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La teoría de los sentimientos morales: la ética de Adam Smith y el espectador imparcial

La teoría de los sentimientos morales (1759) es el libro de ética con el que Adam Smith explicó de dónde salen los juicios morales: de la simpatía, que consiste en cambiar de lugar con el otro en la imaginación, y del espectador imparcial. Tiene siete partes y Smith siguió reescribiéndolo hasta 1790, pocas semanas antes de morir.

Por Jhon Mosquera7 sep 202615 min de lectura

Última actualización: 2026-09-07

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Sala de tertulia del siglo XVIII vacía, con dos butacas enfrentadas y un espejo antiguo entre ellas, escena que evoca la Teoría de los sentimientos morales de Adam Smith

Suponga que China entera desaparece esta noche en un terremoto.

Ese es el experimento mental con el que Adam Smith incomoda a su lector a mitad del libro. Un europeo de buenos sentimientos, sin ningún vínculo con esa parte del mundo, se lamentaría mucho y, terminada la fina filosofía, «seguiría con sus negocios o con su placer, tomaría su descanso o su diversión, con la misma facilidad y tranquilidad que si no hubiera ocurrido tal accidente» (traducción propia) [1]. Si mañana fuera a perder el dedo meñique, esta noche no dormiría.

Y sin embargo ninguno sacrificaría cien millones de vidas para evitarse esa molestia. ¿Qué lo detiene? No la benevolencia, contesta Smith: «la razón, el principio, la conciencia, el habitante del pecho, el hombre interior, el gran juez y árbitro de nuestra conducta» (traducción propia) [1].

Ese habitante del pecho es el espectador imparcial, y esta página trata del libro donde nace. La vida de su autor vive en su ficha biográfica, dentro del hub de economistas clásicos.

¿Qué es La teoría de los sentimientos morales de Adam Smith?

La teoría de los sentimientos morales es el libro de filosofía moral que Adam Smith publicó, según él mismo escribió treinta y un años después, «a comienzos del año 1759» [2]. Su pregunta no es qué debemos hacer, sino de dónde sale el juicio con el que aprobamos o condenamos una conducta, la ajena primero y la propia después. La respuesta: no de la razón pura, sino de un mecanismo social —la simpatía— y de un juez que cada persona construye por dentro.

Salió de sus clases. Entre 1752 y comienzos de 1764 Smith fue profesor de filosofía moral en la Universidad de Glasgow, y esas lecciones son la base tanto de este libro como del que publicaría en 1776 [3]. No es un opúsculo de juventud abandonado después: es la obra a la que volvió al final de su vida.

Un libro «sobre los sentimientos morales» suena a alegato de la bondad, y no lo es: Smith explica por qué el resentimiento es útil, por qué admiramos a los ricos hasta corrompernos y por qué la justicia se sostiene con miedo al castigo. El ejemplar de la primera edición de 1759 está digitalizado y se puede hojear [4].

Las siete partes de La teoría de los sentimientos morales: qué dice cada una

El libro tiene siete partes. Las tres primeras arman el mecanismo; la cuarta y la quinta discuten dos explicaciones rivales, la utilidad y la costumbre; la sexta es un retrato de las virtudes que Smith añadió entero en 1790; la séptima es historia de la filosofía moral y sirve de mapa.

ParteDe qué trataLo que establece
IDe la propiedad de la acciónLa simpatía como mecanismo, el placer de la concordancia, y la corrupción de nuestros sentimientos morales por admirar a los ricos
IIDel mérito y el deméritoLa gratitud y el resentimiento como base de premio y castigo, y la separación entre justicia y beneficencia
IIIDel fundamento de nuestros juicios sobre nosotros mismosLa sociedad como espejo, el espectador imparcial, las reglas generales y el sentido del deber
IVDel efecto de la utilidad sobre la aprobaciónPor qué lo útil nos parece bello, y el pasaje del hijo del hombre pobre arruinado por la ambición
VDe la influencia de la costumbre y la modaHasta dónde la costumbre deforma el juicio moral de una sociedad entera
VIDel carácter de la virtudPrudencia, beneficencia y dominio de sí mismo, en retratos de carácter; incluye al «hombre de sistema». Parte nueva de 1790
VIIDe los sistemas de filosofía moralRepaso crítico de las escuelas anteriores, con los estoicos en el centro

Eduardo Nicol, que presentó el libro al lector hispanoamericano en 1941, recomendaba empezar por la Parte VII y no por la primera: allí Smith resume su posición contrastándola con las ajenas, y con esa guía el resto no se pierde en el detalle psicológico [5].

