Comparativos

Adam Smith y Karl Marx: 7 diferencias, texto contra texto

Adam Smith y Karl Marx miraron la misma economía de mercado con 91 años de distancia entre La riqueza de las naciones (1776) y El capital (1867). Smith vio individuos libres coordinados por precios y una historia de progreso; Marx vio trabajo no pagado, propiedad en pocas manos y un sistema que incuba su propia crisis. Aun así, Marx heredó de Smith más de lo que se cree.

Por Jhon Mosquera13 sep 202613 min de lectura

Última actualización: 2026-09-13

Contenido de esta página
Mostrador de comercio ordenado junto a una puerta abierta hacia un taller con una máquina de hierro, imagen de las diferencias entre Adam Smith y Karl Marx sobre el mercado y la producción
Un mostrador de comercio y, tras la puerta, un taller: el intercambio y la producción, los dos espacios que Smith y Marx analizaron. Imagen generada con IA.

Cada diciembre se sienta a la misma mesa la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales: el Gobierno, los gremios empresariales y las confederaciones sindicales [1]. La ley les pone fecha. Deben acordar el salario mínimo a más tardar el 15 de diciembre y, si no hay consenso, el Gobierno lo fija a más tardar el 30 [1].

Piense en una costurera de un taller de confección de Bucaramanga que sigue esa noticia por la radio. La llamaré Luz; es un caso ilustrativo, no una entrevista.

Si Adam Smith pudiera explicarle a Luz lo que pasa en esa mesa, le hablaría de crecimiento: su jornal sube cuando la riqueza del país aumenta, no cuando el país ya es rico [2]. Y le advertiría que su patrón aguanta la negociación mucho más tiempo que ella [2]. Karl Marx le diría otra cosa: en la mesa se discute el precio de la capacidad de trabajar que Luz vende por jornadas, y lo que ella cose en esas jornadas es un asunto aparte [3].

Puestos ante la misma escena, casi no coincidirían en nada más. Esta página ordena ese desacuerdo en seis frentes y una herencia, con el texto de cada autor al lado del otro. Quién fue cada autor está en las biografías de Adam Smith y de Karl Marx; el mapa completo de duelos entre economistas, en el pilar de comparativos.

¿En qué se diferencian Adam Smith y Karl Marx? Las 7 diferencias en un cuadro

Adam Smith y Karl Marx se diferencian en seis frentes: cómo nace la ganancia, qué hace el mercado, qué es la propiedad, a quién sirve el Estado, hacia dónde va la historia y qué es un individuo. El séptimo punto del cuadro es una relación y no un desacuerdo: lo que Marx heredó de Smith. En casi todos comparten la pregunta y discrepan en la respuesta. El cuadro resume cada frente con la fuente de ambos lados.

DiferenciaAdam Smith (La riqueza de las naciones, 1776)Karl Marx (El capital, 1867, y otros escritos)
1. Valor y gananciaEl valor que el obrero añade se reparte entre su salario y el beneficio del patrono [4]Ese reparto es trabajo no pagado: Marx lo llama plusvalía y dice que Smith ya había visto su origen [5]
2. MercadoCada quien juzga su negocio mejor que un legislador, aunque los patronos se conciertan contra los salarios [2] [6]El intercambio parece un paraíso de libertad e igualdad; la desigualdad está en la producción [3]
3. PropiedadLa propiedad sobre el propio trabajo es «la más sagrada e inviolable» [7]La propiedad burguesa existe porque nueve décimas partes de la población carecen de ella [8]
4. EstadoJusticia, defensa y obras públicas; en cuanto protege la propiedad, protege a los ricos de los pobres [9]Una junta que administra los negocios comunes de la burguesía, aunque Marx no dejó una teoría única [10] [11]
5. HistoriaEtapas de cazadores, pastores, agricultura y comercio; los salarios son más altos donde la riqueza crece más rápido [2] [9] [12]Leyes con «férrea necesidad»; el capital civiliza, pero prepara una forma social distinta [13] [14]
6. IndividuoLibre para perseguir su interés a su manera, dentro de las leyes de la justicia [15]Un animal que solo se individualiza en sociedad; el individuo aislado es una ficción del siglo XVIII [16]
7. HerenciaDejó contradicciones sin resolver en el valor y un diagnóstico duro de la división del trabajo [5] [17]Tomó ambas: convirtió las contradicciones en su programa y la crítica en su tema [5] [17]

Cada fila tiene detrás pasajes con matices que los resúmenes suelen borrar, y por eso cada frente se desarrolla abajo.

