet (Universidad de La Rioja): Borgucci, Say en la Gran Colombia — Consultada: 2026-09-25.
  14. Rodríguez, Norberto; Torres, José Luis; Velasco, Andrés. La estimación de un indicador de brecha del producto a partir de encuestas y datos reales, Borradores de Economía 392, Banco de la República, febrero de 2006 — inflación objetivo desde 1999; brecha del producto como diferencia porcentual entre el PIB observado y el no inflacionario o potencial; dieciséis indicadores seguidos por el equipo de inflación, entre ellos «Demanda ANDI: demanda como el principal problema de la industria». Banco de la República: Borrador 392 — Consultada: 2026-09-25.
  15. Société Internationale Jean-Baptiste Say (dir.). Jean-Baptiste Say : entrepreneur à Auchy-lès-Hesdin, capítulo del libro colectivo Et Jean-Baptiste Say… créa l’Entrepreneur, Peter Lang, 2015 — ubica la actividad industrial de Say en Auchy-lès-Hesdin. Peter Lang: capítulo sobre Say en Auchy-lès-Hesdin, DOI 10.3726/978-3-0352-6525-5/28 — Consultada: 2026-09-25.
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