Qué es la simpatía en Adam Smith y por qué no es lástima

La simpatía de Smith no es compadecerse. Es un acto de la imaginación: como no podemos sentir lo que siente otro, nos ponemos mentalmente en su situación y producimos una emoción análoga, más débil. Es «cambiando de lugar en la fantasía con el que sufre» como llegamos a concebir lo que él siente (traducción propia) [6]. Por eso hacemos una mueca ante un golpe que no recibimos.

La diferencia con David Hume, su amigo y el otro gran nombre de la Ilustración escocesa, es técnica y decisiva. En Hume el sentimiento se contagia; en Smith se proyecta. De esa asimetría nace todo lo demás, porque lo que yo siento por usted puede no coincidir con lo que usted siente, y esa distancia es la que permite decir que un sentimiento es apropiado a su situación y otro no [7]. Sin brecha no hay juicio moral. La relación intelectual entre los dos está en la página de David Hume.

De ahí sale el motor social del libro. Como necesitamos que los demás entren en nuestros sentimientos, bajamos el volumen: moderamos el dolor y la alegría hasta un tono con el que el espectador pueda acompañarnos. La moral se aprende en ese regateo.

Esquema del proceso por el que se forma el espectador imparcial de Adam Smith: la acción, la reacción de los demás, la interiorización del juicio y el hombre interior

Qué es el espectador imparcial de Adam Smith

El espectador imparcial es el juez interior con el que una persona se evalúa a sí misma como si fuera otra: un observador bien informado y sin interés en el asunto, cuyos sentimientos adoptamos para aprobar o condenar nuestra propia conducta. No es una intuición innata ni una voz divina. Se forma con el trato con los demás y, una vez formado, puede volverse contra ellos.

La sociedad como espejo

Smith lo demuestra con una hipótesis. Si una criatura humana creciera hasta la edad adulta en un lugar solitario, sin comunicación con su especie, no podría pensar en su propio carácter ni en la propiedad de sus sentimientos, igual que no podría pensar en la belleza o la deformidad de su propio rostro: le falta el espejo (traducción propia) [8]. Métalo en sociedad y el espejo aparece de inmediato, en la cara y la conducta de aquellos con quienes vive.

Ahí se separa de su maestro Francis Hutcheson y de cualquier teoría de un «sentido moral» implantado de fábrica. La conciencia no viene puesta: se fabrica con material social.

Dividirse en dos

Cuando examino mi propia conducta —escribe Smith— «me divido, por así decirlo, en dos personas»: el examinador que juzga y el agente examinado, que es el que propiamente llamo yo mismo (traducción propia) [8]. Es una operación incómoda, y Smith sabe que en el calor de la pasión casi nunca la hacemos bien.

Ser alabado y ser digno de alabanza

Aquí está, en mi opinión, la idea más fina del libro. «El hombre desea naturalmente no solo ser amado, sino ser amable», y desea «no solo la alabanza, sino la dignidad de ser alabado» (traducción propia) [9]. La diferencia parece un juego de palabras y no lo es: separa la reputación de la integridad. Quien persigue el aplauso queda a merced de quien aplaude; quien persigue merecerlo puede sostener una conducta que nadie ve.

Smith agrega el reverso, menos citado: hay hipócritas de la riqueza como los hay de la religión, y muchos «desean ser alabados por lo que ellos mismos no consideran digno de alabanza» (traducción propia) [9].

Los límites del juez interior

El espectador imparcial no es infalible, y Smith fue el primero en decirlo. Nace como producto y expresión de la sociedad; solo una vez interiorizado se convierte en una fuente de evaluación que permite al individuo apartarse de esa misma sociedad y criticarla [7]. Mientras tanto arrastra sus vicios.

El peor ocupa un capítulo entero: la disposición a admirar, y casi a adorar, a los ricos y los poderosos, y a despreciar o desatender a las personas de condición pobre y humilde. Smith concede que esa disposición sostiene el orden de rangos y en la misma frase la llama «la causa grande y más universal de la corrupción de nuestros sentimientos morales» (traducción propia) [10]. El juez interior de una sociedad desigual juzga con los ojos de esa desigualdad.