1. El valor: trabajo comandado en Smith, plusvalía en Marx

La primera diferencia entre Smith y Marx está en de dónde sale la ganancia. Adam Smith midió el valor por la cantidad de trabajo que una mercancía permite comprar, el llamado trabajo comandado, y describió el beneficio como una de las partes del valor añadido por el obrero. Karl Marx sostuvo que esa parte es trabajo no pagado y la llamó plusvalía, un término suyo, no de Smith.

Smith lo dice sin dramatismo en el capítulo VI del Libro I. El valor que los obreros añaden a los materiales «se resuelve en este caso en dos partes, de las cuales una paga sus salarios y la otra los beneficios de su patrono» (traducción propia) [4]. Para él es la descripción de un negocio normal: nadie emplearía obreros si no esperara recuperar algo más que lo adelantado [4].

Marx leyó ese mismo pasaje en sus manuscritos de 1861-1863, conocidos como Teorías sobre la plusvalía, y le sacó otra conclusión. Si el beneficio viene del trabajo añadido por encima de lo que el salario reemplaza, escribió, Smith «ha reconocido el verdadero origen de la plusvalía» (traducción propia de la versión inglesa) [5]. El elogio lleva veneno. En ese mismo capítulo VI, Smith sostiene también que los beneficios del capital se regulan «enteramente por el valor del capital empleado», y lo ilustra con dos manufacturas de veinte obreros cada una y distinto capital (traducción propia) [4]. Marx vio ahí una ley del beneficio que choca con la anterior, y escribió que Smith la anota «sin la menor sospecha de la contradicción» que encierra (traducción propia de la versión inglesa) [5].

La oposición tiene letra pequeña. Smith no usó una sola medida del valor: junto al trabajo comandado del capítulo V [18] aparece el trabajo necesario para producir, como se discute en el duelo Adam Smith frente a David Ricardo. Cómo funciona la plusvalía y qué se le critica está en teoría del valor.

2. El mercado: ¿coordinación para Smith, explotación para Marx?

Para Adam Smith, el mercado coordina: cada persona conoce su propio negocio mejor que cualquier gobernante, y por eso nadie debería dirigir desde arriba en qué emplea su capital. Para Karl Marx, el mercado es la fachada donde compradores y vendedores de trabajo parecen iguales, mientras la desigualdad real ocurre dentro del taller. Smith, sin embargo, no idealizó a quienes contratan.

El argumento de Smith contra el planificador es de conocimiento. Sobre en qué industria emplear un capital, «cada individuo, es evidente, puede juzgar en su situación local mucho mejor que cualquier estadista o legislador» (traducción propia) [6]. Es el mismo capítulo de la metáfora que se desarrolla en la mano invisible.

Pero el mismo Smith advierte en el capítulo de los salarios que «los patronos están siempre y en todas partes en una especie de concierto tácito, pero constante y uniforme» para no subir los jornales (traducción propia) [2]. Y añade que en esas disputas los patronos aguantan mucho más, porque pueden vivir un año o dos de lo acumulado, mientras muchos obreros no aguantarían una semana sin empleo [2].

Marx lleva la sospecha hasta el final. Al cerrar el capítulo sobre la compra y venta de la fuerza de trabajo describe la esfera del intercambio como «un verdadero Edén de los derechos innatos del hombre», donde reinan «la Libertad, la Igualdad, la Propiedad y Bentham» (traducción propia) [3]. El blanco explícito de la ironía no es Smith sino el «librecambista vulgar», que saca sus ideas de esa esfera; para Marx, el secreto de la ganancia está en la producción, adonde invita a entrar al lector (traducción propia) [3]. La última imagen del capítulo es la del obrero que sigue al capitalista «como quien lleva su propio pellejo al mercado» y no puede esperar otra cosa que ser curtido (traducción propia) [3].