Hay además un límite psicológico. El propio Smith admitía que una pasión suficientemente intensa puede desviar al espectador imparcial o dejarlo impotente [11]. No es un juez que siempre gana.

Justicia y beneficencia: por qué Smith las separa

Smith traza una línea dura entre dos virtudes que la conversación corriente mezcla. La beneficencia es libre y no puede exigirse por la fuerza; la justicia sí, y su incumplimiento se castiga. La razón no es moral sino estructural: una sociedad puede ser mezquina y seguir en pie, pero no sobrevive a la injusticia generalizada.

«La beneficencia, por tanto, es menos esencial para la existencia de la sociedad que la justicia. La sociedad puede subsistir, aunque no en el estado más cómodo, sin beneficencia; pero el predominio de la injusticia debe destruirla por completo» (traducción propia) [12]. Y el remate, que es la imagen más recordada del libro: la beneficencia es «el ornamento que embellece, no el cimiento que sostiene, el edificio»; la justicia «es el pilar principal que sostiene todo el edificio» (traducción propia) [12].

JusticiaBeneficencia
Sentimiento del que naceEl resentimiento del agraviadoLa gratitud del beneficiado
¿Se puede exigir por la fuerza?Sí; su violación merece castigoNo; se recomienda, no se impone
Qué pasa si faltaLa sociedad se destruyeLa sociedad es menos cómoda, pero subsiste
Metáfora de SmithEl pilar del edificioEl ornamento del edificio

Que un libro sobre la empatía funde la justicia en el resentimiento sorprende a quien llega con la imagen amable. Smith lo defiende como instinto defensivo: la naturaleza implantó la conciencia del demérito y el terror al castigo merecido como salvaguardas de la asociación humana [12].

Las seis ediciones y la reescritura de 1790

La teoría de los sentimientos morales pasó por seis ediciones en vida de Smith, entre 1759 y 1790; la última apareció pocas semanas antes de su muerte [3]. Esa sexta edición no fue un retoque: casi un tercio del texto definitivo corresponde a ese trabajo tardío [3].

La historia del encargo tiene su gracia. A comienzos de 1785 Smith aceptó preparar la nueva edición diciendo que tenía «unas pocas alteraciones que hacer, de ninguna consecuencia»; casi tres años después escribía que le daba «la aplicación más intensa»; y al final se disculpaba con su editor: «el tema ha crecido sobre mí» (traducción propia) [3].

Él mismo dejó el inventario. En la advertencia que abre la sexta edición señala dónde están los cambios principales: el último capítulo de la sección III de la Parte I, los cuatro primeros capítulos de la Parte III, y una Parte VI que «tal como está en esta nueva edición, es enteramente nueva» (traducción propia) [2]. El capítulo sobre la corrupción de nuestros sentimientos morales y el núcleo del espectador imparcial se reforzaron a última hora.

En esa Parte VI entra el pasaje que más se cita fuera de la academia: el «hombre de sistema», tan enamorado de la belleza supuesta de su plan ideal de gobierno que no tolera la menor desviación, y que cree poder ordenar a los miembros de una gran sociedad como la mano ordena las piezas de un tablero de ajedrez, sin advertir que en el gran tablero de la sociedad humana cada pieza tiene un principio de movimiento propio [13]. Un profesor de moral al final de su vida, retratando al reformador que no escucha.

La advertencia se cierra con una confesión. Smith recuerda la promesa que había hecho en 1759 de escribir sobre los principios generales del derecho y el gobierno, reconoce que la cumplió «en parte» con La riqueza de las naciones —en lo tocante a policía, renta y armas— y admite que la teoría de la jurisprudencia sigue sin escribirse y que su edad avanzada le deja poca esperanza de lograrlo [2].

Das Adam Smith Problem: qué fue y en qué quedó

El llamado Das Adam Smith Problem es la tesis de que hay una contradicción irreconciliable entre La teoría de los sentimientos morales, con su concepción de la naturaleza humana basada en la simpatía, y La riqueza de las naciones, fundada en el interés propio [14]. Se formó en Alemania en el siglo XIX y hoy la mayoría de la erudición lo trata como un malentendido, aunque no todos aceptan que el asunto esté cerrado.

Antes de que existiera la Escuela Histórica Alemana ya circulaba allí una lectura hostil a Smith como profeta del laissez-faire británico, alimentada por autores como Friedrich List, que en 1841 lo acusó de predicar el cosmopolitismo conveniente a la potencia que ya había subido la escalera [14].

La formulación más agresiva es de 1878. Witold von Skarżyński, un noble polaco de carrera académica fallida en Breslavia, publicó más de cuatrocientas cincuenta páginas para probar que Smith no era ni un filósofo original ni el creador de la economía política. Su explicación de la supuesta contradicción era biográfica: Smith habría sido idealista mientras vivió en Inglaterra bajo la influencia de Hutcheson y Hume, y habría vuelto materialista de sus tres años en Francia, en contacto con Helvétius; de ahí el contraste entre el libro de 1759 y el de 1776 [14].

La refutación estándar llegó casi un siglo después. Los editores de la edición de Glasgow, D. D. Raphael y A. L. Macfie, lo despacharon en 1976 como «un pseudoproblema basado en la ignorancia y el malentendido» (traducción propia), según recoge Montes, que lo cita de la introducción de esa edición [14], y los tres economistas del comportamiento que releyeron el libro en 2005 lo dan por resuelto igual: la erudición moderna sostiene que no hay contradicción esencial entre los dos textos [11].

Aquí conviene no redondear. Leonidas Montes, que reconstruyó esta historia, identifica tres etapas en el debate del último cuarto del siglo XX —el Problema como superado, como algo que no debe pasarse por alto, y como un asunto con soluciones apenas parciales— y sostiene, contra los editores de Glasgow, que despachar la simpatía como mero instrumento de juicio moral empobrece el concepto de Smith y deja el Problema mal disuelto más que resuelto [14].

Una precisión de vocabulario: la expresión «mano invisible» aparece también aquí, en la Parte IV, diecisiete años antes que en el libro de 1776 y en otro contexto —los ricos «son conducidos por una mano invisible a hacer casi la misma distribución de las necesidades de la vida que se habría hecho si la tierra se hubiera dividido en porciones iguales» (traducción propia) [15]—. Qué significa la metáfora es asunto de la mano invisible; qué dice Smith sobre el egoísmo, de interés propio y egoísmo.

Qué se lee hoy en La teoría de los sentimientos morales

Dos relecturas mantienen vivo el libro fuera de los departamentos de filosofía: la economía del comportamiento y la teoría de la justicia de Amartya Sen. Ninguna lo trata como curiosidad histórica; las dos lo usan como fuente de hipótesis.

Nava Ashraf, Colin Camerer y George Loewenstein publicaron en 2005 una relectura en la que sostienen que el esquema de Smith —las pasiones contra el espectador imparcial— se parece de manera notable a los modelos de «proceso dual» de la psicología y la neurociencia, y anticipa hallazgos sobre aversión a la pérdida, fuerza de voluntad y equidad [11]. El ejemplo más limpio es cronológico: unos doscientos años antes de que Kahneman y Tversky formularan la aversión a la pérdida en 1979, Smith había escrito que el dolor es, en casi todos los casos, una sensación más punzante que el placer correspondiente [11]. El campo tiene su hub en economía del comportamiento.

La segunda relectura es la de Sen, y es la que más me interesa. Defiende que el espectador imparcial aporta algo que a las teorías de la justicia por contrato social les falta: un observador que puede venir «de lejos tanto como de cerca», y no solo del interior de la comunidad que está pactando [16]. En la construcción de John Rawls los puntos de vista relevantes son los de las personas de la sociedad donde se hace el pacto; Sen llama a eso imparcialidad cerrada y la considera parroquial por diseño [16]. El procedimiento smithiano es preguntarse cómo se vería una práctica cualquiera ante una persona desinteresada, de cerca o de lejos; Sen recuerda que Smith exigía invocar «los ojos del resto de la humanidad» para saber si un castigo parece equitativo, en un pasaje de sus lecciones de jurisprudencia [16]. Su obra se sitúa en el hub de economistas del desarrollo.

Para quien discute política pública en Colombia esa distinción no es decorativa. Muchas evaluaciones se hacen entre quienes ya comparten el interés y las categorías del debate —el gremio, la entidad, la bancada— y el resultado suele parecer razonable dentro de esa sala. La prueba smithiana es otra: cómo se ve la medida desde fuera. Es incómoda porque casi siempre está disponible y casi nunca se aplica.