Leo la mesa de diciembre del comienzo como una forma colombiana de administrar esa asimetría. La comisión la creó el artículo 56 de la Constitución, y la Ley 278 de 1996 la reglamenta: es tripartita y, si no hay consenso, «el Gobierno lo determinará» [1]. Esa facultad tiene condiciones. En la sentencia C-815 de 1999, la Corte Constitucional exigió que el Gobierno motive el decreto «atendiendo, con el mismo nivel e incidencia», además de la meta de inflación, a la inflación real del año, la productividad, la contribución de los salarios al ingreso nacional y el PIB, y, con carácter prevalente, a la especial protección constitucional del trabajo y a la necesidad de mantener una remuneración mínima vital y móvil, entre otros criterios [19].

3. La propiedad privada: sagrada para Smith, privilegio de pocos para Marx

Adam Smith consideró sagrada la propiedad que cada persona tiene sobre su propio trabajo y la usó para defender al trabajador pobre contra los gremios que le impedían ejercer un oficio. Karl Marx y Friedrich Engels no atacaron toda propiedad, sino la propiedad burguesa, que según ellos solo existe para unos pocos porque la inmensa mayoría carece de ella.

El pasaje de Smith está en el capítulo X del Libro I, dentro de su crítica a las reglas de aprendizaje. La propiedad sobre el propio trabajo, «como es el fundamento original de toda otra propiedad, es la más sagrada e inviolable» (traducción propia) [7]. La frase siguiente dice quién la necesita: el patrimonio de un hombre pobre está en la fuerza y la destreza de sus manos [7].

El Manifiesto comunista de 1848 responde desde el otro lado. Marx y Engels aclaran que no necesitan abolir la propiedad del pequeño artesano y del pequeño campesino, porque el desarrollo de la industria ya la ha destruido en gran medida [8]. Y a sus críticos les contestan que «en su sociedad actual, la propiedad privada ya está abolida para nueve décimas partes de la población» (traducción propia de la versión inglesa de 1888) [8].

Los dos atan la propiedad al trabajo. Smith la defiende porque el trabajo es lo único que tiene el pobre. Marx la ataca porque, en su lectura, el trabajo asalariado no le crea ninguna propiedad al obrero: crea capital, la propiedad que lo explota [8]. Cómo se concentra ese capital es asunto de acumulación de capital.

4. El Estado: tres deberes en Smith, comité de la burguesía en Marx

Adam Smith asignó al Estado tres deberes, defensa, justicia y ciertas obras públicas [15], y reconoció con franqueza que el gobierno civil, en cuanto protege la propiedad, protege a los ricos frente a los pobres [9]. Karl Marx y Engels lo describieron en 1848 como una junta al servicio de la burguesía. La sorpresa es cuánto se parecen los dos diagnósticos.

Smith escribe en el Libro V, al tratar el gasto en justicia, que donde hay gran propiedad hay gran desigualdad: «por cada hombre muy rico debe haber al menos quinientos pobres» (traducción propia) [9]. Y concluye que el gobierno civil, en cuanto se instituye para la seguridad de la propiedad, se instituye en realidad «para la defensa de los ricos contra los pobres» (traducción propia) [9]. Los tres deberes del soberano se resumen en La riqueza de las naciones.

El Manifiesto lo formula como acusación: «el poder ejecutivo del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la burguesía» (traducción propia) [10].

La diferencia está en lo que cada uno hace con la observación. Smith la usa para explicar por qué surge el gobierno y no propone suprimirlo. Marx, en cambio, no dejó una teoría unificada del Estado: la Stanford Encyclopedia of Philosophy, siguiendo a Jon Elster, identifica en sus escritos al menos tres modelos distintos, del instrumento de clase al Estado con intereses propios [11]. Qué pasó cuando esas ideas se volvieron sistemas enfrentados se trata en capitalismo vs socialismo, no aquí.

5. La historia: progreso en Smith, contradicción en Marx

Adam Smith leyó la historia como una sucesión de estados de la sociedad, de cazadores a pastores, agricultores y sociedad comercial, en la que el crecimiento de la riqueza mejora la vida de la mayoría. Karl Marx la leyó como un proceso gobernado por leyes que empujan al capitalismo hacia su superación. Ambos creían en el progreso material; discrepaban en si el sistema lo sostiene o lo agota.