Cómo leer La teoría de los sentimientos morales hoy

Con la Parte VII delante y sin obligación de orden, como aconsejaba Nicol [5]. Mi recomendación, y la marco como opinión: el capítulo I de la Parte I para la simpatía; el capítulo III de la sección III de la Parte I para la corrupción de los sentimientos morales; los capítulos I a III de la Parte III para el espectador imparcial; y la sección II de la Parte II para justicia y beneficencia. Con eso tiene el libro. La Parte VI se lee después y sola, como galería de retratos.

Sobre la edición hay algo que no suele decirse. El texto íntegro en inglés está en dominio público: la edición londinense de 1872 reproduce la sexta, con la advertencia de 1790 y las siete partes completas [17]. En castellano, la puerta de entrada libre es mexicana: la versión que Edmundo O’Gorman tradujo para El Colegio de México en 1941, con introducción de Eduardo Nicol, hoy en acceso abierto [5]. Tiene una limitación que conviene saber antes de abrirla: es una selección, no la obra completa, hecha sobre el texto de la sexta edición de 1790 reeditado por Selby-Bigge [5]. Trae capítulos escogidos de las Partes I, II, III, IV y VII, y nada de las Partes V y VI: el índice y el cuerpo pasan de la Parte IV a la Parte VII [5]. Del itinerario que acabo de sugerir solo cubre el capítulo de la simpatía y el primero de la Parte III; la corrupción de los sentimientos morales, la sección de justicia y beneficencia y el «hombre de sistema» hay que leerlos en inglés [17].

Y una advertencia de método que vale para cualquier clásico con prólogo célebre. La introducción de Nicol es una pieza excelente y es de Nicol: la «vitalización de la verdad», la idea de que la razón contiene «saludables impurezas de la carne y de la sangre», el vínculo con la verdad entendido como fidelidad, son suyas y no de Smith [5]. He visto atribuirle a Smith párrafos enteros de ese prólogo. Si va a citar, cite el cuerpo del libro con parte, sección y capítulo; los prologuistas tienen nombre.

Queda una pregunta que Smith no cerró y yo tampoco voy a cerrar. Si el juez interior se fabrica con los materiales que la sociedad le da, y esa sociedad admira a los ricos hasta corromper su propio juicio [10], ¿de dónde saca la distancia para juzgarla? Smith apostó a que la interiorización basta, a que el hombre interior termina siendo más exigente que el público que lo formó. Es una apuesta, no una demostración, y la hizo reescribiendo por sexta vez el libro con el que había empezado todo.

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia el espectador imparcial de la conciencia religiosa?

En el origen. Una conciencia entendida como voz implantada por Dios o como sentido moral innato viene dada de fábrica. El juez de Smith se construye con la experiencia del trato social, y por eso puede equivocarse, retrasarse o quedar contaminado por los prejuicios del medio que lo formó. Smith trata la influencia y la autoridad de la conciencia en el capítulo III de la Parte III.

¿Cuántas páginas tiene La teoría de los sentimientos morales?

Depende de la edición, y la pregunta esconde otra más útil: cuál. La selección castellana de 1941 de El Colegio de México ocupa 162 páginas porque no trae el libro entero [5]. Lo que sí es fijo es la arquitectura: siete partes, con la sexta añadida en 1790 [2].

¿Adam Smith cambió de opinión entre 1759 y 1776?

Esa es exactamente la tesis que sostuvo Skarżyński en 1878, atribuyendo el cambio a la estancia de Smith en Francia [14]. No cuadra con el calendario: Smith siguió corrigiendo y ampliando el libro de 1759 durante catorce años después de publicar el de 1776, y la edición más extensa es la última [3].

¿Dónde se puede leer gratis y de forma legal?

En inglés, el texto completo está en dominio público y se descarga desde Project Gutenberg [17]; el ejemplar de la primera edición de 1759 está además digitalizado en Internet Archive [4]. En español, la selección de 1941 traducida por O’Gorman se descarga del repositorio de El Colegio de México con licencia Creative Commons [5].

¿Qué es Das Adam Smith Problem en una frase?

Es el nombre que recibió la tesis decimonónica de que los dos libros de Smith se contradicen; hoy la erudición mayoritaria la considera un pseudoproblema, aunque hay historiadores que sostienen que se disolvió demasiado rápido [14].

Referencias

  1. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte III, capítulo III (pp. 119-121 de la edición de 1872) — el terremoto de China, el dedo meñique, y «reason, principle, conscience, the inhabitant of the breast, the man within, the great judge and arbiter of our conduct»; el espectador imparcial que nos recuerda que «we are but one of the multitude, in no respect better than any other in it». Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte III cap. III — Consultada: 2026-09-07.
  2. Smith, Adam. Advertisement to the Sixth Edition de The Theory of Moral Sentiments, 1790 — la primera publicación «in the beginning of the year 1759»; el inventario de los cambios de la sexta edición y «Part Sixth, as it stands in this New Edition, is altogether new»; la promesa de 1759 cumplida «partly» por The Wealth of Nations y la teoría de la jurisprudencia que quedó sin escribir. Project Gutenberg: Advertencia a la sexta edición de la Theory of Moral Sentiments — Consultada: 2026-09-07.
  3. Montes, Leonidas. «Das Adam Smith Problem: Its Origins, the Stages of the Current Debate, and One Implication for Our Understanding of Sympathy». Journal of the History of Economic Thought, vol. 25, núm. 1, 2003, pp. 63-90 — la cátedra de filosofía moral en Glasgow entre 1752 y comienzos de 1764 como base de ambas obras; las seis ediciones en vida (la sexta, pocas semanas antes de su muerte); casi un tercio del texto definitivo como trabajo tardío; y las cartas de Smith a su editor entre 1785 y 1788 («I have a few alterations to make of no great consequence», «the most intense application», «the subject has grown upon me»). Journal of the History of Economic Thought: Montes, Das Adam Smith Problem — Consultada: 2026-09-07.
  4. Smith, Adam. The theory of moral sentiments. By Adam Smith, 1759 — ejemplar digitalizado de la primera edición. Internet Archive: Theory of Moral Sentiments, edición de 1759 — Consultada: 2026-09-07.
  5. Smith, Adam. Teoría de los sentimientos morales, introducción de Eduardo Nicol, traducción de Edmundo O’Gorman. México, D.F.: El Colegio de México, 1941, Colección de Textos Clásicos de Filosofía, 162 páginas — edición en acceso abierto; la advertencia de que «el presente volumen ofrece una selección» y de que la traducción se hizo «sobre el texto de la sexta edición, de 1790, reeditado por L. A. Selby-Bigge, en British Moralists, Oxford, Clarendon Press, 1897»; el consejo de Nicol de empezar la lectura por la Parte VII; y su propia tesis sobre la «vitalización» o «humanización de la verdad» y las «saludables impurezas de la carne y de la sangre». El Colegio de México: Teoría de los sentimientos morales, edición de 1941 — Consultada: 2026-09-07.
  6. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte I, sección I, capítulo I (pp. 9-11 de la edición de 1872) — la simpatía como proyección imaginativa: «it is by changing places in fancy with the sufferer, that we come either to conceive or to be affected by what he feels». Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte I cap. I — Consultada: 2026-09-07.
  7. Stanford Encyclopedia of Philosophy. Adam Smith’s Moral and Political Philosophy — la simpatía smithiana como proyección («we place ourselves in the other’s situation and imagine what we would feel if we were there») frente al contagio humeano, y la brecha resultante como condición del juicio moral; el espectador imparcial que «begins as a product and expression of society, but becomes, once internalized, a source of moral evaluation that enables the individual to stand apart from, and criticize, his or her society»; y la Parte VI de 1790 como galería de retratos de carácter. Stanford Encyclopedia of Philosophy: Adam Smith’s Moral and Political Philosophy — Consultada: 2026-09-07.
  8. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte III, capítulo I (pp. 99-101 de la edición de 1872) — el hombre criado en soledad que carece de espejo para su propio carácter y lo encuentra al entrar en sociedad; y «I divide myself, as it were, into two persons», el examinador y el agente. Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte III cap. I — Consultada: 2026-09-07.
  9. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte III, capítulo II (pp. 102-118 de la edición de 1872) — «MAN naturally desires, not only to be loved, but to be lovely»; «He desires, not only praise, but praise-worthiness»; y los que «desire to be praised for what they themselves do not think praiseworthy». Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte III cap. II — Consultada: 2026-09-07.