En el Libro V los cazadores son «el estado más bajo y rudo de la sociedad», los pastores uno más avanzado y los agricultores otro todavía más (traducción propia) [9]; en el Libro I, con la división del trabajo, cada hombre vive de intercambiar y la sociedad se vuelve una sociedad comercial [12]. Smith ubica el origen de la desigualdad en esa secuencia: es «en la edad de los pastores, en el segundo período de la sociedad», cuando empieza a darse la desigualdad de fortuna (traducción propia) [9]. Y en el capítulo de los salarios pone el acento en el movimiento: «no es la grandeza actual de la riqueza nacional, sino su continuo aumento, lo que ocasiona una subida de los salarios» (traducción propia) [2].

Marx, en el prefacio a la primera edición alemana de El capital, habla de tendencias que operan «con férrea necesidad hacia resultados inevitables» y le advierte a su lector alemán que el país más desarrollado industrialmente solo le muestra al menos desarrollado «la imagen de su propio futuro» (traducción propia) [13].

Esa lectura no convierte a Marx en enemigo de la productividad. En el tercer tomo, publicado en 1894, cuenta entre «los aspectos civilizadores del capital» que arranca el trabajo excedente en condiciones más favorables al desarrollo de las fuerzas productivas que la esclavitud o la servidumbre (traducción propia) [14]. La teoría de la historia que hay detrás está en materialismo histórico; el método, en materialismo dialéctico, y el conflicto entre clases, en lucha de clases.

6. El individuo: libre en Smith, producto de la sociedad en Marx

Para Adam Smith, el individuo es la unidad que decide: mientras respete las leyes de la justicia, debe quedar libre para buscar su interés a su manera. Para Karl Marx, esa figura del individuo autosuficiente es una ilusión de época: las personas solo llegan a ser individuos dentro de relaciones sociales que las preceden y las moldean.

Smith lo formula al cerrar el Libro IV, en su sistema de libertad natural: «todo hombre, mientras no viole las leyes de la justicia, queda perfectamente libre para perseguir su propio interés a su manera» (traducción propia) [15]. La condición de la justicia pesa: marca el límite que Smith le pone a esa libertad.

Marx responde en la introducción que redactó entre agosto y septiembre de 1857 para sus manuscritos económicos. Descarta de entrada «el cazador y el pescador individuales y aislados, con los que empiezan Smith y Ricardo» y los despacha como robinsonadas del siglo XVIII (traducción propia) [16]. Luego plantea una paradoja que vale la pena leer despacio: la época que produce el punto de vista del individuo aislado es la de las relaciones sociales más desarrolladas hasta entonces [16]. Y a continuación afirma que el ser humano es, en el sentido más literal, un animal político, «un animal que solo puede individualizarse en medio de la sociedad» (traducción propia) [16].

7. Qué heredó Karl Marx de Adam Smith

Karl Marx heredó de Adam Smith la idea de que el trabajo está en el origen del valor, la lectura del beneficio como una parte del valor que añade el obrero y una crítica temprana a los efectos de la división del trabajo sobre el obrero. En sus manuscritos los trata como contradicciones que Smith dejó abiertas [5].

Las fechas explican el tono. Smith murió el 17 de julio de 1790 [20]; Marx nació en 1818, 28 años después [11]. Nunca discutieron en persona. Marx discutió con los textos, y en Teorías sobre la plusvalía dejó su juicio más generoso: las contradicciones de Smith importan porque «contienen problemas que, es cierto, no resuelve, pero que revela al contradecirse» (traducción propia de la versión inglesa) [5].

La segunda herencia es menos conocida. En el capítulo sobre la manufactura del primer tomo de El capital, Marx reproduce el pasaje del Libro V en que Smith describe cómo la tarea repetida degrada al trabajador, y se burla del remedio. Según Marx, Smith recomienda que el Estado eduque al pueblo, «pero con prudencia y en dosis homeopáticas»; la expresión es de Marx, no de Smith (traducción propia) [17]. La idea de Smith se desarrolla en división del trabajo.

¿Quién tenía razón, Smith o Marx? Mi lectura

Esto es opinión, y la marco como tal. En el mercado y en el individuo me quedo con Smith: el argumento del conocimiento local sigue siendo el más difícil de rebatir para cualquier planificador, y su libertad venía atada a la justicia, no a la ley del más fuerte.

En el Estado y en la propiedad, Marx hizo la pregunta que Smith dejó apuntada y no persiguió. Smith ya había escrito que el gobierno protege a los ricos de los pobres y que los patronos se conciertan contra los salarios. Marx convirtió esas dos frases en un programa de investigación.

Donde no lo sigo es en la «férrea necesidad». Unas leyes con resultados inevitables dejan poco sitio a lo que las sociedades deciden hacer con ellas. La mesa de diciembre donde se decide el jornal de Luz lleva algo de cada uno: la desconfianza de Smith hacia el patrón que aguanta más y la pregunta de Marx sobre qué se reparte en esa negociación. Ninguno de los dos la diseñó, y aun así, a mi juicio, se discute con argumentos de ambos.

Preguntas frecuentes

¿Adam Smith y Karl Marx se conocieron?

No. Smith murió en 1790 [20] y Marx nació en 1818 [11], de modo que entre la muerte de uno y el nacimiento del otro pasaron 28 años. Todo el diálogo entre ambos es de Marx con los libros de Smith, que en los manuscritos de Teorías sobre la plusvalía cita en francés, en la traducción de Germain Garnier, según la nota de los editores [5].

¿Adam Smith habló de capitalismo?

No con esa palabra. En el texto inglés de La riqueza de las naciones publicado por Project Gutenberg no aparecen ni «capitalism» ni «capitalist»; Smith escribe de «stock», «capital», «masters» y «commercial society» [4] [2] [12]. Leer a Smith como teórico del capitalismo es legítimo, siempre que se recuerde que él no usó ese nombre.

¿Por qué se dice que Marx es heredero crítico de la economía clásica?

Porque trabajó con las categorías de Smith y Ricardo, valor, salario, beneficio, renta, y las usó para llegar a conclusiones que ellos no aceptaban. El propio Marx lo planteó así en sus manuscritos: los sucesores de Smith tomaron posiciones opuestas, cada uno apoyado en un aspecto distinto de su doctrina [5]. En esa lectura, Smith es menos un sistema cerrado que un campo de disputa, y Marx entra en él por el lado del trabajo.

¿Adam Smith defendía a los empresarios frente a los trabajadores?

No en el terreno salarial. Smith se queja de que la ley de su tiempo trataba desigual a las dos partes: el Parlamento no había dictado leyes contra los acuerdos para bajar el precio del trabajo, pero sí muchas contra los acuerdos para subirlo [2]. Su defensa del mercado no incluía los privilegios legales de quienes contratan.

¿Marx y Smith coincidían en algo?

En más de lo que sugiere su fama. Los dos veían al obrero en desventaja frente a quien lo contrata: Smith, porque el patrono resiste más en una disputa salarial [2]; Marx, porque llega al mercado sin otra cosa que vender que su capacidad de trabajar [3]. Discrepaban sobre si ese orden podía corregirse desde dentro o había que reemplazarlo.