  10. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte I, sección III, capítulo III (pp. 56-60 de la edición de 1872) — la disposición a admirar «and almost to worship, the rich and the powerful, and to despise or, at least, to neglect persons of poor and mean condition» como «the great and most universal cause of the corruption of our moral sentiments». Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte I sección III cap. III — Consultada: 2026-09-07.
  11. Ashraf, Nava; Camerer, Colin F.; Loewenstein, George. «Adam Smith, Behavioral Economist». Journal of Economic Perspectives, vol. 19, núm. 3, 2005, pp. 131-145 — el esquema pasiones/espectador imparcial como marco de «proceso dual»; el reconocimiento de Smith de que una pasión intensa puede desbordar al espectador imparcial; la anticipación de la aversión a la pérdida unos doscientos años antes de Kahneman y Tversky (1979); y la afirmación de que la erudición moderna sobre Smith sostiene que no hay contradicción esencial entre sus dos libros. American Economic Association: Adam Smith, Behavioral Economist — Consultada: 2026-09-07.
  12. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte II, sección II, capítulos I-III (pp. 70-84 de la edición de 1872) — «Beneficence, therefore, is less essential to the existence of society than justice»; la beneficencia como «the ornament which embellishes, not the foundation which supports, the building» y la justicia como «the main pillar that upholds the whole edifice»; y la conciencia del demérito y el terror al castigo merecido como salvaguardas implantadas por la naturaleza. Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte II sección II — Consultada: 2026-09-07.
  13. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte VI, sección II, capítulo II (pp. 201-208 de la edición de 1872) — «The man of system… is often so enamoured with the supposed beauty of his own ideal plan of government, that he cannot suffer the smallest deviation from any part of it», y la comparación entre el tablero de ajedrez y «the great chess-board of human society», donde cada pieza tiene «a principle of motion of its own». Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte VI sección II — Consultada: 2026-09-07.
  14. Montes, Leonidas. «Das Adam Smith Problem: Its Origins, the Stages of the Current Debate, and One Implication for Our Understanding of Sympathy». Journal of the History of Economic Thought, vol. 25, núm. 1, 2003 — el enunciado del Problema como «irreconcilable difference or inconsistency» entre ambas obras; el contexto alemán y la acusación de List (1841) sobre la escalera retirada; Witold von Skarżyński (1878) y su tesis de la conversión de Smith al materialismo tras Francia; la sentencia de Raphael y Macfie (1976) sobre «a pseudo-problem based on ignorance and misunderstanding»; y las tres etapas del debate junto con la objeción del propio Montes a esa disolución. Journal of the History of Economic Thought: Montes, Das Adam Smith Problem — Consultada: 2026-09-07.
  15. Smith, Adam. The Theory of Moral Sentiments, Parte IV, capítulo I (pp. 159-164 de la edición de 1872) — el hijo del hombre pobre visitado por la ambición; y los ricos que «are led by an invisible hand to make nearly the same distribution of the necessaries of life, which would have been made, had the earth been divided into equal portions among all its inhabitants». Project Gutenberg: Theory of Moral Sentiments, Parte IV cap. I — Consultada: 2026-09-07.
  16. Sen, Amartya. «Adam Smith and the contemporary world». Erasmus Journal for Philosophy and Economics, vol. 3, núm. 1, 2010, pp. 50-67 — el espectador imparcial «who can come from far as well as near» frente a los puntos de vista admisibles en un contrato social; la imparcialidad cerrada de la «justice as fairness» de Rawls como «parochial in its construction»; el procedimiento de preguntar cómo se vería una práctica ante una persona desinteresada; y la exigencia smithiana de invocar «the eyes of the rest of mankind», que Sen toma de las lecciones de jurisprudencia de Smith. Erasmus Journal for Philosophy and Economics: Sen, Adam Smith and the contemporary world — Consultada: 2026-09-07.
  17. Smith, Adam. The Essays of Adam Smith, Londres: Alex. Murray & Co., 1872 — volumen que reproduce el texto de la sexta edición de The Theory of Moral Sentiments, con la advertencia de 1790 y las siete partes completas; texto íntegro en dominio público. Project Gutenberg: The Essays of Adam Smith, texto íntegro — Consultada: 2026-09-07.
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