Referencias

  1. Congreso de la República de Colombia. Ley 278 de 1996, encabezado y artículos 5 y 8 (texto en la base de datos de la Secretaría General del Senado, con el art. 8 marcado como «Artículo CONDICIONALMENTE EXEQUIBLE») — la Comisión es la «creada por el artículo 56 de la Constitución Política»; la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales «será tripartita en su integración» (Gobierno, representantes de los empleadores y de las confederaciones sindicales, art. 5), decide por consenso; para el salario mínimo «deberá decidir a más tardar el quince (15) de diciembre» y, cuando no logra el consenso, «a más tardar el treinta (30) de diciembre de cada año, el Gobierno lo determinará». Secretaría del Senado: Ley 278 de 1996 — Consultada: 2026-09-13.
  2. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro I, capítulo VIII — «Masters are always and everywhere in a sort of tacit, but constant and uniform, combination, not to raise the wages of labour above their actual rate»; «In all such disputes, the masters can hold out much longer»; y «It is not the actual greatness of national wealth, but its continual increase, which occasions a rise in the wages of labour»; y «We have no acts of parliament against combining to lower the price of work, but many against combining to raise it». Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro I capítulo VIII — Consultada: 2026-09-13.
  3. Marx, Karl. Capital, vol. I, 1867, capítulo 6 «The Buying and Selling of Labour-Power» (primera edición inglesa de 1887, traducción de Samuel Moore y Edward Aveling, editada por Engels) — la esfera de la compra y venta de la fuerza de trabajo «is in fact a very Eden of the innate rights of man. There alone rule Freedom, Equality, Property and Bentham», y la invitación a abandonarla para entrar en la producción, donde «We shall at last force the secret of profit making»; el trabajador libre «has no other commodity for sale»; la esfera de la circulación «furnishes the “Free-trader Vulgaris” with his views and ideas»; y el cierre en que sigue al capitalista «like one who is bringing his own hide to market and has nothing to expect but — a hiding». Marxists Internet Archive: El capital I, capítulo 6 — Consultada: 2026-09-13.
  4. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro I, capítulo VI — «The value which the workmen add to the materials, therefore, resolves itself in this case into two parts, of which the one pays their wages, the other the profits of their employer»; «Wages, profit, and rent, are the three original sources of all revenue, as well as of all exchangeable value»; los beneficios «are regulated altogether by the value of the stock employed», con el ejemplo de dos manufacturas de veinte obreros; y el patrono no tendría interés en emplearlos sin esperar algo más que reponer su capital. Conteo propio sobre el texto completo del ebook #3300 (entre las marcas de inicio y fin): 0 apariciones de «capitalism» y de «capitalist». Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro I capítulo VI — Consultada: 2026-09-13.
  5. Marx, Karl. Theories of Surplus-Value (manuscritos de 1861-1863), capítulo III «Adam Smith», versión inglesa de Progress Publishers — Smith deriva el beneficio del trabajo no pagado y «Thereby he has recognised the true origin of surplus-value»; «Adam Smith’s contradictions are of significance because they contain problems which it is true he does not solve, but which he reveals by contradicting himself»; «his successors take opposing stands based on one aspect of his teaching or the other»; sobre el pasaje del Libro I, capítulo VI, «Adam Smith puts this down with quite naïve thoughtlessness, without the faintest suspicion of the contradiction it presents»; y la nota editorial de que Marx cita a Smith en la traducción francesa de Garnier. Marxists Internet Archive: Marx, Teorías sobre la plusvalía, cap. III — Consultada: 2026-09-13.
  6. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro IV, capítulo II — sobre en qué industria emplear un capital, «every individual, it is evident, can in his local situation judge much better than any statesman or lawgiver can do for him». Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro IV capítulo II — Consultada: 2026-09-13.
  7. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro I, capítulo X, parte II — «The property which every man has in his own labour, as it is the original foundation of all other property, so it is the most sacred and inviolable. The patrimony of a poor man lies in the strength and dexterity of his hands». Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro I capítulo X — Consultada: 2026-09-13.
  8. Marx, Karl, y Engels, Friedrich. Manifesto of the Communist Party, 1848, capítulo II «Proletarians and Communists» (traducción inglesa de Samuel Moore con Engels, 1888) — sobre la propiedad «of the petty artisan and of the small peasant», «There is no need to abolish that; the development of industry has to a great extent already destroyed it»; «in your existing society, private property is already done away with for nine-tenths of the population»; y «does wage-labour create any property for the labourer? Not a bit. It creates capital, i.e., that kind of property which exploits wage-labour». Marxists Internet Archive: Manifiesto comunista, capítulo II — Consultada: 2026-09-13.
  9. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro V, capítulo I, partes I y II — las naciones de cazadores como «the lowest and rudest state of society» y las de pastores como «a more advanced state of society» y las de agricultores como «a yet more advanced state of society»; «It is in the age of shepherds, in the second period of society, that the inequality of fortune first begins to take place»; «For one very rich man, there must be at least five hundred poor»; y «Civil government, so far as it is instituted for the security of property, is, in reality, instituted for the defence of the rich against the poor». Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro V capítulo I — Consultada: 2026-09-13.
  10. Marx, Karl, y Engels, Friedrich. Manifesto of the Communist Party, 1848, capítulo I «Bourgeois and Proletarians» (traducción inglesa de Samuel Moore con Engels, 1888) — «The executive of the modern state is but a committee for managing the common affairs of the whole bourgeoisie». Marxists Internet Archive: Manifiesto comunista, capítulo I — Consultada: 2026-09-13.
  11. Stanford Encyclopedia of Philosophy. Karl Marx (Jonathan Wolff y David Leopold; revisión sustantiva del 27 de marzo de 2025) — Karl Marx (1818–1883); en la sección 6.1, «Marx offers no unified theoretical account of the state in capitalist society» y, siguiendo a Elster (1985), tres modelos distintos en sus escritos, entre ellos el «instrumental» del Manifiesto y el de «class balance». Stanford Encyclopedia of Philosophy: Karl Marx — Consultada: 2026-09-13.
  12. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro I, capítulo IV — con la división del trabajo, «Every man thus lives by exchanging, or becomes, in some measure, a merchant, and the society itself grows to be what is properly a commercial society». Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro I capítulo IV — Consultada: 2026-09-13.
  13. Marx, Karl. Capital, vol. I, prefacio a la primera edición alemana, 1867 — «these tendencies working with iron necessity towards inevitable results. The country that is more developed industrially only shows, to the less developed, the image of its own future». Marxists Internet Archive: El capital I, prefacio de 1867 — Consultada: 2026-09-13.
  14. Marx, Karl. Capital, vol. III, 1894 (editado por Engels), capítulo 48 «The Trinity Formula» — «It is one of the civilising aspects of capital that it enforces this surplus-labour in a manner and under conditions which are more advantageous to the development of the productive forces, social relations, and the creation of the elements for a new and higher form than under the preceding forms of slavery, serfdom, etc.». Marxists Internet Archive: El capital III, capítulo 48 — Consultada: 2026-09-13.
  15. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro IV, capítulo IX — retirados los sistemas de preferencia o restricción, se establece el sistema de libertad natural: «Every man, as long as he does not violate the laws of justice, is left perfectly free to pursue his own interest his own way»; y «According to the system of natural liberty, the sovereign has only three duties to attend to»: defensa, justicia y ciertas obras e instituciones públicas. Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro IV capítulo IX — Consultada: 2026-09-13.
  16. Marx, Karl. Introducción a los manuscritos económicos de 1857-1858 (Grundrisse), escrita entre finales de agosto y mediados de septiembre de 1857, apartado «Production» — «The individual and isolated hunter and fisherman, with whom Smith and Ricardo begin, belongs among the unimaginative conceits of the eighteenth-century Robinsonades»; el ser humano como «an animal which can individuate itself only in the midst of society»; y la época del individuo aislado como la de «the hitherto most developed social (from this standpoint, general) relations». Marxists Internet Archive: Marx, Introducción de 1857 — Consultada: 2026-09-13.
  17. Marx, Karl. Capital, vol. I, 1867, capítulo 14 «Division of Labour and Manufacture», sección 5 «The Capitalistic Character of Manufacture» (primera edición inglesa de 1887) — reproduce el pasaje de Smith (Libro V) sobre los efectos de las operaciones simples y repetidas en el trabajador, y comenta, con palabras propias de Marx, que Smith «recommends education of the people by the State, but prudently, and in homeopathic doses». Marxists Internet Archive: El capital I, capítulo 14 — Consultada: 2026-09-13.
  18. Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, 1776, Libro I, capítulo V — el valor de una mercancía para quien no piensa consumirla es igual a la cantidad de trabajo que le permite comprar o comandar. Project Gutenberg: Wealth of Nations, Libro I capítulo V — Consultada: 2026-09-13.
  19. Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-815 de 1999 — declara exequible el art. 8 de la Ley 278 de 1996 «en el entendido de que, al fijar el salario mínimo, en caso de no haberse logrado consenso» en la Comisión, el Gobierno «deberá motivar su decreto, atendiendo, con el mismo nivel e incidencia, además de la meta de inflación del siguiente año», a la inflación real del año que culmina, la productividad, la contribución de los salarios al ingreso nacional y el incremento del PIB, «y con carácter prevalente» a la especial protección constitucional del trabajo y a «la necesidad de mantener una remuneración mínima vital y móvil (art. 53 C.P.)», entre otros parámetros. Corte Constitucional: Sentencia C-815 de 1999 — Consultada: 2026-09-13.
  20. Rae, John. Life of Adam Smith, Londres: Macmillan, 1895 — Smith murió «on Saturday the 17th of July 1790» y fue enterrado en el cementerio de Canongate, en Edimburgo. Project Gutenberg: John Rae, Life of Adam Smith — Consultada: 2026-09-13.
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